versos de rima blanca

otras estrofas menos usadas

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la silva
La silva es una serie de versos ilimitada, en la que se combinan a voluntad del poeta, versos de siete y once sílabas.

No hay una clara definición de cómo ha de ser la rima, por lo que estableceremos la idea de que puede haber silvas con rima consonante y otras con rima asonante.
Tampoco está claro en qué versos ha de recaer la rima, con lo cual podremos  establecer la idea de que hay silvas en donde riman los versos pares y quedan sueltos los impares; o por el contrario, dentro de la libertad que se concede al autor de la silva, la rima podrá ser de otra manera. Veamos dos buenos ejemplos de estilos diferentes y muy bellos de silvas:

                 AL SUEÑO

En tu divina escuela,
neta y desnuda y sin extraño adorno,
la verdad se revela,
paz derramando en torno;
al oscuro color de tu regazo,
contenta y regocijada,
como el ave en su nido,
libre de ajeno lazo,
desnuda alienta la callada vida,
acurrucada en recatado olvido,
lejos del mundo de la luz y el ruido;
lejos de su tumulto
que poco a poco el alma nos agota,
en el rincón oculto
en que la fuente de la calma brota.

De  tu apartado hogar en el asilo,
como una madre tierna
da en su pecho tranquilo
al hijo dulce leche nutritiva
tú nos das la verdad eterna y viva
que nos sostiene el alma,
la alta verdad augusta,
la fuente de la calma
que nos consuela de la adversa suerte,
la fe viva y robusta
de que la vida muere de la muerte.

                       Miguel de Unamuno


7 a  
11 B
7 a  
11 B
11 C
8 ¡?-
7 d  
7 c  
11 --
11 D
11 D
7 e  
11 F
7 e  
11 F














 
            EL AMA (fragmento)

  Yo aprendí en el hogar en qué se funda
  la dicha más perfecta,
  y para hacerla mía
  quise yo ser como mi padre era
  y busqué una mujer como mi madre
  entre las hijas de mi hidalga tierra.
  Y fui como mi padre, y fue mi esposa
  viviente imagen de la madre muerta.
  ¡Un milagro de Dios, que ver me hizo
  otra mujer como la santa aquélla!
  Compartían mis únicos amores
  la amante compañera,
  la patria idolatrada,
  la casa solariega,
  con la heredada historia,
  con la heredada hacienda.
  ¡Qué buena era la esposa
  y qué feraz mi tierra!
  ¡Qué alegre era mi casa
  y qué sana mi hacienda,
  y con qué solidez estaba unida
  la tradición de la honradez a ellas!
  Una sencilla labradora, humilde,
  hija de oscura castellana aldea;
  una mujer trabajadora, honrada,
  cristiana, amable, cariñosa y seria,
  trocó mi casa en adorable idilio
  que no pudo soñar ningún poeta.
  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
   . . . . . . . . . . . . . . .
                   José María Gabriel y Galán


la lira
Es una estrofa de cinco versos de arte menor y de arte mayor mezclados. Consta de dos endecasílabos (el 2º y 5º versos) y tres heptasílabos, cuya rima es a B a b B.  Esta estrofa proviene de Italia y el poeta toledano Garcilaso de la Vega la introdujo en España; en su poesía "A la flor de Gnido" cuyo primer verso de la primera estrofa contiene la palabra lira que es la que le da nombre:

Si de mi baja lira                                        7 a
tanto pudiese el son, que en un momento  11 B
aplacase la ira                                            7 a
del animoso viento,                                    7 b
y la furia del mar en movimiento                11B

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese,
y al son confusamente los trujiese;

no piensen que cantado
seria de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo, y sangre, y de sudor teñido;

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados.

Mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada;

y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura,
convertida en vïola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo de aquel cativo,
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
el remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Por ti, como solía,
del áspero caballo no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige
ni con vivas espuelas ya le aflige.

Por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra, como sierpe ponzoñosa.

            (fragmento)


el madrigal
Es una estrofa de un número cualquiera de versos, unos sueltos y otros con rima consonante.  Suelen ser versos de 7 y de 11 sílabas combinados a gusto del autor.
El argumento suele ser de índole amorosa o idílica y su extensión acostumbra ser breve.  Como un buen ejemplo, veamos el siguiente madrigal:

            A UNOS OJOS

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos,
más bellos parecéis a quien os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
¡Ya que así me miráis, miradme al menos!


