Paisajes e Historias de la Guerrilla: Huelva (Sierra de Aracena y Picos de Aroche)Paisajes e Historias de la Guerrilla: Sevilla 1936


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Huelva, agosto 1936: de la Represión a la Supervivencia en la Sierra

La Guerrilla en Huelva

Trabajos extraídos por Alberto Bru (Barcelona)

Según Eduardo Pons Prades, salvo algunos focos aislados de sindicalistas agrarios libertarios (Valverde del Camino, La Palma del Condado, Gibraleón...), se puede afirmar que al estallar la guerra civil la zona más peligrosa para los sublevados era la cuenca minera de Riotinto-Nerva-Aracena.

Los primeros grupos de guerrilleros de la península se crearán en esta provincia y en la de Pontevedra. Los constituyen, generalmente, los supervivientes de los enconados combates que han opuesto las fuerzas obreras a las tropas sublevadas y a los somatenes derechistas.
Otros se reunirán con ellos en el monte poco después: aquellos a los que la sangrienta represión obliga a salir de sus casas.

Alberto Bru (Barcelona) Lista GCE

Francisco Romero Marín, uno de los principales jefes guerrilleros onubenses

Sierra de Aracena

Mapa de Huelva

Sierra de Huelva

La Sierra de Huelva o de Aracena, situada en el flanco occidental de Sierra Morena, tiene un relieve ondulado, con una altitud media de 600 metros y su mayor cima, en el cerro del Castaño, a 962 metros. Este Parque Natural, de una superficie de 184.000Has. repartidas entre 28 municipios de la Sierra de Huelva, está surcado por una red fluvial recogida en tres cuencas hidrográficas: la del Guadalquivir (Rivera de Huelva), del Guadiana (Caliente, Múrtigas, Ingenio) y del Odiel (Rivera de Linares, Rivera de Santa Ana).

El clima de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche es templado y su paisaje, de bosque mediterráneo ocupado en un 90 por ciento por masa forestal. Sus dehesas de encinas y alcornoques, sustento de una importante cabaña ganadera cuyo rey es el cerdo ibérico, la presencia continua del agua y los bosques de ribera, una flora variada y una fauna en la
que abundan las aves, con especies como el buitre negro, que tiene aquí la mayor colonia de la Península, han llevado a catalogar casi todo su territorio como parque Natural. En el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche es posible encontrar al lince ibérico, el carnívoro más amenazado de Europa, y a la nutria, especie antiguamente muy abundante y que hoy tan sólo se halla ea las arroyos de aguas más limpias. Sin embargo desaparecieron para siempre el oso y, hace tan sólo unas décadas, el lobo.

Esta región de Sierra Morena conserva en sus pueblos y aldeas un patrimonio cultural de gran valor. En Aroche existen restos prehistóricos: dólmenes y menhires conocidos como las «Piedras del Diablo». La Iglesia-Fortaleza de Aracena, levantada por los caballeros de la Orden de Santiago (s. XIV), se asienta sobre una montaña caliza bajo la que se encuentra la Gruta de las Maravillas, con una galería de más de 1 km y abierta al público desde principios de siglo (1914).

Cueva de las Maravillas

El castillo de Cortegana y las fortalezas de Cumbres Mayores, Aroche, Cala y Cumbres de San Bartolomé constituyen un importante legado arquitectónico de épocas anteriores, así como una pequeña mezquita del siglo X en Almonaster la Real. En el pueblo de Zufre puede admirarse su Ayuntamiento, un bello edificio del siglo XV, que fue sede de la Inquisición.

Aracena

Tropas Moras y Regulares de Africa

"Cuando hacen su aparición por aquellas tierras las tropas moras y Regulares, subirán también a la montaña muchas mujeres y muchachas, huyendo de su bien merecida fama de asesinos, violadores y saqueadores.

Las mujeres más decididas permanecerían en la guerrilla definitivamente, luchando con sus compañeros de armas."

Picos de Aroche

INTERESANTE

Análisis geográfico del periplo "La Marcha de los 100 Días" realizado por 6 guerrilleros andaluces desde Motri, (Granada) hasta la frontera de Francia, del profesor Fernando Hernández Sánchez, del
Dto. CCSS, Geografía e Historia
I.E.S. "Sefarad", de Fuenlabrada,
Madrid

(PULSAR)

Aroche

Huída a la Sierra

Más tarde, cuando hacen su aparición por aquellas tierras las tropas moras y Regulares, subirán a la montaña muchas mujeres y muchachas huyendo de su bien merecida fama de asesinos, violadores y saqueadores. Las más decididas permanecerían en la guerrilla definitivamente.

