El verso con métrica y rima

 

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   FÉLIX PAGÉS ROMEO  

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DIRECTORIO DE ESTE AUTOR

su obra 1

su obra 2

           SU OBRA 1    

            
     Aquí encontrarás estas poesías:

Cuando yo me haya muerto
Amor de otoño
Del otro lado del mar
Dios tuvo que ser mago

El brindis
Dios no me enseñó
Vas a acordarte de mí
Si vas a mi tierra

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      CUANDO YO ME HAYA MUERTO

Cuando yo me haya muerto... entre otras cosas
leerás estos versos que para ti yo escribía...
y verás en mi letra, quizás algo borrosa
que mi amor fue sincero y jamás fantasía.

Cuando yo me haya muerto, y se hayan borrado
las cosas más íntimas que entre los dos había...
tomarás este libro... que a ti he dedicado
y leerás en él... mis viejas poesías.

Cuando yo me haya muerto... después de ese suceso
te quedará el recuerdo... como melancolía...
recordarás mis cosas... recordarás mis besos
cada vez que tú leas mis viejas poesías.

Cuando yo me haya muerto, no será un cautiverio
porque después de muerto, me tendrás todavía...
tú aquí en nuestra alcoba y yo en el cementerio
unirán nuestras manos... mis viejas poesías.

Cuando yo me haya muerto... no podrás olvidarme
porque noche tras noche yo te haré compañía
y nunca lograrás que yo logre marcharme
sin ver que tú has leído mis viejas poesías.

Cuando yo me haya muerto... pedazo de mi vida...
moriré convencido de que tú me querías
y vendré noche a noche... cuando ya estés dormida
a decirte... en silencio... MIS NUEVAS POESÍAS.



               AMOR DE OTOÑO
                                               A...TI

Con sus mejores galas... Noviembre se vestía
las hojas de los árboles el campo matizaban
las románticas aves sus trinos entonaban...
y aquella realidad... un sueño parecía.

¡¡Era ella, sin darme apenas cuenta en mis brazos la tenía!!
y con mis manos incrédulas su piel acariciaba...
ansioso como un loco sus labios rojos le besaba
Y más que besarlos... los mordía.

¡¡Era ella!! que como una visión se me presentaba...
yo creer a mis ojos... casi que no podía...
y debajo de aquel árbol que nos cobijaba
nos dimos al amor... por primera vez... aquel día.

Los dos nos entregamos... porque en los dos ardía
un torrente de amor como una hoguera...
y sobre aquellas hojas que el viento del otoño desprendía
ansiosos los dos... nos dimos al amor por vez primera.

La brisa del otoño cruzaba nuestros rostros
para hacer aquella tarde aún más bella...
y después que nos fuimos... dejamos... de nosotros...
allí sobre las hojas... de nuestro amor... la huella.



       DEL OTRO LADO DEL MAR

Allá se quedaron ilusiones y anhelos
se quedaron amores que no puedo olvidar
se quedaron mis sueños y mis desvelos
bajo aquel hermoso pedazo de cielo
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron las huellas de mi infancia
ilusiones dormidas que ansían despertar;
de mi bello jardín se quedó la fragancia
allá... muy lejos en la triste distancia.
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron los azules valles
los campos de caña... el verde palmar
se quedó mi pueblo con sus quietas calles
se quedaron mis risas, mis penas y mi ayes...
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron los viejos amigos,
se quedaron mis noches... se quedó mi soñar,
se quedó aquel lucero que soñaba conmigo
él que fue de mis penas el callado testigo.
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedó rugiendo el tirano
que quiere a mi pueblo asfixiar...
empuñando el azor en su mano,
verdugo implacable que azota al cubano.
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron las pasiones dormidas,
se quedaron angustias... se quedó mi pesar...
mi alma desfallece del dolor oprimida
porque allá se quedó LO MEJOR DE MI VIDA.
Allá... DEL OTRO LADO DEL MAR.



          DIOS TUVO QUE SER MAGO

Dios tuvo que ser mago... y con su gran poder
creó lo más hermoso de la naturaleza...
la llenó de encantos... la colmó de belleza
y cuando terminó, la llamó MUJER.