                                       Gutierre de Cetina


el sexteto-lira

Es una estrofa mixta formada por 6 versos, entre endecasílabos y heptasílabos, que riman en consonante con la cadencia que determine el autor.
San Juan de la Cruz empleó esta estrofa con el esquema de rima a b C a b C
Fray  Luis de León la empleó utilizando el esquema a B a B c C

Ejemplos:

¡Oh llama de amor viva,                        7 a
que tiernamente hieres                           7 b
de mi alma en el más profundo centro! 11 C
pues ya no eres esquiva,                        7 a
acaba ya, si quieres;                              7 b
rompe la tela de este dulce encuentro.   11 C

                           (San Juan de la Cruz)



 

¿Tornarás por ventura                            7 a
a ser de nuevas olas, nao llevada           11 B
a probar la ventura                                 7 a
del mar, que tanto tienes ya probada?    11 B
¡Oh! Que es gran desconcierto.              7 c
¡Oh! Toma ya seguro, estable puerto.    11 C

                           (Fray Luis de León)

el ovillejo
Es una estrofa de 10 versos, generalmente de arte menor, que gozó de popularidad en los siglos XVI y XVII. Los más conocidos se componen de tres pareados y una redondilla: los pareados se componen de octosílabo + trisílabo, y la redondilla, toda de octosílabos.   Su esquema de rima es a8-a3-b8-b3-c8-c3-c8-d8-d8-c8. En el 10º verso, quedan condensados los tres versos de pie quebrado de los pareados.
El primer ovillejo que se conoce es el que escribió Miguel de Cervantes en el capítulo XXVII del Quijote, en el que Cardenio canta tres ovillejos.

Ejemplo:

¿Quién menoscaba mis bienes?           8 a
Desdenes.                                        3 a
Y ¿quién aumenta mis duelos?            8 b
Los celos.                                         3 b
Y ¿quién prueba mi paciencia?           8 c
Ausencia.                                         3 c
De este modo, en mi dolencia            8 c
ningún remedio se alcanza,                 8 d
pues me matan la esperanza               8 d
desdenes, celos y ausencia.            8 c


                    Miguel de Cervantes Saavedra

tetrástrofo monorrimo alejandrino (cuaderna vía)
Es un cuarteto de versos alejandrinos formado por una sola rima: A A A A,   B B B B,   ...   etc... Fue la estrofa que emplearon los poetas españoles de los siglos XIII y XIV; en él escribió sus poesías Gonzalo de Berceo y en él se escribieron el "Poema de Fernán González", y el "Libro de Alexandre". El Modernismo y la Generación del 27, tanto por influencia francesa como por amor a los primitivos poetas castellanos, usa este tipo de estrofa, pero, generalmente, no monorrima, y así nació el serventesio alejandrino.


la glosa
Es una poesía poli-estrófica que consta de dos partes:
  a) el texto, que es una poesía breve (del mismo o de distinto autor).
  b) la glosa propiamente dicha, que es el comentario de la poesía que constituye el texto.
El texto, por regla general, es una poesía ya existente (fragmento conocido de un romance, refrán, etc.); la glosa está formada por tantas estrofas (generalmente décimas) como versos tiene el texto, los cuales se van repitiendo al final de cada estrofa.  Ejemplo:

SI ME CALLAN HABLO FUERTE

Si me callan hablo fuerte;
si me derrotan, insisto.
Soy lo que soy porque existo
¡y que se muera la Muerte!

Me seduce tu dulzura,
tu sonrisa, tu energía,
tu inembargable armonía
que es mi paz y mi ternura.
Cedo razón y cordura
a los dados de la suerte,
muchacha, para tenerte
pongo el pecho descubierto.
Pero eso sí te lo advierto...
si me callan... ¡hablo fuerte!

Puedo entregártelo todo,
mi sol, mi vida, mi fe,
lo que tengo, lo que sé,
mi esencia de arcilla y lodo.
Puedo confesarte el modo
con que me alumbro y resisto,
decir que cuando me alisto
en la lucha es por tu nombre.
Porque entre fieras soy hombre
si me derrotan, insisto.

Por ti la vida es un verso,
baile abierto, sin final,
el invencible caudal
con que inundo el universo.
Si el infinito disperso
de tu espacio lo conquisto
con tu mirada despisto
todas las furias y penas
y entre tus manos, tan buenas,
¡soy lo que soy porque existo!

Nada es mayor que la gloria
de saber cuánto te que quiero,
tú eres la luz, el sendero
mi futuro, la memoria.
Por ti cambiaré la historia
por ti doblaré la suerte.
No hay pena por tosca y fuerte
que me rompa tu alegría...
¡Vivas tú que eres mi día
y que se muera la Muerte!

