El verso con métrica y rima

 

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   JOSÉ LUIS MUÑOZ  

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DIRECTORIO DE ESTE AUTOR

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    SU OBRA 1  -- AMOR Y DESAMOR   

    En esta página encontrarás las siguientes poesías:

   TU VERDAD

He derramado sobre ti la vida
que en mi torpeza tu ilusión provoca,
y no he dejado de pensar tu boca
ni de hacer fuerte mi pasión dormida.

Tal vez el nombre de la rosa herida
espine el don de mi querencia loca,
o tal vez crea que en amor me toca
la blanca flor que la existencia olvida,

pero hoy al ver la realidad pintada
en el jardín de tu dorado sueño,
sobre el azul de tu inocencia alada

calmo la sed de mi razón cetrina,
y creo ver, en mi creciente empeño,
la majestad de tu verdad divina.

26–10-03





NUESTRAS VIDAS
 
¿De qué lado está tu sueño...?
Ya que miras hacia el norte
verás el bello horizonte
trazar su línea en la mar...
 
Hace ya tiempo, mi cielo,
las flores visten de largo
quitando el aroma amargo
del sol que sabe esperar,
y al ser tus ojos caricia,
imán candente en mi vida,
alma del alma querida
me llevo tu soledad.
 
Dices bien, y yo no dudo,
que observas la vida incierta,
que tu historia está cubierta
por un ligero cristal.
Sé que piensas que no existe
la felicidad dorada;
que la vida, por amada,
nos da ganas de llorar.
 
Pero hoy, querida del alma,
yo quiero abrirte mi pecho,
decirte que por derecho
pongo en tus manos mi afán.
Que tienes mi puerta abierta,
y que al llegar a ti el día
abriré tu celosía
para ayudarte a cruzar.

17-02-01




   TIENES TURBIA LA VOZ


Tienes turbia la voz cuando me llamas
y tus ojos los siento enamorados,
pero sé que al pasado le reclamas
el vino que en tus labios sonrosados
disfruté al contraluz de tus pijamas.

Hoy dices que en el tiempo estás buscando
la boca que te bese a la indecisa,
y tus rosas ondean olvidando
que el aire de otra boca no precisa
ni el mañana de tu antes ni tu cuándo.

Creí que mi nostalgia era armonía,
que tu pecho jazmín era mi todo,
y aunque sé que tu flor no es sólo mía,
tu risa, melancólica, a su modo,
transmuta tu traición en poesía.

En tu ancho jardín, a la imprecisa,
has jugado conmigo al «nomeolvides»
has dejado mi aliento sin la brisa
del áureo plenilunio en que divides
las rayas de tu boca y tu camisa,

por eso, de tu carne primavera,
cual regalo del tiempo adormecido,
me arrogo tu pasión y mi quimera
y muerdo de tu boca el gris olvido
que
olvida aquella luz que nos uniera.

10–10-03




                     TÚ Y YO
 
Un trocito de cielo y una llama de luz.
Un jardín en verano y una brisa en azul.
Un camino en el viento y una cinta carmín.
Una  hoguera en el agua y una flor carmesí.
 
¡Tú eres así!
 
Una estrella en la noche y un alud en la mar.
Una perla encendida y un jazmín de cristal.
Una rosa en el día y  un jilguero cantor.
Una ingente alegría y un sutil corazón.
 
¡Ese es tu amor!
 
Loca escarcha en la vela y un pañuelo de tul.
Tenebrosa candela y un racimo de luz.
Catarata en la nieve  y una senda en añil
Río manso en el valle y un payaso arlequín.
 
¡Yo soy así!
 
Un clavel retrechero y una gota de sal.
Un lucero en el lago y un gentil vendaval.
Ronca voz en el heno y galán soñador.
Afluente de besos;  desmedida pasión.
 
¡Ese es mi amor!

12-01-01




¿POR QUÉ NO VIENES?
 
Ella me llamó esta noche,
vagamente, entre suspiros.
Yo le pregunté; ¿qué quieres?
¡Quiero que vengas conmigo!
 
Espera un poco, le dije,
espera que en mi camino
aún no lucen las estrellas.
¡Espera! Ya iré contigo.
 
De nuevo volvió a llamarme.
Suavemente, entre quejidos,
preguntó.. ¿por qué no vienes?
¡ven, conmigo, tengo frío!
 
Que espere un poco, me dije,
que espere. ¡Yo ya he cumplido!
y la noche me reclama.
¡Cuando fui se había dormido!

12-03-01






     ENSUEÑO

¿Recuerdas, amor mío, aquel abril primero
sobre las hojas verdes del parque de mis sueños?
¿Recuerdas aquel monte y nuestro hablar pequeño?
¿Recuerdas, di, la luna y el olmo aquel tan viejo?

Bien dormidas están las hojas, —las recuerdo—
pero son amarillas, como el amor que siento,
y esa luna de plata, de color tan intenso,
al olmo ya no alumbra y el hablar está muerto.


No digas eso, amor. ¿Por qué es tu amor tan ciego?
Yo quiero recordar, pero sin ti no puedo
y este lamento tuyo, este jacinto negro,
me quema, me aprisiona y me hiere sin tus besos.

Es el dolor quien cubre estos mis ojos negros.
Yo nada sé de ayer ni entiendo de recuerdos.
¡Déjame, que quiero irme!, ¿no ves que no te quiero?
¿no ves que mis heridas no se las lleva el tiempo?


No digas más, amor, ¡calla!, deja al silencio
que vista de reproche el llanto de mis sueños.
Hay una rosa triste en mi jardín que ha muerto.
No siento nada, amor, tan sólo tu desprecio.

23–08-03

 
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AUTÉNTICA POESÍA - Herrera/Muñoz - 2001

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