Hay otro fenómeno bastante generalizado en todo el país: la singular atracción de las cuencas mineras.

La revolución de octubre del 1934 había permitido forjar una leyenda, no desprovista de fundamentos históricos, según la cual los mineros eran unos fuera de serie en la defensa de la libertad, y poco menos que imbatibles. Esto provocó una inusitada afluencia de campesinos huidos hacia la zona de Riotioto-Nerva.


Un períodista-escritor, Jacinto Toryho, (Timón, Barcelona, septiembre de 1938), en su trabajo “Las guerrillas, salvación de España”, anotaba:

“En las sierras de Huelva quedan aún más de 1.000 guerrilleros y 5.000 antifascistas acogidos a la montaña, que han venido luchando durante meses y meses, a base de golpes de audacia, mediante los cuales se proporcionaron armamento y víveres, a la par que derrotaban al enemigo.
La carretera de Sevilla a Huelva, bajo el tiro de sus fusiles, ha estado mucho tiempo intransitable, y se ha repetido lo de Fernando VII con "el Tempranillo": el "Virrey de Andalucía, Queipo de Llano, se ha visto obligado a parlamentar con los guerrilleros (del "frente de las Sierras", como le llaman los rebeldes), para que le permitiesen recoger la cosecha. Llegaron a un acuerdo, y cuando ya estaba a punto de ser levantada de las eras, irrumpieron sobre el adversario los bravos guerrilleros andaluces, llevándosela consigo a la montaña.

Varios meses sin comer pan les autorizaba a quebrantar el compromiso adquirido con un traidor. Estos valientes llegaron a construir un campo de aterrizaje en plena sierra, siguiendo indicaciones oficiales.


No obstante lo cual, no se les prestó auxilio porque se les puso como condición previa para recibirlo la de darse de alta en determinado partido político, ansioso de especular en el exterior con la valentía de aquellos héroes. Según nuestro informador, miembro del Partido Socialista. casi todos eran elementos anarquistas. Cansados de mantener un frente al que el Gobierno no prestó atención, sin duda porque no lo juzgó interesante, se han ido desperdigando, a fin de pasar a nuestras filas; la mayoría de los que lo han intentado han perecido bajo la metralla enemiga.


Éste ha sido y continúa siendo uno de los más graves errores de la República durante los dos años de campaña transcurridos. Error cuya responsabilidad no sólo cae de lleno sobre los partidos y organizaciones que, aún contra su voluntad, han tolerado y consienten tal oposición. A semejanza de la Junta Central de antaño -1808-, los Gobiernos republicanos sin excepción, en lugar de fomentar la creación de guerrillas y estimular el voluntariado, se han entregado exclusivamente a formar ejércitos regulares para entregarlos a los generales pidiéndoles victorias. Victorias políticas, de política de poca monta, caciquil, aldeana.. Hoy, como ayer, las guerrillas, al unísono con el Ejército, podrían ser la salvación de España. ¡Lo pueden ser aún!” Esto, recordémoslo, ya se escribía premonitoriamente en otoño de 1938.


Un libertario de Jaén (Manuel G.), que mandaba una centuria de milicianos en el frente de Extremadura en las primeras semanas de la guerra, señaló que, a mediados de agosto de 1936, llegaron a nuestras lineas dos delegados de la guerrilla onubense de Aracena:


"Venían a buscar ayuda, en material y en instructores. "Hombres nos sobran", dijeron. Se esbozaron algunos planes en torno a lo que se acordó llamar "Primer Frente Serrano", en particular un reparto de zonas y coordinar el contacto con otras partidas de provincias vecinas: Badajoz, Córdoba, Sevilla y Cádiz. Por todas partes surgían partidas mandadas por libertarios, incluso por Málaga, que era un feudo más bien comunista-socialista. Esto se debia a que la C.N.T. tenía muchos simpatizantes, tanto en el campo republicano como en el socialista.

Nosotros, a nivel de columna, les prestamos toda la ayuda que pudimos. Y los encaminamos hacia el alto mando de Madrid. Fue una lástima que lo de organizar la guerrilla en la retaguardia enemiga no se tomase más en serio por el gobierno de la República."


