Sofilia / Dalí Corona (D.F.)

 

Ah cómo nos lame la lasciva... 

Orlando Guillén

 

Nada se me hace tan lejano,

desde aquella vez en que cruzamos un par de palabras.

Una sala, la avenida, el rojo de un semáforo.

Sofía: tengo el ojo disparado

y una  pluma cerca de la arteria y, en el diptongo de tu nombre

amputo el brazo con que te escribo,

la lengua con que te mamo.

¡Sofía, maldita sea,     

no detengas aun mis dedos,

deja que tu acento vulnere las líneas de mi piel

que se acostumbre a mis estrías!

( las letras del texto han mutado en larvas

dentro de tu pelo ) 

Lo grave en tu estructura

me ha estado doliendo dentro de la tráquea

por donde pasa el día, agotado.

Sofía, tenme algo de paciencia

y deja que te cuente algo fácil;

la primera línea del poema debió ser,

seguramente,

parida por tus labios.

 


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