La mano negra de ENRON.

 

 

 

Font: Setmanari electrònic Veualternativa. nº 107 10-10-200

aroig@retemail.es

 

 

 

GEORGE W. BUSH SE FORRA
La beneficiosa relación mutua entre Ken Lay,
director general de Enron, y el candidato republicano

per Pratap Chatterjee

 

 

 

A principios del mes de octubre último, todos los componentes del equipo de atletismo femenino de noveno curso, así como los del equipo de fútbol de primero del campus norte de la escuela secundaria de Deer Park, suburbio de Houston, volvieron del entrenamiento quejándose de graves problemas respiratorios. Ese día, Deer Park registró una concentración de ozono en el aire de 251 partes por cada mil millones, más del doble de lo permitido por la norma federal, y Houston superó a Los Ángeles como la ciudad con más contaminación atmosférica de los Estados Unidos.

Uno de los mayores contribuyentes a la contaminación de Deer Park es una instalación de Enron, la empresa más poderosa de Houston. Enron es también el mayor contribuyente (medio millón de dólares, de momento) a las ambiciones políticas del gobernador de Texas, George W. Bush, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. Kenneth Lay, director general de Enron ha aportado de su bolsillo más de cien mil dólares para las campañas políticas de Bush, más que ningún otro contribuyente individual. Es también uno de los "pioneros", partidarios de Bush que recaudan al menos cien mil dólares en contribuciones directas no superiores a los mil dólares.

Enron es más conocida como la principal empresa dedicada a la compra y venta de gas natural de los Estados Unidos. Sus ingresos de cuarenta mil millones de dólares en 1999 hacen de ella la 18ª mayor empresa del país. Enron participa además en proyectos energéticos en todo el mundo, incluidos el Reino Unido, Argentina, Bolivia, Brasil, Filipinas, Indonesia, China, India y Mozambique.

Recientemente, la empresa ha extendido sus negocios del campo de la energía al de la "banda ancha" para Internet, convirtiéndose en una de las mayores empresas comerciales del mundo con base en Internet, dedicada a la compra y venta de una serie interminable de productos que va de la pulpa y el papel a los productos petroquímicos y los plásticos, así como ciertos productos "esotéricos" tales como créditos de aire puro que ciertas industrias adquieren para hacer frente a los límites de emisión de sustancias contaminantes.

Diversos activistas de Texas dicen que tan estrecha conexión entre Bush y Lay es un mal presagio para el país si Bush resulta elegido. En efecto, el portavoz de la campaña de Bush, Ray Sullivan, declaró a "Corporate Watch" que, si resultaba elegido presidente, el Gobernador estaba decidido a fomentar el tipo de política que había llevado a cabo con empresas como Enron para el Estado de Texas: "El Gobernador cree en la competencia, la libre empresa, la mejora de los servicios y el avance de la tecnología. Ha promovido reformas drásticas y eficaces en educación y ha sido el primer gobernador de Texas que se ha planteado en serio la cuestión de los límites a las emisiones. Irá a Washington con un programa cuya finalidad es hacer lo que considera mejor para el país".

Pero ¿acaso lo que Bush considera lo mejor es realmente lo mejor para Texas y para los Estados Unidos de América? Texas tiene una de las peores marcas del país en cuanto a medio ambiente, especialmente por lo que hace a la contaminación atmosférica. Y la situación de su sistema educativo no es mucho mejor. Desgraciadamente, la plataforma de Bush para el país es muy similar a los tipos de programas que ha desarrollado con Enron, consistentes en rebajar los impuestos a las grandes empresas, desregular la industria y sustituir los programas sociales por el voluntariado privado.

Enron, además, participa en proyectos energéticos en todo el mundo, algunos de los cuales han sido objeto de acusaciones de violación de los derechos humanos. Por ejemplo, la construcción en la India de la polémica central eléctrica de Dhabol ha concitado, por parte de grupos internacionales como el Observatorio de los Derechos Humanos y Amnistía Internacional, acusaciones de complicidad con actuaciones brutales de la policía en municipios rurales. Se acusa también a la empresa de violaciones de los derechos humanos en Bolivia, donde está construyendo un importante gasoducto que constituye una amenaza para diversas comunidades indígenas y para el entorno de la selva húmeda, según el Observatorio del Amazonas, con base en California.

