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REVOLUCION PERMANENTE

- VS -

"SOCIALISMO EN UN SOLO PAIS"

 

En 1923, con la derrota de la revolución en Alemania, se cierra el periodo revolucionario abierto por la Revolución rusa de 1917, y con ello la expectativa de extensión de la revolución a la que habían apostado los bolcheviques. El joven estado obrero, aislado, se enfrentaba a los efectos del estancamiento de la revolución mundial, a la ruina en que había quedado después de la Guerra Civil donde había muerto gran parte de la vanguardia obrera, al cansancio de las masas y al atraso cultural herencia de la Rusia zarista. Los debates en el partido bolchevique se centraban en el régimen partidario, la economía, la industrialización y el campo. Se desarrolló una lucha interna en el partido que enfrentó a la fracción de Stalin con la oposición liderada por León Trotsky. Esta lucha fue tomando una forma política-ideológica concreta; mientras la teoría del “socialismo en un solo país” daba expresión a los intereses de la creciente burocracia del estado, la teoría de la “Revolución Permanente” representaba la tradición internacionalista del bolchevismo.

Desde el mismo triunfo de la revolución, para poner a funcionar la maquinaria del debilitado estado obrero se debió echar mano de sectores de la vieja burocracia estatal zarista (técnicos y profesionistas provenientes de la pequeño-burguesía, muchas veces hostiles a la revolución y entre los cuales había un gran número de arribistas). Esto implicó que el nuevo estado obrero arrastró muchos de los vicios del viejo estado zarista (por lo cual el mismo Lenin lo definía como un “estado obrero con rasgos burocráticos”). Al mismo tiempo esta “nueva” burocracia estatal, con una ideología e intereses sumamente conservadores, fue ejerciendo una presión creciente sobre el partido dirigente de los soviets. Al interior del mismo, y particularmente en los sectores más vinculados a la administración estatal, surgirán quienes se erigirán, cada vez más abiertamente, como representantes y voceros de esta burocracia.

En este período se activó la lucha fraccional y surgió la Oposición de Izquierda a la que se sumaron miles de militantes y fue encabezada por los principales dirigentes de la revolución de octubre y por los más destacados cuadros del Partido (Radek, Preobajensky, Rakovsky, Joffe, entre otros). En octubre de 1923, 46 dirigentes bolcheviques firmaron una declaración en la que criticaban la pasividad del partido en el plano económico y la degeneración burocrática en el régimen interno. Dos meses después, Trotsky advirtió, en su carta al Comité Central del PCUS, la necesidad de un nuevo curso en la planificación de la economía soviética, la organización y la democracia del partido.

El triunvirato encabezado por Stalin (junto a Zinoviev y Kamenev), que se había convertido en el más firme representante de la burocracia, propició el ingreso al PCUS de esta nueva capa de administradores y arribistas, buscando debilitar el peso de la vanguardia obrera dentro del partido. Al mismo tiempo desató una campaña de reacción ideológica, focalizada en la persona de Trotsky, tomando la forma de “campaña contra el trotskismo” y propinándole a la oposición de izquierda, después de un arduo debate político, una cruel derrota.

La democracia partidaria fue suprimida, igual que la crítica y el debate; se consolidó una férula de un aparato no elegido e irremovible. Stalin, concentrando cada vez más un poder enorme, fue haciendo del partido un instrumento de la dictadura burocrática, en lugar de ser un arma del proletariado en su lucha por el socialismo, como esperaban y deseaban Lenin y Trotsky. Para 1924 la burocracia ha usurpado el poder; y la fracción stalinista en lugar de -como exigía Trotsky- restablecer la democracia soviética, ha desprovisto a los soviets de todo poder real. A este período de reacción se le conoce como Thermidor (contrarrevolución política).

La clase obrera, en reflujo, no pudo llegar a las mismas conclusiones que su vanguardia políticamente activa y organizada en la Oposición de Izquierda. En la combinación de estos factores subjetivos y objetivos en donde se encuentran las razones de la victoria de Stalin y la burocracia. Pero esta victoria no hubiera sido posible sin la profunda crisis político-social y económica que se desencadenó en la URSS en el momento culminante del período de la NEP (Nueva Política Económica). Trotsky, junto con Lenín, habían impulsado la NEP, que, al permitir la venta de los excedentes agrícolas a los campesinos y la explotación privada en pequeña escala de la industria liviana y el comercio minorista, buscaba utilizar los mecanismos del mercado para revitalizar la decaída economía soviética al fin de la guerra. Pero la burocracia, que no veía a la NEP como una medida transitoria, pretendió extenderla a un período ilimitado, y con ella cobraron mayor fuerza las tendencias procapitalistas. Los kulaks (campesinos ricos) acrecentaron su dominio económico sobre los campesinos pobres, reforzaron sus posiciones políticas en los soviets y al interior mismo del PCUS. La política pro kulak que realizaba la fracción gobernante (ahora encabezada por Stalin y Bujarin) se sintetizaba en la consigna ¡campesinos enriqueceos!, lo que dio rienda suelta a las tendencias hacia la acumulación capitalista en el campo. Algo similar ocurría enas ciudades con los llamados nepmen (pequeña burguesía favorecida por la NEP). Los privilegios de estos grupos produjeron un gran descontento entre las masas más pobres de la sociedad soviética; los obreros industriales llegaron a plantear la realización de una huelga generalizada ante la caída de su nivel de vida. Zinoviev y Kamenev rompieron con Stalin, a pesar de haber compartido los mismos intereses, ante el creciente descontento y presión de la clase obrera.

