Turquía asiática II

 

Viernes 13 de septiembre

Antalya - Manavgat 88 Km.

No esperamos al desayuno de la pensión pues así ganaremos una hora de camino. Nos comemos medio chusco con miel mojado con zumo de melocotón y un compacto pastel que anoche adquirimos en un horno.

Los kilómetros caen rápido pues vamos por una autovía sin desnivel, y a media mañana ya estamos en el yacimiento de Aspendos, donde se encuentra el teatro romano mejor conservado de Asia Menor, construido en el siglo II a.C. La entrada es más cara de lo que esperábamos: 15 millones y 5 para estudiantes. Nos costó un rato asumirlo y cuanto ya estábamos dispuestos a soltar la guita, se nos presentó la oportunidad de ponernos la gorra. Otro guiri, pues aquí también nosotros lo somos, al apoyarse en una de las puertas de rejas, la abrió. Vimos el cielo abierto, mejor dicho el teatro, y pasamos. Por fortuna los trabajadores que están montando el escenario no dieron el chivatazo. Realmente es bonito, pero el precio de la entrada es excesivo. Tiene 40 filas de asientos divididas en dos tramos de 20, y está coronado por una galería formada por pequeñas bóvedas transversales. Pero la diferencia con los demás teatros se halla en la pared del escenario que aquí aún sigue en pie. Tiene nichos coronados por frontones decorados con dibujos en relieve. Sólo quedan dos trozos de columnas y unas cuantas basas. Hay una galería paralela a las gradas de la que ignoramos cual sería su función. El resto del yacimiento, un ágora, una basílica y muchas más ruinas, casi no merecen la pena, lo mismo que los restos del acueducto.

Unas campesinas han puesto cuatro mesas y unas cuantas sillas delante de su casa, han preparado un sombraje y con una plancha de butano convexa preparan lamacun de queso y perejil para los turistas. Allí hablamos con una pareja de belgas que "sólo" han tardado en llegar aquí tres horas en avión, frente a nuestros casi tres meses.

Seguimos hasta Manavgat y tras regatear con un tipo nos instalamos en un hotel tras pagarle 12 millones. Después de cenar nos sentamos debajo del puente peatonal que hay en el río y escuchamos en vivo la música turca que sale de algún restaurante de la otra orilla. Los músicos hacen un alto para no interferir en la llamada del muecín.

Sábado 14 de septiembre

Manavgat - Akseki 78 Km.

A las 7:30 ya estamos en marcha. El contacto con la montaña era inevitable. Abandonamos la carretera que recorre la costa y cogemos dirección norte en busca de la meseta de Anatolia. Comenzamos a subir y bajar a través de un bonito paisaje. No atravesamos núcleos urbanos, pero en nuestra marcha encontramos puestos de frutas y miel atendidos por los campesinos de la zona. Gorgo pilla un bote de miel para reponer nuestra despensa ambulante y le regalan una especie de habas secas de dulce olor. Ya veremos como las hincamos el diente pues no tenemos ni idea si pelarlas o comerlas enteras.

A las 11 más o menos cruzamos algo parecido a un pueblo y paramos a descansar tomando pastas y té en un çayevi. Estos sitios son frecuentados por los locales para tomar çay, jugar al dominó o simplemente charlar. El lugar en cuestión está abarrotado de hombres mientras las mujeres esperan al borde de la carretera a que alguien pare y les compre unas pocas "uguas". A partir de aquí se suaviza el desnivel aunque seguimos subiendo. Un estrecho valle nos engulle para luego abrirse y dejarnos ver los pelados y altos "anatolios". Seguramente mañana nos tocará escalarlos.

Hoy he lavado la camiseta con "agua salada" en varias ocasiones, tantas como puertos hemos subido. Con otro esfuerzo más llegamos a Akseki, pueblo al que posiblemente no acudan extranjeros, entre otras cosas porque está aislado y hay que retirarse 4 Km. de la carretera principal. Aquí no se ven precios en euros ni tiendas de recuerdos, ni restaurantes y hoteles por todos lados. De hecho sólo vemos dos y como el primero en que preguntamos precio, Otel Star, está dentro de nuestro baremo, nos quedamos en él. Comemos un poco tarde para lo que acostumbramos y luego pasamos a Örnek çayevi. Hay fútbol turco en televisión y por lo tanto el local está muy concurrido (sólo hombres, claro). Mientras saboreo el çay escribo la crónica del día. Después subiremos hasta la estatua ecuestre de Mustafá Kemal, desde donde seguro habrá una hermosa panorámica de este lugar perdido en las montañas.

La zona más vieja del pueblo se encuentra en la parte alta. Para llegar hasta la estatua ascendemos por calles de antiguas casas, construidas con una curiosa mezcla de barro o cemento, piedras y madera. En la parte de abajo no hay ventanas, lo que nos hace pensar será un establo o almacén y en la de arriba formada por tablas se halla la vivienda. En el techo se aprecian varias chimeneas. ¡Anda que no debe de hacer aquí frío en invierno!. Todas estas casas están dispersas por la ladera, y entre ellas, la estatua de Ataturk, sobre un enorme pedestal en el que reza: "Türk Ogün Çalis Göven (K. Atatürk)". Será alguna frase célebre del padre de todos los turcos.

En "Toros Berber" (barbería) me toman el pelo, tanto el de la cabeza como el de la barba. En el camino también vimos un "Toros restaurant", no sabemos si toros tendrá el mismo significado que en España, pero lo más seguro es que no. Si hubiéramos visto alguno por aquí, pero que va, ni una mísera vaca. La primera etapa de montaña la hemos cerrado con 78 Km., un buen calentamiento para mañana.

Domingo 15 de septiembre

Akseki - Seydisehir 80 Km.

El cansancio acumulado por la paliza de ayer me ha hecho dormir de un tirón. Según cerré los ojos así he amanecido esta mañana. Nos abrigamos para descender los 4 Km. que hay hasta la carretera principal. La montaña está forrada de abetos que visten de verde al paisaje. Poco a poco vamos ganando altura y el camino se bifurca, y como es lógico elegimos la ruta más corta que pasa por Seydisehir.

Yarpuz es un pequeño pueblo que se queda a la derecha. A partir de aquí debemos ascender durante 10 Km. para coronar el puerto de Alacabel de 1.825 m. Rozamos la frontera que separa el verde oscuro de las coníferas del gris claro de la roca desnuda. Para el descenso nos "arropamos" sin contar que aún nos quedaba otro repecho que nos lleva a una mina a cielo abierto, luego una bajada casi continua nos deja en Seydisehir. En una de las rampas el velocímetro marca 70 Km/h.

Comemos en Cömert Pide Salonu y nos alojamos en Türker Otel, uno de los dos que hay en la ciudad. El otro no lo encontramos por lo que no pudimos comparar precios. La habitación cuesta 18 millones y es amplia, con terraza, baño, televisión, baño y teléfono, ¿qué más se puede pedir por menos de 2000 pelas?.

Lunes 16 de septiembre

Seydisehir - Konya 98 Km.

El tiempo ha anunciado lluvias en Konya y como amanece bastante nublado dejamos los chubasqueros a mano. ¡No me lo puedo creer, Eolo viaja en nuestra dirección!. A ver si le coge el gusto y repite en más ocasiones. No se porqué tenía la impresión de que hoy la etapa sería llana, y así fueron los 25 primeros Km. A partir de ahí las subidas y bajadas se suceden hasta prácticamente la línea de meta, en Konya, una localidad con tantos habitantes como Ciudad Real, más otros 700 mil. ¡Menuda aldea!.

Esta gran ciudad situada en la meseta de Anatolia supera los mil metros sobre el nivel del mar (1.016). En ella tuvo lugar, en el siglo XIII, la fundación de la orden de los Derviches Danzantes, que se extendió por toda Anatolia, Siria y Egipto. Un teólogo conocido como Mevlana fue su creador. Una de sus ideas era la de que diferentes caminos conducen a dios, y él eligió el de la danza y la música. Esta danza, la "sama" o "sema", fue adoptada por sus discípulos. Con los brazos extendidos y una mano hacia arriba y la otra para abajo, los derviches giran sin descanso sobre sí mismos, lo que representa la ascensión del hombre al cielo. Esta secta fue prohibida por 1924 con la instauración del estado laico por el gobierno de Mustafá Kemal. Esta noche hay una actuación de estos danzarines en el museo de Mevlana por el módico precio de 15 $US. Lo estamos pensando. Con el gratuito visto en Istanbul nos conformamos.

Hoy es el primer día del curso escolar y vemos en las calles multitud de uniformados alumnos. Como todas las grandes ciudades turcas, esta también peca de escasa señalización. Los simpáticos camareros del "doner", nos hacen un croquis para llegar al barrio de Mevlana, donde se encuentran los hoteles y los principales atractivos de la ciudad. En una estrecha calle perpendicular a Mevlana caddesi se halla el Otel Mavi Kösk (otelmavikosk@operamail.com) donde pasaremos al menos dos noches. El intérprete nos indica a un çay, en una tienda de alfombras donde no hacen negocio con nosotros.

El del tiempo se ha salido con la suya, pues la tarde se ha metido en aguas. Cenamos unos pides con ayran y volvemos a nuestra habitación a resguardarnos del agua y del frío.

Martes 17 septiembre

Konya

Nos levantamos con los "Top 20" de la cadena KRAL. Las listas musicales las componen sólo cantantes y grupos nacionales. Encabezando ésta se encuentran Hande Yener con un pegadizo tema "dance" titulado "Sen Yolula...Ben Yolula". En tercera posición, la Sakira turca Nem, con "Sakin Ha", la versión moderna turca del "Esplota me espló" de Rafaela Carrá. Otra canción muy pegadiza "Sade ve Sadege" de Gülbem Ergen se encuentra fuera de estos "Top 20", lo que nos parece un error. Por lo que vemos en los videos musicales, para triunfar aquí basta con estar maciza y dominar la danza del vientre.

