Sociología rural. Sujetos, organizaciones y movimientos sociales en el campo mexicano.

Publicación 2, Universidad Autónoma de Chapingo, México, 1997, 362 pp

La globalización de la economía de mercado y las consecuentes transformaciones en la organización política, han provocado el surgimiento de complejos fenómenos sociales que requieren un replanteamiento en los modelos de análisis e interpretación para que se ajusten —en lo posible— a la nueva realidad mundial. En el caso de México los cambios son más que evidentes: por un lado, han surgido nuevos sujetos, conformado numerosas organizaciones y aflorado movimientos sociales distintos a los que prevalecían en décadas pasadas, y por otro, permanecen formas organizativas que responden a contextos políticos y económicos diferentes y que también se encuentran en un proceso de adecuación a las nuevas circunstancias.

Dilucidar los escenarios que enfrenta el agro, reflexionar y discutir sobre las situaciones y perspectivas, son algunas de las motivaciones que llevan a la Universidad Autónoma de Chapingo a crear espacios de reflexión para especialistas, como la colección Publicaciones, de la cual el número 2 corresponde al libro Sujetos, organizaciones y movimientos sociales en el campo mexicano, que reúne ensayos y artículos de investigadores del Departamento de Sociología Rural de esa misma casa de estudios.

Coordinan esta Publicación, María Luisa Jiménez Esquerra y Margarita González Huerta, quienes dan a conocer la discusión y planteamientos que se están dando al interior del Departamento de Sociología Rural y que, en algunos casos, son resultado de investigaciones iniciadas hace varios años, como es el caso del grupo de investigación Actores, Organización y Movimientos Sociales en el Campo, de cuyo trabajo se nutre la mayor parte de este libro.

El primer ensayo, "Reflexiones teórico-metodológicas sobre la acción colectiva", corresponde a Carlos Jiménez Solares, quien afirma que ante la inminente transición económica, política y teórico-conceptual que vivimos entre el antiguo y el nuevo orden, conviven procesos de creación y desintegración en los espacios sociales y político-económicos, que no deben pasar desapercibidos a los estudiosos de la sociología rural. Sienta las bases para la fundación de una teoría de la acción colectiva, que —según el autor— "da la cara a los procesos de despolitización estatalmente inducidos gracias a la promoción de esferas públicas y a su preocupación por los ámbitos colectivos antes que los privados".

La nueva tendencia, a partir de los noventa, se distingue por el abandono de un solo esquema teórico incorporando conceptos de otros marcos explicativos; mayor acercamiento de las teorías individualistas y colectivistas, a partir del reconocimiento de los sujetos sociales y la acción colectiva; utilización de explicaciones multidimensionales en el análisis de los problemas sociales, y una mayor confianza en la utilización de técnicas cuantitativas, entre otras.

Por su parte, Pedro Muro Bowling con "El conflicto en Tepoztlán, Morelos, y el Neopopulismo ecológico", nos ofrece un trabajo que persigue la construcción de una teoría política de la agroecología. A partir de la toma de conciencia de la crisis mundial que padece el medio ambiente, surge una concepción de "marxismo ecológico" que fundamenta los actuales movimientos sociales con un nuevo enfoque teórico-metodológico.

Elige como ejemplo el conflicto en Tepoztlán, Morelos, población que padece problemas agrarios ancestrales y que, a su vez, tiene una legítima preocupación por la conservación de su entorno ecológico. En dicha comunidad se pueden identificar los ingredientes básicos del populismo agrario y del Neopopulismo Ecológico: un problema de derechos humanos que atañe a todos en su solución con apego a derecho.

"Ecología y comunidad aldeana en México", se titula el trabajo de Juan José Lomelí, quien hace una reflexión respecto del papel determinante que debiera tener el productor aldeano en la solución e instrumentación de los programas y políticas que inciden en la problemática rural, desde el ámbito económico hasta el ecológico. Para el autor, debería existir "una conexión más íntima entre el pasado prehispánico y colonial de México con la contemporaneidad", ya que las prácticas agrícolas que perviven desde hace siglos en el campo son muestra viva de una cultura más compatible con la naturaleza y que, integrada o no al proceso civilizatorio, demuestra eficacia.

El concepto de desarrollo sustentable, que satisface las necesidades de las generaciones contemporáneas sin poner en peligro las necesidades de las generaciones futuras, implica la acción social, independientemente de las circunstancias políticas, económicas y sociales, ya que, como señala Jürgen Queitsch, autor de "Reflexiones sobre los actores ecologistas en el campo mexicano en el contexto de los movimientos sociales del país", "no se puede esperar hasta que los conceptos estén perfectos, porque los recursos naturales están agotándose, el deterioro ambiental está afectando los ecosistemas y los conflictos sociales en diferentes países del mundo pueden rebasar las fronteras nacionales". La experiencia que el autor utiliza como ejemplo es la del proyecto de desarrollo sustentable del Grupo Vicente Guerrero, en Tlaxcala, la cual le permite resaltar los frutos de un pequeño pero importante grupo de actores sociales —campesinos jóvenes—, que se preocupan por sus recursos naturales y que, por ello, desarrollan actividades organizativas y productivas para resolver sus problemas sociales.

Por su parte, Guillermo Torres Carral, en "El minifundio: un actor multifacético hacia el modelo alternativo", analiza al minifundio como una de las puntas que jalan al modelo alternativo, esto supone que se debe innovar dentro del desarrollo nacional una vía de formas múltiples que permita diferenciar las necesidades del minifundio hacia arriba, o sea en entidades productivamente mayores, o hacia abajo, lo que se traduciría como formas del desarrollo de la agricultura nacional. El autor señala que "la acción del minifundio es múltiple y multidimensional no restringiéndose al ámbito económico o social", lo cual se refleja en los movimientos y formas organizativas como las que se dan en el campo mexicano.

En distintas ocasiones, la Universidad Autónoma de Chapingo ha refrendado su compromiso con la investigación, discusión y solución de la gran problemática que vive el campo mexicano; la presente publicación así lo demuestra con el conocimiento aquí vertido que, sin duda, enriquecerá la reflexión de las nuevas perspectivas del agro nacional.

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