Procedente del planeta Vegeta, Kakarotto es considerado al nacer como un guerrero de bajo nivel y se le envía a la Tierra, planeta no peligroso, para exterminar a todos sus habitantes y poder venderlo al mejor postor. Al llegar, afortunadamente recibe un golpe en la cabeza y olvida su misión. Es entonces cuando lo encuentra Son Gohan Ojichan, que lo adopta poniéndole el nombre de Son Gokuh. Sin embargo Gokuh escondería un terrible secreto herencia de su pueblo de origen. En las noches de luna llena se convierte en un mono gigante (Ohzaru) capaz de arrasar inconscientemente lo que se le venga por delante. Esto causa la muerte de Son Gohan y le deja solo sin saber que todo ha sido culpa suya y creyendo que el espíritu de su abuelo reside en una pequeña bola naranja con cuatro estrellas impresas. Todo comenzó un día, en el cual una atrevida y aventurera chica llamada Bulma y un ingenuo y bonachón niño de nombre Son Gokuh, cruzaron sus caminos. Esto cambiaría por completo el curso de sus vidas, y a partir de ese momento vivirían su mayor aventura, la búsqueda de las Dragon Ball. Bulma, atraída por la leyenda que rodea a estas bolas, la historia de un dragón (Shenron) que vive encerrado en ellas y que concede cualquier deseo, se aventura en su búsqueda, utilizando al casual Son Gokuh como guardaespaldas. Pero ella no es la única que desea satisfacer sus más recónditos deseos, y Pilaf (un ridículo y estrafalario rey de un reino solitario) ayudado por sus sirvientes Mai y Shaal (chica y perro ninja respectivamente), intentará por todos los medios hacerse también con dichas bolas. En esta carrera por encontrar y reunir las Dragon Balls, Bulma y Son Gokuh van conociendo a una serie de curiosos personajes, que aunque no lo sepan, participarán activamente en sus vidas. El primero en encontrarse con ellos es Umigame (la tortuga gigante), que se había perdido y no encontraba el mar. Gracias a la ayuda de Son Gokuh, consigue volver a su medio natural y, como agradecimiento, buscar a su amo, el maestro Mutenroishi (más conocido por Kame Sennin). Éste le regala la nube Kinton, un medio de transporte volador que se convertirá en compañero inseparable de Son Gokuh. Más tarde, y por una de esas casualidades del destino, Bulma y Son Gokuh van a parar a un pueblo atemorizado por la amenaza de un extraño ser. Éste no es otro que Woolong, un cerdo con la habilidad de transformarse en cualquier cosa durante un tiempo limitado, que tras ser derrotado por Son Gokuh, se une a él en la búsqueda. El siguiente en aparecerles al paso es un ladrón del desierto, Yamcha, y su sirviente Pooal, que posee los mismos poderes que Woolong. Tras un inicial enfrentamiento, parece haber un flechazo entre Yamcha y Bulma, y éste también se une al grupo, aunque no con unas claras intenciones. Siguiendo el rastro de una de las bolas, van a parar al monte Flipan, donde se encuentran con Gyumaoh (antiguo alumno de Kame Sennin) y su hija Chichi. Además de obtener una de las bolas tras ayudarlos (con la intervención de Karne Sennin) Gokuh aprende superficialmente la técnica del Kame Hame Ha. Tras escarmentar a un nuevo enemigo, Toninjinka, Son Gokuh y los suyos se dirigen al territorio de Pilaf, el Sokai Soikoku, y Más concretamente al Pilpe no Shibo, su enigmático palacio. Tras un encuentro lleno de percances, entre los que se desvela el poder de Son Gokuh para convertirse en Ohzaru Gokuh (el gorila gigante). Pilaf consigue convocar al Dragón Shenron para pedirle convertirse en el amo del mundo. No obstante, gracias a la intervención de Woolong, el único deseo que se concederá será... unas braguitas. Las bolas se dispersan para volver a revivir al cabo de un año, tiempo que habrá de esperar Son Gokuh para recuperar la bola que le legó su abuelo (y que él dejó a Bulma). Así Son Gokuh decide entrenarse con Kame Sennin mientras el resto del grupo se va a vivir a la ciudad... Bulma le da su radar a Son Gokuh y los brazos se alzan en la despedida con la esperanza de volver a encontrarse en el futuro... 1