El lavabo de esta habitación es el más cómodo de todos los utilizados hasta ahora. Normalmente, lavarse la cara, es más complicado que el alfabeto árabe, pues colocan los grifos en el lugar donde más estorban.

La primera tarea del día es conseguir la instantánea del exterior del museo de Mevlana. Este templo se caracteriza por su gruesa torre acanalada completamente alicatada por azulejos verdes. En el hotel donde dormimos en Bursa vimos una foto de este lugar y enseguida nos interesamos por él. Más tarde lo ubicaríamos en Konya, que por suerte se encontraba en nuestra ruta hacia la Capadocia. Hemos tenido suerte que los jardines estén abiertos, pues es el lugar desde donde mejor se ve la estructura del edificio al completo. Después de comer volvemos al mismo lugar con la intención de realizar un dibujo, pero estaba chapado. Para conseguirlo nos toca otro paseo a media tarde.

Alaeddin Keykubad camii (1155 - 1220) fue construida en dos partes sobre la colina de Alaeddin. Con sus 2.000 m2 es la más grande de Konya. Posee 76 columnas de piedra y mármol sobre las que se apoyan arcos ojivales de ladrillo macizo. El viejo minbar de madera aún se conserva, tiene dos mihrab, uno en el este y otro en el oeste, pero nosotros sólo vemos uno y nos parece que mira hacia el sur. En el patio, de forma irregular como el interior, hay una cisterna, ahora sin agua, y dos mausoleos. En uno descansan los cuerpos de 8 sultanes de la dinastía selyúcida, del otro sólo quedan las paredes, lisas por fuera y acanaladas por dentro. En la restauración le hicieron el techo de cristal.

En la zona moderna de la ciudad han construido una alta, grande y bella mezquita. Dos imponentes minaretes de hormigón con tres balcones son la carta de presentación a un luminoso y colorido interior. La cúpula central está rodeada por otras cuatro cúpulas y cuatro semicúpulas, a su vez arropadas por 47 más pequeñas. Todas ellas están decoradas con dibujos florales con el rojo y el azul como colores predominantes. De las mayores cuelgan lujosas lámparas de centenares de pequeños cristales. El mihrab y el minbar son de mármol blanco, lo mismo que las columnas que sostienen la planta reservada para la oración de las mujeres. En la planta baja hay ventanas con arcos de medio punto, más arriba coloridas vidrieras y más arriba todavía una banda verde albergando doradas letras árabes que recitan versículos del Corán. Las enormes dimensiones de este templo nos han impresionado.

Va siendo hora de tomar un çay. En un antiguo edificio de dos plantas se halla Gülbiz Nargile & Café, un bonito local. Atravesamos las cortinas "tipo rosario" y lo primero en llamarnos la atención es la vieja radio que suena como el mejor de los equipos de alta fidelidad. Pensamos que bajo el viejo chasis se puede encontrar un moderno bafle. Sobre el suelo de madera hay algunas alfombras extendidas, las redondas mesas están cubiertas por bordados tapetes, las sillas y sofás van a tono con la decoración y un ventilador de madera viste el techo. Aquí acuden los novilleros a fumarse un nargile mientras juegan al "parchís-damero".

En el barrio de Mevlana también se encuentra el bazar. Las numerosas tiendas ocupan las casas más viejas de la ciudad y los toldos cubren las calles para dar sombra a los transeúntes que curiosean por los puestos. Escondida en este mar de tiendas se halla Kapu camii (1869). Pasamos casi a la hora del rezo de mediodía por lo que hay numerosos fieles sentados sobre sus piernas encima de la alfombra. ¡Cómo molaría una foto!. Un zócalo de azulejos rodea las paredes, lo mismo que al mihrab. El minbar es de madera y las columnas están forradas de "parquet". La llamada del almuédano pone fin a nuestra visita.

Aziziye camii, también envuelta por el bazar, es una mezquita diferente, su cúpula no está sostenida por columnas sino que descansa directamente sobre los muros. Tiene unas grandes ventanas mayores incluso que las puertas y sus dos torres estriadas están bellamente decoradas. Serafedin camii, frente a la PTT, y Selimiye camii, al lado del museo de Mevlana, son otras que visitamos. En día y medio Konya nos ha conquistado, siendo nuestra segunda ciudad favorita tras Istanbul.

Miércoles 18 de septiembre

Konya - Sultanhani 110 Km.

La salida de Konya parece la de una gran vuelta ciclista. Un pelotón se abre camino entre el tráfico pesado, y entre ellos dos españoles. Los nacionales supongo irán a sus lugares de trabajo y nosotros nos acercaremos a otro punto clave de nuestro viaje: Capadocia. Durante los primeros 50 Km. la carretera es totalmente llana y a partir de ahí, unos suaves repechos. No hay ni un solo árbol en el horizonte y la única madera que vemos es la de los postes de teléfono paralelos a la calzada. A pesar de lo desolador del paisaje, éste también tiene su encanto. Un mastín con collar de clavos rompe el silencio. Con el susto no me doy cuenta si las ovejas que guarda son de la raza caracul como las que vimos camino de Konya. Por suerte éste ha sido uno de los pocos encuentros con los canes.

No hay pueblos en nuestro camino y los únicos que vemos están separados varios kilómetros de la carretera. El primero al que llegamos se encuentra a 70 Km. Un edificio rojo de dos plantes destaca sobre los demás. Se trata del colegio y tiene más alumnos que habitantes pueda tener Kizören, que así se llama la población. Preguntamos si existe un sitio donde comer y la respuesta es la que nos temíamos. En la pequeñísima tienda vecina a la escuela compramos dos chuscos y unas galletas, nos sentamos en el área de descanso que hay enfrente y tiramos del zurrón: frutos secos, uvas pasas y miel. Un lugareño nos regala un par de no muy maduros tomates y luego nos invita a çay. Con las fuerzas renovadas nos ponemos de nuevo en marcha. Apetece el solecito que nos calienta las espaldas. Esta parte parece más habitada. Yenice son unas cuantas casas hechas de barro, del suelo al techo. La zona es remolachera a juzgar por los acopios que vemos. A 40 Km. está Sultanhani, un pueblo que mezcla las casas de barro con las de ladrillo, pero lo que destaca es la presencia de un antiguo caravanserai, el mayor construido por los selyúcidas. Fue levantado por Alaattin Keykubat I en 1229. Después de un incendio fue restaurado y ampliado en 1238 por el gobernador Siracetin El Hasan, bajo el reinado de Giyasettin Keyhüsrev. Tras la ampliación fue el más grande de toda Turquía. Según la inscripción de la entrada su arquitecto fue Muhammed Bin Havlan El Dimaski (se quedó sin nombre el pibe). Como dice Gorgo es incomprensible que el fuego destruya un edificio de piedra. Consta de una zona cubierta y un gran patio, donde se halla una mezquita. La zona techada recuerda a una catedral, con su gran bóveda central cruzada por nueve bóvedas transversales algo más bajas, todas formadas por arcos ojivales. En el centro se alza una cúpula que exteriormente se ve como una pirámide.

Aquí conocemos a una pareja de San Sebastián que están haciendo un recorrido de 9 días por el país con chófer y un guía intérprete. Nos ponen al día sobre la vuelta a España y lo sucedido en el mundial de baloncesto, donde Yugoslavia ganó a Argentina en extrañas circunstancias. España fue quinta tras ganar a los anfitriones, los de la NBA. Fuimos eliminados previamente en cuartos de final por Alemania tras completar un pésimo encuentro. ¿Tendría que ver algo "la Bomba"?. Me gustaría echar un vistazo a su estadística personal. Antes de seguir camino de la Capadocia, los paisanos nos dejan unos semanales de El País para que sigamos informándonos.

Gorgo se rasura la pelota por el módico precio de 20 duros y después cenamos en el bar de nuestro anfitrión. Hoy para variar hemos acampado, y por vecinos tenemos a una pareja de holandeses que viajan en una gran autocaravana.

Jueves 19 de septiembre

Sultanhani - Nevsehir 121 Km.

El Sol está fuera y el día despejado, pero la temperatura es baja. Nos hacemos unas fotos delante del caravasar y en marcha. Nos rodea una inmensa llanura. De vez en cuando vemos un rebaño de caracul entre los que sobresalen un poco el pollino del pastor. ¿Quién me iba a decir a mí, cuando trabajaba en el CERSYRA dónde tenía dos o tres ovejas de esta raza, que vería rebaños enteros pastando en estas altas llanuras?.

En el horizonte se vislumbra entre la neblina una alta montaña. Se trata del Hasan Melendiz de 2.963 m que nos ha acompañado durante casi todo el día. Para salir de Aksaray tenemos que salvar un repecho. La llanura deja paso a las onduladas colinas. En Agzikarahan paramos con intención de comer. Cual fue nuestra sorpresa al ver que se trataba de uno de los mejores caravasares de Turquía. A su alrededor hay numerosas ruinas de casas. Los 10 ó 12 chavalillos uniformados han salido de la escuela y se acercan para pedirles bombones a los turistas que paran de paso a la Capadocia. Subo a uno de ellos en Rocinanta y le doy una vuelta, ¡cómo disfrutaba el "condenao"!. Ni la pareja de catalanes con la que hablamos ni nosotros mismos nos explicamos la función de unos curiosos chozos de boñigos. Nos tomamos un çay y como no hay posibilidad de comer continuamos hasta un local a un par de kilómetros.

Hacía tiempo que no comíamos pescado. El camarero se despelotaba con el chiste del "How much?". Por lo general, nunca nos cobran el çay pero tampoco nos informan que lo paga la casa, por lo que habrá gente que ni se entere de este detalle.

