Bioma

Bioma

Un bioma es una gran comunidad unitaria caracterizada por el tipo de plantas y animales que alberga. En oposición, el término ecosistema se define como una unidad natural de partes vivas y no vivas que interactúan para formar un sistema estable en el cual el intercambio de materiales sigue una vía circular. Así, un ecosistema podría ser un pequeño estanque a una amplia zona coextensiva con un bioma, pero que incluye no sólo el medio físico, sino también las poblaciones de microorganismos, plantas y animales.

En cada bioma es uniforme el tipo de vegetación culminante (hierbas, coníferas, árboles caducos), pero una especie particular de planta puede ser distinta en diferentes partes del bioma. La clase de vegetación culminante depende del medio físico, y éste y aquélla determinan el tipo de animales presentes. La definición de bioma incluye no solo la comunidad dominante de la región, sino también las comunidades intermedias que la preceden.

No suele haber línea de demarcación precisa entre biomas adyacentes, sino que, por el contrario, cada uno se superpone en una vasta zona de transición llamada ecotonía. En el norte de Canadá, por ejemplo, hay una dilatada región en que se mezclan la tundra y los bosques de coníferas. La comunidad ecotónica consta típicamente de algunos organismos de cada bioma, más otros característicos y a veces incluso restringidos a la ecotonía. Constituye tendencia de la ecotonía (que se llama efecto de borde) incluir mayor número de especies y tener mayor densidad de población que cualquiera de los biomas vecinos.

Algunos de los biomas reconocidos por lo ecólogos son la tundra, bosque de coníferas, bosque de árboles deciduos. Bosque subtropical siempre verde, pradera, desierto, chaparral y bosque tropical con gran precipitación pluvial. Estos biomas están distribuidos, aunque de manera algo irregular, como fajas alrededor del mundo ; así, quien viaja del ecuador al polo, puede cruzar bosques tropicales de clima lluvioso, praderas, desiertos, bosque deciduo, bosque de coníferas y finalmente llegar a la tundra en el norte de Canadá y Alaska. Como las condiciones climáticas de las grandes altitudes son en cierto modo parecidas a las de altas altitudes, suele haber sucesión similar de biomas en las faldas de las grandes montañas. Por ejemplo : si se asciende del valle de San Joaquín, en California, hasta las sierras, se pasa desde el desierto a través de bosques deciduos y de coníferas, a una zona de vegetación selvática, para alcanzar después una región que recuerda la tundra ártica.

  Bioma de la Tundra

Entre el Océano Artico y el casquete polar, por una parte, y los bosques situados al sur, por otra, se encuentra una región en forma de banda desprovista de árboles llamada tundra, la cual se extiende en unos 202 millones de áreas a través de América del Norte, Europa septentrional y Siberia. Las características primarias de esta región son temperaturas bajas y brevedad de la estación de cultivo. La precipitación pluvial es más bien escasa, pero el agua no suele ser factor limitante, ya que el ritmo de evaporación es también muy bajo.

El terreno esta casi siempre congelado, excepto en los 10 ó 20 cm. superiores que experimentan deshielo durante la brevísima temporada estival. La alfombra de vegetación, siempre de poco espesor, incluye líquenes, musgos, hierbas, juncos y algunos arbustos chaparros. Los animales que se han adoptado a vivir en la tundra son : caribú, reno, liebre y zorro árticos, oso polar, lobos, lemming, búhos, perdiz blanca, y durante el verano, enjambres de moscas y mosquitos y gran número de aves migratorias.

El caribú y el reno emigran casi incesantemente por la escasez de vegetación en las diferentes áreas que recorren, insuficiente para sustentarlas. Si bien una inspección superficial podría sugerir que las tundras son zonas estériles, es muy grande el número de organismos que se han adoptado y sobreviven al frío. Durante las largas horas de luz diurna del brevísimo verano, la producción primaria es muy elevada. La que deriva de la vegetación que brota en el terreno, de las plantas que crecen en las muchas lagunas que bordean la campiña, y la procedente del fitoplancton del Océano Artico vecino, proporcionan bastante alimento para cubrir las necesidades de gran variedad de mamíferos que residen en la tundra en forma permanente, y de muchos tipos de aves migratorias y de insectos.

