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CIRUGIAS, LUCES Y SOMBRAS DE LA CIRUGÍAS ESTÉTICAS  

Con técnicas quirúrgicas cada vez menos agresivas, el cuerpo entero puede modificarse, por necesidad o aspiración estética. Pero hay que tener cuidado, porque hay muchos charlatanes en este campo de la medicina. 

TODO LO QUE EL BISTURÍ PUEDE REMODELAR

BELLEZA A LA CARTA

Los grandes avances de las cirugias estética junto con los nuevos materiales y técnicas permiten a los profesionales remodelar casi todo el cuerpo.
Los resultados son cada vez más sorprendentes.

 

La preocupación por mejorar la imagen corporal no es ni mucho menos una moda actual. Hace 2000 años, la amputación de alguna parte del cuerpo constituía un castigo común en la India y, con frecuencia, era la nariz lo que se le cortaba al ladrón para llamar así la atención. Los desnarigados acudían a los médicos para que intentaran disimular el hueco que el verdugo había dejado en la cara. Y era tal la afluencia de pacientes que los cirujanos indios se convirtieron en unos auténticos maestros en el arte de cirugias de rinoplastia o reparación de la nariz.

Desarrollaron un elegante método que consistía en cortar de la frente del desnarigado un fragmento de piel en forma de as de espadas. El extremo se mantenía unido al entrecejo, mientras que el resto de la pieza se giraba y se cosía sobre la oquedad del rostro. Antes de que prendiese el parche de piel, se nutría gracias a los vasos sanguíneos de la punta unida a la frente. Para que los conductos nasales no se cerraran durante la cicatrización, los cirujanos insertaban dos tubos de madera pulida en torno a los cuales crecía la nueva nariz.

Hoy las cirugias de rinoplastia continua ocupando uno de los primeros puestos en la lista de las operaciones de cirugía estética, aunque por otros motivos que nada tienen que ver con la delincuencia. Además de la nariz, no hay parte del cuerpo que se resista al bisturí remodelador y, en esto tiene mucho que ver la imperante moda del culto al cuerpo que ha originado que las cirugias estéticas experimenten un auge sin precedentes. La fiebre por la belleza ha llegado a tal extremo que algunos psicólogos han comenzado a diagnosticar un nuevo trastorno conocido como dismorfofobia, que no es otra cosa que el miedo a la fealdad, el temor a ser rechazado por una falla física, por pequeña que ésta sea.

LA ESTÉTICA SIGUE LOS PARÁMETOS QUE MARCA LA MODA

 

En los últimos tiempos la imagen personal ha adquirido gran importancia y es por eso que las cirugias también. Tanta que las operaciones en este campo han dejado de ser exclusivas de la mujer. En los Estados Unidos, por ejemplo, 44.000 se han remodelado alguna parte de su cuerpo por razones exclusivamente estéticas. Las zonas que más se operan son los párpados, el cuello y el abdomen. Pero también están aquellos que se retocan los labios, se estiran el mentón y se realizan trasplante de pelo. Pero, en los países menos modernos, la mayoría de las consultas masculinas se hacen con el objetivo de corregir la nariz y, en menor medida, los párpados mediante cirugias. La calvicie, en tanto, es otro de los motivos que también impulsa a los hombres de estos países menos modernizados, a visitar al cirujano. Los trasplantes capilares se realizan en su mayoría a partir de los 40 años, edad el la que se ve más acentuada ese problema, o antes, cuando el paciente manifiesta una calvicie temprana.

Además de los motivos estéticos, las razones del nuevo culto al cuerpo masculino son múltiples. Según explican los especialistas, hay ciertos conceptos de la imagen personal que se han modificado. En una sociedad cada vez más competitiva, las marcas de flacidez en el rostro, la acentuación de las arrugas y otros signos de la vejez ya no sólo un certificado de madurez sino que pueden significar un obstáculo para conseguir trabajo. Ello sucede cada vez más en numerosas profesiones. No sólo en aquellas en las que hay que “dar la cara”, por ejemplo, frente a una cámara de televisión, sino también en muchas otras, donde la “buena presencia” es un requisito indispensable para conseguir empleo.