Hemos superado ya los 6.000 Km. como hizo ya aquel alemán que vimos en La Junquera. A nuestra izquierda aparecen las ruinas de Tepesidelik Han, otro caravasar, y unos kilómetros más adelante las de Alay Han. Nos acercamos a Acigöl, un pueblo donde nos han dicho hay una pensión. En los alrededores van a grabar una escena de alguna película. Ya vimos antes como lo hacían en una carnicería cercana al Sinbad Hostel de Estambul. En Acigöl hay una ciudad subterránea pero no hospedaje por lo que continuamos a Nevsehir sin perder tiempo. Esta localidad de más de 60 mil habitantes y situada a 1.194 m de altitud, es la puerta de entrada a la Capadocia. Por 10 millones nos instalamos en el hotel Ipek Palas que Trota califica de algo ruidoso. Cuando planchemos hoy la oreja creo que poco ruido vamos a oír tras los 121 Km. que nos hemos chupao. Hoy cumplimos un mes en esta nación y 2.000 Km. por sus carreteras.

Viernes 20 de septiembre

Nevsehir - Göreme 15 Km.

Para engañar a la leche utilizamos las compactas herraduras dulces que anoche compramos en una "pastinesi". Abandonamos Nevsehir sin haberlo pateado como se hubiese merecido. Ayer llegamos tarde y no nos fue posible y hoy estamos impacientes por entrar en la Capadocia. A muy pocos kilómetros está el primer pueblo, Uchisar, ubicado en el punto más alto de la región. El castillo y sus alrededores fue el área más poblada del asentamiento. Más tarde, el crecimiento de la población y peligro de desplome a causa de la erosión, hizo que la gente abandonara el lugar. Se dice que una galería subterránea unía esta colmena humana con el valle, para así poder escapar en caso de ataques enemigos. Durante el período romano algunas de estas chimeneas fueron utilizadas como tumbas. El Kale, como se conoce a esta mole pétrea, es de visita obligada. Desde su cima se puede observar toda la zona y en el lejano horizonte al Erciyes (3.916 m). Intentaremos peinar el mayor número de valles ya que este paisaje es de lo más alucinante. Esta mañana, de momento, nos dedicaremos a explorar las cuevas excavadas en las chimeneas de los alrededores de Uchisar. Algunas de ellas aún siguen habitadas, mas la mayoría son sólo un recuerdo de lo que en su día fueron.

Flipa perderse por este gigante termitero, un laberinto de habitaciones esculpidas en varias plantas. Algunas cuevas son bastante simples pero otras están cuidadosamente elaboradas. Vemos incluso una capilla de planta en cruz coronada por una cúpula, ¡y todo ello limado a la roca!. Son incontables las bocas abiertas pero hay que penetrar en todas, pues la que menos te esperas te regala una grata sorpresa. Las casas antiguas del pueblo también merecen una ojeada. Sus decoradas fachadas de piedra guardan habitaciones abovedadas y semiexcavadas. Están construyendo muchas casas nuevas guardando el mismo estilo. Pensábamos pasar al menos una noche en este bello pueblo, pero los precios son más caros que en Göreme y como ambos no están muy separados decidimos instalarnos en el segundo y desde allí movernos con las nenas por la zona.

Cinco millones por barba pagamos en Kervan Cave Pansiyon, en un dormitorio con 5 camas y que de momento es para nosotros solos. Lo atiende una simpática familia. La señora nos obsequia con un çay de bienvenida y más tarde, tras el baño en la piscina del que Gorgo pasa, con dulces uvas negras. Y por la noche, mientras escribimos la crónica del día nos trae un plato con tostones y cacahuetes. Durante la jornada ha habido una muy buena temperatura mas al anochecer refresca bastante. Ya veremos que tal se duerme en nuestra cueva, pues el dormitorio está excavado en la roca como las viviendas vistas esta mañana.

Mustafá nos dice que la música que se oye es de una boda y que los turistas pueden ir a verla. Algunos clientes de la pensión han dejado una dedicatoria en la agenda de recepción. Nosotros no íbamos a ser menos y Gorgo estampa unas frases de recuerdo. Mañana a primera hora queremos visitar el museo al aire libre.

Sábado 21 de septiembre

Göreme 18 Km.

Hoy comienza el otoño. Para montar en bicicleta prefiero el verano pero cada año sólo tiene tres meses de cada estación. A no ser que cambies de hemisferio, como hicimos el año pasado, y consigas un verano extra. Hemos pasado una noche tranquila y sin frío. Un cartel encima de la puerta de nuestro dormitorio afirma que el guitarrista Jimy Hendris durmió aquí.

No ha hecho falta colarnos en el museo al aire libre de Göreme, pues ha bastado con utilizar la "tarjetas" de estudiantes. Algún beneficio tenía que sacar yo al blanco carnet de alberguista, que mi dinerito me costo y hasta hoy no se había estrenado. El truco del carnet falso se nos ocurrió un día al ver el desproporcionado precio de la entrada a Aspendos, aunque allí no nos hizo falta. Normalmente no se fijan ni en la fecha de caducidad ni en la identidad del portador, por lo que es muy fácil "meter el perro". Lástima que no se nos ocurriera antes, nos habría ahorrado bastante dinero.

Este museo está compuesto de numerosas iglesias excavadas en la roca. Delante nuestro marcha un grupo de italianos y detrás uno de alemanes. Es increíble como puede entrar tanto guiri en unos habitáculos tan diminutos.

Aziz Basil Kilisen (capilla de San Basilio) del siglo XI. En los frescos sobre la roca están representados la Virgen y el Niño, San Jorge y San Teodoro, ambos a caballo, y un Cristo. Las pinturas están muy deterioradas y no fueron sólo los musulmanes quienes las ultrajaron, también lo hicieron algunos cristianos que pensaban que la representación materialista de dios debilitaba la espiritualidad.

Elmalli Kilisen (iglesia de la Manzana). Cuatro columnas unidas por arcos de medio punto sujetan una cúpula decorada con un Pantocrator (Cristo rodeado por los 4 evangelistas). Otras 8 cúpulas a distinta altura rodean este conjuto. El ábside es de tres cuerpos. En las paredes hay pintadas escenas bíblicas: Cristo llevando la cruz, la traición de Judas, la entrada de Jesús en Jerusalén... Los desconchones dejan al descubiertos dibujos iconoclastas de pintura roja. Tampoco faltan las marcas de "los estupitecas". Esta capilla mola un mazo.

Barbara Kilisen (iglesia de Santa Bárbara). De la segunda mitad del siglo XI. En la entrada se ven dos cruces en relieve. Predominan los dibujos geométricos monocromáticos. Sólo tiene dos columnas y la cúpula y semicúpula del ábside son peraltadas. Tiene un dibujo de Cristo y otro de San Jorge y San Teodoro.

Yilanlli Kilisen (iglesia de la Serpiente). Sala rectangular de bóveda de medio cañón con una zona final lisa. San Jorge y San Teodoro se unen para matar a un dragón con forma de serpiente, de aquí el nombre de la capilla.

Çarliklli Kilisen (iglesia de la Sandalia). De finales del siglo XII y principios del XIII. Dos columnas y ábside de tres cuerpos. Las pinturas son policromadas pero están bastante dañadas.

Además de las iglesias, en el recinto hay comedores comunes de largos bancos y mesas, cocinas y almacenes. Debajo de la iglesia de la Sandalia expone sus obras el pintor Ismail Baser. No dudo que sea el autor de las obras originales, mas las que aquí vende son copias de imprenta, aunque afirme que son hechas a mano.

A los lomos de nuestras compañeras tomamos rumbo al valle de las Espadas, pero lo agreste del terreno nos obliga a separarnos de ellas. Avanzamos valle arriba y cada vez se va estrechando más. Llega un momento en que hay que utilizar las cuatro extremidades. Parece estamos haciendo "ascenso" de barrancos, aunque sin agua. Hay largos tramos de túnel artificial. ¡Vaya ganas de picar que gastaban los mendas!.

Por la tarde recorremos el fondo de los valles del Amor y Blanco, unas veces sobre las bicis y otras empujándolas a causa de la arena o la cerrada vegetación. Para apreciar las erguidas chimeneas del valle del Amor hemos de ganar altura. Contemplando esta panorámica fue como se inspiró el escultor del popular "muñeco Potón". El paisaje es espectacular y no se puede describir con palabras, o por lo menos yo no soy capaz.

De regreso en la pensión vemos que tenemos compañía en el dormitorio. Se trata de una pareja de franceses con la que aún no hemos tenido oportunidad de "parler".

Domingo 22 de septiembre

Göreme 22 Km.

Gorgo se ha mosqueado esta noche porque la cháchara que se traían fuera no le dejaba dormir. En cambio los franceses llegaron tarde pero sin dar un pelo de ruido. Por la mañana temprano la temperatura es fresca, y más yendo en bicicleta pues el aire pega de lleno y pone la carne de gallina. Me veo comprando un pantalón largo de chandal. Realizamos la primera parada en Pasabagi (valle de los Monjes), un viñedo donde además de las parras han crecido unas "setas pétreas gigantes". En una de ellas se halla excavada la iglesia de San Simeón. Este bello lugar pierde bastantes enteros con los tenderetes instalados en las inmediaciones. Era lógico que pasara, aquí vienen muchos curiosos y turistas a deleitarse con las características formas con que la naturaleza ha moldeado estas rocas. Toda esa gente son clientes potenciales y por lo tanto hay que ofrecerles productos innecesarios en que gastar sus divisas. Es una pena que sea así pero es irremediable. El turismo se ha convertido en un negocio rentable y aquí en Turquía se explota todo. Hay que pagar para ver cualquier cosa por insignificante que sea y encima la entrada a un recinto no te da derecho a su completa visita, dentro siempre hay una segunda, o incluso tercera, curiosidad turística por la que volver a cobrar.