  Biomas del bosque

Cabe distinguir diferentes tipos de biomas del bosque dispuestos casi siempre sobre un gradiente de norte a sur o de altitud elevada a baja altitud. Cercano a la región de la tundra a gran altitud y latitud se encuentra el bosque septentrional de coníferas, que se extiende por el norte de América y de Eurasia, inmediatamente al sur de la tundra. Crecen en estas tierras el abeto y el pino y viven la liebre ártica, el lince y el lobo.

El hecho del verdor permanente de los árboles quiere decir que hay una sombra densa durante todo el año que tiende a inhibir el desarrollo de arbustos y herbáceas. La presencia continua de hojas verdes permite que haya fotosíntesis durante los 12 meses del año, a pesar de la temperatura baja durante el invierno, con índices bastante elevados de producción anual primaria.

Estos bosques de coníferas son la fuente más importante de madera comercial en el mundo. Después de la tala las ramas se descomponen con gran lentitud y el suelo adquiere un estado característico con poco humus relativamente. En los bosques septentrionales de coníferas, como en la tundra, se observa periodicidad estacional netamente delimitada ; la población animal aumenta y disminuye en número en curvas con depresiones y cúspides muy manifiestas.

A lo largo de la costa occidental de América del Norte desde el sur de Alaska al centro de California hay una región denominada bioma de bosque de coníferas de clima lluviosos, caracterizada por temperaturas más altas, mucha más humedad, y menos fluctuaciones estacionales que en los bosques de coníferas clásicos situados más al norte. La precipitación pluvial es intensa, y además las frecuentes nieblas contribuyen mucho a la humedad de estas regiones. En la parte norte hay grandes bosques de abetos del Canadá, en la zona de Puget Sound prosperan el abeto ordinario, el árbol conífero o de la vida y el pino, y en California, crece profusamente el pino costeño gigante, Sequoia sempervirens. La producción potencial de estas regiones es enorme, y con forestación y replantación cuidadosa la recolección anual de madera es elevadísima.

El bioma de bosques de árboles de hoja caduca y clima benigno se encuentra en zonas con lluvias abundantes uniformemente distribuidas (75 a 150 cm. anualmente), y temperaturas moderadas con veranos e inviernos netamente delimitados. Estos bosques cubrieron originalmente la parte oriental de América del Norte, toda Europa, regiones de Japón y Australia, y la porción meridional de América del Sur.

Los árboles de estas áreas, hayas, arces, robles, nogales y castaños, pierden sus hojas durante medio año, haciéndose así muy patente el contraste entre verano e invierno. Suele ser manifiesto el deficiente desarrollo de hierbas y arbustos. Los animales originales de estos bosques fueron venado, oso, ardilla, zorro, gato montés, pavo salvajes y pájaro carpintero. Muchas de estas zonas boscosas son actualmente ciudades o campos cultivados.

El bioma de bosque subtropical de grandes hojas verdes se encuentra en regiones muy lluviosas con diferencias de temperatura entre verano e invierno no bien delimitadas, como por ejemplo, en Florida. La vegetación incluye encinas perennes, magnolias, tamarindos, palmeras, viñedos y muchas epífitas como orquídeas y musgo negro.

La variedad máxima de formas de vida se observa en los bosques tropicales de gran precipitación pluvial (Selva Tropical) que ocupan regiones bajas cerca del ecuador con lluvia anual de 200 cm. o más. Los bosques más densos de este tipo, con enorme variedad de plantas y animales, se encuentran en los valles de los ríos Amazonas, Orinoco, Congo y Zambesi, y en algunas zonas de América Central, malaya, Borneo y Nueva Guinea.

La vegetación es muy densa, dificulta el estudio e incluso la fotografía de estos bosque tropicales. Dicha vegetación, verticalmente estratificada, se compone de árboles elevadísimos cubiertos a menudo de enredaderas, trepadoras, líanas y epífitas.

