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Número 704 -  diciembre 22/2007

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Efemérides
Mes: diciembre
D?: 22

+ MÉXICO 1815: Fusilado José María Morelos, prócer de la independencia mexicana. Nace el 30 de septiembre de 1765 + ARGENTINA 1959: Creada la Universidad Nacional de Mendoza + CUBA 1961: Proclamada Cuba Territorio Libre de Analfabetismo en la Plaza de la Revolución. Día? del Educador + CUBA 1962: Decide el presidente J. F. Kennedy imponer sanciones a los barcos de países capitalistas que sostengan comercio con Cuba. 

Cifras y Datos 

El Número de parados en Rusia alcanza un 5,9%

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Izquierda Unida
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Juventud Rebelde (Cuba)

Granma Internat. (Cuba)
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KK-FICTION

Cambio clim?ico: Como los pobres ser? lo que m? sufran
Paul Vallely

  La ocupación de Afganistán e Iraq ha costado al contribuyente norteamericano casi 700 mil millones de dólares, una cifra superior a lo empleado en la guerra de Vietnam

Iraq y Afganistán cuestan más a EE.UU. que la guerra de Vietnam

 

Ciencia /Técnica /Tecnología

El caso más antiguo de tuberculosis
Alejandro Manrique
+ Brasil
Desarrollan una crema para cicatrización en diabéticos

Comunicación

El negocio de los medios
Alberto Moncada


Con ruido en el Sistema

Denuncian utilización de mujeres catalanas en agresiones a Cuba

Cultura

+ 20 de diciembre de 1989
Invasión en Navidad
Julio Yao

Ecolog? y Medioambiente

+ Leonardo Boff y la sostenibilidad
Manoel Santos

Economía

Venezuela. Balance 2007
Cabezas prevé crecimiento económico de 8,5% para finales de este año

Mujer

+ Iraq
A las "malas" mujeres, se las asesina y se las viola
Ali al-Fadhily

Opinión

+ Focos del separatismo en Europa
+ Colombia
El reh? es Uribe
Jorge G?ez Barata

Solidaridad/Derechos humanos

+ El deseo de 'Nati'
Flavia Mameli


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Vídeos

Chávez: "O somos una sola nación o no somos nada"

  

Agencias de Prensa (en espa?l)


  PRENSA LATINA     

Fidel Castro felicita a Chávez por discurso en Petrocaribe
+ Bolivia:
ONU celebra como ejemplo mundial que nueva CPE selle seguridad alimentaria
IV Cumbre de Petrocaribe: Chávez: Hoy comienza a consolidarse una nueva geopolítica petrolera
Irak: financiación en peligro
+
Moscú no prevé incrementar armamento en la parte europea de Rusia

Agencias de Prensa (en ingl?)


Chavez offers 'oil for food'

+ THAIS GO TO POLLS SUNDAY -Asia
SAUDI OFFICIAL AFFIRMS END OF HAJJ SEASON WITH NO MAJOR INCIDENTS -Middle East
ANGOLAN HEALTH OFFICIALS ENFORCE CHOLERA FIGHT MEASURES -Africa
CUBA USES SUGAR INDUSTRY WASTE FOR FUEL -Latin America & Caribbean

NOTICIAS Y NOTAS DE OPINI?

Argentina
Salta: Comunidades aborígenes crean Coordinadora de Organizaciones Kollas Autónomas
COPENOA 
Comunidades originarias repudian el nombramiento del represor Gustavo Ferraris
COPENOA
+ Tucum?: Verano caliente para los usuarios
A partir de enero de 2008 cobrarán la suba del 10% de la luz
PRIMERA FUENTE

Bolivia
Presidente boliviano destaca lucha minera por Constitución

+ Irán donará 200 vehículos a la Policía Nacional

Brasil
Por una justicia de otro tipo
Leonardo Boff (ALAI)

China 
China destaca éxitos de los dos primeros años del gobierno de Evo Morales

Colombia
Uribe quiere guerra
Frida Modak (ALAI)

Cuba
Cuba, no nos dejes caer en la tentación
Luis Sexto

Se reúnen Fidel Castro y Hugo Chávez
+
Mandatario venezolano:
Refinería de Cienfuegos es una joya de las muchas que se ver? en el horizonte

Espa?
Canon fuera
Rafael Pla López
+ Canarias:
El gobierno canario quiere una educación que no funcione
+ Canarias: Premios que obligan
Antonio Morales

Estados Unidos de América
Separatismo de doble standard
Jorge Gómez Barata
+
Votarán 9 millones de latinos
Soplan vientos para el retiro de EU de Irak

M?ico
+ Comentario a tiempo
De prostitutos y prostitutas
Teodoro Renter? Arr?ave

Nicaragua
Dilemas de la información y la comunicación para un "buen gobierno"
Arturo Zamora