El museo al Aire Libre de Zelve. Son tres valles cuyas laderas están llenas de cavidades unidas por túneles y escaleras. Como es de imaginar esto no va a ser gratis. Los adultos pagan 10 millones y los estudiantes 4. Vuelvo a utilizar mi carnet de alberguista. El taquillero no pone pegas y nos vende las entradas, pero el que las rasga se sorprende de ver unos estudiantes tan creciditos. Al ver mi tarjeta (que por cierto da risa), me reprocha que eso no es un carnet de estudiante, pero pasamos sin más impedimentos. Muchas veces hay que echarle jeta a la vida. Hacemos un peinado exhaustivo del primer valle, lo que nos ocupa casi toda la mañana. Es alucinante el laberinto fabricado a golpe de martillo y cincel. Las entradas a estas cuevas se cerraban con enormes ruedas de piedra. Para acceder a las plantas superiores hay que ser un poco escalador. Estrechos túneles verticales con orificios en donde apoyar las extremidades hacen la función de rústicos ascensores.

Aquí también hay iglesias pero en bastante menos número que en el yacimiento de Göreme. La más destacada es Balikli Kilisen (iglesia de los Peces), en cuyo techo hay una gran cruz en relieve. Los medallones redondos pintados de rojo también están en relieve. El ábside tiene tres cuerpos, el mayor es el central que a su vez tiene esculpidas tres ventanas de arcos con cruces latinas en relieve. Rodeando la nave hay un banco continuo. Desde esta iglesia se accede a Üzumlü Kilisen, algo menos llamativa.

La visita al segundo y tercer valle es más rápida. Esta curiosa ciudad estuvo habitada hasta 1952 en que fue evacuada por medidas de seguridad. Tal vez lo que más nos ha sorprendido ha sido el largo, sinuoso y oscuro túnel que une el primer valle con el segundo.

Este paseo con numerosas "escaladas" ha limado nuestras fuerzas y para reponerlas que mejor que embucharnos un "melemen" (revuelto de huevos, tomate y pimientos verdes). El restaurante Panorama, en Cavusin, está atendido por una tradicional familia de este pequeño pueblo dominado desde lo alto por una gran peña "roquefor". El único fallo de este local es que acuden también a comer algunas moscas. De aquí sale un camino de tierra que lleva a los valles Rosa y Rojo, mejor señalados que el del Amor. Unas flechas rojas nos ayudan a llegar primero a la iglesia de las Tres Cruces (siglo VI), con una cruz de malta y dos latinas esculpidas en su techo. Algo más nos costó encontrar la iglesia Hacli, donde pasamos un rato copiando el Pantocrator que decora su ábside.

El camino nos ha regalado bonitas vistas de estos erosionados valles que no nos cansamos de contemplar.

Lunes 23 de septiembre

Göreme 43 Km.

Para combatir el fresco he traído dos sudaderas, ambas compradas en otros viajes en bicicleta. La de "Asturias ¡qué guapa ye!" tiene ya bastante edad. La adquirí en Covadonga en el año 95 cuando realicé mi primer viaje a pedales. Entonces la que me acompañaba era Macaria. Desde aquella travesía cantábrica le cogí gustillo a lo de viajar en bici. La segunda, la de "Super Espot", la compré en Espot, en el pirineo leridano. Fue en el 97 durante una travesía por Andorra y Cataluña. En el viaje actual aún no he comprado ninguna pero no lo descarto, lo que sí hemos renovado ha sido la ropa interior que estaba ya pidiéndolo a gritos. Los continuos lavados la tenían destrozada. La tienda de "lencería" estaba en el bazar de Konya.

Catlak professor, que así está bautizado nuestro dormitorio, está excavado en la roca. El albañil o albañiles serían algo pesimistas pues la picaron ligeramente hacia abajo. Está totalmente pintada de blanco y el suelo está enmoquetado y tiene también alguna alfombra. Colgados de las paredes los kilims la visten un poco. Sólo tiene una pequeña ventana. Es una curiosa alcoba.

Parece que esta noche no ha habido tertulia y Gorgo se levanta con mejor cuerpo. Desayunamos sin nuestro pastel favorito y salimos camino de Ürgüp. Vemos las solitarias chimeneas que hay a un par de kilómetros antes de llegar. Son las que salen en las postales. Las casas antiguas, en el barrio alto, han sido adaptadas como pensiones y hoteles, mientras otras se han abandonado y amenazan ruina. Seguimos adelante sin detenernos, en la carretera de Mustafapasa, desviándose 3 Km. a la derecha, hay un grupo de iglesias:

Sarika Kilisen ha sido restaurada pero aún no está totalmente acabada. Un trabajador nos abre la puerta para que la veamos. Dentro de poco tiempo seguro que cobran entrada. Unos metros más abajo se hallan las Kepez Kilisen. Éstas sí que necesitan una buena restauración. Hago un croquis de una de ellas pero no me sale muy católico. La última, Pankarlik Kilisen, tiene unos frescos bien conservados y por lo tanto es de pago. Pasamos, no dentro, sino de pasar.

Volvemos a Ürgüp donde alegramos al estómago. Como llevamos pantalón corto no pasamos a la mezquita, pero sí nos apretamos un melón en el patio. La tarde la empleamos en los valles de Devrent y de las Espadas.

Por la noche cenamos copiosamente en la pensión. Hacía tiempo que no probábamos la sandía. Con lo que nos ha costado hoy la cena lo podíamos haber hecho dos o tres noches. Eso pasa por no preguntar el precio antes. Como ayer no se pasaron con la "pide", hoy nos hemos confiado y nos ha llegado la clavada, entre comillas, pues en España esta cena nos hubiera costado bastante más. Pero como dice Gorgo, esto es Turquía y no tenemos que pagar como si estuviéramos en Europa, no es nuestra la culpa de que aquí los precios sean más bajos, y por lo tanto no mola que nos los suban por el hecho de no ser turcos.

Martes 24 de septiembre

Göreme 7 Km.

Todas las mañanas temprano al salir de Göreme vemos algún globo. Abundan las empresas que se dedican a subir a los turistas en estas naves. Es uno de mis sueños que de momento seguirá esperando. Pensábamos que aquí podía ser más barato que en España, pero los precios se dan la mano. Más de 20.000 cucas por hora y media de vuelo es demasiado lujo. No tengo prisa por lo que esperaré a que suba mi "estatus" económico.

Esta mañana dejamos aparcadas las bicis para hacer una ruta a pie y salimos del pueblo por donde pensábamos llegar al valle Largo. Lo que no nos cabía duda es que por donde caminábamos era un valle. Avanzamos por el seco lecho de un río hasta cerrarse las paredes. Ante nosotros se abría un oscuro túnel labrado entre la naturaleza y las manos del hombre. Una pequeña linterna nos permite penetrar en su interior con mayor seguridad. A esto le llamo yo una pequeña experiencia espeleóloga. Se ve que los huertos están abandonados y el camino poco transitado y por eso nadie se aventura por este olvidado lugar. En cuanto nos es posible ganamos altura para averiguar nuestra posición. Nos encontramos a un kilómetro, en línea recta, de Uchisar. Caminamos hacia allí hasta que un profundo valle nos prohibe el paso. Se trata del valle Largo, el que debíamos haber tomado desde el principio. La vista es alucinante. En este punto convergen con el valle Largo los valles de las Palomas y los Nogales. Durante un buen rato nos quedamos sentados frente al inmóvil espectáculo que tenemos ante los ojos. En ese momento no nos importaba haber errado en el camino que teníamos pensado.

De regreso en Göreme vemos el barrio antiguo ubicado en la zona alta. Hay muchas casas abandonadas, del mismo estilo a las vistas en Uchisar, Ürgüp y Çavusin. El color de la piedra de sus fachadas las hace fundirse con el entorno natural. Por la tarde Cholula y Rocinanta nos acompañan siempre que la senda lo permite. La iglesia El Nazar ha sido restaurada y la hallamos cerrada. Por 7 millones nos la abrirían, pero con esa cantidad tenemos para la cena, y como ya hemos visto iglesias similares nos piramos. A las espaldas de Göreme se alzan unas enormes chimeneas, similares a las del valle del Amor pero mucho más gruesas. Un agujero en una de ellas llama nuestra atención, se trata de la entrada de una vivienda troglodita. Hay dos salas y desde la segunda, un corto túnel vertical asciende a una tercera. Desde la primera otro túnel, de unos diez oscuros metros sube a la base del sombrero de la chimenea. Salimos por la ventana y accedemos por el exterior a otra planta superior. Aún nos quedaban otras dos alturas de inexpugnable acceso. Este sería un curioso lugar para dormir una noche imitando a las aves en su alto nido.

En el valle de las Espadas vemos otra iglesia decorada con dibujos geométricos de pintura roja. Nos extrañamos de que no hubiera taquilla. Nos encontramos con nuestros compañeros franceses de dormitorio que han pasado el día por estos valles. Ella, que se da un aire a Julia Roberts, está rendida y le espera sentada a la sombra mientras él explora los agujeros de las rocas. Esta noche abandonan Capadocia en autobús, mañana lo haremos nosotros pero en bicicleta. Mientras las engrasamos, una pareja de holandeses se nos acerca y preguntan si viajamos en ellas. Tras nuestra afirmativa respuesta nos comentan que ellos también han venido así desde su país. Llevan tres meses, igual que nosotros y se dirigen a Irán, Pakistán, la India, Nepal y China. Desde allí en tren a Moscú y de nuevo pedaleando hasta Holanda. Nos despedimos de ellos esperando vernos en Irán.

Miércoles 25 de septiembre

Göreme - Kirsehir 110 Km.