HOUSTON, TENEMOS UN PROBLEMA
La instalación de producción de metanol que Enron posee en Pasadena, Texas, se encuentra en la zona del canal navegable de Houston, al este de la ciudad, que reúne la mayor concentración de industrias petroquímicas de todo el país. La planta de metanol de Enron ha obtenido una serie de concesiones especiales del gobernador Bush, que permiten a la empresa contaminar sin pedir autorización y le confieren inmunidad frente a cualquier cargo de infracción de la ley. En efecto, instalaciones como la mencionada emiten nada menos que el doble de óxidos de nitrógeno, componente fundamental de la niebla contaminante ("smog"), de lo emitido por los nueve millones de automóviles de Texas juntos.

De las más de 3.500 toneladas de óxidos de nitrógeno emitidas por la planta de metanol de Enron en 1997, sólo el 7% estaba autorizado. Enron burló esta limitación gracias a la "cláusula del abuelo" contenida en la ley sobre pureza atmosférica de Texas, de 1971, que autoriza a las instalaciones construidas antes de 1971 a mantener sus prácticas contaminantes. El gobernador Bush hizo extensiva esta cláusula al programa sobre responsabilidad de las empresas en el mantenimiento de la pureza atmosférica (CARE), de 1999, redactado por su gabinete en el curso de varias reuniones secretas con representantes de las empresas más contaminante del Estado. El programa CARE dispensa de las autorizaciones obligatorias a las instalaciones que reducen voluntariamente sus emisiones.

El programa CARE está respaldado por una ley firmada por Bush en mayo de 1995 que protege de manera descarada a las empresas contaminantes que lleven a cabo auditorías internas sobre medio ambiente o seguridad. La ley establece que los documentos de dichas auditorías se han de mantener secretos y permite que las empresas contaminantes eludan toda responsabilidad por sus atentados contra el medio ambiente. Hasta la fecha, Enron ha realizado cinco auditorías y ha sido declarada exenta de cargos por infracciones de la ley, según la Comisión de Conservación de Recursos Naturales de Texas (TNRCC), que es el equivalente estatal del Organismo Federal de Protección del Medio Ambiente.

EL MUNDO DE ENSUEÑO DE ENRON
Si los responsables de regular las cuestiones ambientales quisieran hablar con los altos cargos de Enron sobre el inexistente programa voluntario, harían bien en seguir las andanzas del candidato presidencial, pues suele ir escoltado por directivos de Enron.

El 7 de abril de 2000, Ken Lay, director general de Enron, ejerció de anfitrión de Bush y de su padre, el ex-presidente, con ocasión del primer partido de la temporada de los Astros de Houston en el nuevo estadio titular del equipo de béisbol, el "Enron Field", construido gracias a una donación de cien millones de dólares de Enron (la empresa obtuvo a cambio propaganda gratuita, reducciones fiscales y un contrato de doscientos millones de dólares para suministrar energía al estadio).

Menos de tres semanas después, Lay se reunió con Bush en Washington DC para participar en una recogida de fondos en favor del Partido Republicano que superó todas las marcas anteriores con la apabullante cifra de 21,3 millones de dólares, seguramente la mayor colecta jamás lograda en una sola noche para un partido político.

Eso no es todo. Lay garantiza que la campaña presidencial de Bush tenga acceso a otras instalaciones de Enron. Por ejemplo, el año pasado la campaña de Bush contó en ocho ocasiones con reactores propiedad de Enron para llevar a sus colaboradores a distintos puntos del país, más que cualquiera de las otras 34 empresas que pusieron sus aviones a disposición del aspirante a la presidencia.

Las vinculaciones de Lay con Bush se remontan a los tiempos de su padre, el ex-presidente George Bush, que fue también beneficiario de la largueza financiera de Enron y Lay. Y, al igual que ahora su hijo, Bush padre tuvo también el placer de devolver el favor: entre 1991 y 1993, Bush nombró a Lay miembro del Consejo de Exportaciones presidencial.

VOLUNTARIOS DE LA INDUSTRIA
Bush ofrece precisamente el tipo de cosas que Lay desea. El candidato Bush dice que va a "trabajar con las jurisdicciones locales recurriendo a soluciones basadas en el mercado y no tratar de sancionar ni de regular para conseguir un aire y un agua puros". Propone que se permita a las empresas practicar el autocontrol, tal como ha hecho con Enron y otras empresas contaminantes en Texas.