Palestina/Israel
60 años de Apartheid y limpieza étnica. 60 años sin Palestina
Red Estatal contra la Ocupación de Palestina

Rusia
Senador ruso ve m? problemas que ventajas en la ampliación de Schengen
+ Autoridades veterinarias rusas no dejan entrar carne española la de mala calidad

Uruguay
+ El procesamiento de Gregorio Álvarez
Al rescate de la memoria
Carlos Santiago

Venezuela
Pautas para la 'Reconciliaci? Nacional'
Ernesto J. Navarro
+
Canje Humanitario:
Vicepresidente: Gobierno está preparado para concretar canje humanitario
+ Diario de la democracia
Hilary Wainwright

 

OTRAS OPINIONES Y NOTICIAS

Alba
Inauguran Chávez y Ra? Castro refinería cubano-venezolana
Cienfuegos, Cuba, (PL) El presidente venezolano, Hugo Chávez, y el primer vicepresidente cubano, Raúl Castro, inauguraron hoy aquí como colofón de la IV Cumbre de Petrocaribe, la refinería de petróleo modernizada por una empresa mixta de ambos países.
Raúl Castro destaca importancia del ALBA
Insiste Hugo Chávez en la unión para mantener independencia
Canciller venezolano exalta resultados cumbre Petrocaribe
Cumbre aprobó ingreso de Honduras a Petrocaribe
Refinería de petróleo muestra integración de Cuba y Venezuela
Petrocasas demuestran que milagros son posibles, afirmó Hugo Chávez
Venezuela buscará eficiencia comunicativa en medios del estado
Petrocaribe apoya a movimientos populares latinoamericanos
+ Jefes de Estado y de Gobierno califican de éxito extraordinario IV Cumbre de Petrocaribe
+ Petrocaribe apuntará hacia la explotación de energías alternas y ahorro del consumo
+
Chávez propone construir en el entorno caribe? varios polos petroquímicos
+ Presidentes caribeños se reúnen en Cuba para profundizar integración energética

 

 EL TABLÓN: El artículo de hoy

Argentina- Estados Unidos: ¿más leña al fuego?
Roberto Molina

Buenos Aires, 21 dic (PL)

El conflicto en el que Estados Unidos ha involucrado políticamente a Argentina para intentar confrontarla con Venezuela continúa en el pico de la atención en diversas instancias de la vida nacional.

Desde que fiscales norteamericanos hicieron estallar el llamado escándalo de la valija -el maletín con 800 mil dólares incautado en agosto pasado al ciudadano venezolano-estadounidense Guido Antonini Wilson-, el tema ha provocado encendidos cruces verbales.

Esos fondos fueron presentados como presuntamente destinados a la campaña electoral de la ahora presidenta Cristina Fernández.

Las máximas instancias del gobierno, incluyendo la propia mandataria, no han dejado de repudiar el hecho y de reiterar la demanda de extradición cursada hace tres meses a las autoridades norteamericanas.

El último episodio en el marco de esta escalada es la declaración de la fiscal de la causa, María Luz Rivas Diez, quien confirmó a un canal televisivo la ampliación de la acusación al alegado empresario Antonini Wilson al añadirse la figura de lavado de dinero.

Eso significa, remarcó la letrada, que si esa persona es trasladada a Argentina también será indagada por ese otro delito, además del inicial por contrabando.

Al mismo tiempo, circuló la versión de que Antonini Wilson había estado en la Casa Rosada, sede del gobierno argentino, dos días después de la incautación del dinero, presuntamente cuando se realizaba la firma de acuerdos entre los presidentes Néstor Kichner y Hugo Chávez.

Según la jueza Rivas Diez, es un dato aportado por un testigo presencial, la señorita Victoria Bereziuk, en ese entonces secretaria de Claudio Uberti, funcionario del gobierno argentino a cargo de supervisar los convenios entre los dos países.

Ese señor fue separado del cargo por haber permitido que Antonini Wilson viajara en el avión fletado por él, en el cual el inculpado trajo el maletín con el dinero.

Fuentes del gobierno consultadas respondieron a ese dato que en la lista de invitados a ese acto el 6 de agosto no aparece el nombre del personaje mencionado, aunque no se descarta su eventual presencia como acompañante de algunos de los selectos invitados.

En tanto, el jefe de gabinete, Alberto Fernández, volvió sobre el asunto ante una radioemisora local, para calificar de difícil el estado actual de las relaciones argentino- estadounidenses.

Subrayó que esto es así porque las autoridades argentinas no pueden hacerse las distraídas ante la situación creada, porque son honestas.

Sin embargo, llamó a no seguir tirando leña al fuego, porque ya está suficientemente encendido, y lo coherente sería ver cómo se resuelve el diferendo.