Mustafá, nuestro anfitrión por cinco días, se despide de nosotros a lo turco, con dos besos incluidos. Hoy vemos volando más globos que ningún día. Nada más salir de Göreme nos adelanta un colega, es esloveno y viaja en una bici psicodélica. Sólo tiene tres semanas de vacaciones y por eso ha estado más que un día en Capadocia. Viene desde Antalya y se dirige a una ciudad desconocida. Le pregunto si es bonita y responde que no lo sabe, simplemente la ha visto en el mapa y allí va. Se despide de nosotros con un "Have a nice trip!".

Basta que ayer engrasásemos las bicicletas para encontrarnos hoy con un polvoriento tramo en obras. El buen día invita al pedaleo y tan sólo paramos para evacuar líquidos. Antes de comer nos hemos zampado los algo más de 100 Km. que nos separaban de Kirsehir. La etapa sólo ha tenido una cota montañosa y varios toboganes llegando a meta. No vemos el cartel con los "nüfüs" de la ciudad pero seguro que son muchos, pues no encontramos más que bloques y bloques de viviendas hasta llegar al "sehir merkezi". Hacía ya tiempo que no comíamos "elaboradoras" de pedos. Esta tarde las trompetas no pararán de sonar, seguro. Después de dos intentos nulos para alojarnos, unos chavales nos acompañan al hotel Banana. Les pregunto que hizo anoche el Barça contra el Galatasaray y me indican con los dedos que ganó 2 a 0. Con el regateo la habitación se nos queda en 18 kilos.

En el mismo centro se encuentra Cacabey camii (1272), construida y estructurada como escuela teológica y posteriormente pasó a ser mezquita. Por fuera, sus paredes almenadas le dan apariencia de fortaleza, interiormente dos bóvedas ojivales se cruzan en una cúpula cuya coronación es de cristal. La luz que por ella penetra inunda la nave. Un pozo convertido en fuente ocupa el centro del edificio y alrededor hay varias salas. Una escalera conduce al mausoleo Cacabey. Numerosas alfombras tapizan el suelo de la habitación. Nos ha gustado mucho este lugar por lo que nos sentamos fuera para hacer un dibujo. Los curiosos jóvenes se acercan, nos observan y finalmente entablamos, como podemos, una conversación. Más curiosos agrandan el círculo que nos rodea. Uno de ellos sabe algo de francés y hace de intermediario. Nos dicen que por aquí no pasan los extranjeros y nos informan que hoy juega el Madrid y la cadena Star emite el partido a las 12 de la noche. Muy tarde, mañana intentaré enterarme del resultado.

Jueves 26 de septiembre

Kirsehir - Kirikkale 118 Km.

En Ciudad Real el tiempo está algo revuelto. Desde allí nos informan que el Madrid ganó 6-0 y que Roberto Heras es líder en la vuelta a España tras la etapa del Anglirú, desbancando al manchego Oscar Sevilla.

Volvemos a la ruta que hoy nos está castigando con continuos subes y bajas ¡no hay ni 100 m llanos!. Con 88 kilómetros llegamos a Keskin, yo con las fuerzas justas para sentarme a comer. A partir de este pueblo es prácticamente una bajada a Kirikkale. Mejor, porque aunque hemos comido bien, mis piernas están bastante castigadas. Para no dar muchas vueltas preguntamos por un hotel y unos chavales nos acompañan hasta la misma puerta. Como somos extranjeros nos han traido a uno de guiris. Nos molan más los precios de los hoteles para turcos y buscamos otro. El Kirikkale Palas cuesta sólo 10 millones, pero no tiene ducha, el lavabo nos hará hoy parecida función.

Gorgo sale a dar una vuelta mientras yo me quedo descansando de la paliza. Más tarde salgo y casualmente lo encuentro en la plaza sentado bajo la estatua de Ataturk. Esta localidad debe seguir los preceptos islámicos a rajatabla pues no encontramos ni una sola tienda donde vendan cerveza. Mañana llegaremos a la capital, Ánkara. Allí tendremos que tomar una decisión que afectará al resto del viaje: seguir a Irán con o sin bicicletas. Los holandeses que conocimos en Göreme nos animaban a hacerlo a pedales, nos decían que en octubre allí hace todavía buen tiempo. En los próximos días tendremos que decidirnos.

Viernes 27 de septiembre

Kirikkale - Ánkara 81 Km.

Las fuerzas del orden se dividen en polis y jandarma que son, a mi entender, los equivalentes a la policía y guardia civil en España. Viendo los vehículos de uno y otro cuerpo se aprecia que los polis tienen menos presupuesto. La mayoría se desplaza en viejos Renault 12, mientras que la jandarma lleva modernos furgones. Otra curiosidad es que las ciudades y pueblos tienen escasez o ausencia de papeleras y a pesar de ello no se ve suciedad en las calles. Siempre nos toca cargar con algún desperdicio antes de poderlo abandonar en algún lugar apropiado. La etapa de hoy es más corta a las de días anteriores. Como siempre, salimos temprano, más o menos a las 7:30. A esas horas las calles rebosan de alumnos encorbatados que se preparan para una nueva jornada escolar. Aquí un "novillero" lo lleva crudo, ya que el uniforme le delata a distancia.

Kirikkale se halla a 725 m de altura y Ánkara a 850, pero la carretera pica hacia abajo. Las cuentas no salen y, como ninguna bajada es gratuita, a 25 Km. de la salida nos esperaba una cuesta de 10 Km. El paisaje, como en los días precedentes, es de colinas peladas cuyas laderas amarillean a causa del rastrojo. Es bastante parecido al entorno castellano. Una mezquita rosa llama nuestra atención y aprovechamos la parada para entrar en un çayevi donde tomamos unos çays y unos simits. En un recorte de periódico leo que el Barça está intratable y que este año tiene como meta la liga de Campeones. ¡Claro claro!, y el Madrid baja a segunda división. Gaspar flipa. Tengo que aclarar que el periódico era turco, pero venía una foto de una página web en castellano. Si no de qué.

Al llegar a Ánkara nos dirigimos al barrio de Ulus, en la zona antigua. Aquí se encuentran los hoteles más económicos de la ciudad. El recepcionista del Otel Gülpinar pide 15 millones. El siguiente establecimiento pide 20. Está claro. Ya instalados en la habitación vemos un cartel colgado con el precio real de la habitación: 12 kilos, pero el pavo ya no quiere bajarse del caballo. ¡Vaya morro que gastan algunos!. Sabiendo que les van a pillar y les da igual. En la oficina de información, que está a un paseo, conseguimos un callejero y la ubicación de la embajada de Irán y varias librerías donde encontrar la Lonely Planet. Mañana iremos a solucionar lo del visado.

Sábado 28 de septiembre

Ánkara 10 Km.

Se cumplen tres meses desde que salimos de Ciudad Real. A las 8 abren la embajada al público y pocos minutos después ya estamos en la sala de espera donde, como en Estambul, hay una televisión emitiendo una cadena iraní. La sorpresa nos llega cuando nos dicen que no tienen noticias de nuestra solicitud. Y más nos sorprendemos cuando nos dicen que somos nosotros los que hemos de llamar al consulado de Estambul a ver que pasa. Al final con la ayuda de una tercera persona nos enteramos de la excusa: ha pasado mucho tiempo desde que lo solicitamos y ha caducado. Como el yogur, ¡que cachondos!. Esta falta de eficacia por parte de los funcionarios nos cuesta formular otra solicitud, y lo que es peor, el retraso de una semana. Y encima daremos gracias si sólo se queda en eso. Además necesitamos una carta de recomendación de la embajada española. Nos ponemos en contacto telefónico con ella y quedamos el viernes para tratar el asunto. Al no encontrar cabinas públicas, utilizamos la del hotel Hilton, similar al nuestro pero con más estrellas. Seguro que con lo que cuesta aquí una habitación tenemos nosotros para un mes completo, o más. También reconozco que me gustaría probar este lujoso garito, aunque fuese solo hasta el sábado que viene para que nos pillase cerca la embajada.

Hasta que llegue ese día hemos pensado en dejar las bicicletas en Ánkara y utilizar el transporte público para visitar los alrededores. Después de este lío burocrático que nos ha llevado más de media mañana, nos acercamos a Kocatepe camii, una inmensa mezquita de estilo otomano. En su interior tenemos la impresión de que es la mayor visitada hasta ahora. De la cúpula central cuelga una lámpara gigante con forma de esfera. Subimos hasta el segundo balcón interior que rodea la nave desde donde obtenemos una novedosa vista. El patio está cerrado. Cuatro altos minaretes de tres balcones dan majestuosidad a este templo construido entre 1967 y 1987. En la explanada exterior vemos tres ataúdes, muchas coronas de flores y numerosos soldados. Al acto oficial debe acudir un pez gordo pues las calles adyacentes también están custodiadas por las fuerzas del orden. En el interior también vimos una lujosa maqueta de la mezquita de Medina, un regalo del rey saudí al primer ministro turco en 1993. Habrá que intentar verla a tamaño natural pues es impresionante.

Con los cuatro primeros carretes de fotos revelados nos vamos a la PTT, con la mala suerte de que se nos cruza un listo en el camino. Pensamos con toda seguridad que nos ha cobrado más sellos de los pegados en el paquete. Salimos algo moscas por no haberle dicho nada pero pensándolo bien si le recriminamos su actitud, podría extraviar nuestro valioso paquete intencionadamente. No se puede bajar la guardia.

Ascendemos por callejuelas llenas de puestos que conducen a la ciudadela. Sus murallas fueron construidas en el periodo bizantino. Dentro hay un viejo barrio que nada tiene que ver con la moderna capital. Su elevada posición hace que domine toda la ciudad. Cerca de este barrio se halla la mezquita más antigua de Ánkara, Ahí Serafettin camii (arslanhane), del año 1290. El techo es de madera y descansa sobre enormes vigas que a su vez se apoyan en grandes columnas también de madera con capiteles de piedra procedentes de otros templos. Muy parecida a ésta es Ahí Elvan camii, que se encuentra cercana.