 

LA CIRUGIAS ESTÉTICAS, NO ES UN ACTO DE FRIVOLIDAD

Pese a que vivimos sumidos en una sociedad marcada por la tiranía de la estética y, en la que constantemente se nos bombardea con unos cánones de belleza a seguir, todos los expertos coinciden en afirmar que la cirugía estética no constituye, como algunos piensan, un acto de frivolidad.
“Nadie entra en un quirófano por gusto. La perdona que desea corregir alguna parte de su anatomía es porque no está contenta con ella.
Esta disconformidad puede incluso desencadenar un grave trauma psicológico. Además, existen ciertos riesgos que el paciente conoce y que valora antes de someterse a las cirugias o alguna intervención”.
Pero, ¿quiénes o qué inducen a esa necesidad de cambio de imagen?
Más allá de la necesidad de verse bien, para sentirse aún mejor, el desarrollo de las técnicas quirúrgicas y los resultados es otro de los motivos que animan a muchas personas a retocar su rostro o su figura. En las dos últimas décadas se han producido varios avances que han perfeccionado la actuación de los cirujanos. Entre ellos, la lipoaspiración, que permite retirar el exceso de grasa que se acumula en diversas partes del cuerpo; la evolución de la anestesia, cada vez más rápida y segura; las cirugias llamadas endoscópica o mínimamente invasiva y el bisturí láser, capaz de borrar de la piel los tatuajes, aunque su aplicación se vea limitada por lo costoso que resulta el equipo.

LAS INCISIONES TIENDEN A SER CADA VEZ MÁS PEQUEÑA

La lipoaspiración es, en la actualidad, una de las intervenciones más frecuentes y que más se han prestigiado en los últimos años. El motivo fundamental ha sido la disminución del diámetro de las cánulas, mucho más finas que las que se usaban hace unos diez años. Mediante este procedimiento, los pacientes pueden quitarse grasa de casi cualquier zona del cuerpo: brazos, papada, piernas…, con tan buenos resultados que cada vez más mujeres y, también hombres eligen este método para mejorar su silueta.

La endoscopía, una técnica todavía medianamente reciente, es un recurso extraordinario para reducir al máximo el tamaño de las cicatrices de cualquier intervención o cirugias. Para llevar a cabo un estiramiento o lifting frontal, por ejemplo, la endoscopía permite practicar, por ahora, unos cortes estratégicos de entre 1,5 y 2 centímetros en los limites del pelo.

A través de una de las incisiones, el cirujano introduce, por medio de una especie de punzón denominado trocar, una microcámara de video de apenas un centímetro de diámetro conectada por un cable de fibra óptica en un monitor próximo a la mesa de operaciones. Mediante otros trócares, se dirige y manipula el material quirúrgico, como las tijeras y el microaspirador. Para crear el espacio real que facilita el trabajo se usan retractores, unos aparatos que levantan los tejidos sin dañarlos.

CIRUGIAS ASOMBROSAS

Si existe un terreno en donde el hombre demostró tener capacidad de ir más allá de lo imaginable, es en la medicina.

El descubrimiento de las vacunas, la erradicación de enfermedades mortales y las cirugias hicieron que la humanidad lograra éxitos impensados en otros tiempos. Sin dudas, en nuestro siglo XXI vimos más y mejor gracias a los avances de la ciencia. Pero en ocasiones la medicina se vuelve tan espectacular que provoca asombro. A veces, incluso, causa cierto temor. Es el caso de algunas operaciones quirúrgicas y transplantes que significan grandes avances científicos, pero también impresionantes hechos a veces difíciles de comprender. Los casos presentados a continuación son sólo una muestra de lo lejos que puede llegar la ciencia, para alcanzar el ideal con el que sueña un ser humano.

El primer trasplante de cara

Poco tiempo atrás el mundo se sorprendió al ver en televisión a la mujer que recibió mediante una cirugia, una nueva cara.

Se trata de Isabelle Dinoire, una francesa de 40 años que en el 2005 se sometió a unas cirugias, transplante de nariz, mejillas y boca tras haber pasado largo tiempo prácticamente sin cara a causa de la mordedura de su perro.

“Ha cambiado mi vida”, dijo Isabelle en la conferencia de prensa en donde presentó su nuevo rostro en sociedad. Lo hizo en compañía de los médicos que la operaron, el equipo de profesionales del hospital de Amiens. La mujer dijo que “tras el accidente estaba destrozada. Ahora me siento tranquila, he logrado volver a ponerme en marcha, me da valentía porque puedo enfrentarme a la mirada de la gente. Ahora tengo una cara como todo el mundo”.

El drama de Isabelle comenzó cuando, tras un intento de suicidio, cayó inconciente al suelo. Su perro intentó reanimarla, y aunque lo consiguió, sus mordiscos la dejaron sin cara. Desde entonces, Isabelle sufrió problemas psicológicos que la llevaron a tomar la determinación de intentar el primer transplante de cara de la historia.

La cirugia duró 15 horas, tiempo durante el cual los cirujanos utilizaron tejidos, músculos, arterias y venas de una mujer con muerte cerebral para reconstruir el rostro de Isabelle.

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