Pero pasó la pelota al campo de Estados Unidos al afirmar que la solución no está en manos argentinas, sino de quien creó esta situación.

Estas declaraciones estuvieron antecedidas del debate en las dos cámaras del Congreso de la Nación, en el cual se aprobó en la noche del miércoles, por abrumadora mayoría un proyecto de resolución de condena a la actitud de Washington.

El documento, introducido por los bloques oficialistas en la Cámara de Diputados y el Senado, califica de nefasta la operación de inteligencia impulsada por Estados Unidos para desacreditar al país y a su presidenta.

También reclama la extradición de Antonini Wilson para que responda ante la justicia de aquí por sus actos de tráfico ilícito de dinero.

En otro contexto- una reunión con alcaldes municipales-, el ex mandatario Néstor Kirchner reiteró sus criterios de que la maniobra estadounidense es un intento de poner freno a los procesos de integración en Latinoamérica y a las relaciones crecientes entre sus países.

Remarcó que eso puso muy nerviosos a ciertos funcionarios o ex funcionarios, como Roger Noriega, ex subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, a quien calificó de individuo lamentable que se dedicó a desestabilizar la región permanentemente.

Cuando a mí me tocó gobernar, reveló Kirchner, "no hizo más que ponerme piedras en el camino, ese Noriega, que siempre estuvo contra los intereses de la integración latinoamericana".

 

Nota de/para los amigos que me escriben:

De: Fernando Andrés Torres
Asunto: Pueblo Indígena Lakota Proclama su Independencia de Los Estados Unidos

“Somos del pueblo que ama la libertad, somos Lakotas de las reservaciones Sioux de Nebraska, Dakota del Norte y del Sur, y Montana, quienes hemos sufrido el genocidio físico y cultural en las manos del sistema colonial y de apartheid que nos han obligado a vivir. Estamos en Washington para separarnos de los tratados ordenados constitucionalmente, para declararnos un país libre y independiente con el apoyo de las leyes naturales, internacionales y de los EE.UU.”

Con estas palabras, una delegación de representantes Lakotas, declararon su independencia de los EE.UU. retractándose de los 33 tratados con el gobierno federal durante los últimos 156 años.

Según el sitio internet oficial de este pueblo, el lunes 17 de diciembre, la delegación compuesta por los dirigente indígenas Russell Means, Phyllis Young, (Women of All Red Nations), Duane Martin Sr (Oglala Lakota Strong Heart Society) y Garry Rowland (Chief Big Foot Riders) entregó al Departamento de Estado en Washington una notificación oficial en la cual anuncian la decisión, tomada después de años de consultas internas entre los representantes de los tratados de varias comunidades Lakotas.

La decisión, “entregada por mano a Daniel Turner, director de contactos públicos del Departamento de Estado, termina inmediata e irrevocablemente con todos los acuerdos entre la Nación indígena Lakota Sioux y el gobierno de los Estados Unidos, delineados en los tratados de 1851 y 1868 en el Fuerte Laramie en Wyoming,” dice un comunicado entregado a la prensa.

El miércoles los representantes, junto a una delegación de la embajada de Bolivia, realizaron una conferencia de prensa en la cual dieron a conocer la decisión. “Para detener la continua usurpación de nuestros recursos, nuestro pueblo, tierras, aguas y nuestros niños, no nos queda mas que reclamar nuestro propio destino,” dijeron.
 



Según el informe el dirigente Russell Means dijo que el nuevo país entregara pasaportes y licencias de conducir. También los residentes, previa renuncia a la ciudadanía de los EE.UU., no serán forzados a pagar impuestos.

Los indígenas dijeron que los “tratados han sido violados repetidamente con el fin de robar nuestra cultura, nuestra tierra y la posibilidad de mantener nuestras formas de vida.”

Según Means retirarse de los tratados es “totalmente legal. Esto es según las leyes de los EE.UU., específicamente el Articulo #6 de la constitución” el cual dice que los tratados son la ley suprema de la tierra.

“También está dentro de las leyes sobre tratados aprobadas en la Convención de Viena y ratificadas por los EE.UU. y el resto de la comunidad internacional en 1980. Estamos legalmente dentro de nuestros derechos de ser libres e independientes,” dijo Means

El nuevo país cubre áreas de los Estados de Lakota del Sur y del Norte, Nebraska, Wyoming y Montana. Áreas que fueron tomadas por los EE.UU. a pesar de saber que estas tierras son históricamente de propiedad del pueblo Lakota.

Los dirigentes advirtieron que si los EE.UU. no comienzan negociaciones diplomáticas inmediatamente, se retendrán todas las transacciones de tierras y propiedades en los cinco Estados.

La delegación se encuentra reuniéndose con representantes de las embajadas de diversos países para “expeditar el regreso oficial a la Familia de Naciones.” Según Phyllis Young, “las acciones del pueblo Lakota no están destinadas a avergonzar a los Estados Unidos, sino simplemente salvar la vida de nuestro pueblo.”