Domingo 29 de septiembre

Ánkara - Safranbolu

Los tomates que acompañaron a la cena casera de anoche nos obligan a visitar el baño exterior de forma sincronizada. La cosa no ha llegado a los extremos que aquella noche en el camping de Lisboa. Otra vez nos pensaremos lo de las cenas "tomateras". Nos levantamos temprano para coger el primer autobús hacia Safranbolu. Dejamos los trastos y a las compañeras en el hotel y con menos equipaje que un nudista nos vamos camino de la "otogar" y para ello usamos el metro pues está muy retirada del barrio de Ulus. Hay muchas empresas de autobuses y nos dirigimos al primer mostrador. Son las 7:30 y la compañía Metro tiene un autobús que sale en esos momentos. Esto es llegar y besar el santo, no me da tiempo ni a echar una "meá".

El precio del billete es de 8 millones. En el autocar, además del conductor, viene un auxiliar y una azafata. Nos sirven café y una magdalena. El recorrido es de 230 Km. y no hemos realizado ninguna parada hasta Karabuk, a unos 10 Km. de nuestro destino. Hemos empleado 3 horas de viaje para lo que nos hubiera costado 2 ó 3 días de bicicleta.

Safranbolu está dividido en tres barrios bien diferenciados: Kiranköy en la zona moderna, Çarsi en la antigua, y Baglar. El autobús nos deja en Kiranköy, por lo que tenemos que andar unos 2 Km. a Çarsi. Un cartel a la entrada nos informa que la ciudad fue incluida en el "World Heritage List" por la Unesco en 1994. Las casas de madera (konak) que forman este barrio han conseguido este galardón. Cerca de la oficina de turismo vemos una pareja de ciclistas que salieron de Francia y se dirigen a China. Ellos también solicitaron el visado de Irán en Estambul y piensan recogerlo en Ánkara, por lo que les contamos nuestro caso. Antes quieren visitar el mar Negro. Les decimos que una pareja de holandeses está haciendo el mismo recorrido.

Nos alojamos en Çarsi pansiyon por 18 millones. Lo curioso de esta pensión, como otras del pueblo, es que debemos descalzarnos para entrar. El piso es de madera y está cubierto con alfombras y la cama es un colchón tirado en el suelo, además hay un curioso banco de madera cubierto por una alfombra y con duros cojines como respaldo. El techo también es de madera. Tenemos baño completo, televisión y unas vistas muy buenas del pueblo.

Muy cerca se halla Cinci Caravanserai, construido entre 1645 y 1648, y que ahora está siendo restaurado por Trust Fund, una empresa a la que se ha concedido su explotación durante 20 años. El patio de 280 m2 está rodeado por 85 habitaciones en dos plantas. La superficie total es de 1.689 m2. Cuando acabe la restauración tendrá 50 camas, un restaurante para 90 personas, y varios servicios más que harán las delicias de los clientes con buen presupuesto, pues para amortizar esta obra supongo unos precios poco populares.

Degustamos un rico melemen en Bizim Café, un local familiar muy acogedor. El comedor está en la parte trasera de la casa y tiene un banco rodeando su irregular planta. Pequeñas mesas y bajos taburetes completan el mobiliario. De las paredes cuelgan fotografías del pueblo.

Yemeniciler Arastasi es un viejo bazar reconstruido. Tiene dos puertas de acceso y en su interior se cobijan 48 coquetas tiendas. El empedrado agresivo de sus calles sombreadas por altas parras aconseja dejar los zapatos de tacón en el hotel. Visitamos tres mezquitas: Köprülü Mehmet Pasa Camisi, Izzmet Mehmet Pasa Camisi y la que parece más antigua Kazdaglioglu camii. Pero lo mejor de esta ciudad es el conjunto de casas de madera y barro que la forman, y sus calles poco rectas y poco horizontales.

Lunes 30 de septiembre

Safranbolu - Amasra

Antes de abandonar Safranbolu hago un pequeño dibujo como recuerdo. Queremos ir al mar Negro y la empresa Savas tiene un minibús cada hora hasta Bartin, muy cerca de la costa. El precio del billete es de 4'5 millones. Coronamos un puerto de más de 1.000 m, Safranbolu ronda sólo los 300. El paisaje es similar al asturiano, empinadas montañas vestidas de verde, pero no disfrutamos lo mismo que como cuando viajamos en bicicleta. Vamos pocas personas en el pequeño autocar. Al final del largo descenso hay un pueblo, Ovacuma, donde hacemos la primera parada, a partir de aquí son continuos los "dur" que realizamos al pie del arcén, aumentando considerablemente el número de pasajeros hasta el punto de que deben ir de pie en el pasillo. Para cobrarles, las liras deben pasar por varias manos hasta llegar al auxiliar, y lo mismo pasa con el cambio. Gorgo recuerda que vivió la misma situación en Senegal. Aunque algo apretados, llegamos a la "otogar" de Bartin y allí tomamos un dolmus, otras veces nuestro enemigo, hasta Amasra, a unos 16 Km. Este corto trayecto cuesta 1'25 millones. Hay que superar otro puerto de montaña antes de ver las aguas del mar Negro, que son de color azul. Hemos empleado el mismo tiempo que ayer para hacer menos de la mitad de kilómetros, y casi por el mismo precio.

Amasra es un pueblo de 6.000 habitantes que acoge mucho turismo. Hay muchas casas particulares que ofrecen camas económicas para los "agarraos" como nosotros. Encontramos una de las que hay que descalzarse para entrar por 12 kilos. Lo primero que hacemos después de comer es dirigirnos al rompeolas. No pensamos bañarnos y sólo nos mojamos las manos para sentir en nuestra piel el contacto con las aguas de este encerrado mar, el cual pensó que ese saludo era poco afectuoso y nos dio un fuerte abrazo: una de sus sacudidas contra el rompeolas nos refrescó la espalda. Literalmente me cago en la mar, pero no como venganza, sino porque no podía aguantarme. El paisaje de la costa nos encandila, son ya muchos los ratos disfrutados sentados en los distintos rompeolas que se nos han cruzado en el camino. Aquí construyeron los romanos un castillo según se traduce de un cartel. Las murallas bizantinas que protegían el asentamiento rodean los barrios de Boztepe y Zindan, que ocupan dos islas unidas por el puente Kemere. Después de cruzarlo nos queda la duda de la segunda isla, puede ser que la actual península estuviera totalmente rodeada por el mar en el pasado.

Este pueblo nos ha gustado. Ahora está muy tranquilo porque la temporada turística está finalizando, el otoño se deja ya sentir, las primeras amarillentas hojas se desprenden de las ramas y los días son más cortos.

Martes 1 de octubre

Amasra - Zonguldak

El sirimiri que cae esta mañana es el complemento que faltaba para clavar este paisaje al asturiano. El dolmus va lleno de universitarios que se dirigen a Bartin. Para ir a Zonguldak, a unos 85 Km., utilizamos los servicios de la empresa local Lux Bartin. Los dos billetes nos cuestan 6 kilos, pero no sabemos si nos han descontado algo por la tarjeta de estudiante. Al igual que ocurría ayer, el minibús se va deteniendo a lo largo de la carretera para recoger a los desperdigados viajeros. Éstos no reciben billete tras pagar y me huele que ese dinero es el complemento de los salarios del conductor y auxiliar. Si no ¿por qué iba a detenerse a 100 m antes de la parada para recoger un cliente y volverlo a hacer en la misma parada?. En hora y media llegamos a destino.

Zonguldak es una ciudad costera de 100 mil habitantes. El Otel Burcu tiene pocas comodidades. La doble cuesta 14 millones más otros 4 por ducharse. Supongo que sería por el agua caliente pues nosotros lo hicimos sin pagar un perro. Esta localidad como tantas otras encontradas carece de interés turístico, pero no todo en un viaje consiste en ver monumentos o bonitas playas, también es interesante integrarse con la gente local en sus restaurantes, çayevis y bazares, o simplemente contemplar el bullicio urbano sentado en una plaza.

Miércoles 2 de octubre

Zonguldak - Ánkara

A las 7 parte un autobús de la empresa Güven hacia Ánkara. El precio del billete es de 10 millones y no hacen descuento a los estudiantes. El oficinista, que nos tiene envidia sana porque él no puede viajar, no nos da billete y nos acompaña al autobús dándole el dinero al chófer, el cual trae un trapicheo con su auxiliar de toma dame y dame toma. Ahora ya no dudo que se están cobrando el plus de productividad. Seguro que su jefe les paga 4 duros y les hará echar más horas que un reloj. Con respecto a la empresa Metro, ésta se ahorra el sueldo de la azafata. Al final pasará lo que en España, los empresarios querrán más beneficios ahorrándose sueldos y obligando a los trabajadores a realizar sus funciones y las de los despedidos.

De nuevo estamos en Ánkara, capital del país desde 1923. Antes era un pueblo de unos 30 mil habitantes y ahora ya tiene 3.200.000. En 80 años a multiplicado por 100 su población. Antes de comer visitamos la mezquita de Maltepe. Dentro hay un fiel que parece estar en trance. A los pies del templo hay una bonita cascada artificial. Un largo túnel comercial une Gazi Mustafá Kemal Bulvari con la estación de tren. En él se pueden encontrar los doner más baratos de la ciudad. Ya nos hemos enterado de que existen dos tipos: los "tavuk" y los "et". Los primeros, más económicos, son de pollo y los otros de cordero. En algunos locales los sirven con distintas clases de pan (ekmek), variando así también su precio. Otro factor son los gramos de carne, siendo lo normal 50 ó 100. Como complemento a estos "bocadillos" se bebe un yogur líquido llamado ayran.