                                   José Luis Mejía (Perú)

(del libro «La Galatea»)

Ya la esperanza es perdida,
y un solo bien me consuela:
que el tiempo que pasa y vuela
levará presto la vida.

Dos cosas hay en amor
que con su gusto se alcanza:
deseo de lo mejor',
es la otra la esperanza,
que pone esfuerzo al temor.
Las dos hicieron manida
en mi pecho, y no las veo;
antes en la alma afligida,
porque me acabe el deseo,
ya la esperanza es perdida.

Si el deseo desfallece
cuando la esperanza mengua,
al contrario en mí parece,
pues cuanto ella más desmengua
tanto más él se engrandece.
Y no hay usar de cautela
con las llagas que me atizan,
que en esta amorosa escuela
mil males me martirizan,
y un solo bien me consuela.

Apenas hubo llegado
el bien a mi pensamiento,
cuando el cielo, suerte y hado,
con ligero movimiento
le han del alma arrebatado.
Y si alguno hay que se duela
de mi mal tan lastimero,
al mal amaina la vela,
y al bien pasa más ligero
que el tiempo que pasa y vuela.

¿Quién hay que no se consuma
con estas ansias que tomo,
pues en ellas se ve en suma
ser los cuidados de plomo
y los placeres de pluma?
Y aunque va tan decaída
mi dichosa buena andanza
en ella este bien se anida:
que quien llevó la esperanza
llevará presto la vida.


                      Miguel de Cervantes Saavedra


el villancico

Se trata de una poesía poli
-estrófica encadenada.  Está compuesta de versos de arte menor, —octosílabos o hexasílabos generalmente— y consta de dos partes: el estribillo y el pie.  El estribillo es una pequeña estrofa de dos, tres o cuatro versos, con o sin rima.  El pie es un conjunto de dos o más estrofas; esas estrofas suelen estar dotadas de rima consonante y estar formadas de seis o siete versos, de los cuales, los últimos han de ser coincidentes con los versos del estribillo; en otros casos de villancicos, es solamente el último verso de cada estrofa el que coincide con el último verso del estribillo.
De este último estilo es el ejemplo siguiente:

En los estados de amor,
nadie llega a ser perfecto,
sino el honesto y secreto.


Para llegar al süave
gusto de amor, si se acierta,
es el secreto la puerta,
y la honestidad la llave;
y esta entrada no la sabe
quien presume de discreto,
sino el honesto y secreto.

Amar humana beldad
suele ser reprehendido,
si tal amor no es medido
con razón y honestidad;
y amor de tal calidad
luego le alcanza, en efecto,
el que es honesto y secreto.

Es ya caso averiguado,
que no se puede negar,
que a veces pierde el hablar
lo que el callar ha ganado;
y el que fuere enamorado,
jamás se verá en aprieto,
si fuere honesto y secreto.

Cuanto una parlera lengua
y unos atrevidos ojos
suelen causar mil enojos
y poner al alma en mengua,
tanto este dolor desmengua
y se libra de este aprieto
el que es honesto y secreto.


                 Miguel de Cervantes
fragmento de «La Galatea»


el zéjel
Es una poesía de arte menor poli-estrófica, generalmente con versos octosílabos de rima consonante.  Procede de una forma popular de la poesía arábigo-española. Está formada por un estribillo que consta de 1 ó 2 versos; una mudanza de tres versos monorrimo; y la vuelta que es el 4º verso que rima con el estribillo. Esquema rítmico del zéjel:

aa-bbba//aa-ccca//aa-ddda//...       Ejemplo: 

    Vivo ledo con razón,
     amigos, toda sazón.


Vivo ledo sin pensar,
pues amor me fizo amar
a la que podré llamar
más bella de cuantas son.

    Vivo ledo con razón,
     amigos, toda sazón.


Vivo ledo y viviré,
pues que de amor alcancé
que serviré a la que sé
que me dará galardón

    Vivo ledo con razón,
     amigos, toda sazón.


Alfonso Álvarez de Villasandino

la letrilla
Poesía poli-estrófica; es una variante del villancico y se asemeja mucho a él. El gran Quevedo fue el poeta que más cultivó este estilo poético que se asienta en argumentos satíricos o burlescos.  Una buena muestra de letrilla es el ejemplo siguiente:

Sabed, vecinas,
que mujeres y gallinas
todas ponemos,
unas cuernos y otras huevos.


