Paraísos fiscales en Internet [24-03-01]
Cada año
se 'esfuman' cerca de 600 mil millones de dólares de las arcas
públicas de los países occidentales. Amparándose en el uso de las
nuevas tecnologías, pequeños y grandes capitales viajan por la Red
hasta su destino en los llamados paraísos fiscales, en una actividad
conocida como elusión de impuestos, que, si no implica siempre la
exención total de tributación, sí trae consigo una baja fiscalidad.
En el peor de los casos, Internet se ha convertido en la herramienta
perfecta para blanquear dinero del narcotráfico o el tráfico de
armas. Las islas Barbados, Bahamas o las Islas Caimán, otrora hogar
de piratas, se han convertido ahora en guardianes del tesoro para
inversores de todo el mundo.
Si algo caracteriza el uso de
Internet es la capacidad de anonimato que ofrece al internauta, en
este sentido, no es extraña la proliferación de actividades
delictivas tradicionales a través de los nuevos medios que ha
ofrecido la tecnología en los últimos años. Amparándose en la nula o
escasa presencia de una regulación específica, y, las más de las
veces, en la dificultad de asociar una actividad 'online' a una
situación física concreta, la evasión de impuestos y en menor grado
el blanqueo de dinero a través de la red se han convertido en
actividades sumamente lucrativas, y lo que es peor, más sencillas de
realizar si cabe.
Paralelamente, hay que señalar que el uso
de estos paraísos fiscales no constituye delito alguno, ya que se
trata de un caso de elusión fiscal, no de evasión. La elusión
fiscal, consiste, a grandes rasgos, en el aprovechamiento de los
recursos legales disponibles para conseguir la mínima carga fiscal,
o bien para diferir en el tiempo de su impacto. La evasión fiscal
consiste, lisa y llanamente, en sustraer la actividad al control
fiscal y, por tanto, no pagar los impuestos.
¿Qué es un
paraíso fiscal?
Por paraíso fiscal se entiende un territorio
o Estado caracterizado por la escasa o nula tributación a la que
someten a determinadas personas o entidades mercantiles que, en
dichas jurisdicciones, encuentran su cobertura o amparo.
Calificativos más amables se encuentran en términos análogos tales
como países de "baja tributación" o "tributación privilegiada".
A este respecto, existe una lista pormenorizada de los
principales paraísos fiscales, publicada recientemente por la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE),
en la que figuran países como Gibraltar, Andorra, Mónaco, Panamá y
Liechtenstein, entre otros. En el caso español, las autoridades -a
través del Real Decreto 1080/91 de 5 de julio- enumeran 48 paraísos
fiscales (ver lista).
En esta línea, el informe del Comité
Ruding en 1992, elaborado por encargo de la Comisión de la Unión
Europea, distingue tres zonas de baja fiscalidad: paraísos fiscales
"clásicos", territorios de elevada fiscalidad que ofrecen ventajas
fiscales a personas o entidades que ejerzan sus actividades en el
extranjero, y territorios que disponen de centros de servicios muy
desarrollados.
Lo primera característica de estas regiones es
la existencia de un sistema dual, es decir, la coexistencia de
procedimientos fiscales diferentes aplicables a los nacionales de
ese paraíso o a los titulares de terceros Estados que se amparen en
el mismo. Por otra parte, estos paraísos fiscales cuentan con varios
mecanismos que garantizan la confidencialidad y el anonimato de la
titularidad, movimientos de las cuentas bancarias y las
transacciones de todo tipo, amparándose en el secreto bancario,
comercial, administrativo y registral, incluyendo medidas legales
tales como la existencia de leyes restrictivas que impidan el
levantamiento del citado secreto bancario, limitando al tiempo el
intercambio de información con la comunidad internacional a fin de
evitar la doble imposición internacional.
Otro de los rasgos
más sobresalientes es la ausencia de cualquier norma que limite o
controle los movimientos de capitales que tienen su origen o destino
en un paraíso fiscal. Esta ausencia de normas restrictivas en
materia de control de cambios permite el reciclaje de capitales
utilizando como soporte la estructura jurídica y fiscal que ofrece
el paraíso fiscal.