En Denizciler caddesi se encuentran los hoteles baratos recomendados por Trota. Si hallamos uno por 15 millones pasaremos del Gülpinar, o mejor dicho de su recepcionista espadillado que se embolsa 3 millones extras por noche. Y además con toda la cara del mundo, pues en la habitación lo pone bien claro. Preguntamos en Ferah Oteli y nos dice que 15 kilos. Subimos a ver la habitación, que tiene televisión y baño. Los del Gülpinar acaban de perder dos clientes. Allí nos dirigimos para recoger las bicis y el equipaje y volvernos a este chollo. Una vez instalados en el nuevo hotel una duda nos asalta: ¿no habrá querido decir 15 millones cada uno?. Ahora la habitación nos parece demasiado económica, pero también es cierto que 30 millones sería demasiado cara. Mañana saldremos de dudas.

Jueves 3 de octubre

Ánkara

Nos dirigimos a la embajada de España a por la carta de recomendación que nos pidieron en la de Irán. ¡Anda que han ido a ponerla cerca!, y además hay que subir una cuesta digna de premio de la montaña. Hasta las 9:30 no abren, poco madrugadores son nuestros diplomáticos. Comparada con la embajada de Irán, la nuestra es de segunda categoría. La sala de espera es ridículamente pequeña, mientras que la de Irán es muy amplia y tienen té y café para mejorar la espera. La nuestra, además no dispone de servicios. Dejando a un lado las carencias materiales, el trato personal es agradable. Los policías nacionales allí destacados toman nota de nuestra visita. En la salita de espera conocemos a Isa (Jesús), un turco cuya novia es española y la conoció cuando ella trabajaba en Ánkara. Ahora está en Madrid y él quiere un visado de estudiante para reunirse con ella.

Aprovechando que pasamos cerca de la embajada de Irán, nos acercamos a entregar la carta y de paso ver si por casualidad tuvieran listos nuestros visados. Mala suerte, encima nos dicen que hay que esperar al lunes. Otros dos días más de retraso. Una pareja de daneses acude a solicitar el visado que no pudieron obtener en su país. Les dirían lo mismo que a Gorgo en Madrid, que las agencias de viaje también tienen que comer. Dudamos que hacer estos 4 días de espera, ¿Estambul?. Finalmente decidimos quedarnos aquí.

Antes de seguir en el Ferah Oteli confirmamos el precio de la habitación. Un chollo como los muchos encontrados en esta nación. Paseando por los barrios de Samanpazari, Ulus e Hisa acabamos en el Kale, en lo más alto de la ciudadela. Nos acompañan Nur y Esra, dos niñas que quieren vendernos bolsos de ganchillo. Nur tiene 11 años y estudia 5º curso, un año y un curso más que Esra. Hablan el suficiente inglés como para mantener pequeñas conversaciones, aunque todavía les falta para llegar al nivel de la chiquilla del pide salonu en Göreme. Aquella hablaba inglés por los codos pero también era algo mayor.

Viernes 4 de octubre

Ánkara

Como ahora tenemos tele, por la mañana mientras nos ponemos en marcha, sintonizamos con el programa de música turca de la cadena KRAL. Después de muchísimo tiempo en el número 1, Hande Yener ha sido desbancada por Nem, la "Sakira" turca. Hasta la tercera posición ha escalado Petek Dinçöz, otro monumento rubio con otra pegadiza canción. Al final del vídeo aparecen tres graciosos narigudos con el obligatorio bigote turco. El del medio se sorprende de ser el elegido y con las prisas tropieza al levantarse del banco. ¡Vaya un julai!.

Son las 8:30 y hasta las 9 no dejan pasar al público al mausoleo de Ataturk. Los alemanes que viajan en un autobús-hotel no esperan esa media hora y se largan. Pues como estén dando la vuelta al mundo con esas prisas van a ver lo mismo que José Feliciano cuando sube al metro de noche. Para entrar al recinto debemos pasar por un detector de metales y dejar la mochila en consigna. Soldados de los tres ejércitos custodian esta monumental tumba. Un largo paseo triunfal vigilado por pétreos leones desemboca en una gran explanada presidida por una especie de alto templo cuya forma regular no tiene nada de llamativa, lo que impresiona es su altura. El inalcanzable techo está forrado de brillantes teselas dibujando geométricas formas. Además de Mustafá Kemal, también descansan aquí los restos de su primer ministro, Ismet Inönü, que sería presidente tras su muerte. La limpieza del recinto es envidiable. Mediante señas con los brazos, un soldado da órdenes de instrucción a la guardia que está al otro lado de la amplia explanada. Junto al sarcófago de Ataturk hay una corona de flores ofrenda del ministro de defensa del Reino de Noruega. La ha traído una delegación, pero a saber si venía el ministro o alguien representándolo.

En una de las salas se exponen los proyectos del mausoleo premiados que participaron en el concurso para su alzamiento. Hay un museo con numerosas salas donde se exponen fotografías, cuadros y objetos de Mustafá Kemal, además de escenas bélicas en dos y tres dimensiones, incluidos efectos de sonido. Uno de los cuadros refleja a un grupo de soldados que esperaban en primera línea de fuego la muerte de sus compañeros para reemplazarlos.

Por la tarde vamos a Kocatepe camii, nos acomodamos en un banco y nos ponemos a dibujarla. Esto atrae la curiosidad de dos colegialas, Mehtap y Ande (mayores que Nur y Esra). A este ritmo mañana podemos conocer a nuestras novias.

Sábado 5 de octubre

Ánkara

Paseamos por un barrio humilde asentado en una colina. Las fachadas de las viejas casas están alegremente pintadas con vistosos colores. El tono verde lo ponen los dispersos árboles que comparte el terreno. Las mujeres visten de forma tradicional. Es como un pueblo dentro de la gran ciudad. En frente de este cerro se elevan otros dos, los que albergan a los barrios de Altindag e Hisar, éste último coronado por la ciudadela. Los tres son similares, casas bajas y empinadas calles. En el barrio de Ulus se mezclan las viejas viviendas con los nuevos bloques de pisos y hoteles. Aquí se halla la columna de Julianus erigida en el 362 para conmemorar la visita de este emperador romano a Ánkara. En este aspecto los de Antalya se esmeraron más con la puerta de Adriano.

En uno de los mini restaurantes del barrio preparan bocadillos de pescado y como es un plato poco asiduo en nuestra dieta aprovechamos para comerlos hoy. El cocinero nos recuerda de una anterior visita. Para dar la vuelta a los peces utiliza la misma técnica que en la tortilla de patatas. El pibe nos invita a un çay y se despide de nosotros con un "aufidersen", pensará que el alemán y el español son parecidos, como no está muy lejos un país de otro...

Mientras esperamos el visado para Irán la tarea diaria es bastante llevadera, consiste en pasear por la ciudad y comer cuando nos da hambre. Bueno, y hacer algún dibujo que otro. Hoy le toca el turno al interior de Arslanhane camii. Subimos de nuevo al Kale, que está muy concurrido, y como no, Nur y Esra también andan por allí, haciendo peligrosos equilibrios en las altas murallas.

Domingo 6 de octubre

Ánkara

El 11 de julio un grupo de marroquíes se instalaban e izaban su bandera en la isla de Perejil. Durante mucho tiempo esta fue la noticia estrella en los telediarios españoles mientras ajenos a este follón nosotros pedaleábamos por las carreteras italianas. En una de nuestras llamadas a casa nos lo comentaron y más tarde en Turquía, gracias a una pareja de paisanos que encontramos en Sultanhani, lo leímos en una revista que nos dejaron. Era un extenso reportaje sobre las plazas de soberanía española en África. Esto despertó en nosotros el interés por conocerlas más de cerca, lo que se traduce en un viaje pendiente por la costa norte marroquí, en bici claro.

Algo ha debido pasar con la emisora Star, ya que al sintonizarla sólo aparece un ininteligible texto. Seguro que incumplen alguna ley sobre televisión y la han clausurado. Ahora nos toca hacer zaping buscando entretenimiento mientras nos machacamos los "crispis". A pesar de ser temprano, en el Gençlik Parki ya se ven bastantes "militronchos" que quieren aprovechar al máximo el paseo del domingo. Seguimos caminando sin detenernos en este gran parque, un poco más adelante hay una especie de museo del aire. En su interior tienen tres aviones antiguos, pero lo que nos sorprendió fue la historia que allí leímos:

"Durante el reinado del sultán Murat IV (1625 - 1640), dos atrevidos súbditos realizaron unos pequeños vuelos. Ahmet Çelebi, apodado Hezarfen, que significa hombre con miles de ciencias, fabricó una enorme ala y saltó desde la torre Gálata, voló sobre el Bósforo y aterrizó a salvo en el parque Dogancilar, en la otra orilla. Su éxito empezó a ser preocupante y fue exiliado. Lagani Hasan Çelebi, en 1633, durante el cumpleaños de Kaya, hija del sultán, realizó otro pequeño vuelo en un artefacto de su invención propulsado por siete "cohetes". Tras elevarse el intrépido piloto cayó al mar en un arcaico paracaídas. También acabó exiliado."

Estaba la cosa como para quitarle protagonismo al sultán. Un policía se acerca para ver como dibujamos la mezquita de Maltepe. Y parece que le gustan nuestros bocetos. Luego nos indica los barrios frecuentados por carteristas, que precisamente ya hemos visitado. Con un gracioso "yok" nos aconseja que no vayamos por allí. Son cachondas las negaciones de los turcos, al tiempo que dicen yok, levantan la cabeza y la mano derecha.