Ya desde fines del verano de 1936, la carretera Huelva-Badajoz, enmarcada antes de llegar a Zalamea la Real por tres sierras: la de Alcántara, la de León y la del Buho, constituyó una auténtica pesadilla para las columnas militares franquistas que transitaban por ella. Y no tanto por la importancia de las emboscadas como por la frecuencia de las mismas.

Quienes han escrito sobre las actividades de las primeras partidas de guerrilleros republicanos onubenses -y en torno a la eficacia moral y material de sus acciones- suelen silenciar lo más importante y evidente: que aquellos hombres que se echaron al monte en los comienzos de la guerra civil no eran militares profesionales, sino trabajadores del campo, obreros, carboneros, arrieros o mineros, cuando no simples maestros o tenderos.


Y pese a ello, nos consta, hasta fines de 1937, las refriegas -entre otras, la que se originó, tras el asalto al pueblo de Nerva, en los primeros días de febrero de 1937- entre guerrilleros serranos y la Guardia Civil, asistida por falangistas y gentes adictas a la sublevación fascista, fueron siempre enconadísimas, y en los enfrentamientos la combatividad de aquellos hombres, que a pesar de su inferioridad en medios y experiencia, no desmereció en absoluto de quienes, al fin y a la postre, habían hecho del oficio de las armas su quehacer cotidiano.


Al no verse asistidas como esperaban, muchas partidas decidieron cruzar las líneas de fuego y alcanzar la zona leal republicana. Algunos de sus componentes -los más aptos para tareas clandestinas- regresarían a su punto de partida: unos, encuadrados en las Compañías Especiales, del XIV Cuerpo Guerrillero, y otros con la misión de reorganizar las guerrillas.

En determinadas zonas -la de El Almendro-Villanueva de los Castillejos, y la de Santa Olalla-Puerto de las Marismas- actuaron partidas de huídos con mando colectivo, pero que, al cabo de cierto tiempo, se integraron en otras más importantes. Las tendencias ideológicas preponderantes en esta provincia, y que de alguna manera condicionaban la organización y la actuación de las guerrillas, eran la socialista (U.G.T.) y la libertaria (C.N.T.). La masa más importante de afiliados a ambas sindicales se concentraba sobre todo en la comarca de la Sierra de Aracena.

Partida de "CERREÑO" (Francisco Gómez Moreno).
Formó partida con su hermano y media docena de fugados -como él- de un campo de concentración, en otoño de 1936, instalando sus primeras bases en la Sierra de las Tres Piedras (cerca de la frontera portuguesa). Su zona de actuación fue la de El Almendro (Villanueva de los Castillejos, Piedras Albas, El Granado), con incursiones hasta Zalamea la Real, Valverde del Camino, San Juan del Puerto y Niebla, para lo cual utilizaría los puntos de apoyo del Llano y las bases de la Sierra de Alcántara.

Tenía refugios en Portugal, como la mayor parte de las partidas que actuarían a lo largo de la frontera hispano-portuguesa. Sera detenido junto con su hermano Gaspar en Lisboa, en la primavera de 1949, y entregado a las autoridades españolas al cumplir su condena en Portugal, a mediados de 1955. Esta partida, que duró a la raya de 13 años, fue una de las que mayor longevidad tuvo en nuestro país.


Partida de "LOS ALACRANES":

La mandaba "Chato de Huelva" (Lorenzo García Romero) y se formó en la primavera de 1941, con bases en la Sierra de Alcántara. Actuó por las zonas de Valverde del Camino y Berrocal (Huelva) y la de Aználcollar (Sevilla). Más tarde se internaría hacia el norte (zonas de Valdemusa y de Aroche) y después la partida se desplazaría hacia la cruz de las provincias de Huelva, de Sevilla y Badajoz (zona del Puerto de las Marismas), con bases en la Sierra del Pimpollar (Sevilla). En 1945, "Chato" y sus hombres aparecen de nuevo en Valdemusa, en cuyo término mueren "Chato" y su compañera, en una emboscada con la Fuerza, el 8 de junio.

Partida del "GATO" (José Rodríguez Brito).
Era natural de Paymogo (Huelva) y organizó la partida con su hermano Paco, en la primavera de 1941. Tienen sus bases en la Sierra de los Buitres. Al principio no se aleja mucho de la zona que circunda su pueblo natal. Esta partida se funde más tarde con otras -verano de 1947- a raíz de la reorganización preconizada por «Mario de Rosa».


