El verso con métrica y rima

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    Mª JESÚS RODRÍGUEZ   

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 comentarios a su obra

DIRECTORIO DE ESTA AUTORA

su obra 1

su obra 2

     

        SU OBRA 1  

     

    En esta página encontrarás las siguientes poesías:


 

              IMPOSIBLES

Olvidarte no es sólo dejar de oír la ola,
ni tampoco tapar la luna con un dedo.
Olvidarte es sentir de nuevo el mismo miedo
a bogar sin un rumbo, a estar de nuevo sola.

Sería el olvidarte, ver negra la amapola,
los pinos amarillos, sin uvas el viñedo,
un lago sin reflejos, una fe sin su credo,
un niño sin sonrisa, un cometa sin cola.

¿Tú quieres que te olvide? No puedo, vida mía,
que nunca lo imposible, posible se hace un día.
Nuestra verde pradera, nunca podré asolar.

No soy valiente, no, que siento cobardía.
Terror a estar sin ti y ver tu lejanía.
Me pides imposibles… ¿Dejarte yo de amar?





DIÁLOGO ENTRE ENEMIGOS

                  (Ante el inminente final de un ser querido...)

—Cerraré las ventanas, la puerta y el postigo
para que entrar no puedas, que yo no soy tu amigo.
Echaré los cerrojos… ¡Te odio y te maldigo…!
Espérate a mañana para segar mi trigo.

—No importa que te encierres. Yo soy tu calendario
y se acaban tus hojas… ya no hay reloj ni horario.
Aquí estás de prestado; haz pronto tu inventario,
que tu esfuerzo es inútil, tu empeño innecesario.

—Mis fuerzas sacaré ante tanta crueldad.
No podrás abatirme… Tendré capacidad
para luchar sin tregua y con intensidad…
Seré gran adversario a tu fatalidad.

—Pobre despojo iluso. ¿Tú crees que me conmuevo?
¿No ves entre mis manos la horrible hoz que llevo?
Tus mieses están secas, tu campo ya es longevo;
un niño, ya no eres, tampoco eres mancebo.

—Triste llegó mi invierno, pasó la primavera,
cuando feliz crecía mi alegre sementera.
Apártate de mí, oh muerte traicionera;
sé que luchar no puedo, que negra es tu bandera.

—Seca está tu fontana
y tu tierra no mana…
No cierres la ventana
que ya hoy es mañana.

                                            17 / 08 / 04




FUEGOS ARTIFICIALES

La noche dejó paso al nuevo día.
El sol está radiante esta mañana,
hay pájaros cantando su alegría
y yo escucho repiques de campana.

¿Qué ha pasado que hoy todo reluce?
¿Por qué el día ya está tan luminoso?
¿Por qué tanta alegría me produce?
¡De otra luz, ya no estoy menesteroso!

Anoche no había nubes en el cielo.
Brillaban las estrellas celestiales...
Quitando de mi vida ese recelo,
fuegos, tú me prendiste, artificiales.

El cielo se llenó de mil colores...
Yo estaba deslumbrada con sus brillos.
Resurgían de nuevo, mil ardores,
y en el aire volvía a hacer castillos.





             EL OCASO

Si ver amanecer, es cosa hermosa,
más bello es ver el sol cuando se esconde.
Por mucho que lo pintes no responde
con esa realidad tan luminosa.

Envidiosa, la luna, aún no asoma...
Cuando llega la tarde presurosa
y el cielo con el mar, unirse osa,
su paisaje es de luz y tiene aroma.

Sus rayos se reflejan en el mar.
Parece que las olas van ardiendo…
Es ver al horizonte sonriendo.
¡Quién tuviera un pincel para pintar…!




             EL PROGRESO

Añoro, si me siento en mi jardín,
el no ver ya aquel bosque, verde claro
que me hacía entrever entre sus árboles
el mar, rugiendo a veces y otras manso.

Ya no están esos pinos dando sombras,
ni las dunas… tampoco los lentiscos,
ni al sol veo, al perderse allá en el mar;
sólo veo un paisaje de urbanismo.

Vallaré hasta arriba mi jardín
y pájaros en él harán sus nidos.
Les pondré las migajas y agua fresca
y sabré del deleite de sus trinos.

Pobre bosque tan lleno de recuerdos…
Sus árboles, ya todos, los talaron.
Me da pena mirar y darme cuenta,
que el progreso, tan cruel, lo ha asesinado.





       ¡SER LEÑA!

El más difícil no es el primer beso...
sino el ultimo.

(Paul Geraldy)

Mi árbol no es nuevo,
que ayer se plantara,
que tiene raíces,
a la tierra anclada.
Mis hojas no tienen,
color esperanza,
son hojas de otoño,
que la brisa arrastra.
No juegues subido,
en su frágil rama,
que puede romperse
y sufrir su savia.
Prefiero sentir,
tu hacha que tala...
Mejor es ser leña,
para ser quemada,
antes que ser árbol
con ramas tronchadas.
Cuando sean cenizas,
que el viento ya esparza,
ellas sabrán bien
llegar a la playa,
que olas esperan,
queriendo abrazarlas,

¡Déjame llegar,
a mi mar soñada!