Texas ha estado siempre situado entre los Estados más contaminados del país. Según el Fondo para la Defensa del Medio Ambiente, Texas tiene, entre los cincuenta Estados de la Unión, los peores registros en contaminación atmosférica y del agua, en emisiones tóxicas de todo tipo, en elementos cancerígenos reconocidos y supuestos en el aire, en toxinas del desarrollo en el aire (que afectan al desarrollo del cerebro y del sistema nervioso de los niños) y en riesgo de cáncer.

Aunque es verdad que Texas era el Estado más contaminado del país antes de que George W. Bush accediera al puesto de gobernador, la razón por la cual ha seguido siéndolo es bien simple: Las actuaciones políticas de Bush han permitido de hecho a esas industrias seguir contaminando gracias a un sistema de cumplimiento voluntario.

¿LEEMOS SUS LABIOS?
Las creencias políticas de Ken Lay y Enron coinciden con las del candidato Bush en otros frentes, como el de la educación. Por ejemplo, el 20 de agosto de 2000, los Astros de Houston acogieron en Enron Field una exposición de libros para promover una de las campañas benéficas preferidas de George W. Bush: el programa de alfabetización "Reach Out And Read", ROAR ("Lánzate y lee"). Lanzado en 1998 por Laura Welch Bush, su esposa, el programa se dirige a los médicos y enfermeras instándoles a que, en cada control, den gratuitamente libros del nivel cultural adecuado a sus pacientes en edad preescolar. Enron ofrece también regularmente a sus empleados como voluntarios para que lean a los niños en los centros sanitarios y hagan exposiciones de libros. El coste para Enron de este programa de publicidad de cinco años ha sido de 400.000 dólares. "Además de una buena alimentación, ejercicio, atenciones y cariño, los médicos coinciden en que los niños necesitan una dosis diaria de lectura con sus padres. Este programa servirá de modelo para todos los centros sanitarios de Texas", ha dicho Laura Bush en un comunicado de prensa.

Sin embargo, Enron es mucho menos generosos con escuelas que no brindan semejantes oportunidades de hacer relaciones públicas. Y su alcance político va más allá de la mansión del gobernador. Unas veinte millas al norte de la sede de la empresa en Houston, Enron ha reducido de hecho en unos 225.000 dólares el presupuesto anual del distrito escolar de Spring, uno de los suburbios pobres de Houston, de gran diversidad étnica. Spring se encuentra encima de Bammel Field, una gigantesca cueva subterránea de sal, que Enron utiliza para almacenar grandes cantidades de gas natural. Al ser la mayor empresa de Spring, a Enron se le exigía, el 1º de enero de cada año, el pago de impuestos proporcionales al valor de sus propiedades y reservas minerales. Pero en virtud de una disposición especial aprobada en 1989, a Enron y a otras grandes empresas con importantes propiedades se les permitió calcular sus impuestos a fecha 1º de septiembre, que es cuando la empresa tiene menos gas almacenado en Bammel Field. Enron consiguió así reducir sus impuestos de 1990 en quince millones de dólares, dejando un agujero en el presupuesto del distrito escolar, según declaró a "Corporate Watch" Katherine Trumbull, contable fiscal del distrito escolar.

El distrito escolar de Spring acudió a los tribunales para denunciar la nueva norma fiscal como inconstitucional y ganó en la instancia de apelación. Enron apeló contra dicha sentencia al Tribunal Supremo de Texas. Mientras el caso seguía pendiente, el Comité de Acción Política (PAC) de Enron y altos cargos de la firma hicieron fuertes contribuciones para las campañas electorales de todos los jueces republicanos que optaban a puestos en dicho tribunal (todos los miembros del Tribunal Supremo de Texas son elegidos y pueden recibir contribuciones para los gastos de la campaña). Los empleados de Enron y el PAC repartieron 78.700 dólares entre los siete jueces vencedores en la campaña de 1996, 24.000 de ellos aportados personalmente por Ken Lay. El Tribunal Supremo de Texas falló por unanimidad a favor de Enron el 6 de mayo de 1996, un mes después de que Lay diera al presidente del tribunal, Thomas Phillips, cinco mil dólares para su campaña.

