Entrevista a Marshall Mathers

Slim Shady, el virtuoso rapero representa muchas cosas para muchos: la Gran Esperanza Blanca del Hip-Hop, la voz de la Verdadera America, la Amenaza Psicopata del Pop para la Sociedad, el homofobo sexista pornogafico que lo odia todo… Aparece con un chandal color plata, cabellera dorada oculta bajo una gorra de beisbol hacia atras, todo su ser oculto tras una camarilla de seis “ayudantes personales” (guardaespaldas y compinches) como corresponde a una sensacion del rap con ventas multimillonarias en EE UU.

Desde el primer momento, uno se da cuenta que es todo un caso. O se muestra hosco, sin decir palabra, o se pone a gritar a pleno pulmon. Es un tipo de 26 años, pequeño (1,70) de piel clara con unos increibles y perversos ojos azul claro. Su infamia le precede o, mas bien, la de su alter ego Slim Shady, el pistolero, viola-putas, asesina-novias, consumidor de drogas, encarnacion real de bad attitude. Por desgracia, Eminem ha pasado a ser Marshall Mathers. La secuela del muy controvertido The Slim Shady LP de 1999 (que comenzaba con “las opiniones expresadas en este disco son una mierda total”) se llama The Marshall Mathers LP, pero nadie se da por enterado. Creen que es Slim Shady, pero se equivocan. En el año 2000, las apariciones publicas de Slim parecen estar confinadas a actuar de cara a la galeria: haciendo gestos obscenos de bufon de la corte a sus acolitos, los raperos Proof y Champ, que le halagan y le rien las gracias, y ahora mismo, es en lo que estamos.

Tentaciones. ¿Qué canción te describe mejor?
Eminem. ¿Qué coño es esto? ¿El Trivial? [toca el sofá y canta] “I’m too sexy for this chair…” (“Soy demasiado sexy para esta silla”). ¡Yo que sé qué canción me describe mejor! Mi canción I just don’t give a fuck (Me importa una mierda) es la que mejor me describe, porque la escribí yo, trata de mí y básicamente habla de gente como tú.

T. ¿El peor problema que has tenido?
E. El peor problema, además de mis enfermedades venéreas…

Y cuenta una historia verídica sobre él y sus colegas cuando eran chavales y disparaban bolas de pintura a los vagabundos, a las prostitutas y a los patinadores y fueron encarcelados por ello. “¿Por qué te estoy contando esto?” [hace una mueca]. “¿Por qué gente como tú merece saber esto sobre mí? ¿Por qué no mandamos a la mierda las preguntas aburridas?”.

T. ¿Qué canción te gustaría que tocaran en tu funeral?
E. Una de los Backstreet Boys.

Y esta, no os equivoquéis, es una respuesta tan inteligente como cualquier otra sobre la Tierra. Cinco horas antes estábamos en las oficinas de Eminem en el centro de Nueva York, un local que comparte con Cypress Hill y Kid Rock, con discos de platino por ventas multimillonarias y carteles por todas partes, para oír cinco canciones de Marshal Mathers LP.

Y luego, por fin, estamos solos.

“Drogas”, dice Eminem. “Me encantan las drogas. ¿Quiéres éxtasis? ¿Lo has probado? Porque me vas a preguntar si tengo, ¿verdad?”.

El Fenómeno Eminem, extraordinario en sí mismo, lo es aún más en un mundo en el que de la noche a la mañana te conviertes en Superestrella. Si eres Westlife te vuelves loco, sonríes y lo soportas. Si eres Kurt Cobain, te vuelves loco y te agotas. Si eres Eminem, te vuelves loco y la tomas contra lo que tienes más cerca. Un año después y con un himno universal del hip-hop con My name is, Eminem muestra el cinismo hastiado de un veterano, sin paciencia y con el recelo de quien aún espera ser reconocido. La rapidez de la fama repentina es suficientemente disparatada si procedes de la Normalidad, pero él procede del Infierno. “Me siento como si no supiera quién soy”, dirá hoy.

Nació con el nombre de Marshall Bruce Mathers III el 17 de octubre de 1974 y fue criado en todos los barrios de clase baja de Detroit por su madre, Debbie, que tenía 17 años, y sin su padre, al que sigue sin conocer. Vivieron de la caridad pública y Marshall descubrió el hip-hop con nueve años, a través de su tío Ronnie, de su misma edad. A los 12 era golpeado habitualmente por chicos negros. En una ocasión, cuando tenía 15, le pegaron tanto que estuvo en coma. Tuvo que enfrentarse al suicidio (su querido tío Ron, con 19 años), al asesinato (su tío Todd muerto a tiros por su cuñado), a ser desalojado, a estar sin hogar, a ser cocinero, y a una relación intermitente de 10 años con su novia Kim, a la paternidad, con su hija Hailie-Jade (nacida en 1996), y a pesar de todo se convirtió en un rapero único y excepcional, mientras era expulsado de los escenarios por la escena hip-hop de Detroit predominantemente negra que le decían que abandonase, chico blanco, y se pasase al rock and roll. En 1997, algo se rompió y Eminem realmente se mató a sí mismo, sustituyendo su personalidad rapera por su álter ego virulento Slim Shady. Fue “descubierto” en 1997 por Dr. Dre, firmó por el sello Interscope (el de Niggers With Attitude tras publicar Aftermath), grabó The Slim Shady LP en 12 días, gran parte del tiempo colocado con éxtasis y, cuando fue publicado, Debbie, su madre, le puso un pleito de 10 millones de dólares por difamación a causa de un verso de My name is: “Acabo de enterarme que mi madre se mete más droga que yo”. La vida de Eminem está tatuada por todo su cuerpo: las peleas con Kim, en una lápida tatuada en su estómago: “Kim: RIP (Rot In Pieces) [Podrida en Pedazos]”, un mosaico de hongos alucinógenos por todo el hombro bajo el que aparece escrito “Ronnie R.I.P.” mientras “Hailie-Jade” ocupa toda la extensión de su antebrazo.