Después de comer sesteamos un rato sobre las alfombras de Kocatepe camii. Antiguamente en España la misa se decía en latín y aquí el muecín canta el Corán en árabe antes de la reunión para el rezo. En ambos casos los fieles no se enteran "de la misa la mitad", y nunca mejor dicho. La perfecta megafonía nos permite disfrutar de esta "canción" a capela.

Lunes 7 de octubre

Ánkara

Un día mientras paseábamos por las calles de Aydin vimos una flecha indicando "TEK YÖN". Unos metros más adelante volvimos a ver la misma señal y pensamos que debía de ser un lugar interesante al anunciarse tanto. Seguimos caminando en esa dirección un buen trecho hasta ver otra vez la misma señal, pero ahora en dirección opuesta. Después de esto deducimos que el significado de estas dos palabras era el de "sentido único". ¡Vaya dos pardos!.

Hoy es un día clave en nuestro viaje ya que sabremos la solución de si podemos continuar por Irán. Nos reunimos de nuevo con Cholula y Rocinanta tras tres días de separación y juntos nos encaminamos a la embajada de la antigua Persia. En el trayecto mantenemos una encarnizada lucha con taxis y autobuses por la ocupación del carril. Las riñas que manteníamos con los dolmus en otras ciudades eran cosa de niños comparado con esta guerra de Ánkara. Veinte ojos son pocos para vigilar al tráfico, peatones, guardias y semáforos.

De la embajada nos mandan al Bank Mella, supuestamente iraní, para pagar las tasas que suman 100 dólares para los dos. Aquí no hacen descuento a los estudiantes, ni aceptan la Visa, ni los cheques de viaje, ni liras turcas. Sólo quieren dólares en efectivo. Con los resguardos en la mano volvemos a la embajada, ¡menos mal que tenemos bicicletas!. Por fin tenemos el visto bueno para entrar en Irán, aunque con la restricción de un solo mes de permanencia.

Los días anteriores buscamos sin éxito por las librerías la Lonely Planet de Irán, y ayer sin buscarla apareció. Nos acercamos para adquirirla y lo que pensábamos era el precio en dólares, lo era en libras esterlinas, con el consiguiente aumento de valor. Pagamos unos 30 euros, un caro precio que pensamos rentabilizar.

Entre el tiempo que utilizamos para retroceder hasta Ánkara y el tiempo extra de espera por el incompetente trabajo de los empleados del consulado iraní en Estambul, hemos perdido unos 15 días que traducidos a kilómetros serían más de 1.000. Para recuperarlo utilizaremos el tren y autobús que nos acercarán a la frontera. Por la tarde acudimos a la estación con la mala suerte de que el tren ya está lleno y en el siguiente no pueden transportarse bicicletas. En el "bagaj" nos dan una solución: las bicis pueden ir en el primero y nosotros en el segundo, hora y media despues. El precio del billete es de 12 millones, 9'6 para estudiantes y 6'5 las nenas. Después de la larga espera casi perdemos el tren. Primero subimos a uno que no era el nuestro y como no encontrábamos el vagón nº 3 bajamos a preguntar. El nuestro era el que había al lado, y el tío del silbato ya le estaba dando la salida. ¡Por los pelos!.

Martes 8 y miércoles 9 de octubre

Sivas

Pasamos la noche como podemos cambiando el cuerpo de posición, buscando la postura más cómoda para dormir. Al amanecer nos despierta un anciano para pedirnos el mapa de carreteras, utilizándolo como alfombra de rezo. Lo que no sé es como encontraría la dirección de La Meca. Supongo que habrá perdón por equivocarse en un lugar en movimiento.

Después de casi 12 horas llegamos a Sivas, ciudad que durante la Edad Media fue un importante centro comercial. Aquí convergían las rutas de las caravanas hacia Persia y Bagdag. El 4 de septiembre de 1919 el congreso nacional aquí celebrado, tomó la decisión de liberar Turquía de las fuerzas de ocupación extranjeras. En esta reunión Ataturk asumió la posición de líder. Otro suceso más reciente fue el incendio del hotel Madamek en 1993 provocado por fanáticos integristas. Estos dementes pedían la cabeza de Aziz Nesin, traductor de los Versículos Satánicos. Murieron 36 poetas turcos.

Aunque no muy bien conservados la ciudad tiene bastantes monumentos arquitectónicos: Büruciye Medresesi, madrasa construida en 1271, actualmente cerrada. Su portada de piedra está cuidadosamente labrada. Muy cerca, Sifahiye Medresesi (1217) fue levantada como hospital pasando más tarde a ser escuela teológica. Ahora alberga un bazar y gracias a ello se halla en buen estado. Enfrente de la entrada se encuentra Çifte Minare, fachada de otra madrasa, construida en 1271. Este conjunto de piedras de gran belleza me obligan a hacer un nuevo dibujo. Los dos minaretes que coronan la puerta dan gran originalidad al monumento. Algo más retirada está Ulu camii (1196 - 97), el templo más antiguo de la ciudad. Su planta es rectangular (31 x 45 m) y su minarete está muy inclinado, peligrosamente inclinado. En el interior 50 pilares unidos por arcos ojivales sujetan el techo que más tarde o más temprano será aplastado ante la caída de la torre. Gök Medrese de 1271 (fecundo año aquel) también tiene dos minaretes sobre una ornamentada puerta. Es una lástima que esté abandonada a su suerte, aunque las marcas de las piedras nos hacen pensar están estudiando su restauración.

Aquí en Sivas pasamos dos días y una noche hospedados en el Otel Evin (14 kilos). Tuvimos un pequeño susto con la tarjeta Maestro de Gorgo, la única que aceptan en Irán. En un par de bancos donde intentamos sacar dinero el cajero automático no nos permitía hacer la operación. ¡Menudo mosqueo!. A la tercera hubo suerte y pudimos proveernos de liras que cambiamos por los dólares tan preciados por los iraníes.

De nuevo utilizamos los servicios de la compañía de autobuses Metro. En una de las "tropocientas" oficinas de la ciudad compramos los billetes para Dogubayazit, un pueblo cercano a nuestra próxima frontera. Si no hay problemas saldremos a las 21:30. Otra noche de incómoda cama.

Jueves 10 de octubre

Dogubayazit 13 Km.

Anoche salimos a las 10, lo que quiere decir que hubo problemas, pequeños, pero problemas. Se acercaban las 21:30 y allí no acudía ningún autocar de la Metro hacia Dogubayazit. Gorgo vuelve al mostrador de la compañía y le mandan a otra distinta. Nos habían vendido los billetes de la competencia "amiga". Serán mutuos favores que se hagan entre empresas que no coincidan en destinos, pienso. Como el autobús venía con retraso, y gracias a ello no lo perdimos, tenemos que salir a la carretera a buscarlo. Para colmo el conductor se mosquea porque tardamos en colocar a las nenas en el maletero. ¡No, si ahora tendremos nosotros la culpa!. Después de probar los dos sitios para dormir puedo asegurar que el tren fue menos incómodo. Un poco antes de las 7 llegamos a Agri, donde hacemos transbordo a pesar de que nos aseguraron que era "direct". Llegando a destino vemos parcialmente el mote Ararat, pues las nubes nos roban la vista de su nevada cumbre. Este monte, llamado aquí Agri, es el más alto del país con 5.137 m. Según cuenta la Biblia es donde arribó el Arca de Noé tras el diluvio universal: "Y el Arca, en el séptimo mes, en el séptimo día de mes, tomó tierra en el monte Ararat (cap. 8, vers. 4)". A ver si mañana tenemos suerte y amanece despejado para poder contemplar por entera su grandeza.

Ya en las calles del pueblo, antes de entrar en la otogar, vemos una pareja de ciclistas que seguramente se encaminan a la frontera. Mañana les imitaremos. Nos quedamos en el hotel Erzurum (10 millones), donde casualmente habían dormido los ciclistas y donde hay otra pareja más, ambas de alemanes. Éstos últimos, con los que hablamos, salieron de Berlín hace 3 meses y se dirigen a la India. No tuvieron pegas a la hora de concederles los visados en su país.

Este lugar nos tenía reservada una grata sorpresa que Gorgo había olvidado: a unos 7 Km., casi todos de subida, se encuentra Ishak Pasa, un antiguo palacio enmarcado en un inmejorable lugar, rodeado de montañas y asentado en un alto dominando un amplio territorio. En su arquitectura se nota la influencia persa, sobre todo en la cúpula de su mezquita. El sitio es una gozada, además en la zona están las ruinas de un castillo y de una vieja y abandonada mezquita a cuyo minarete se puede subir imitando a un muecín. En las rocas que rodean los restos de la muralla vemos un agujero escoltado por dos relieves de estilo persa que nos servirán como aperitivo para lo que nos espera en las próximas semanas.

El acceso a Ishak Pasa Seray es de pago (5 millones y 1'5 los estudiantes). Al taquillero le damos 3 millones y el carné de estudiante de Gorgo. Como es natural nos pide el que falta, y le respondemos que lo perdí en Estambul, pero que soy estudiante de veras. Dice que lo siente pero que debo pagar 5 millones. Entonces no me interesa, "porque yo soy estudiante". El pibe que se ve sin presas nos deja pasar a los dos por 5 kilos. Sólo nos ahorramos 1'5 pero menos hubiera sido si no lo intentamos. Bastantes zonas están restauradas, pero mejor esto que dejarlo derrumbarse. Lo que más mola es el harén, la mezquita y la turbe (tumba). ¡Cómo vivían estos sultanes!. De vuelta en el pueblo me arrepiento de no haber hecho un dibujo en el cuaderno de viajes.

Para rodar los primeros días por Irán cambiamos 100 dólares por los que nos dan 79 billetes de 10.000 riales. Supongo que en unos días nos acostumbraremos, por el bien de nuestra economía, al trapicheo con la nueva moneda.



Página principal... Otras fotos...

Fin de la etapa turca.