LA LARGA MANO DE ENRON EN EL MUNDO
Enron ha cortejado también a Bush para obtener su apoyo en los negocios del exterior. Por ejemplo, en marzo de 1997 Lay escribió una carta a Bush, que fue a continuación pasada a la prensa en virtud de las leyes de Texas sobre libertad de información, en la que le pedía que se pusiera en contacto con todos los miembros de la delegación de Texas para explicarles hasta qué punto "los organismos de crédito a la exportación de los Estados Unidos son de vital importancia para promotores norteamericanos como Enron, que llevan a cabo proyectos internacionales en países en desarrollo." Desgraciadamente para las comunidades de esos países, las inversiones de Enron en esos países han tenido efectos devastadores.

En la India, donde Enron obtuvo en 1996 un seguro contra riesgos políticos para el proyecto de extracción de petróleo y gas en alta mar de Dabhol, la empresa ha sido acusada, tanto por el Observatorio de los Derechos Humanos como por Amnistía Internacional, de financiar las brutales actuaciones de la policía local. Por ejemplo, justo antes del amanecer del 3 de junio de 1997, la policía irrumpió en las casas de varias mujeres de Veldur, una aldea de pescadores del Estado occidental de Maharashtra, India. "Los policías forzaron la puerta y me arrastraron fuera de la casa hasta el furgón policial estacionado en la calle. [Mientras me arrastraban] la policía no paró de golpearme la espalda con sus porras. La humillación a la que sometieron a los demás miembros de mi familia fue similar a la que me infligieron a mí [...] Mi hija de año y medio se aferraba a mí, pero la policía la separó a golpes", dice Sugandha Vasudev Bhalekar, un ama de casa de 24 años que estaba embarazada de tres meses en el momento de la detención, según documentos en poder de Amnistía Internacional.

El único "delito" cometido por esas mujeres fue dirigir una protesta pacífica contra una nueva y gigantesca planta de gas natural de Enron. Un equipo de investigación de Amnistía Internacional descubrió que a raíz de eso varias mujeres sufrieron lesiones, como magulladuras, rasguños y laceraciones en brazos y piernas. Varios centenares más de pacíficos manifestantes han sido arrestados y detenidos temporalmente por la policía india desde diciembre de 1996, según el mencionado informe. Entretanto, una investigación llevada a cabo en 1999 por el Observatorio de los Derechos Humanos reveló que la policía estaba directamente en nómina de Enron.

Análogamente, Enron ha sido fuertemente criticada por el proyecto de energía integrada de Cuiabá, en Bolivia y el Brasil. El 4 de febrero de 2000, un oleoducto a cargo de Transredes, empresa conjunta entre Enron y Shell en el proyecto de energía integrada de Cuiabá, reventó en el altiplano boliviano y vertió unos diez mil barriles de petróleo refinado y gasolina en el río Desaguadero, del que viven comunidades indígenas como los Uru Moratos. Ante la amenaza de morir de inanición, por la pérdida de las aves acuáticas y el pescado de que se alimentan, los Uru Moratos abandonaron en abril sus tierras ancestrales en la orilla meridional del lago Poopo y recorrieron ochenta y cinco millas hasta la ciudad de Oruro para pedir ayuda al Gobierno.

ESPERANZAS DE LA CASA BLANCA
En enero de 1999, Enron aportó cincuenta mil dólares para ayudar a pagar el envite inaugural de Bush en Austin, Texas, cuando logró la reelección como gobernador. Hoy las encuestas muestran que George W. Bush tiene más posibilidades que nunca de ganar las elecciones presidenciales de noviembre y trasladarse de Austin a Washington D.C. Si lo logra, es muy probable que Ken Lay ronde por allá cuando Bush tome posesión como presidente de los Estados Unidos, confiando en que, a cambio del generoso apoyo dado a su campaña, Bush sea igual de generoso en su apoyo futuro a los negocios de Enron tanto en el interior como en el exterior.

Craig McDonald, director de "Tejanos en favor de la Justicia Pública", dice que esas relaciones no pueden sino dar dividendos. "Ambos tienen un mutuo interés en el compadreo. Bush ha pagado siempre los apoyos políticos de Ken Lay. Enron depende en muchos aspectos de la política del Gobierno para mejorar sus resultados. La empresa depende de ese tipo de acceso al Gobierno", ha declarado recientemente McDonald a un periodista de Associated Press. En último será gente como los Uru Moratos de Bolivia o los alumnos de Deer Park y Spring, Texas, quienes pagarán el precio de todo ello a través de la progresiva destrucción de sus comunidades y su entorno.