Eminem habla lentamente y midiendo las palabras, repanchingado al fondo del sofá. Odia las entrevistas. No tiene grandes reflexiones que ofrecer sobre su vida. Hoy por hoy, olvidada la pobreza, y aparte de la política y El Significado de Todo, su mayor nuevo enemigo es el pop adolescente.

T. Te convertiste en un icono de fiesta adolescente y a muchos chavales de 12 años quizá les da igual si eres Eminem o un miembro de N Sync.
E. Cierto —dice frunciendo el ceño— quiero decir, que por el aspecto que tengo, la gente puede confundirme con eso. Creo que es por ser rubio.

T. Y también eres guapo, ¿sabes?
E. ¡Ah!, gracias. Pero, mmm… Sólo quiero asegurarme que la gente no me incluye en esa categoría [se está empezando a enfadar]. Esa mierda es tan hortera y jodidamente comercial y pop, esa mierda es falsa, basura, horrible —grita—. ¡La vida no es tan feliz! La vida no es sólo ser feliz, canciones de amor y mierdas así.

T. ¿No culpas a la propia industria?
E. ¡Sí —truena— pero esta mierda tiene que acabar en alguna parte! A la mierda N Sync, y los Backstreet Boys, y Britney Spears, y Christina Aguilera, no tienen jodido talento.

Eminem, justo es decirlo, hace el uso más eficaz de la palabra “joder” que se haya oído nunca. La precisión del experto. Es increíblemente sexual. Pero probablemente no le guste eso un pelo. Sigue sin acostumbrarse a ser un símbolo sexual.

T. ¿Estás intentando alejar a tus jóvenes admiradoras con este disco?
E. Eh… no realmente. Intentaba decir lo que pienso. Will Smith no mete tacos en sus raps para vender discos, yo sí, porque soy yo, así que lo jodan a él y a vosotros, ¿sabes cómo te digo?

T. ¿Ya no haces canciones divertidas?
E. Um… sí y no. Simplemente he madurado —se cabrea— ¡Porque la gente no lo entendía! Así que quizá, y puede que sólo para este álbum, no me apetezca ser divertido, ¿sabes? Siento que soy mortalmente serio esta vez. Soy un rapero además de artista. Y ante todo, soy Marshall Mathers.

T. El éxito te ha hecho cabrearte más que antes, ¿no?
E. La fama no es tan buena como la pintan. Es trabajo, y un montón de gilipolleces. Mi vida ya es algo público. Y esa mierda no me hace feliz. Estoy agradecido a cada admirador, pero, por otra parte, he tenido que enfrentarme al racismo, a las críticas, a preguntas estúpidas, sobre mi vida, o mi hija, o cosas por el estilo.

T. ¿Has luchado mucho con la timidez?
E. Sí. Pero para decirte la verdad, soy humilde. Me siento y espero a que la gente me critique. Y si lo hacen, les echo abajo su jodido amor propio punto por punto. Creo que me dieron esta capacidad de juntar palabras como yo lo hago para hacer esto. Así es como yo subí, en los círculos del hip-hop, en las batallas, rapeando, y en peleas con mi madre, y con mi chica. Punto, así soy, sin más. Soy muy rencoroso cuando me hacen daño.

T. ¿Te mueve la venganza?
E. [Inmediatamente]. Sí.

T. No te tomas muchas cosas con tranquilidad, ¿no?
E. No toda esa mierda, desde luego.

Y así sale a la luz que Eminem, en algún momento de los últimos seis meses, se ha casado con su amor de juventud, la chica inmortalizada en su estómago con una lápida.

T. ¿Pensaste por un segundo que ella pudiera negarse?
E. Um. Creo que fue ella quien sacó el tema. Llevaba 10 jodidos años con la chica. Pensé que quería ser responsable, algo que mi padre no había sido, porque nunca le conocí, y quería estar en la vida de Hailie.

T. “Si tuviera un millón de dólares, haría que todo el mundo me chupara la polla sin condón, cuando estoy en el váter”: lo dices en The Slim Shady LP.
E. Para serte sincero, hoy tengo tanto dinero que no sé qué hacer con él.

T. Y todo ha ocurrido en un año. Eso tiene que ser raro.
E. Pasé de no poder permitirme nada a tener todo el dinero del mundo.

T. Al menos eso es fantástico, ¿no?
E. Sí, porque puedo comprarle a mi hija todo lo que quiera cuando quiera. Y esa es la mejor sensación. Me gusta la música y me divierto, pero si no sirve para hacer dinero y poner comida en la mesa, no lo voy a hacer siempre. El hip-hop es mi sangre y siento que estoy hecho para esto, lo sé, pero no voy a ser joven toda la vida. Lo siguiente es mi hija. Va a tenerlo todo cuando crezca y será lo que yo no he sido. Porque si yo no tuviese esta mierda del rap ahora, no tendría nada. Así que todo se reduce a que, por mucho que odie hacer entrevistas y sesiones de fotos, eso es lo que debo tener en mente, y para eso lo estoy haciendo. Para que mi hija tenga un futuro seguro.