El fin del Determinismo genético

"La estructura genética es una expresión del ambiente", Arjun Makhijani

"Lo irónico de todo esto es que la ciencia occidental contemporánea está redescubriendo, en todas sus disciplinas, que la naturaleza es orgánica, dinámica y está interconectada. No existen cadenas causales lineales que vinculen genes con características de los organismos y mucho menos con la condición humana. El desacreditado paradigma es perpetrado por una clase científica dominante que, consciente o inconscientemente, sirve a las empresas privadas y hace que incluso las aplicaciones menos éticas parezcan necesarias. Ya es hora de que los científicos del mundo se liberen de las empresas privadas para trabajar en colaboración con la sociedad, para recuperar y revitalizar las perspectivas holísticas de los sistemas de conocimiento tradicionales y para asegurar alimento y salud para todos los habitantes del planeta."  Mae-Wan Ho, directora del Instituto de Ciencia en la Sociedad (ISIS), es conferencista invitada de Biología en la Universidad Abierta de Gran Bretaña y miembro de la Fundación Nacional de Genética de Estados Unidos

Cosas de la vida

El descubrimiento más notable que ha aportado el PGH ha sido la constatación de que así como no hay una correlación simple entre el grado de complejidad morfológica y contenido de ADN, tampoco parece haberla entre aquella y el número de genes en los diferentes organismos. Así, la bacteria Escherichia coli, ampliamente utilizada en experimentos de laboratorio, tiene un genoma compuesto por  unos 4.500 genes. La levadura Saccharomyces cereviciae, también unicelular, posee 6.034 genes. Dado que ésta última es más grande y de estructura mucho más elaborada que E. coli, se hubiese esperado una mayor diferencia en el número de genes de ambas. Entre los metazoos (seres pluricelulares), la mosca Drosophila melanogaster aparece con 13.061 genes, mientras que el gusano Caenorabditis elegans, que mide un milímetro y es de morfología mucho más sencilla que la de la mosca, tiene 19.099 genes. Por su parte, Arabidopsis thaliana, una planta cuya simplicidad genética la convierte en un preciado modelo para estudios de laboratorio, posee un genoma de 25.500 genes.

El número de genes es bastante menor que el necesario para fundamentar las extravagantes declaraciones que se hicieron durante la década pasada, según las cuales, los genes individuales determinan no sólo la constitución física y las enfermedades correspondientes a cada persona, sino también los patrones de conducta, la capacidad intelectual, la preferencia sexual y el grado de criminalidad. Estamos ad portas de la primera revolución Kuhniana en las ciencias biológicas: la derrota de la genética determinista. De acuerdo con Strohman del Departamento de Biología Celular y Molecular de la Universidad de California en Berkeley, la malla de interacciones entre los genes que se establece a través de las proteínas que éstos codifican, así como las influencias de factores ambientales sobre estas interacciones, constituyen un sistema adaptativo epigenético que es complejo y que resulta incompatible con el acentuado determinismo que prevaleció en el siglo XX.

*El genoma humano tiene alrededor de 30.000 genes, el doble que las moscas de la fruta y 10.000 más que una simple lombriz intestinal.

* El genoma humano tiene apenas 300 genes únicos que no tiene el ratón.

* Cuarenta por ciento de los genes se desconocían previamente.

* Ciento trece genes han sido transferidos al ser humano "gracias" a las bacterias.

* No existe un fundamento genético de diferenciación racial: todos los habitantes del planeta compartimos 99,9 por ciento del ADN.

* La secuencia "completa" aún sigue plagada de lagunas.

* El pez fugu (un pez de Japón) tiene el genoma más conciso: no tiene ADN "de desecho".

* Más de 95 por ciento del genoma humano está constituido por ADN "de desecho", o "basura".

* Las regiones de codificación para las proteínas ocupan sólo 1,1 por ciento del genoma humano.

* Cerca de 50 por ciento del genoma humano está formado por secuencias favorables a los virus y elementos intercambiables, varios con transcriptasa inversa.

* Uno de los elementos intercambiables más común, Alu, tiende a apiñarse donde hay genes.