Como colofón, la existencia de una red de
comunicaciones, de todo tipo, que favorezca el movimiento de bienes
y personas, bienes y servicios así como la existencia de una
infraestructura jurídica, contable y fiscal que permita el acceso a
asesores, consejeros y profesionales especialistas en el
aprovechamiento de las ventajas que ofrece el paraíso fiscal.
Incluso en algunos casos se dispone de una infraestructura turística
y clima favorable que permite atraer a los inversores de forma
económica y como opción de ocio.
Un sistema fácilmente
accesible
De esta manera, no es extraño que cualquier
despacho de asesores fiscales que se precie cuente con un
departamento dedicado a la fiscalidad internacional. Y la inmediatez
y la reducción de costes de transacción que ha supuesto el uso de
Internet han aumentado exponencialmente el uso de asesoramiento
fiscal a los pequeños y medianos inversores. En medios de
comunicación de reconocido prestigio como Expansión, The Financial
Times o The Wall Street Journal abundan los anuncios de este tipo de
compañías, que son fácilmente accesibles desde cualquier parte del
mundo gracias a la red.
Usando como términos de búsqueda
vocablos como 'offshore taxes', 'offshore services', u 'taxes
heaven' se puede encontrar un listado de firmas dedicadas a este
fin, y dada la naturaleza de Internet, es imposible prohibir
contratar servicios financieros mas allá de las fronteras del
usuario.
Ejemplos claros los podemos encontrar en la empresa
inglesa International Company Services que, por la módica cantidad
de 600 libras esterlinas ofrece el registro, a su nombre, de su
empresa en las Islas Bahamas, en Gibraltar o en las Islas Jersey,
por 250 y 450 libras esterlinas, respectivamente. Asimismo, ofrecen
servicios como son "los nombres de accionistas y consejeros", para
poder cubrir al verdadero propietario y, otros tales como asistencia
para abrir cuentas bancarias, y facilitan firmas de terceras
personas para que los movimientos se registren a su
nombre.
El procedimiento es sencillo, se contacta con un
abogado -residente en el paraíso fiscal-, éste constituye la
sociedad, la inscribe y hace operativa. Una vez completados los
trámites legales, el cliente recibe una copia de la escritura,
mientras que el abogado presta su propio nombre como directivo o
gestor de la nueva empresa recién formada, que, a partir de ese
momento puede realizar todo tipo de operaciones mercantiles. Con
respecto a las acciones, éstas permanecen en el anonimato de una
caja fuerte, amparándose en el secreto registral y mercantil de
estos países.
"Salvar su fortuna de impuestos injustos", o
"¿Cómo hacer desaparecer su nombre de todos los ordenadores y bases
de datos?" son títulos comunes dentro de la línea editorial de Scope
International, compañía que ofrece un surtido elenco de manuales a
tal efecto. Otros servicios se centran en facilitar pasaportes,
según parece, para evitar "terroristas, secuestradores, multitudes
exaltadas o fanáticos que atacan a ricos", ya que aseguran que "un
pasaporte de camuflaje podría salvarle la vida", sobre todo si se es
de la clase de personas encuadradas en las personas que, según
ellos, sus pasaportes logran evitar. Se pueden elegir entre 120
nacionalidades, incluidos países como el Reino Unido o España y, su
coste oscila entre los 10.000 y 100.000 dólares.
Entre la
multitud de compañías que ofrecen estos u otros servicios, destacan:
OCRA World Wide (asesoramiento fiscal internacional), Freedom
International (que oferta un directorio de 70 jurisdicciones de
fiscalidad 'leve'), O.P.M. Corporation (según su publicidad el sitio
'número uno de los paraísos fiscales''), Lowtax.net (sitio web
dedicado a la elusión fiscal) o Offshore Finance USA magazine, una
publicación dedicada al mundo de los paraísos fiscales. Baste decir
que en un directorio como el del motor de búsqueda Google se pueden
encontrar hasta 300 referencias a este tipo de actividad.