  TEMOR

                       (Zéjel)


Ese temor...
Te dejará sin su amor.

No tengas miedo a quererlo
deja que llegue a saberlo
no temas el conocerlo...
Que oiga dile tu clamor.

Ese temor...
Te dejará sin su amor.

Sin ese amor que te quiere.
Que sabes que por ti muere.
No dejes que desespere.
Trátalo sin resquemor.

Ese temor...
Te dejará sin su amor.

Demuéstrale que lo amas.
Que su presencia reclamas.
Que ardes y que eres llamas.
Que oiga, dile tu clamor.

Ese temor...
Te dejará sin su amor.





NO PODRÉ IR CONTIGO
                                                      (Soleares)

Me quiere con desespero,
y aún yo no me doy cuenta
de que su amor es sincero.

Me quiere con frenesí
pero no quiero saber
que está muriendo por mí.

Me quiere con gran pasión
y le digo: No conviertas
tu amor en una obsesión.

Me quiere muy ilusionado
y a mí me angustia saber
que nunca estaré a su lado.

Me quiere con la esperanza
de que su amor algún día
haga cambiar mi balanza.

Y yo, mi querido amigo,
—Engastada a mi cadena—
no podré irme contigo.




REVESES DE LA VIDA

                                          (Para J. R. a su vuelta a España)

Cuando volvió el viajero
del largo caminar por este mundo
cansado del sendero
exhausto y moribundo,
parecía más bien un vagabundo.

El alma trae maltrecha,
a jirones igual que su vestido.
La soledad le acecha...
Es un desconocido,
que a nadie ya le importa si está herido.

¿Es que ya no hay justicia?
¿Ya olvidaron su luz cuando brillaba?
¿Por qué tanta inmundicia?
Como un errante andaba...
aquella vieja gloria, ya no estaba.

Las cosas han cambiado.
Está hundido y ya nada le serena.
Solo y abandonado,
inundado de pena
se pregunta... ¿Merezco esta condena?

Crüel es esta vida,
que si estás en la cumbre bien te alaban...
Te aplauden sin medida
y todos te reclaman.
¡Triunfador…! Ves, ufano, que te llaman.

Y cuando nadie eres
son pocos los que están siempre contigo.
Y si acaso te mueres,
se alegra tu enemigo.
Sólo tú, de tu pena, eres testigo...

(Febrero 1999)




    DUERMEN SERENOS...
                   
                         (Estrofas sáficas)

Elegía para un ser querido

Rumbo a lo eterno, tu timón has puesto.
Ya tu velero con dolor nos deja
y tus cenizas, una estela pintan
cuando navegan.

Son los claveles, crisantemos, nardos,
los que contigo, sobre el mar, hoy bogan.
Ellos recubren, de color, las aguas…
Cantan las olas.

Duermen tus voces en las ondas verdes…
Cuando en las noches me despierte el viento,
las caracolas, ¿traerán tus ecos?
Sólo silencios.

¿Es ¡aleluya…! lo que canta el mar?
Entre corales, tu morada ha puesto,
porque con gozo te esperaba siempre…
De algas tu lecho.

Con alegrías, enmascaro lágrimas.
Quiero pensar, que no es real, que sueño;
que no te has ido… que tus ojos sólo
duermen serenos.





LLEVAD MI VOZ HACIA EL MAR
(GLOSA)

"Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera"
(RAFAEL ALBERTI)

¡Ay madre…! qué desconsuelo,
tengo con este sentir...
El alma, siento morir
y mi corazón es hielo.
No duermo y tengo desvelo
cuando me encuentro en la sierra.
¿Sabes, madre, qué me aterra?
Que aquí, en la serranía,
a mi mar, no más vería
si mi voz muriera en tierra.

¡Ay madre!... que yo quisiera
que si es mi voz apagada,
en silencio y tan callada,
porque mi vida perdiera,
que todos me lleven fuera…
Para mi voz escuchar
y otra vez pueda cantar,
no me dejen tierra adentro,
que para un feliz encuentro,
llevadla al nivel del mar.

¡Ay madre…! qué miedo siento
a que mi voz quede sola
sin que se acerque la ola
para llevarse mi aliento.
¡Quiero que lo empuje el viento!
No dejes que aquí me muera,
ni mi fosa en la ladera.
Llevad a la mar mi voz
—que querrá llegar veloz—
y dejadla en la ribera.




NO OLVIDES

No olvides una pena,
que llegó al alma...
ni aquellas alegrías
que te relajan.

No olvides un amor
que fue sincero...
pero sí la traición
que vino luego.

No olvides al amigo
que está a tu lado...
pero sí, del que no
es trigo claro.

No olvides dar tu ayuda
a quien la quiere...
que tu pago estará
en verlo alegre.

No olvides que la noche
precede al día...
ni que las penas duran
toda la vida.

No olvides ser sincera
en sentimientos...
que cuando son mentiras
las lleva el viento.

No olvides que hay un sol
ni que hay estrellas.
No olvides estas cosas...
¡La vida es bella!

 

 

 


AUTÉNTICA POESÍA - Herrera/Muñoz - 2001

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