Dios tuvo que ser mago... y con su maestría...
a la mujer le dio encantos a derroche,
la hizo como a la luna... La reina de la noche
y radiante como el sol... durante el día.

Tuvo que ser mago Dios. ¡si no cómo lo haría!
si solamente un mago hace cosas así
y entre todas las que hizo, cuando te hizo a ti
hubiera querido yo que fueras mía.

Dios tuvo que ser mago... sería o no sería
pero entonces ¿Cómo la habrá podido hacer
y qué tiempo en hacerla a Dios le llevaría
a su obra maestra   ...LA MUJER...



                   EL BRINDIS

Voy a brindar por ti silenciosamente
con este vaso rebozado de licor
y haré con este brindis que vuelvan a mi mente
las horas más felices de aquel frustrado amor.

Voy a hacer mi cerebro un loco torbellino
que gire alrededor de las horas aquellas
y envuelto en el vórtice del raudo remolino
me veré junto a ti contando las estrellas.

Así levantaremos la copa del encanto
y de un sólo sorbo beberemos los dos...
y enjugarán mis dedos la gota de tu llanto
y escuchará mi oído la nota de tu voz.

Navegaré en la nave silente del recuerdo
y vagaré por mundo de diversos ayeres...
naufragando en el licor donde me pierdo
buscando la que fuiste en la que ya no eres.

Levantaré la copa que ayer nos embriagara
y que guarda en su adentro soñadores arcanos
este fino cristal que reflejó tu cara
y que guarda las huellas de tus cálidas manos.

Levantaré mi mano... así... discretamente
y evocando el pasado en mi nostalgia loca
rebuscaré en el vaso afanosamente
la huella imaginaria de tu boca.

Quiero ver otra vez aquella alcoba hermosa...
aquel cofre divino que encerró nuestro amor
y tus manos de seda... y tu cara de rosa
volver a acariciarla cual si fuera una flor.

Así... discretamente... levantaré mi vaso
y en la fina transparencia del licor...
veré claramente... hecho pedazos...
el horrible naufragio de mi amor.



       DIOS NO ME ENSEÑÓ

Dios me enseñó la luz
en el brillo luminoso de tus ojos...
y el néctar de la vida
me lo brindó en tus besos.
Me enseñó el amor entre tus brazos,
pero tu destruiste el embeleso...
y matando aquel hermoso frenesí
lo deshiciste todo en mil pedazos
y... Dios no me enseñó
cómo vivir sin ti.

Dios me enseñó la luz
en el brillo luminoso de tus ojos...
me enseñó muchas cosas
que contigo aprendí...
a beber en la fuente
de tus labios rojos...
el mundo encantado de las rosas...
que la vida fuera a tu lado
¡MARAVILLOSA!
Pero... DIOS no me enseñó
cómo vivir sin ti.



     VAS A ACORDARTE DE MÍ (....?)

Vas acordarte de mí cuando llegue el invierno
y se cubra de nieve el verde de tu huerto...
cuando tus pesares te parezcan eternos
cuando todo te parezca que se ha muerto.

Vas a acordarte de mí cuando el agua del rió
ya no quiera más reflejar tu rostro...
y vas a acordarte de los besos míos
cuando estés en los brazos de otro.

Vas a acordarte de mí... yo estoy en tu destino...
ya tu vida sin mí... nunca te será igual
ni en los parques, ni por los caminos
ni cuando nos amamos en aquel trigal.

Vas a acordarte de mí cuando cruces el puente
que siempre cruzábamos en el atardecer
mirando cómo el río llevaba en su corriente
los pétalos de rosas que dejabas caer.

Vas a acordarte de mí, verás con desatino
cómo tu misma puerta te cerró el umbral...
y aquella copa en que los dos bebimos
que con tus besos falsos quebraste su cristal.

Vas a acordarte de mí... un día de repente...
cuando llame a tu puerta alguien que te siguió
y aunque todos los hombres seamos diferentes
por alguna razón... pensarás que fui yo.