Vienensé a diferenciar
la gallina y la mujer,
en que ellas saben poner,
nosotras sólo quitar;
y en lo que es cacarear,
el mismo tono tenemos.

Todas ponemos,
unas cuernos y otras huevos.


Doscientas gallinas hallo
yo con un gallo contentas;
mas si nuestros gallos cuentas,
mil que den son nuestro gallo;
y cuando llegan al fallo,
en cuclillos los volvemos.

Todas ponemos,
unas cuernos y otras huevos.


En gallinas regaladas
tener pepita es gran daño,
y en las mujeres de ogaño
lo es el ser despepitadas;
las viejas son emplumadas,
por darnos con que volemos.

Todas ponemos,
unas cuernos y otras huevos.


                       Francisco de Quevedo

estilos sin rima

estrofa sáfica
Estrofa mixta originaria de Italia que apareció en España hacia el siglo XVI. Compuesta por tres versos endecasílabos sáficos y un cuarto verso pentasílabo —adónico— con acento en la primera sílaba. Miguel de Unamuno demostró gran interés por este tipo de estrofa e introdujo en ella varias modificaciones que se atienen —en general— a esta descripción.

Ejemplo

Bosque de piedras que arrancó la historia
a las entrañas de la tierra madre,
remanso de quietud, yo te bendigo,
mi Salamanca.
 . . . . . . . . . . . . . . . . .
Del corazón en las honduras guardo
tu alma robusta; cuando yo muera,
guarda, dorada Salamanca mía,
tú mi recuerdo.

Y cuando el sol al acostarse encienda
el oro secular que te recama,
con tu lenguaje, de lo eterno heraldo,
di tú que he sido.
                                      Miguel de Unamuno     
fragmento de «SALAMANCA»




Si de mis ansias el amor supiste,              11 A'
tú,  que las quejas de mi voz llevaste,       11 --
oye, no temas, y a mi ninfa dile                11 A'
dile que muero.                                          5 --
 

                                        E. M. Villegas

la sextina
Se trata de una poesía poli-estrófica rara y enrevesada, pero no difícil de componer ya que no mantiene rima alguna. La sextina está formada por seis estrofas homo-métricas y una contera; cada estrofa se compone de seis versos sin rima; cada verso finaliza en una palabra bisílaba; la contera es la estrofa final compuesta de tres versos también sin rima. La bisílaba final de cada verso de la primera estrofa debe repetirse, con el orden que establezca el poeta,  para cada una de las cinco estrofas restantes, pero teniendo en cuenta
que la palabra con que acaba el 6º verso de la primera estrofa, debe ser la misma con la que acaba el 1º verso de la siguiente estrofa, y así sucesivamente; y estas seis palabras tienen que aparecer forzosamente entre los versos de la contera, de forma que entren en cada verso dos palabras bisílabas distintas de las seis con que terminan los versos de las anteriores estrofas. Un ejemplo típico de sextina es el que compuso Fernando de Herrera):

 1ª sextina A B C D E F
 2ª sextina F A E B D C
 3ª sextina C F D A B E
 4ª sextina E C B F A D
 5ª sextina D E A C F B
 6ª sextina B D F E C A
 contera: las seis palabras colocadas en cualquier orden

Al bello resplandor de vuestros ojos
mi pecho abrasó Amor en dulce llama
y desató el rigor de fría nieve,
que entorpecía el juego de mi alma,
y en los estrechos lazos de oro y hebras
sentí preso y sujeto al yugo el cuello.

Cayó mi altiva presunción del cuello,
y en vos vieron su pérdida mis ojos,
luego que me rindieron vuestras hebras,
luego que ardí, señora, en tierna llama;
pero alegre en su mal vive mi alma,
y no teme la fuerza de la nieve.

Yo en fuego ardo, vos heláis en nieve,
y, libre del Amor, alzáis el cuello,
ingrata a los tormentos de mi alma;
que aun blandos a su mal no dais los ojos.
Mas siempre la abrasáis en viva llama
y sus alas pendéis en vuestras hebras.

Viese yo las doradas ricas hebras
bañadas de mi llanto, si la nieve
vuestra diese lugar a esta mi llama;
que la dureza de este yerto cuello
la pluvia ablandaría de mis ojos
y en dos cuerpos habría sola un alma.

La celestial belleza de vuestra alma
mi alma enlaza en sus eternas hebras,
y penetra la luz de ardientes ojos,
con divino valor, la helada nieve,
y lleva al alto cielo alegre el cuello
que enciende el limpio ardor inmortal llama.