En 1926 se formó la Oposición Unificada, a partir del acercamiento entre Trotsky con Zinoviev y Kamenev, al reconocer éstos que “Trotsky tenía razón” en el debate de 1923. La O.U. aprovechó su peso dentro del partido e inició una nueva lucha contra Stalin. La actividad febril de sus dirigentes le permitió ganar influencia en Leningrado, Ucrania, Transcaucasia en los Urales, y junto a ello en centros de educación superior, centros industriales y sectores del ejército. En el seno del partido se organizaron células ocultas de la Oposición. En Octubre, a pesar de la crisis económica, surgió un breve periodo de relativa “estabilidad” que aprovechó la burocracia para reposicionarse. Utilizó métodos de persecución y organizó grupos de choque para evitar que los jefes de la Oposición tomasen la palabra en las asambleas; amenazó a aquellos obreros y militantes que mostraron simpatías hacia la O.U. Al cabo de unos meses ésta sufrió una dura derrota y la mayoría del Comité Central amenazó a la Oposición con la expulsión del Partido por violar la resolución concerniente “a la prohibición de las fracciones” (X Congreso del PCUS). En realidad esto era expresión del triunfo de la fracción estalinista. Mientras que Zinoviev, Kamenev y sus seguidores más fieles aceptaron las condiciones de Stalin y capitularon de hecho, León Trotsky y la mayoría de quienes formaban la oposición de izquierda, se mantuvieron firmes en su lucha para reformar la política interna y externa del Partido Bolchevique y el estado soviético. Esto les valió mayores persecuciones y expulsiones, así como las deportaciones y encarcelamientos que pronto comenzarán.

La burocracia es una casta parasitaria que existe gracias a la administración y control del estado obrero, es decir a la expropiación política del proletariado y de su partido revolucionario. Su política conservadora (en el sentido de que es enemiga de la democracia sovietica y de la extensión internacional de la revolución) sólo puede mantenerse si se debilitan la fortaleza y la confianza de la clase obrera. Por ello actuó para liquidar cualquier atisbo de democracia soviética, llegando incluso a defender los intereses de las clases pequeño-burguesas en contra de los intereses del proletariado. Ante la profundización de las tendencias procapitalistas fue capaz de dar virajes empíricos y bruscos a “izquierda”, llegando a tomar reinvindicaciones parciales de la Oposición como se mostró a finales de los 20, cuando bajo la consigna de “guerra al kulak enemigo de clase” impuso la industrialización y la colectivización forzosa a costa de los obreros y campesinos pobres, lo que provocó un verdadero desastre: desabastecimiento y hambrunas, cientos de miles de muertos, una crisis del agro que tardó años en recuperarse, etc. La política de la Oposición, como continuidad del bolchevismo, apuntaba en cambio a la preservación de las conquistas de la revolución y en este caso concreto, propugnaba una industrialización paulatina que fortaleciera al estado obrero a costa de los Kulaks y los Nepmen,. “La burocracia soviética adquiría más seguridad a medida que las derrotas de la clase obrera internacional eran más terribles. Entre estos dos hechos, la relación no es solamente cronológica sino causal; y lo es en dos sentidos: la dirección burocrática del movimiento contribuía a las derrotas y las derrotas afianzaban a la burocracia.”

“Revolución Permanente” vs “Socialismo en un Solo País ”

Las grandes derrotas del proletariado europeo y los primeros éxitos de la economía soviética sugirieron a Stalin, durante el otoño de 1924, que la misión histórica de la burocracia era construir el Socialismo en un solo país; es decir, las medidas aplicadas por la burocracia requerían una justificación ideológica, una coronación, aunque esta significara un rompimiento absoluto con el marxismo. La política de la burocracia asombra por sus contradicciones pero aparece muy consecuente desde el punto de vista de la consolidación del poderío de los nuevos dirigentes. La casta gobernante trata de perpetuar y de consolidar los órganos de la coerción; no respeta nada ni a nadie para mantenerse en el poder y conservar sus ingresos. Esta teoría se reduce a la concepción de que las riquezas naturales permiten que la URSS construya el socialismo dentro de las fronteras geográficas, abstrayéndose de las economía capitalista mundial. En consecuencia de esta política la IC perdió su carácter de Partido de la Revolución Socialista, para convertirse en un organización de defensa de los intereses del stalinismo y la renuncia a la extensión de la revolución proletaria, como se mostró en hechos tales como la derrota de la insurrección búlgara, la retirada sin gloria del Partido Comunista alemán en 1923; el fracaso de la sublevación en Estonia en 1924; la pérfida liquidación de la Huelga General en Inglaterra y la conducta indigna de los comunistas polacos durante el golpe de Pilsudski, en 1926; la espantosa derrota de la revolución china en 1927; la derrotas aún más graves que siguieron en Alemania y en Austria. China, en especial, es un ejemplo ilustrativo de cómo la teoría del “socialismo en un solo país” frenó el avance de la revolución proletaria: so pretexto de que China se hallaba abocada a un movimiento de emancipación nacional se reconocía que el papel directivo correspondía a la burguesía representada por Chian kai shek dictando la política de “unidad a toda costa” con su partido el Koumintang, que más tarde ahogaría en sangre la Revolución.

Esta utopía chovinista y reaccionaria obvia el hecho de que el socialismo solo puede realizarse a partir del punto mas alto alcanzado por el capitalismo, es decir el mercado mundial y la internacionalización de la economía. Al contrario de ello, la Teoría de la Revolución Permanente sostiene que la Revolución Socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la Revolución Socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta.

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