* Los cromosomas varían mucho en el número de genes que contienen.

* La mayoría de las mutaciones ocurren en los machos de la especie.

* Existen 250.000 proteínas que fabrican los 30.000 genes.

* El perro comparte con el ser humano 85 por ciento de su secuencia genética y muchas de las 380 enfermedades caninas "heredadas" son similares a las humanas.

* Hasta ahora, se han encontrado más de cuatro millones de diferencias genéticas entre los seres humanos.

* Hasta ahora, se ha establecido la correspondencia de 1.778 genes con enfermedades que van desde el asma hasta el Mal de Alzheimer. "No tenemos suficientes genes para justificar esa idea del determinismo biológico", afirmó Venter. "La grandiosa diversidad de la especie humana no tiene un vínculo muy estrecho con nuestro código genético; lo crucial es el entorno" agregó.

Los gobiernos derivan altas sumas de dinero procedentes de impuestos hacia la investigación genética, cuyas beneficiarias son las compañías privadas. Este es un verdadero desastre para la salud pública, ya que ha reducido las opciones de atención médica y aborta otros enfoques promisorios. También se trata de una excelente manera de distraer la opinión pública de las verdaderas causas de la enfermedad –que son, en su mayoría, ambientales y sociales-, lo que terminará marginando y haciendo víctimas a quienes más necesitan atención y tratamiento médico. Mucho tiempo antes de que se nos dijera que no hay suficientes genes como para fundamentar la opinión del determinismo genético, varios científicos concluyeron que no existen explicaciones simples para las enfermedades, en base a genes aislados, porque cada uno se ve afectado y modificado por otros. La conexión entre gen y enfermedad es aún más tenue cuando se trata de cáncer, enfermedades coronarias, diabetes, esquizofrenia, inteligencia, alcoholismo y comportamiento criminal, casos en los que son predominantes los factores ambientales y sociales.

La genética ni explica ni puede explicar las diferencias entre grupos sociales en cuanto a capacidades intelectuales, éxito económico o estatus social alcanzado. Este recurso explicativo a la genética coincide con el tirón inercial de las modas científicas para servir de pretexto a claros intereses ideológicos y antisociales, cuyos presupuestos son contrarios a las aportaciones de la literatura experimental en biología molecular y genética de la conducta. Miguel Moreno Muñoz. Univ.Granada

Sin embargo, los deterministas genéticos y otros científicos de renombre, así como ciertos especialistas en bioética, defienden la terapia genética y la clonación humana, asegurando que la creación de una clase de personas "genéticamente ricas" es algo inevitable debido al libre mercado reinante en este mundo globalizado. Los ricos pagarán para mejorar genéticamente a sus descendientes, igual que pagan por educación privada costosa. En consecuencia, surgirá una clase "genéticamente pobre" –los hijos de los más pobres- que se convertirá, a la larga, en una especie inferior. La desigualdad social se traducirá entonces en desigualdad genética y viceversa.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Fuente http://www.oocities.org/ResearchTriangle/Thinktank/9383/Detgen.htm interesante revisión sobre el tema

Todos los efectos de los genes sobre la variabilidad individual son indirectos, y representan los efectos acumulados de las proteínas que difieren de una persona a otra, y que interactúan a su vez con el entorno intra/extracelular. En este sentido, los genes no determinan la conducta. De lo que estamos hablando es de una conexión probabilística entre factores genéticos y diferencias de comportamiento entre individuos. Plomin R. 1990. Nature and Nurture. An introduction to human behavioral genetics