Amor, que me sustentas en tu llama,
da fuerza al vuelo presto de mi alma,
y, del terreno peso alzando el cuello,
inflamarás la luz de sacras hebras;
que ya, sin recelar la dura nieve,
miro tu claridad con puros ojos.

Por, vos viven mis ojos en su llama,
¡oh luz del alma!, y las doradas hebras
la nieve rompen y dan gloria al cuello.

                                    Fernando de Herrera

palabras fin de verso de la 1ª estrofa por
este orden:
ojos, llama, nieve, alma, hebras, cuello.
Esquema:
 A B C D E F



palabras fin de verso de la  2ª estrofa por
este orden:
cuello, ojos, hebras, llama, alma, nieve.
Esquema:
 F A E B D C



palabras fin de verso de la  3ª estrofa por
este orden:
nieve, cuello, alma, ojos, llama, hebras.
Esquema:
 C F D A B E




palabras fin de verso de la  4ª estrofa por
este orden:
hebras, nieve, llama, cuello, ojos, alma.
Esquema:
 E C B F A D



palabras fin de verso de la  5ª estrofa por
este orden:
alma, hebras, ojos, nieve, cuello, llama.
Esquema:
 D E A C F B




palabras fin de verso de la  6ª estrofa por
este orden:
llama, alma, cuello, hebras, nieve, ojos.
Esquema:
 B D F E C A



palabras clave contenidas en la contera:
Esquema:
 A+B+D+E+C+F

La frase "rima blanca" es un eufemismo para disfrazar la verdad de este tipo de versos: versos sin rima.
Esta denominación agrupa tanto a los versos sin rima que tienen una medida homogénea, (versos sueltos),  como a los que carecen de rima y tienen diversas medidas (versos libres).
Por lo tanto, puede adivinarse que esta es la puerta por la que, sin darnos cuenta, nos adentramos en la poesía de verso libre, eufemismo también para describir la prosa poética, esa que ni tiene medida, ni rima, ni estrofas uniformes, ni se somete a las reglas aquí descritas. Véase un claro ejemplo de rima blanca en este poema —en verdad bello— compuesto todo él de versos de métrica alejandrina:

 

     ELEGÍA POR JOSÉ ANTONIO OCHAÍTA

Me ha dejado tu muerte un sabor agridulce
que en muchísimo tiempo no se irá de mi boca;
un sabor machacado de retama y de tuera
revuelto con panales de la miel de tu Alcarria.

Tu verbo era fácil, tan hondo y castellano
que cuando comenzabas a hablar de cualquier cosa
saltaban las palabras, precisas, escogidas,
con un sonido alegre de tallados cristales.

Conocías de siempre a Dante y a Petrarca,
sabías de memoria a Horacio y a Virgilio
y en los libros pautados del canto gregoriano
entonabas latines sin errar una sílaba.

Tu verso era sonoro, delicado en matices,
clásicamente puro, de recias consonantes;
tal vez con influencias de Teresa de Ávila
y del viejo Arcipreste para ti tan cercano.

Cuando desempolvabas el siglo diecinueve
-tú que habías nacido a principios del veinte-
traías a nosotros pomporé de vitrinas
y una palabrería francamente graciosa...

En corros literarios, negándote decían:
¿Cómo escribe canciones siendo tan buen poeta?...
Olvidando los nombres de Marquina y Machado
y de que por montañas, también los hizo Lope.

Pero tú proseguías tu labor meritoria,
Rimando sin descanso romances y sonetos
Para luego decirlos igual en una plaza,
que frente a los tapices de unos Juegos Florales.

Tus ojos eran vivos, morados de crepúsculo.
Tu voz clara y vibrante, igual que una campana,
y diciendo tus versos, te bailaban las manos
en un aleteante, nervioso abaniqueo.

Pues bien, así has caído, como herido del rayo,
recitando un poema que hablaba de tu Alcarria,
una noche de julio, cuando daba la una
en todos los relojes de Castilla la Nueva.

                       (Rafael de León)


La poesía de versos libres es una ruptura de las formas métricas tradicionales.  Sus características son:
     a) ausencia de rima
     b) ausencia de medida en los versos
     c) ausencia de estrofas
     d) ruptura sintáctica de la frase
     e) aislamiento de la palabra, etc. etc...

Todavía falta un profundo estudio de conjunto sobre este tipo de poesías. Sería interesante acometer la tarea y buscar lo que de rítmico pueda tener; si sólo es un aspecto conceptual, sin el formal, o de existir éste, en qué se basa. Podría iniciarse la investigación buscando el modo de establecer unas reglas generales a las que atenerse.


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