No existe ninguna especie animal o vegetal que por su gran número pueda considerarse dominante. La diversidad de especies de plantas e insectos en unas cuantas áreas de estos bosques tropicales que en toda Europa. Los árboles son altos y de hojas verdes ; sus raíces generalmente poco profundas, tienen bases tumefactas o contrafuertes.

Los bosques tropicales constituyen la base de la jungla, aunque la escasa intensidad de luz a nivel del terreno suele dar origen a zonas de vegetación escasa o francamente ralas. La mayor parte de los animales viven en las capas superiores de vegetación ; entre los más típicos destacan monos, perezosos, termites, hormigas, osos hormigueros, muchos reptiles y gran variedad de aves de brillantes colores, como pericos, tucanes y aves del paraíso.

  Bioma de la Pradera

El bioma de la pradera se encuentra en parajes con lluvia de 25 a 75 cm. por año, cifra insuficiente para el sustento de un bosque, y superior a la normal en un desierto verdadero. Se encuentra terreno de prado en el interior de los continentes y son bien conocidas las praderas del occidente de Estados Unidos, y las de Argentina, Australia, Rusia meridional y Siberia. Estas tierras proporcionan pasta natural para el ganado, y de las mismas se han obtenido por selección artificial las principales plantas alimenticias de importancia en la agricultura.

Los mamíferos del bioma de la pradera son zapadores o de pasto : bisón, antílope, cebra, caballo y asno salvaje, conejo, ardilla, perro de las praderas y topo. Las aves características de estas regiones son chocha, alondra y halcón.

La altura de las diversas especies de hierbas de las praderas puede fluctuar entre 150 y 250 cm. ; algunas especies crecen en grupos o manojos, y otras diseminadas con rizomas subterráneos. Las raíces de las muchas especies de hierbas de las praderas penetran profundamente en el suelo y su peso en una planta sana es varias veces superior al del tallo.

A veces se encuentran árboles y arbustos en las praderas, con frecuencia formando fajas a lo largo de los márgenes de ríos y arroyos, y en ocasiones irregularmente dispersos. El suelo de las praderas es muy rico en humus por virtud del rápido crecimiento y descomposición de los vegetales, y muy apropiado para el crecimiento de plantas alimenticias como trigo y maíz ; sirven también las praderas como terrenos que brindan pastura natural a bovinas, ovinos y caprinos. Ahora bien, cuando se utilizan e exceso como campos de pasto o de labranza pueden convertirse en verdaderos desiertos creados por la mano del hombre.

Hay una amplia faja de pradera tropical o sabana en Africa entre el Sahara y el bosque tropical de clima lluvioso de la cuenca del Congo. Se encuentran otras sabanas en América del Sur y Australia. Si bien la precipitación anual es elevada, hasta 125 cm. la presencia de una estación seca prolongada impide el desarrollo de bosques. En esta región viven muchas variedades de ganado y predatores como los leones.

Cuál sea la mejor forma de utilizar estas praderas africanas es el problema al que se enfrentan en la actualidad las nuevas naciones de aquel continente en su deseo de mejorar el nivel de nutrición de sus pobladores. Muchos ecólogos opinan que quizá fuera lo mejor explotar los herbívoros nativos, antílope, hipopótamo y ñu, en lugar de exterminarlos sustituyéndolos por ganado bovino. La diversidad de la población natural significaría más amplio uso de todos los recursos de producción primaria, además de que las especies nativas son inmunes a los muchos parásitos tropicales y enfermedades que diezman el ganado procedente del exterior.

  Bioma del Chaparral

En las regiones del mundo de clima benigno, con lluvias relativamente abundantes en invierno pero con veranos muy secos, la comunidad culminante incluye árboles y arbustos de hojas perennes gruesas y duras. Este tipo de vegetación se llama "chaparral" en California y México, "macchie" en la cuenca del Mediterráneo y "mellee scrub" en la costa meridional de Australia.

Los árboles y arbustos frecuentes en el chaparral de California son chamizos y manzanitas. Los eucaliptos de la región del chaparral procedentes de la costa sur de Australia han prosperado profusamente substituyendo en gran medida a la vegetación leñosa nativa en las cercanías de las ciudades.