Todas las enfermedades del ser humano pueden considerarse resultado de la interacción entre el genotipo peculiar de un individuo y el entorno. Pero en algunas afecciones, las alteraciones en un solo gen determinan por sí solas, sin necesidad de estímulos ambientales extraordinarios, la aparición de rasgos fenotípicos; me refiero a las enfermedades hereditarias monogénicas o de herencia mendeliana. Pues bien, incluso en estos casos, sus efectos sobre la conducta son también indirectos. En la fenilcetonuria, por ej., se produce un retraso mental grave porque el ADN de esta versión alterada del gen codifica una enzima defectuosa, incapaz de metabolizar la fenilalanina, sustancia muy común en una dieta normal. La fenilalanina se acumula y en grandes cantidades resulta dañina para el cerebro en desarrollo, provocando un retraso mental profundo. Pero una cosa son las bases genéticas de enfermedades hereditarias, indudablemente deterministas en bastantes casos, y otra muy distinta las bases genéticas de la conducta, donde entre genes y fenotipo media una tupida red de relaciones e interacciones. Si en el primer caso las mejores terapias disponibles por el momento son ambientales (una dieta baja en fenilalanina, mayores esfuerzos educativos y régimen de vida equilibrado), con más razón habría que confiar en la eficacia del ambiente, la educación y la atención continuada para corregir los problemas de conductas influidas genéticamente (Goldstein y Brown 1991).

Aunque espontáneamente se utiliza a menudo la expresión «genes para algo» --literatura inglesa-- o «genes de algo» --castellana-- (por ej.: «genes para/dee la altura», «genes para/de la esquizofrenia»), sería más exacto hablar de influencias genéticas sobre las diferencias individuales en altura, en el comportamiento del esquizofrénico, etc. Normalmente, cuando se habla de las bases genéticas de una enfermedad estamos aludiendo a «genes asociados al cáncer de mama» o «implicados en la enfermedad de Alzheimer», por ejemplo. En cualquier caso, debe quedar claro que las evidencias disponibles hasta el momento no justifican el hablar de «genes para la conducta». Más taxativamente: no existen «genes de la conducta», como tampoco hay «genes para la belleza» ni «genes para la capacidad atlética» (Plomin 1990: 20). Los genes son estructuras químicas que sólo pueden codificar secuencias de aminoácidos, las cuales interactúan con todos los componentes celulares, orgánicos y estructurales, e indirectamente pueden afectar extremos tan complejos como la conducta; pero no hay genes para un tipo de comportamiento particular. El alcoholismo ilustra perfectamente el problema: Algunos estudios sugieren que hay factores genéticos implicados de algún modo en el alcoholismo; pero esto no significa que exista un gen que induce a su portador a consumir grandes cantidades de alcohol. Puede ocurrir que los factores genéticos influyan sobre la sensibilidad individual al alcohol, de manera que algunos necesiten beber más para «colocarse», y que por esa razón tengan una mayor propensión al alcoholismo (Plomin 1990). Pero la única intervención razonablemente eficaz para prevenirlo y curarlo es y seguirá siendo de tipo ambiental.

Se han localizado unos dos mil genes cuyas alteraciones pueden interrumpir el desarrollo normal de un individuo y ocasionar efectos en el fenotipo. Sin embargo, no se conoce un solo gen individual que dé cuenta de una porción significativa de las diferencias individuales en ningún tipo de conducta compleja. Esto no sorprende a los investigadores en genética de la conducta, puesto que sólo en el movimiento normal de una bacteria están implicados más de 40 genes, y una mutación en cualquiera de ellos puede alterar seriamente su capacidad motora. Es fácil imaginar el elevado número de genes que intervendrían hasta en las conductas más simples de un ser humano. En este contexto, poligenia significa que las variaciones normales de la conducta están influidas por muchos genes, cada uno de los cuales contribuye aportando pequeñas porciones de variabilidad a las diferencias de comportamiento entre individuos; y pleiotropía recuerda los efectos múltiples e indirectos de un mismo gen en diversos comportamientos.

