Ahí esta, junto a la fuente, con nuestro hijo. Ahí está sonriendo y contándole bellas historias de tiempos pasados. Cuando mira al pequeño Ryath sus ojos van mas allá de los del niño. Junto a ella la vieja Oona, traída del antiguo castillo de Huk. Es como una madre para ella. Pasan mucho tiempo juntas. Han pasado cinco inviernos desde que la amenaza de la oscuridad pereció para siempre. Einar es un reino próspero, sus gentes son felices y están gobernados por la mejor de las reinas. Su padre estaría orgulloso. La educó bien.
Me gusta observarla, mientras pasea, o mientras se queda pensativa mirando hacia el horizonte hacia las estrellas. Como si pudieran transmitirle un mensaje que solo ella comprende. A veces  la sorprendo acariciando un gran espejo que el gran maestre de la casa de Hass nos regaló por nuestros esponsales. Cuando lo hace su mente parece estar a miles de jornadas de donde nos encontramos, y por la expresión de su rostro adivino que el espejo le trae agradables recuerdos de tiempos pasados. Me gusta verla reir con el pequeño Ryath acariciando su ensortijado y oscuro cabello. Es un niño feliz tiene a la mejor de las madres y su verdadero padre fue el hombre más valeroso que se recuerda. Será un gran rey y sabrá gobernar con justicia.

Laín De Rojhc Rey de Einar
EPILOGO DE LAS CRONICAS DE EINAR