Al cierre de esta nota el gobierno no se ha pronunciado al respecto.

Mensajes desde Cuba:

De: Miguel Arencibia
Asunto: Artículo "Moral, ética y Justicia", de Eliades Acosta Matos, Jefe Dpto. Cultura CC PCC, Para Cuba Socialista

Vivimos en una época en que las posiciones radicales en cualquier esfera de la vida social son reputadas como excluyentes, problemáticas e indeseables. Los puntos de vista políticos, filosóficos y religiosos; las preferencias gastronómicas o culturales, las costumbres a la hora de amar o morir, la adscripción o el rechazo a ciertos rituales y modas que se reputan como universales y de buen gusto, incluso, como “políticamente correctos”, suelen ser tomadas como signos de modernidad e incluso, de elemental urbanidad. Vivimos en el mejor de los mundos posibles, de creer en la solidez de tal aspiración a lo homogéneo, a lo global, a lo astutamente ecuménico. Lástima que todo sea una farsa engañosa, la manera en que el capitalismo contemporáneo se sueña a sí mismo: un horizonte de arribo o estación final del largo viaje de la Humanidad a través de la Historia, remontadas ya las contradicciones, eliminadas ya las clases sociales, construido ya el consenso definitivo en que todos los hombres piensan, sienten, aspiran y luchan por lo mismo.

Tras esta constatación, llegamos al punto de la libertad y sus límites: ¿Hasta qué grado estas mismas sociedades contemporáneas conceden a la persona el derecho a ser diferente, a vivir de acuerdo a sus propias normas, a su propio código de conducta, a sus propios valores? Si concedemos crédito al guión de la obra, el capitalismo garantiza todas estas libertades, e incluso más. Si asistimos a la puesta en escena, el capitalismo no puede garantizarlas y, de hecho, no las garantiza, sin socavar las bases de su propia subsistencia, como sistema. Aunque de ello no sea de buen gusto hablar, “los límites” son importantes, tan importantes que preocupan de manera creciente a los ideólogos liberales que han defendido la libertad individual más absoluta como un artículo de fe, especialmente cuando se trata de atacar a cualquier alternativa a su dominio.

“No tener límites es un mensaje altamente controvertido” —ha escrito, no un comisario político bolchevique, ni un judío ultra-ortodoxo, sino Francis Fukuyama, uno de los más lúcidos neoconservadores defensores del capitalismo contemporáneo—. “Queremos romper reglas y normas que son injustas, poco equitativas, irrelevantes o anticuadas, y buscamos maximizar la libertad individual. Pero también necesitamos reglas que nos ayuden a establecer nuevas formas de cooperación para sentirnos conectados a la comunidad.

“Estas nuevas normas” —concluye— “siempre entrañan limitaciones a la libertad individual. Cualquier sociedad interesada en la constante abolición de normas y regulaciones, en nombre del incremento de la libertad individual de elegir y optar, se irá sumiendo en una creciente desorganización y estará cada vez más atomizada y aislada, incapaz de llevar a cabo tareas conjuntas y de alcanzar objetivos conjuntos”.1

Al hablar de “límites” y expresarse como un radical, Francis Fukuyama, autor en 1992 del célebre El fin de la historia y el último hombre, no ha temido perder su reputación ni sus elevados honorarios como escritor de best sellers. Es más, siendo, como es, un disciplinado guerrero ideológico del clan neoconservador, en cuyo seno se formó desde la época de sus estudios en la Universidad de Cornell, junto a Paul Wolfowitz, actual presidente del Banco Mundial y artífice principal de la guerra en Iraq, le ha dedicado al tema un libro publicado en 1999, titulado La gran ruptura: la naturaleza humana y la reconstrucción del orden social, curiosamente, otro éxito de ventas. Al parecer, a estos semidioses de la nueva derecha conservadora norteamericana les está permitido quebrar las normas no escritas del lenguaje políticamente correcto y enfrentarse a los mismos prejuicios que antes fomentasen, sin que nadie los tache de ortodoxos.