Uso de los paraísos fiscales
La implantación de
Internet -como un instrumento financiero más- ha eliminado la
necesidad del desplazamiento físico para realizar una serie de
operaciones hasta ahora vetadas, por los altos costes, a pequeños
inversores, que no han tardado mucho en descubrir las ventajas de
establecer su tributación en otros países amparándose en el vacío
existente entre las normas internacionales referentes a la doble
imposición internacional y las propias de estas regiones.
El
uso de los paraísos fiscales es distinto en función de la condición
de personas física o jurídica. Las personas físicas -casos de
grandes rentas, artistas, deportistas y personas jubiladas- pueden
disfrutar de estos privilegios fiscales, aunque normalmente sea
requisito indispensable la residencia en el país. A fin de aminorar
el impacto de esta fuga de capitales, las autoridades españolas,
mediante la Ley 40/1.998, del Impuesto sobre la Renta de las
Personas Físicas y Otras Normas Tributarias, introdujeron una serie
de novedades que limitan el concepto de residencia fiscal.
Las principales novedades del texto residen, por una parte,
en que se presume residente en España quien tenga directa o
indirectamente, el núcleo principal de sus intereses económicos en
el país (art. 9.1.b), y que los españoles que a partir del 99
trasladen su residencia habitual a un paraíso fiscal seguirán
tributando en España durante cinco años (art. 9.3).
Por otra
parte, las personas jurídicas -sociedades mercantiles- pueden
emplear las ventajas que ofrecen estas zonas, a fin de no quedar
sujetas al impuesto de beneficios (obtenidos por las empresas
constituidas en aquellos países), así como de los dividendos que se
perciben de las filiales, la absoluta libertad de movimientos para
los capitales y la ausencia de control de cambio. La forma más usual
suele encontrarse en los holdings. Aunque en estos casos hay que
estar atentos a los tratados de doble imposición que pueda haber
suscrito el país de origen con los paraísos fiscales.
Según
un estudio realizado para Merrill Lynch, en los paraísos fiscales de
todo el mundo existen hoy depósitos por casi 6 billones de dólares,
equivalentes a casi un tercio de los activos colocados en el mundo
por las fortunas particulares. También se calcula que en los
refugios hay un millón de sociedades amparadas en el anonimato. Sólo
en las islas Caimán, consideradas como la quinta plaza financiera
mundial, hay más de 570 bancos con depósitos superiores a los
500.000 millones de dólares.
La OCDE afirma que el uso de
paraísos fiscales se está "expandiendo a un ritmo exponencial". La
organización advirtió también que "está desarrollando un marco
general" en el que sus 29 países miembros "podrán aplicar para
luchar contra la competencia fiscal desleal".
600 mil
millones de dólares blanqueados al año
Por otra parte, el
Grupo de acción financiera sobre el blanqueo de capitales (GAFI),
dependiente de la OCDE, señaló a quince países o territorios que no
cooperan en la lucha internacional contra el blanqueo de dinero. Los
países o territorios citados por el GAFI fueron: Bahamas, las islas
Caimán, las islas Cook, la Dominica, Israel, Líbano, Liechtenstein,
las islas Marshall, Nauru, Niue, Panamá, Filipinas, Rusia, San
Christopher y Nevis, San Vicente y Granadinas.(ver
informe)
Según el ordenamiento español, el blanqueo de
capitales se define como: "adquisición, utilización, conversión o
transmisión de bienes procedentes de actividades delictivas, para
ocultar o encubrir su origen o ayudar a la persona que haya
participado en la actividad delictiva a eludir las consecuencias
jurídicas".
Es decir, el blanqueo en sí constituye un
delito, no por la propia utilización del dinero, sino por el
encubrimiento de su origen ilegal, de no ser así se estaría
contribuyendo a dar utilidad al delito cometido y, a la vez, darle
una ventaja económica por su acción.