El cerebro humano contiene más de 50.000 millones de neuronas, cada una capaz de establecer entre 1.000 y 10.000 conexiones (sinapsis) para intercambiar señales con las demás. En cada sinapsis hay un millón de moléculas neurotransmisoras que podrían afectar a la neurona. Esta complejidad hace muy improbable el hecho de que las diferencias entre individuos en su actividad neuronal estén significativamente determinadas por la acción de un único gen individual, o por la de unos pocos. Cualquiera de los genes implicados puede alterar el comportamiento de un individuo, pero el rango normal de variaciones en la conducta está probablemente orquestado por un sistema de muchos genes, cada uno con efectos pequeños, así como por influencias ambientales. Se heredan siguiendo los mecanismos hereditarios descubiertos por Mendel, y en su transcripción y traducción responden a las reglas de la genética molecular. Pero los efectos de las influencias poligénicas sobre las diferencias de conducta entre personas no son menos genéticos de lo que puedan serlo por la acción de un gen individual. Lo que sucede es que sus efectos son mucho más complejos e implican más dominios que el genético, como podía esperarse, dada la complejidad de la conducta en mamíferos superiores (Plomin 1990: 21-22).

Richard PLOMIN

http://www.galafilm.com/afterdarwin/english/decipher/index_decipher.html

"If you think back to the '60's and schizophrenia the going hypothesis was the "schizophren-ogenic mother," a mother who puts their kid in a bind, you know, "I love you-I hate you," that was the going hypothesis of what made people schizophrenic. It came out of Freud, who was basically an environmentalist in his approach. What we are is what our parents did to us in the first few years of life. When people worry about genetics I like to remind them that environmentalism doesn't wear a white hat either. Imagine if you have a schizophrenic child, you don't find out until the late teens, early adulthood. Up until genetic research was done you were told it's what you did to your child in the first few years of life, nothing you can do about it now, you've got a schizophrenic child because of what you did early in life. Schizophrenia is a good example of how much things have changed from the '60's to the '70's when most psychiatrists began to accept the genetic component for it. Then in the '80's and the '90's most people, I think, accept that schizophrenia has a strong genetic component. So much so that I think its gone overboard; it's now thought of as a genetic disease. There's a very strong genetic component but one of the things I try to say now is that the pendulum swung too far to the side of nature, and there is an environmental component. For example, identical twins who are like clones of one another,aren't 100% similar in schizophrenia.."

Finalmente, es preciso tener en cuenta otro factor importante: la población. Cuando se habla de influencia genética en la conducta nos referimos a la asociación entre las diferencias genéticas individuales y las diferencias de comportamiento entre los individuos dentro de una población dada. Las estimaciones sobre la influencia genética no son constantes, sino estadísticas: describen a una población dada. Si la población cambia genética o ambientalmente cambian los resultados. Es obvio que la educación y los medios de comunicación pueden inducir cambios de conducta y capacidades en la población. Si tales cambios tuvieran el efecto de igualar las oportunidades educativas, las diferencias entre los individuos se harían cada vez más pequeñas. Continuarán existiendo diferencias genéticas, entre otras razones porque los flujos migratorios introducen variaciones genéticas dentro de una población. Pero la persistencia de diferencias genéticas no resta eficacia a las acciones educativas y ambientales, tendentes a reducir las diferencias entre individuos. Sucede lo contrario: consideramos modélicas aquellas intervenciones educativas (sanitarias, de protección social, etc.) que contribuyen a incrementar el rendimiento, aprendizaje, niveles de salud o autonomía dentro de una población, a pesar de las diferencias iniciales genéticas, familiares, económicas o sociales entre sus individuos (Plomin 1990).


La respuesta no siempre está en los genes

Varios trabajos publicados en la revista Science critican esta preponderancia actual de la genómica. Cada vez existen evidencias más claras de que no todo se encuentra en los genes. La contribución del entorno, entendido en su más amplio sentido como el medio y las condiciones de vida, no siempre se tiene en cuenta a la hora de valorar los elementos que favorecen la aparición de una patología. Sin embargo, para los clínicos, que están más cerca del enfermo, el entorno del paciente sigue siendo fundamental.