“La misma sociedad que busca una ausencia total de límites a su innovación tecnológica” —nos dice— “se encontrará también sin límites ante muchas formas de comportamiento personal, con el consiguiente incremento de la criminalidad, de las familias disfuncionales, de la cantidad de padres que no cumplen con su obligación respecto a sus hijos, de vecinos no solidarios y de ciudadanos que optan por marginarse de la vida pública”.2

Al conjunto de tales males, es a lo que Fukuyama ha llamado “La gran ruptura”, dando por sentado que el fenómeno vino a quebrar una supuesta línea de desarrollo social anterior, caracterizada por una vida idílica, moral, justa y feliz para todos sus miembros, lo que hacía que los mismos estuviesen profundamente interesados en su prolongación eterna. Lo que Fukuyama define como “bases de las democracias liberales modernas”, que en su opinión no tienen rival, son “el desarrollo económico y la democracia estable”.3 Su lucha contra las causas que, en su opinión, producen y reproducen la ruptura social, son un intento por preservar el sistema luchando contra sus debilidades o paliando sus contradicciones. “La tendencia de las democracias contemporáneas liberales” —concluye— “a caer presas de un excesivo individualismo constituye, quizás, su mayor vulnerabilidad a largo plazo y se hace particularmente visible en la más individualista de todas, la de Estados Unidos”.4

Es interesante constatar que, a pesar de los males que tanto lo desvelan, a Fukuyama no le parecen estos tan preocupantes como para que deje de recomendar al capitalismo, con todofervor, como la sociedad del futuro. Es más, entre las más recomendables y extendidas de sus virtudes culturales apunta a la tolerancia, mientras que señala al moralismo (“el intento de juzgar a la gente de acuerdo con sus propias normas morales y culturales”) como su defecto más repudiado, “el pecado entre los pecados”.

¿Qué significan estos extraños razonamientos?

En primer lugar, que en la sociedad capitalista contemporánea, en tiempos de explosión tecnológica y de exaltación delirante de las ventajas y del carácter universal e ilimitado de la libertad, entendida como apoteosis del individualismo burgués, se ha llegado a un punto en que tal enfoque liberal ha producido tantos prejuicios, en opinión de los conservadores tradicionales y los neoconservadores postmodernos, como para abogar por “los límites”. Y cuando, en una sociedad dividida en clase sociales antagónicas se comienza a hablar de límites, de lo que en realidad se habla es de coerción, de violencia, de imposición, lo que se traduce, especialmente después del 11 de septiembre de 2001, dentro de Estados Unidos, en la implantación del Acta Patriótica; la reclasificación de documentos desclasificados; el aumento del secreto gubernamental; la creación del Northcom, un comando militar anticonstitucional, con sede en Seattle, para reprimir posibles disturbios internos; la creación de superagencias de espionaje y seguridad; la eliminación de derechos legales para detenidos; el secuestro de ciudadanos, la legalización de la tortura y la represión a la prensa, y el cierre de bibliotecas públicas. En el exterior, el despliegue de una doctrina imperial, resumida en el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, de 1997, y del cual las agresiones a Afganistán e Iraq son apenas el comienzo.

Aunque disfrazado bajo una retórica liberal, que se remite constantemente a los derechos y las libertades, la teoría de Fukuyama, como toda teoría neoconservadora, es profundamente reaccionaria y antidemocrática. El final del cuento es el ya esperado: “Existen cada vez más pruebas” —afirma Fukuyama— “de que la Gran Ruptura siguió su curso natural y que el proceso de establecimiento de nuevas normas ya ha comenzado”.5 Y para que a nadie quepan dudas, subraya que… “el orden social deberá ser reconstituido a través de las políticas públicas”,6 o sea, de la acción del mismo estado al que tanto se denigró y satanizó bajo el reinado del neoliberalismo.

En nuestros días, como en aquellos en que los iluministas franceses redactaban los artículos de la enciclopedia, los debates morales y su relación con el futuro de la sociedad en que vivimos alcanzan su cota más alta. No es casual que una buena parte de esta polémica se dirima en el campo de los valores, y se admita o no, este es un terreno quecolinda con el de la libertad, la justicia social, el contenido y funciones del Estado, o dicho de manera más sintética, si fuese posible, con la defensa o no de un determinado régimen económicosocial.A esto, a fin de cuentas, se reduce toda la prédica moralizante que podamos escuchar, incluyendo los esfuerzos denodados de un moralista,aparentemente etéreo, como Francis Fukuyama. En la obra ya citada afirmó, como quien desliza una idea al pasar: “La marcada dicotomía que a menudo se presenta entre el interés personal y la conducta moral, en muchos casos resulta muy difícil de mantener. Por lo tanto, el problema que presentan las modernas sociedades capitalistas en cuanto a las relaciones éticas no radica en la naturaleza misma del intercambio económico. El problema está más bien en la tecnología y en el intercambio tecnológico. El capitalismo es muy dinámico: es una fuente de destrucción creativa que altera constantemente los términos del intercambio [...] Esto vale tanto para el intercambio económico como para el moral [...]”.

Absuelto ya el capitalismo de haber cometido pecados de lesa moral, gracias a esta Bula Pontificia de Fukuyama, indaguemos en la magnitud y profundidad del problema real en Estados Unidos, según la percepción de sus propios ciudadanos. De acuerdo a los resultados de una encuesta aplicada recientemente por la firma Fabrizio, McLaughlin & Associates for the Culture and Media Institute entre 2000 norteamericanos, estos se mostraron muy pesimistas con respecto al estado en que se encuentran los valores en su país:

- El 74% cree que los valores morales allí se han debilitado, en comparación con los de hace 20 años.