Partida de “SACA HÚNTO”:
Se creó en las postrimerías de 1937. Su primera zona de actuación se situó en el triángulo Aroche-Valdemusa-Linares de la Sierra. Más tarde, la partida se mueve hacia el este, zona de Aracena, y hacia el norte, zona de Cumbres de San Bartolomé y Cumbres Mayores. Este grupo guerrillero es otro de los que perderá su autonomía a mediados de 1947, al ser disuelto en el dispositivo guerrillero comunista.


Partida del "ZORRO":
Se funda en las primeras semanas de 1937 y sus acciones iniciales tienen por cuadro la zona de Aracena-Linares de la Sierra-Navahermosa-Zufre, y sus bases están en la Sierra de la Amargosa. Después, la partida se traslada al sur (zona de Zalamea la Real-Berrocal-Valverde del Camino). En enero de 1938, en el término de Beas, muy cerca de la capital de la provincia, "el Zorro" muere en una refriega con las fuerzas represivas.


Otras Partidas:

La de "Flores" (Mariano Flores), creada a fines del verano de 1936. Duró algo más de un año y actuó primero por la zona de Valverde del Camino y luego por la provincia de Badajoz


La de "Cartagenero" (Cristóbal Hernández), que actuó, a partir del otoño de 1936, por la parte baja de la provincia: Niebla, San Juan del Puerto, Beas y Gibraleón.

 

La Guerrilla como excusa para la represión franquista en Huelva


Según los estudios del profesor Secundino Serrano, en la zona de Huelva los resistentes -que habían quedado aislados entre la frontera portuguesa y las provincias de Sevilla y Badajoz, en manos de los rebeldes- ocasionaron graves conflictos a las fuerzas invasoras.

El hecho de que los republicanos onubenses no pudieran enlazar con los frentes gubernamentales desde julio de 1936 suscitó la aparición de numerosos huídos y refugiados republicanos, ya que entregarse a las autoridades no era una alternativa recomendable: entre los meses de agosto y septiembre de 1936 los militares insurgentes habían ejecutado sumariamente cuando menos a 2.296 personas.


Ante tamaña brutalidad, la única salida para estos huídos pasaba por aplastarse a la tierra en los serrascos y montes, sobre todo para aquellos mineros que militaban en organizaciones sindicales izquierdistas.


Posiblemente, en las serranías de Huelva y provincias limítrofes (Aroche, Pata del Caballo, Paterna, Aznalcóllar) se produjo la mayor concentración de huídos durante la "guerra civil". Algunas partidas conocidas, como las de Francisco Gómez Moreno "Cerreño" (en la zona de El Almendro y Villanueva de los Castillejos), Sebastián García Márquez (en los alrededores de Cabezas Rubias), la importante partida de "Zorro" (que se movía en torno a Niebla) y la de -Los Malpuro" (dirigida por los hermanos Ignacio y Juan Manuel Silgado Castilla, de Valverde).


Huelva fue una de las provincias andaluzas en las que coexistieron huidos y guerrilleros. Aunque estaba aislada de las líneas republicanas, la llegada de guerrilleros del XIV Cuerpo de Ejército (Más conocido como Cuerpo Guerrillero o "Niños de la Noche") permitió la multiplicación de acciones de tipo guerrillero combinadas con otras específicas de los huidos.


Los milicianos procedentes de Pozoblanco (Córdoba), llegados en junio de 1937, lograron vertebrar, siquiera provisionalmente, a los numerosos emboscados republicanos refugiados en las sierras onubenses. Pese a que la organización parecía rudimentaria y no resulta fácil conceptualizar la condición de sus integrantes, estaríamos ante una especie de híbrido entre huidos y guerrilleros.


Pero lo verdaderamente inventariable fue que se multiplicaron los saqueos a los cortijos de ricos propietarios, la ocupación de pueblos -seguida en muchos casos de la eliminación de vecinos vinculados políticamente a los militares sublevados- atentados contra las vías férreas, secuestros y, sobre todo, se practicaron numerosas ejecuciones de falangistas destacados en la represión.


Las acciones durante 1937 y parte de 1938 fueron tan importantes que Francisco Espinosa Maestre, que ha estudiado el tema, habla de Huelva como una provincia abismada en el pánico. El elevado número de huidos, la desorganización de las fuerzas represivas y el apoyo masivo a la guerrilla en los pueblos, donde tuvieron lugar incluso bodas y nacimientos -una cifra importante de vecinos tenían familiares o amigos en las Sierra-, provocaron la sensación de una provincia que seguía en guerra, cuando oficialmente toda Huelva estaba en manos de los militares rebeldes desde septiembre de 1936. Pueblos como Zufre, Aroche, Jabugo, Berrocal o Paterna del Campo se transformaron en centros de operaciones de combate, tanto para los huidos como para sus perseguidores.