Mulos, venados y muchos tipos de aves viven en el chaparral durante la estación de las lluvias pero se desplazan hacia el norte, o a altitudes más elevadas para escapar de los veranos calientes y secos. Son animales característicos del bioma de chaparral algunas variedades de conejos y ardillas, ratas de la madera, lagartos, reyezuelos y pinzones. Durante los veranos secos y calurosos es constante el peligro de fuego que puede invadir rápidamente los lomeríos del chaparral. Después de los incendios y siguiendo a las primeras lluvias, los arbustos retoñan con gran vigor pudiendo alcanzar su desarrollo máximo en plazo de unos 20 años.

  Bioma del Desierto

En regiones con menos de 25 cm. de precipitación por año, o en zonas cálidas, con lluvias más copiosas pero con distribución no uniforme durante el ciclo anual, la vegetación es poco densa y consta de arbustos quenopodiáceos, artemisas y cactos. Las plantas en el desierto se encuentran ampliamente esparcidas, con grandes zonas ralas separando unos macizos de otros. Durante la breve temporada de lluvias el desierto de California se cubre de una asombrosa variedad de hierbas y flores silvestres, la mayor parte de las cuales completan su ciclo vital de semilla a semilla en el transcurso de pocas semanas. Entre los animales de esta región figuran reptiles, insectos, y roedores que labran madrigueras, como la rata canguro y el ratón bolsudo, capaces de vivir sin beber por extraer el agua de las semillas y de los cactos jugosos que los sirven de alimento.

La escasa precipitación pluvial puede ser debida a presión barométrica alta persistente, como en los desiertos del Sahara y australianos ; a una posición geográfica al abrigo de la lluvia en una montaña, como en los desiertos del oeste de Estados Unidos ; o a grandes altitudes, como en las regiones desérticas del Tíbet y Bolivia. Los únicos desiertos absolutamente libres de lluvia son los del norte de Chile y el Sahara central.

Las mediciones cuidadosas de la cantidad de materia seca producida por un área dada en el curso de un año ponen de manifiesto una clara relación lineal con el volumen de lluvias, cuando menos hasta 60 cm. por año. Esto ilustra en forma indiscutible el importantísimo papel de la humedad como factor limitante en la productividad del desierto. Cuando el terreno es favorable, un desierto bien regado puede ser muy productivo, dada la gran cantidad de luz solar que recibe.

Si nos basamos en las temperaturas promedio podemos distinguir dos tipos de desierto : el "caliente", como el de Arizona, por ejemplo, caracterizado por el cacto sahuaro gigante, árboles de palo verde, y arbustos de creosota ; y el desierto "frío", como el de Idaho en el que dominan las plantas de artemisa.

Algunos reptiles e insectos se han adoptado bien al desierto gracias a sus tegumentos gruesos e impermeables y a que excretan materias de desecho secas. Ciertas especies de mamíferos, escasas en número, se han adoptado secundariamente mediante excreción de orina muy concentrada y evitando además el sol al refugiarse en sus madrigueras durante el día. El camello y las aves del desierto necesitan ingerir agua ocasionalmente, pero pueden utilizar durante largos períodos la almacenada en su cuerpo.

Cuando se riegan los desiertos el gran volumen de agua que circula por el sistema de riego puede llevar a la acumulación de sales en el terreno a medida que se evapora parte del agua ; tal fenómeno restringe la productividad del área correspondiente. También puede ocurrir que falle el abastecimiento de agua si no se cuida en forma apropiada el manantial o depósito de donde procede este líquido. Las ruinas de las viejas civilizaciones y de los sistemas de riego que implantaron en los desiertos de Africa del Norte y del cercano Oriente, nos recuerdan que el desierto regado conserva su productividad siempre que se atienda cuidadosamente el buen funcionamiento del sistema.

 

Bibliografía

Libro :Biología

Autor : Claude A. Villee

Editorial : Interamericana

Págs. : 625-633 (5 Edición)



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