Seducido por los Dioses
Eduardo Verástegui Seducido por los dioses
Inteligente, apuesto, osado, el actor e intérprete mexicano vive con un as de triunfo en la mano. Uno de los rostros más vistos en el 2001 fue, sin dudas, el del actor y cantante mexicano Eduardo Verástegui. Las portadas de los principales medios impresos, así como los canales de televisión de Latinoamérica y Estados Unidos se han hecho eco de su trabajo y han permitido la proyección en el ámbito internacional de este artista que corona 10 años de intensa trayectoria con su primer álbum como solista.
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`Ha sido un año fuerte en trabajo. Pero me gusta mucho. Es lo que he querido siempre y lo voy logrando paso a paso'', confirma Verástegui con elocuencia y sencillez, mientras conversa en exclusiva para Viernes horas antes de partir a México, donde iniciará la promoción del disco que lleva su nombre.
` `Quisimos dejar México para el final, pues tenía demasiada presencia como actor allí y queríamos dejar descansar ese importante mercado mientras trabajábamos otras plazas'', comenta sentado ante una espléndida vista panorámica de la ciudad de Miami que se puede apreciar desde la sala de su apartamento.
``Hace dos años que vivo en Miami, una ciudad que me gusta mucho y que resulta muy cómoda para moverme en el mundo de la música y el espectáculo'', apunta y confiesa que no tiene tiempo de disfrutar de la vida nocturna ni de otros atractivos de la Capital del Sol, aunque dice disfrutar su soledad: ``Me permite buscarme dentro y crecer''.
Esta vez, su rostro estará enmarcado en un corte de cabello nada ortodoxo: ``Me lo hice yo con mi máquina de afeitar'', precisa riendo. ``Mi estilista estaba de vacaciones y no me gustó como me quedó otro corte''.
Después de actuar en cinco telenovelas y formar parte del grupo Kairo, con el cual grabó y realizó giras por todo México y varios países de Latinoamérica, Verástegui decidió dar un paso crucial en su vida y carrera.
``Quería volver a la música. Ese fue mi sueño desde que me fui al DF [la capital de México] con 17 años'', dice y se queda fundiendo el verde de sus pupilas con el cielo despejado de Miami. ``No fue fácil, pero logré encaminarme'' y recuerda aquellos días en que, contrario al deseo de su padre --ingeniero agrónomo dedicado a las plantaciones de caña de azúcar--, se fue a trabajar de bartender con la ilusión de estudiar canto y actuación.
``Participé en varias audiciones como modelo y conseguí una beca en el CEA [Centro de Educación Artística de Televisa]''.
En una sesión de fotografía conoció al productor Francisco Zorrilla, quien lo estimuló a que se presentara en la audición para formar parte del grupo Kairo, lo que constituyó un paso fundamental en su carrera. Ya como parte de aquella popular agrupación de pop fue invitado a participar como actor en Mi querida Isabel, su primera telenovela.
``Fue la productora Angeli Nesman quien tuvo la idea, pero era presentarnos como nosotros mismos, más que haciendo personajes'', destaca y cuenta cómo, al terminar aquel proyecto, se fue a ampliar sus estudios en Nueva York. Al regreso a México, pese al éxito en su segunta telenovela, Una luz en el camino, pasó todo un año haciendo audiciones para diferentes producciones sin conseguir trabajo, hasta que Emilio Larrosa le ofreció participar en Soñadoras.
``Me sigue gustando la actuación y tengo las mejores relaciones con Televisa, la empresa a la que tanto agradezco. Sólo que estoy en otra etapa de mi desarrollo y ellos lo han entendido''.
De hecho, esa poderosa empresa está apoyando su carrera como solista. El segundo corte promocional del disco Vivo la locura ha sido escogido como tema de una de las telenovelas que produce Televisa en estos momentos.
``Ellos tienen toda la infraestructura de radio, prensa y televisión para divulgar lo que uno hace'', considera.
Feliz por la acogida que va teniendo su primer álbum en medio de una época crítica para la industria discográfica, Verástegui expresa que hasta tener un segundo disco colocado en el mercado del pop no hará giras de conciertos.
``No, primero hay que solidificar la presencia en la música. Ahora sólo hago presentaciones de algunos temas en televisión o a manera de promoción''.
Agrega que el mundo de la música actual requiere una gran dedicación y recursos. Por supuesto, tampoco descarta hacer en su momento un crossover, como otras jóvenes estrellas del pop. Para ello se ha preparado, según sostiene: ``Hablo inglés, no perfectamente, pero...`rancherón'. Me defiendo''.
Rodeado de valiosas obras de arte que le han regalado reconocidos artistas para los que ha modelado, o ha comprado a bajo precio, según indica, el apuesto galán y cantante llena una frustración.
``Vengo de una familia de artistas. Tengo tíos que cantan, familiares que componen. Una de mis tres hermanas pinta y yo quise pintar como mi abuelo, pero no se me dio aunque lo intenté''.
Un hermoso cuadro preside la cabecera de su cama y partiendo de los colores naranja y ocre de esa sugerente pintura, Verástegui --con la ayuda de algunos amigos-- ha pintado paredes, techos y cenefas de su apartamento, creando un ambiente cálido en su nuevo hogar.
``Mis padres están felices con lo que he ido haciendo'', confirma lo que expresan sonrientes y cordiales sus padres que han venido a Miami a pasar el fin de año con su primogénito.
``Esta profesión no tiene techo: uno nunca llega. Hay que trabajar y trabajar para lograr los sueños. No hay otra forma''.
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