- El 73 % cree que los medios ejercen un efecto negativo sobre los valores de los ciudadanos. Entre los republicanos esta apreciación alcanza el 86% y entre los demócratas, el 68%.

- Al ser encuestados acerca de qué factores son los que más influyen en la pérdida de valores de los jóvenes norteamericanos, el 57% acusó de ello a los padres y las familias y el 21%, a los medios.

Un periodista conservador, como Brent Bozell III, en un artículo publicado el pasado 9 de marzo, bajo el sugestivo título de “Las estadísticas del declive moral” sintetiza la situación dela siguiente manera: “Los Estados Unidos necesitan ciudadanos que no solo hablen de virtudes públicas, sino que las encarnen con pasión y humildad. Revertir el proceso de decadencia moral que sufrimos no es responsabilidad solo de los medios. Lo es también de la lucha diaria en millones de hogares ante innumerables situaciones éticas [...]”.7

De creer los extraños razonamientos de Fukuyama, el proceso que identifica como “la reconstitución del orden social”, con énfasis en la palabra “orden”, tan cara siempre al capitalismo, es lo que espera al sistema decadente que describen estas estadísticas, precisamente al final de su colapso ético. Con un optimismo digno del Cándido de Voltaire, Fukuyama declara: “Es muy probable un retorno a la religiosidad…En vez de que la comunidadsurja como consecuencia de una rígida fe religiosa, la gente tendrá fe como consecuencia de su deseo de vivir en comunidad. Lo efímero de los lazos sociales del mundo secular hará que haya ansias de rituales y tradiciones culturales… La religión se convertirá en fuente de ritual en una sociedad que se ha visto despojada de toda ceremonia, y por lo tanto será una razonable extensión del deseo natural de pertenencia con el que nace todo ser humano”.8

Pero ocurre que estos improbables rituales religiosos de nuevo tipo, que un místico Fukuyama vislumbra como tabla salvadora en medio de la borrasca derivada de la atomización social provocada por el capitalismo, no son siquiera imaginables en los ghettos negros o latinos de Estados Unidos, donde la vida pende de un hilo en medio de los tiroteos de las pandillas de narcotraficantes y la represión de una policía violenta y racista, mucho menos en las favelas brasileñas o los barrios marginales, e igualmente violentos, de San Salvador, Yakarta o Calcuta. Quede esta idea trasnochada como el intento desesperado de un samurai errante, fiel a la causa a la que juró hace mucho tiempo consagrar su vida. Pero el problema que se plantea es mucho más complejo y rebasa tales posiciones especulativas, para llegar a las puertas del socialismo.

¿Acaso en el socialismo no existen los problemas y dilemas morales?

¿Acaso en Cuba, en estos mismos momentos, no tiene lugar una lucha contra la pérdida de valores y contra la corrupción? ¿Acaso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, hace un poco más de un año, Fidel no nos hizo reflexiones trascendentales, incluso una alerta estremecedora sobre los peligros que nuestros errores, en última instancia, y esencialmente, de índole ética, podrían provocar, llegando incluso, como advirtió, a provocar la reversibilidad del socialismo y la pérdida de la Revolución?

Estoy seguro que si aplicamos entre 2 000 cubanos una encuesta parecida a la aplicada en Estados Unidos, las respuestas tendrían puntos de contacto, y los peligros y amenazas que se vislumbrarían tendrían similar naturaleza, aunque, por supuesto, orígenes y soluciones diferentes. Para nosotros, los cubanos, no es la falta de justicia social la causante de las desigualdades que provocan la pérdida de valores, aun cuando las diferencias que se observan en el país, como peligroso e indeseado fenómeno acrecentado en el período especial, influyen también, y no poco. Pero es esencialmente en otras aristas de nuestra realidad donde debemos de ubicar el caldo de cultivo de los problemas morales que nos afectan, y que son decisivas, no secundarias, para la defensa del proyecto social que defendemos. Veamos apenas cuatro de ellas, de sobra conocidas por todos:

- Los problemas derivados de la situación económica del país, de los agobios de la vida cotidiana, de las carencias materiales, del elevado costo de la vida, de los muchos deficientes

servicios que prestamos al ciudadano, fruto, por igual, de la implacable guerra a que nos somete el bloqueo norteamericano, como a nuestras deficiencias y errores. La falta de una lógica económica palpable, que relacione el aporte social con su consecuente retribución, sumado a la imagen de improvisación que frecuentemente proyectamos, introducen elementos de incertidumbre en todo el cuerpo social, que es, al fin y al cabo, su reflejo, y del que no escapan nuestras conciencias individuales y nuestra conciencia colectiva. En última instancia, los valores morales son constantemente puestos a prueba, y erosionados hasta el colapso, por situaciones materiales no resueltas, que se prolongan ya por varias generaciones. Pensemos, nada más, para ilustrar esta reflexión, en la influencia de la escasez y el mal estado de muchas viviendas sobre una institución tan decisiva para la transmisión de valores como la familia.