Un trabajo publicado por Science invalida los estudios que relacionaban el desarrollo de la esquizofrenia con defectos en el cromosoma 1. Un equipo compuesto por investigadores de nueve países rastreó las alteraciones de ese fragmento de ADN en más de 1.900 individuos que padecían esta patología y en sus familias. Sus conclusiones son claras: “Con el número de individuos examinados se habría detectado el defecto genético que causa la esquizofrenia. Si existe, su contribución a la aparición de la enfermedad debe de ser mínima”. Por otra parte, se ha observado que las poblaciones de emigrantes, con el tiempo, dejan de tener las cifras de riesgo características de su país de origen para adquirir las del de destino. Walter C. Willett, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, afirma en Science que: “la conclusión es que la mayoría de los tumores son debidos al entorno... la sobredimensión de la investigación genética para la prevención de enfermedades podría suponer un incremento del gasto sin llegar a obtener resultados óptimos para la salud”.

En este sentido, Richard Strohman, biólogo molecular de la Universidad de California, asegura que “existe una intensa actividad de investigación sobre el genoma y el proteoma, pero todavía hay un gran desconocimiento sobre cómo las condiciones de vida interactúan con la carga genética para que se desarrolle una patología”.

Este investigador considera que se debe tener en cuenta la naturaleza dinámica del organismo humano. Los sistemas metabólicos son idénticos en todas las células y son responsables de convertir la materia en energía (ATP) que en última instancia se transforma en las funciones necesarias para la salud y la vida. Cualquier alteración de estos sistemas, sea por un defecto genético o por las condiciones del entorno, supone un fallo en el suministro de bioenergía.

Considerar que la evolución del organismo humano está exclusivamente determinada por la información descrita en el ADN es una aproximación muy reduccionista y conlleva el riesgo de disminuir las posibilidades de desarrollar modos de intervención que tienen un gran impacto en la prevención.
http://www.alumni.berkeley.edu/Alumni/Cal_Monthly/April_2001/A_new_paradigm_for_life.asp


Lecturas

Robert PLOMIN: Genética de la conducta, Ed. ALIANZA

Ecología y genética: Un ensayo sobre la naturaleza de la vida y el problema de la ingeniería genética", Instituto de Investigación Energética y Ambiental (IEER), Arjun Makhijani, Richard Strohman

Richard Lewontin. El sueño del genoma humano y otras ilusiones. Ed. PAIDOS

Richard C. Lewontin."La diversidad humana". Editorial Labor, 1984

Richard C. Lewontin.Genes, organismo y ambiente.Ed. GEDISA

Richard C. Lewontin.CRITICA DEL RACISMO BIOLOGICO ed.Grijalbo

Richard C. Lewontin.A doutrina do ADN. A Bioloxía como ideoloxía.Edicións Laiovento, Santiago de Compostela

Richard C. Lewontin. La base genética de la evolución Ed. Omega 1979

Richard Lewontin.INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS GENÉTICO"Interamericana McGraw - Hilkl. 1993.

Monod, Jacques (1989) El azar y la necesidad (Barcelona: Tusquets)

Richard Dawkins"EL GEN EGOÍSTA".. Biblioteca científica Salvat. 1993

Jacob, François (1989) La estatua interior (Barcelona: Tusquets Editores)

Jacob, François (1997) El juego de lo posible: ensayo sobre la diversidad de los seres vivos (Barcelona: Grijalbo Mondadori)

Jacob, François (1998) El ratón, la mosca y el hombre (Barcelona: Crítica)

Jacob, François (1999) La lógica de lo viviente: una historia de la herencia (Barcelona: Tusquets).

Lewontin Richard, Levins, Richard. La ciencia como mercancia. Reseña de The dialectal biologist (Harward University Press 1985)

Lewontin Richard, Levins, Richard, Moderno enfoque de la dialectica de la naturaleza. Reseña de The dialectal biologist (Harward University Press 1985)

Alan Woods.Extracto del artículo publicado por el teórico marxista británico http://www.nodo50.org/caum/paginanueva/contenido/genomaw.htm

Lewontin Richard, Levins, Richard. 1996. “El regreso de las viejas enfermedades y el nacimiento de las nuevas”. Economía Política, No. 12. Barcelona.

Daniel Soutullo. De Darwin al ADN. Ensayos sobre las implicaciones sociales de la Biología, Ed. TALASA

Daniel SoutulloLos genes y el futuro humano, Ed. TALASA

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