La
forma en que entendemos el significado de un mensaje está relacionado
directamente con el tono de la voz, la intensidad, el ritmo… Una elevación
del tono, una pausa o alargar una palabra al pronunciarla, son ejemplos de
señales prosódicas, las cuales hacen reaccionar inmediatamente a las células
del cerebro para descodificar un mensaje. Las distintas modulaciones de la
voz nos permiten empezar a descifrar el significado de las oraciones, aún
cuando algunas veces sean confusas. Las señales prosódicas son el núcleo
para entender la gramática estructural y el significado del discurso.
|
|
|
La
voz es una parte constitutoria de nuestra forma de hablar. La voz es una señal
característica de nuestra personalidad, que la diferencia de los demás.
Los elementos que determinan las características de la voz son:
|
|
|
*
Tono: es el timbre de voz con que
nacemos. No se puede cambiar, pero sí se puede fingir. El tono puede ser
formal o informal, alegre o serio, amistoso o protocolario… Una voz monótona,
lineal y sin cadencia demuestra aburrimiento del interlocutor. Un tono sarcástico
e irónico nos indica que el emisor no nos acepta como interlocutor válido.
Los cambios de tono nos pueden manifestar inseguridad, enojo, temor del
emisor.
|
|
|
*
Intensidad: equivale al volumen o fuerza con que se emite el sonido. La
intensidad transmite intimidad, suspenso, sorpresa, impulso, recalcar
emocionalmente aspectos importantes…
|
|
|
*
Ritmo: es el número de palabras por emisión de voz. Todo el mundo
tiene su ritmo para hablar y pensar. Algunos ritmos son rápidos y enérgicos.
Otros deliberados y lentos.
|
|
*
Enfasis: es la acentuación de la voz.
|
|
|
*
Matiz: es el color de la voz.
|
|
|
* Pausas: son
los silencios empleados. Los silencios juegan un papel importante en la
definición del ritmo. Se utilizan para hacer comprender los cambios de
tema, la progresión en la exposición y los puntos más importantes.
|
|
|