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Una
nueva piedra Rosetta
Einstein afirmaba que toda ciencia y arte verdaderos se nutren del misterio,
y que éste constituye la más sublime de las experiencias.
Los últimos doce meses abundan en este tipo de aventuras intelectuales,
fabulosos viajes de exploración por regiones tan distantes como
los confines del cosmos o tan cercanas como los diminutos territorios
de nuestras células. Entre los más sugerentes para la comunidad
científica están las observaciones que ayudaron a resolver
una paradoja que atormentaba a los físicos: por qué llega
a la Tierra un tercio de los neutrinos electrones que parten del Sol.
(Es porque esta clase de partículas subatómicas se transforma
en otra durante su viaje). Otro hallazgo inesperado modificó el
modelo aceptado de la maquinaria celular al demostrar que pequeñas
secciones de ácido ribonucleico (ARN) -una molécula anodina
considerada hasta ahora como un simple mensajero del ADN- operan los paneles
de mando de la célula.
.
Este año también se descubrió un homínido
de siete millones de años que podría ser el último
ancestro común entre el chimpancé y el ser humano, y se
logró atisbar la geometría del universo a partir del eco
del Big Bang, la radiación de fondo cósmica.
.
Pero, por la trascendencia que tendrá en la búsqueda de
respuestas a muchas condiciones que nos afligen, tal vez la noticia del
año fue la decodificación de los 25 mil millones de letras
químicas del código genético de Mus musculus , el
ratón de laboratorio. El catálogo compilado por cientos
de investigadores promete ser una nueva piedra Rosetta que -igual que
aquella de la antigüedad con inscripciones en tres lenguas que permitió
a Champollion descifrar los jeroglíficos egipcios- ofrece una llave
para penetrar los misterios escritos en el lenguaje de los genes.
.
En otras palabras, de ahora en más los científicos tendrán
a su disposición una enorme biblioteca de secuencias químicas
-aproximadamente, 30.000- que conforma un diccionario para traducir y
entender la receta de la vida humana. En una primera revisión,
el análisis de ese texto ya arrojó conclusiones notables.
Por ejemplo, ¡que los humanos hasta tenemos genes para generar una
cola! Sí, aunque lesione nuestra autoestima, los roedores nos ofrecen
un espejo que refleja la imagen de nuestros propios sistemas biológicos,
desde el desarrollo embrionario hasta el metabolismo, e incluso el comportamiento.
.
A la luz de este logro, sin duda un hito del año que se va, uno
no puede dejar de evocar a los visionarios que vienen asegurando, hace
rato, que todo en esta vida es química. Como el sabio belga Jan
Baptiste Van Helmont, que ya suscribía esta idea en.... 1648.
.
(P.S.: Una secta anuncia haber clonado un ser humano... ¿Será
cierto?
Por
Nora Bär
Jefa de la sección Ciencia/Salud La
Nacion, Miércoles 1 de Enero de 2003
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