- La tensión existente entre los valores que divulgamos y proponemos a las nuevas generaciones, a través del discurso público de nuestra educación y nuestros medios de comunicación, y la manera en que los ejercemos en la práctica, o la posibilidad real, incluso, de encarnarlos en la vida cotidiana. Aquí la batalla de la opinión pública no siempre la ganamos. Cuando, por ejemplo, no es posible ejercer la crítica a lo mal hecho al descubierto, irectamente, o admitimos con resignación que una denuncia anónima reciba el mismo grado de atención que una denuncia pública, actuamos sin percatarnos que, especialmente en el terreno de la ética y los valores, cualquier medio no justifica los fines, y que una vez lesionado un principio moral, todo lo que viene detrás nace manchado desde el origen, revirtiéndose, tarde o temprano, contra la ética, el civismo y los principios que defendemos. Para decirlo de manera más directa, si cabe: sin respetar el derecho público, constitucional, ciudadano, que todos tenemos a opinar y criticar, a proponer y debatir, en fin, a participar; sin garantizar, en la práctica, que los contrapesos democráticos de nuestra sociedad, como son las leyes y el ejercicio de un periodismo responsable y objetivo, comprometido desde la raíz con la Revolución y el socialismo; sin la acción ética y eficaz del partido y de nuestras organizaciones sindicales, políticas y de masas, seguirán floreciendo actitudes que, envueltas astutamente en la bandera, continúen lesionando la moral de nuestra causa y su más que justificada defensa.

- El problema de los paradigmas y las jerarquías morales sigue siendo un problema retórico, frecuentemente. No hemos logrado, en la realidad, que nuestras políticas incentiven la imitación o la identificación consciente de modelos positivos, en parte, por desconocer las leyes de la comunicación moderna, el poder de los símbolos, las posibilidades de la tecnología, y también por nuestro afán de resaltar solo valores históricos colectivos, raramente individuales o contextualizados en nuestros días, que si bien son positivos no facilitan la identificación directa y espontánea de los más jóvenes. No siempre hemos entendido el papel que desempeña en nuestra época el arte, la literatura y la cultura, en general, y que estos son los vehículos idóneos, prácticamente de los más eficaces hoy, para hacer trabajo político e ideológico y prédica de valores. Debemos preguntarnos, ¿cuál es la imagen que trasmitimos acerca de lo que es el éxito individual y colectivo en el 2007?; ¿cuáles son hoy las jerarquías y los dilemas éticos para nuestros jóvenes?; ¿qué significa, en nuestros días, por ejemplo, ser un buen padre o una buena madre?; ¿cómo se mide ahora el nivel de satisfacción material y espiritual de las personas?; ¿tenemos conciencia de que debemos empezar prácticamente de cero, ahora que empezamos a salir de esa inmenso tsunami que fue el período especial, donde los valores que nos salvaron fueron sometidos a una prueba durísima y a la erosión lógica de los apremios de la sobrevivencia?

- Por último, ¿cómo vamos a solucionar el dilema que se deriva de la convivencia entre nosotros de modelos derivados de la exaltación del pasado capitalista idealizado, de la promoción de falsos estilos de vida que nos regala generosamente el capitalismo mediante su maquinaria de propaganda y de la imitación de modelos del Primer Mundo en un país del Tercero? Imitar a ese mismo capitalismo en las empresas mixtas, envolviéndolo en una parodia de socialismo epidérmico, es probablemente, el peor de los daños que podamos causar a la moral del pueblo cubano, a la causa del socialismo en Cuba. No hay socialismo donde no haya revolución, y revolución es, por definición, el barrer con lo peor del pasado y, a la vez, construir una vida nueva para todos, sin excepción, sintetizando lo mejor del ayer con el presente, sin dejar de construir un nuevo mañana. El socialismo del siglo XXI tiene que entablar su propio diálogo con la modernidad, en todas sus vertientes, desde la moda hasta el entretenimiento; desde la apropiación de las más modernas tecnologías para mejorar y hacer más plena la vida de todos, hasta el respeto a la sensibilidad de nuestra época en temas tales como la libertad de expresión, el libre acceso a la información, la participación democrática, el respeto a la diferencia (no la tolerancia, que es una actitud frecuentemente hipócrita y paternalista), el culto a la espiritualidad, a la solidaridad y al internacionalismo, el respeto a la vida y a los derechos individuales y colectivos de los seres humanos, todos los cuales están lejos de ser dádivas emponzoñadas del capitalismo, destinadas a socavarnos y derrotarnos desde dentro, sino CONQUISTAS DE MUCHAS GENERACIONES DE LUCHADORES SOCIALES, ANTIIMPERIALISTAS Y ANTICAPITALISTAS, O SEA, DE LUCHADORES POR LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO, AUNQUE NO LO SUPIERAN O LO EXPRESARAN DE MANERA CONSCIENTE. El capitalismo se ha apropiado indecentemente de ellas para su propaganda, no para asumirlas ni aplicarlas, pero no les pertenecen: en rigor, las odia y le repugnan, pero las ha reciclado a su favor siguiendo su astuta táctica de apropiarse de la imagen exterior de lo que lo amenaza y de unirse a lo que no pueda, en esencia, derrotar.

