“... Y Viviane, siguiendo aquella música, se vio caminando por una campiña donde la neblina de la noche comenzaba a subir por la tierra húmeda. A la distancia, la silueta familiar de Tor sobresalía en el horizonte. Mas su mirada se concentraba en algo más próximo: la figura de Taliesin que estaba sentado, tocando el harpa, sobre una piedra gastada y cenicienta... La nieve del invierno es blanca y bella... Perdida está, perdida y lo lamento... Cuando se derrita dejará la tierra mojada y húmeda. Oh! Puede surgir nuevamente... Pero ya no será la misma... La flor que despunta proclama la primavera... Perdida está, perdida y lo lamento... Mas debe caer para traer el fruto. Oh! Puede surgir nuevamente... Pero ya no será la misma... La niña que acostumbraba reír y correr... Perdida está, perdida y lo lamento... Oh! Puede surgir nuevamente... Pero ya no será la misma...” Marion Zimmer Bradley, “La Dama de Avalon”. Volver a Tapa |
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