La dialéctica represión-contrarrepresión en Huelva funcionó de manera implacable. Mientras los guerrilleros causaban "más víctimas que los días posteriores a la sublevación; los vencedores hicieron una masacre definitiva, que acabaría con cualquier asomo de disensión tanto en la Sierra como en los pueblos", según Espinosa Maestre.


Las actuaciones más violentas de los huidos se produjeron los días 6 y 13 de agosto de 1937. El día 6 un grupo de guerrilleros asaltó San Telmo de Cortegada ocasionando 9 muertos, y el dia 13 atacó un autobús en Aracena, que motivó 6 victimas. La represión no se hizo esperar.


El 6 de agosto, un bando de Queipo de Llano imponía el Estado de Guerra en la mitad de la provincia de Huelva y parte de las de Sevilla y Badajoz. La segunda mitad de 1937 resultó trágica para los republicanos. Fueron ejecutadas ante los pelotones de fusilamiento casi 700 personas entre agosto de 1937 y febrero de 1938, y especialmente despiadada fue la represión en pueblos como Valverde, Aroche y Zalamea, con 62, 47 y 37 asesinados en pocos días.


Pero el franquismo no sólo eliminó el principal apoyo de los del Monte, los "enlaces", sino que efectuó una serie de nombramientos y un cambio de métodos que resultaron fundamentales para erradicar el problema de los huídos. En octubre de 1937 fue designado gobernador militar de la provincia el coronel de Carabineros Joaquín Ibáñez Alarcón, que impulsó definitivamente la lucha antiguerrillera.


Además de conseguir un importante número de tropas de refuerzo -llegaron 1.000 efectivos de las tropas de Regulares de Africa-, el nuevo responsable ensayó dos innovaciones que harían fortuna a mediados de la década de los cuarenta en otras provincias: los grupos de ex guerrilleros al servicio de la Guardia Civil (embrión de las futuras y tristemente célebres "Contrapartidas") y las brigadas móviles de la Benemérita dedicadas exclusivamente a combatir la contra-insurgencia. Los grupos y columnas móviles del capitán José Robles Ales, el teniente coronel Emiliano López Montijano y el capitán Manuel Gómez Cantos (que también era el responsable de la lucha contra los huidos en Extremadura) redujeron sensiblemente y en poco tiempo el número de huidos.


Para ello, estos jefes militares franquistas no repararon en medios ni mostraron el menor respeto por las leyes y los derechos humanos: El 24 de enero de 1938 las fuerzas del capitán Robles, por ejemplo, aplicaron la "Ley de Fugas" a 7 inocentes jornaleros de La Uceta.
La situación se hizo tan complicada para los del Monte que, entre fínales de 1937 y principios de 1938, alrededor de 300 resistentes tuvieron que huir en pequeños grupos hasta la zona gubernamental republicana.


Como resultado de la persecución de las autoridades y de la huida masiva de los elementos republicanos, puede afirmarse que a partir de mediados de 1938 guerrilleros y huidos habían dejado de constituir el problema medular de la provincia de Huelva.


Además de las periódicas caídas de los últimos guerrilleros y la detención de ”topos” y enlaces, se reprodujeron las entregas de los hombres del Monte. Fuentes del Gobierno Militar hablan de 300 entregados, sólo en febrero de 1938. Aunque todavía en la segunda mitad de ese año se tuvieron noticias de enfrentamientos, asaltos a cortijos y ataques a coches de línea, la realidad fue que se trataba de hechos aislados, excepcionales, como el sabotaje llevado a cabo en julio de 1938 en la línea Zafra-Huelva, efectuado posiblemente por grupos guerrilleros procedentes de las líneas republicanas.


El 15 de noviembre de 1939 se levantaba el Estado de Guerra. La dura represión había vuelto a restaurar la “paz de los cementerios" en Huelva, una provincia en la que el número de víctimas como resultado del enfrentamiento entre huidos y fuerzas de represión resultó elevadísimo. Tal vez el más alto entre las zonas de huidos durante la contienda


Los guerrilleros onubenses sirvieron de excusa perfecta al régimen franquista para insistir en su política de aniquilamiento de todo opositor al "nuevo orden".


*Gentileza de nuestro colaborador, "amanuense electrónico", el Sr. Alberto Bru

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