CAPIROTES Y TERCEROLES. LITERATURA COFRADE
CON EL TAMBOR CEÑIDO AL ALMA


CON EL TAMBOR CEÑIDO AL ALMA
(por Francisco Javier Aguilocho)


Estoy seguro que muchos de nosotros, no colgamos el tambor en el trastero o en el desván de nuestra casa, sino que lo llevamos todo el año ceñido al alma.
Estos hombres y mujeres, como tantas gentes de esta tierra, son seres enfebrecidos de tambores. Son personas que descifran la vida y su misterio desde el tambor y, al revés, todas las dimensiones del tambor desde la vida.
En ellos, este instrumento de percusión adquiere unas dimensiones antropomórficas. El tambor y el bombo se convierten en entrañas, en vientre, en el círculo de vida.
Muy cerca, muy presente, no podía ser de otra manera, está la muerte, no en un sentido nihilista, sino como orilla de la vida. En un sentido que podríamos llamar precristiano, cósmico; lazo entre el pasado y el futuro, entre el frío del invierno y las flores de primavera.
También quiero subrayar esa oscura fuerza, ese potencial del alma de las gentes de La Puebla de Híjar y del Bajo Aragón, que el poeta nombra como a tientas, porque es más fuerte que él. Esa fuerza y ese potencial que se ha ido transmitiendo poco a poco en todo Aragón. Ese vigoroso potencial de esa confluencia colectiva que levanta a los pueblos, que los edifica y mantiene. Se trata más bien de una dimensión espiritual, de una energía antropológica, comunitaria, que nace muy lejos, muy hondo, que viene de antepasados, de un mundo ancestral; el de aquellas gentes que por primera vez, por primavera, comenzaron a ceñirse el tambor al alma.


Publicado en la web oficial de la Cofradia del Prendimiento.



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