Cada año se blanquean
alrededor de 600 mil millones de dólares. Capital proveniente de
negocios como el narcotráfico, la trata de blancas o el tráfico de
armas. Las autoridades estadounidenses creen que la mafia rusa ha
canalizado hasta 10 mil millones de dólares a través del Bank of New
York, el decimoquinto en importancia de Estados Unidos. "La mayoría
de bancos estadounidenses no tienen salvaguardas suficientes contra
el lavado de dinero en lo que respecta a las operaciones
correspondientes y este problema es de hace tiempo, está extendido y
continúa", indicó el informe realizado por éstos.
Aunque
tiene muchas variantes, el lavado de dinero se realiza en tres
pasos, dicen los expertos: trasladar el dinero ilícito, por ejemplo
las ganancias del narcotráfico, para alejarlo del lugar donde se
cometió el crimen; disimular la ruta y, finalmente, ponerlo de nuevo
a disposición de los criminales, tras haber ocultado su origen
ilegal.
Operaciones 'muy difíciles de detectar'
Por
ejemplo, una de las prácticas más usadas es dividir las
transacciones en cantidades menores, que el banco no tiene
obligación de reportar. En lugar de trasladar dinero en efectivo,
los 'lavanderos' usan giros y transferencias y mueven las ganancias
ilícitas a través de muchas cuentas, para que parezcan ganancias
comerciales legítimas. Se crean empresas ficticias y, para evitar
los bancos, se usan firmas transportadoras de dinero como Western
Union y negocios que cobran cheques, venden giros y cheques de
viajero y cambian moneda extranjera.
Una novedosa y compleja
operación llamada "sistema de cambio de pesos del mercado negro"
consiste en comprar productos estadounidenses, sobre todo
cigarrillos y electrodomésticos, y exportarlos a Colombia. Los
cambistas colombianos que actúan como intermediarios dan a los
importadores pagarés a cambio de pesos. Con éstos compran dólares a
los cárteles de droga y proveen a éstos de moneda limpia. Luego usan
los dólares para comprar bienes y llevarlos de contrabando a
Colombia, evitando tarifas e impuestos sobre el cambio de moneda.
Así se lavan unos cinco mil millones de dólares al año. "Es una
operación muy difícil de detectar", dice el ex fiscal Tellechea.
"Formalmente, es una transacción válida".
En esta línea, uno
de los problemas que enfrenta la lucha contra el lavado es la
imposibilidad de congelar el dinero sospechoso en sus cuentas de
origen. Una vez detectado el negocio ilícito no es fácil llegar a
tiempo en un mundo en el que cada día se realizan más de 465.000
transferencias electrónicas, por un valor superior a los 2 billones
de dólares, si se cuentan los mecanismos de transferencia que
ofrecen la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fedwire) y el
Sistema de Pagos Interbancarios por Cámara de Compensación (CHIPS).
La Sociedad Mundial de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias
(SWIFT), en tanto, envía por día unos 220.000 mensajes de
trasferencia, por un valor en dólares desconocido.
¿Y el
futuro?
Tras la internacionalización del mercado de
capitales, para eliminar las trabas a la persecución del fraude
fiscal a escala global, se debería proceder a una completa
armonización fiscal a nivel planetario, de no ser así, mientras
exista, aunque sólo sea una, una zona de baja tributación fiscal,
allí irán a parar empresas, multimillonarios y el crimen
organizado.
Por otra parte, dado el avance de las nuevas
tecnologías, en especial con la aparición de nuevas técnicas para la
encriptación de datos, móviles con tecnología WAP, el futuro UMTS,
etc., será cada vez más difícil rastrear este tipo de operaciones,
que han encontrado una segunda edad de oro en la revolución que ha
supuesto la sociedad de la información.
Por otro lado,
mientras no se produzca una socialización consciente de todos los
implicados, posiblemente seguirá existiendo la corrupción, es decir,
mientras no exista una conciencia social ética de igualdad y
respecto hacia los derechos y hacia el cumplimiento de la ley, cada
individuo en particular intentará conseguir su maximización personal
al menor coste posible y para ello, posiblemente, acabe utilizando
todos los recursos a su disposición, incluidos aquellos que, por su
naturaleza no sean éticos o legales.
DAVID YAGÜE,
iBrujula.com iBrujula.com
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