         SI VAS A MI TIERRA

Si vas a mi tierra... Tú sabes cuál es.
La que vive entre sombras y penas
la que vive cautiva en el tiempo...
la que vive arrastrando cadenas.

Si vas a mi tierra... Tú sabes cuál es...
la que llora de noche y de día
donde lloran los hombres...
y lloran los niños
lloran los novios, y los esposos
y lloran las madres
porque sus vidas se han quedado vacías.

Si vas a mi tierra... tú sabes cuál es;
es aquella que llevo sembrada en el alma...
donde lloran los pueblos y lloran sus calles
lloran los arroyos y lloran los ríos
lloran los campos, las montañas... los valles
y sin consuelo lloran las palmas
y llora el guajiro en su triste bohío.

Si vas a mi tierra... ¡¡Tú sabes cuál es!!
es aquella que en una mañana
de La Santa Ana
se vistieron de luto las madres cubanas.
Es aquella que un día de Enero
se tiñeron de negro
las azules aguas de Varadero...
perdieron sus verdor los cañaverales
y perdió su encanto el Valle de Viñales.
Es aquella que un día Colón la llamó
la tierra más linda de todas las tierras...
y que un barbudo la destruyó
quebrando su paz y creando la guerra.

Es aquella que vive en el tiempo cautiva...
que se pierde en los mares
como un buque que va a la deriva.
Es aquella que sangra constante
por la herida que vierte legiones de héroes...
incógnitos mártires del infierno de Dante.

Es aquella que lleva en la espalda
la herida indeleble que por siempre guarda
del puñal asesino que un monstruo clavara
y que en una mañana de La Santa Ana
tanta sangre cubana se derramara.

Es aquella que vive sin Dios
que vive con hambre y sedienta,
aislada del mundo...que sufre irredenta
cautiva... viviendo entre rejas
sin que hayan oídos que escuchen su queja.

Es aquella que se ha quedado atrás
cautiva en las garras de un Satanás.
Es aquella que el mundo ha dejado sola
llorando por sus hijos que han muerto en los mares
huyendo de las garras de sus criminales
y por aquellos muertos en Angola.

Si vas a mi tierra...verás con tristeza
que hay pueblos que sufren... pueblos abatidos
hogares humildes llenos de pobreza
edificios cayéndose... semi-destruidos.
Verás cómo la férrea torpeza de "un bruto"
ha llenado a mi tierra de luto...
y su mayor tesoro... SU JUVENTUD...
son fantasmas que vagan en la multitud.

Verás que en las Iglesias las luces de Alabastro
fueron opacadas por un tirano de apellido Castro.
Si vas a mi tierra tú sabes cuál es...
es aquella que sufre en su entraña
el dolor de perder a sus hijos
porque un Judas que nació en la montaña
le llenó de espinas el llano.
Falso mecías de ricos y pobres
que traía en la espalda la Virgen del Cobre
y un crucifijo en sus manos.

Si vas a mi tierra... ¡¡Tú sabes cuál es!!
allí donde hay cosas que tú no las ves...
Vas a ver aquello que el turismo te lista
pero no irás a Villa Maristas.
Vete a las cárceles para que te asombres
de ver cómo allí se pudren los hombres.
Visitarás los sitios de grandes placeres
pero no visitarás la cárcel de mujeres...
Cubanas Mambisas... Cubanas... Leales
dignos ejemplos de Mariana Grajales.

Tú como turista no encontrarás obstáculos
ni sentirás del monstruo sus horribles tentáculos.
En cambio encontrarás sutiles primicias
mientras que el pobre cubano se asfixia.

Quizás si te encuentres un día cualquiera
con la triste presencia de alguna jinetera...
y comprarás su cuerpo... pero nunca su orgullo
pues pagaste por algo... que nunca fue tuyo.

¡Ah...! ¡qué triste es eso amigo viajero
todas esas cosas que tú veas yo quiero!

Si vas a mi tierra... mi querido amigo
Ve... y dile a Cuba... que mi corazón
SE LO MANDO CONTIGO.

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AUTÉNTICA POESÍA - Herrera/Muñoz - 2001

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