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UN
NEGOCIO MILLONARIO: TRAFICO ILEGAL DE PIEZAS PALEONTOLOGICAS Y ARQUEOLOGICAS
Venden
por Internet fósiles de dinosaurios de la Argentina
Sobre
todo, dientes y huevos a precios que van desde los 3 hasta los 595 dólares.
También, plantas petrificadas o minerales. Cuál es la relación
con el saqueo de yacimientos y el robo de museos.
No
hay que ser Indiana Jones para tener en el living de casa una pieza paleontológica
de millones de años de antigüedad. Alcanza con buscar en Internet dos
sitios que pertenecen a la empresa norteamericana Extinctions Inc., con
sede en Colorado Springs: http://www.fossilplants.com/ y http://www.dinostore.com/. En ellos
se venden fósiles vegetales y animales provenientes de Argentina. Por
ejemplo, un cono de araucaria del Cerro Cuadrado de Santa Cruz, al que
se califica como "un maravilloso especimen del Jurásico argentino", se
ofrece a 295 dólares. Un diente de carnosauro, al que se anuncia como
uno de los más raros dinosaurios carnívoros conocidos, sale más caro:
595 dólares. Su origen: Río Negro.
Se trata, claro, de una actividad de legalidad cuanto menos dudosa. En
la Argentina existe desde 1913 una ley (la 9.080) que declara que los
yacimientos arqueológicos y paleontológicos son propiedad de la Nación
y que las exploraciones sólo pueden autorizarse con fines de investigación
científica. El año pasado se aprobó otra, la 25.743, con nuevas regulaciones
(ver Coleccionistas). Además, desde 1973 rige aquí un tratado internacional
de la UNESCO que prohíbe la circulación de bienes culturales adquiridos
ilegalmente e impulsa la devolución de cualquier pieza mal adquirida a
su país de origen. Sin embargo, durante décadas este tipo de bienes se
comerció con libertad casi total.
El 8 de agosto de 1985, por ejemplo, se remató en la casa Posadas, de
la Recoleta, el cuerpo momificado de una niña inca de hace cinco siglos,
hallado cerca de Cafayate, Salta. Dos anticuarios de San Telmo compraron
la momia por la irrisoria suma de 55 australes (entonces, 55 dólares).
El odontólogo Juan Carlos Colombano, director del museo privado Chavin
de Huantar, de Martínez, logró canjearles a los anticuarios unos cuantos
objetos por la momia, cuando ya habían aparecido un francés y un japonés
muy interesados en comprarla y sacarla del país. Hoy, la momia se expone
en el Museo de Ciencias Naturales de Mendoza.
¿De dónde sale la "mercadería"? En el caso de piezas arqueológicas, de
los "huaqueros": lugareños que saquean yacimientos abiertos por los científicos.
"Cuando nosotros, después de un tiempo, volvemos a un sitio para seguir
trabajando, encontramos que hubo gente que lo destapó y se robó cosas",
dice Diana Rolandi, directora del Instituto Nacional de Antropología.
Otra fuente son los robos a museos. Uno de los últimos que se conoció
fue en diciembre último, cuando desconocidos se llevaron un huevo de dinosaurio
y otros objetos del Museo Rosendo Pascual, de Bariloche. "Se nota que
algo está cambiando porque personal de Interpol se puso en contacto conmigo
para pedirme fotos y datos de las piezas robadas, para hacerlas circular
internacionalmente y poder pedir la repatriación si los objetos aparecen
en algún otro país", comentó a Clarín el director del museo, Rodolfo Corsolini.
Interpol tiene desde 2002 una sección dedicada específicamente a la Protección
de Bienes Culturales. Ellos fueron quienes el año pasado localizaron un
poncho araucano de lana de oveja tejido en el siglo XIX, que había sido
robado en setiembre de 2002 del Museo del Indio, de Los Toldos. Lo tenía
un operador de Bolsa, quien dijo que lo había comprado, sin saber que
había sido robado, por cuatro mil dólares.
En los últimos años, el Estado nacional salió a combatir con más energía
el tráfico ilegal de estos bienes. El Instituto Nacional de Antropología
y el Museo de Ciencias Naturales dieron cursos a funcionarios de la Policía
Aeronáutica, Aduana, Interpol y Gendarmería para que puedan distinguir
las piezas arqueológicas de las artesanías y los restos fósiles de las
simples piedras o troncos.
Es imposible dimensionar la sangría. Pero a juzgar por lo confiscado recientemente,
se puede deducir que la pérdida ha sido muy grande. Por ejemplo, entre
abril y agosto del año pasado, Aduana hizo tres procedimientos en Ezeiza
y en el puerto de Buenos Aires, en el que fueron secuestrados 2.270 ejemplares
de fósiles. Había restos de invertebrados, huevos de dinosaurios y conos
de araucaria petrificados. Esos objetos están hoy en depósito judicial
en el Museo de Ciencias Naturales del Parque Centenario, cuyo jefe de
Paleontología, Pedro Gutiérrez, dijo a Clarín que, según sus cálculos,
el valor total del cargamento ronda el millón de dólares.
Clarin,
Viernes 23 de abril de 2004
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