¿Cuánto ayuda a la ética y la justicia que defendemos, o cuánto la daña, que un marginal, que un pícaro sin cultura, sin espiritualidad, sin valores, de los que siente instintivo rechazo por el sacrificio, aparezca en los espacios estelares de la televisión cargado de joyas, vistiendo llamativamente, deslumbrándonos con la narración de los éxitos de “su carrera”, o se desplace por la ciudad con el auto de último modelo pasando por al lado de jóvenes como él, que con esfuerzo y sacrificio están estudiando, preparándose para el futuro, que han creído en nosotros cuando le hemos dicho que solo el cultivo del talento, el estudio y el trabajo son las vías adecuadas para ascender en la escala social de nuestro país?

¿Cuánto ayuda a los valores que defendemos que alguien desde un puesto de funcionario público ignore las quejas o reclamos justos de los ciudadanos, que se crea con derecho a ignorar la opinión de los demás, o a tomar decisiones que afectan a otros, por sí y ante sí? Para ser más concretos, y poner un ejemplo, alguien decidió instalar una caseta para cobrar la entrada al conocido parque del Cristo de La Habana, espacio público y tradicionalmente abierto a todos. Esta manera arbitraria y oportunista de ingresar dinero a costa de un espacio público, sin invertir nada, sin hacerlo mejor, sin asumir los gastos de mantenimiento y protección de la escultura, ni de las áreas verdes aledañas, debería ser, en sí misma, una señal de alarma: sin duda, estamos en presencia de una decisión éticamente injustificable, tomada sin consulta, sin análisis, como si lo que es de todos fuese propiedad privada o empresarial, una especie de expropiación cuasi-capitalista, y por lo tanto injusta, de la propiedad social; una solapada privatización neoliberal a las puertas de la ciudad que estoy seguro, alguien intentará justificar con la necesidad de recaudar dinero para el país.

Sigamos la lógica de este mismo caso para continuar ilustrando la necesidad de reforzar el nexo cotidiano entre ética, moral y justicia en Cuba socialista. Lo decidido de manera tan arbitraria e injusta por alguien, en tanto que afectación colectiva, debió suscitar las quejas de la población, las denuncias de la prensa, la activación de las instituciones y los órganos locales del Poder Popular. No quiero ser absoluto, pero hasta donde conozco, todo sigue sin novedad en el frente.

Cuando Fidel dijo en 1986, en la clausura del V Congreso de la UPEC, en medio del prometedor proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, lamentablemente pospuesto por el período especial “[...] prefiero los inconvenientes de las equivocaciones a losinconvenientes del silencio… Creo en la vergüenza de los hombres y por eso creo en la crítica”, nos estaba dando una lección de moral y justicia, o mejor dicho, estaba exponiendo las ventajas innegables de la única metodología socialista conocida capaz de lidiar con los fenómenos sociales indeseables, que tanto daño provocan a la causa del propio socialismo. Porque el capitalismo, ya lo sabemos, es inmoral e injusto, pues se basa en el despojo, la explotación del hombre por el hombre y el egoísmo, pero el socialismo no se puede dar ese lujo, sin salir lesionado, ni siquiera una sola vez, ni siquiera cuando un irresponsable afecta al más humilde de sus ciudadanos.

Mientras Francis Fukuyama intenta aliviar los males incurables que corroen al capitalismo recetando tonterías para reconstruir un orden social imposible de reconstruir, si antes no se construye una relación fraternal y humanista entre los hombres, lo que, a su vez es incompatible con la propiedad privada sobre los medios de producción y las relaciones de subordinación que de esto se derivan, en nuestro socialismo no hay otras vías para alcanzar las metas que nos hemos trazado que no pasen por la consolidación y despliegue de las potencialidades de nuestra economía, la solución paulatina de los problemas y carencias materiales que padece una parte considerable de nuestro pueblo, la sincronización entre los valores ideales en los que creemos y nuestras actuaciones en la vida cotidiana, el fortalecimiento de las tendencias socialistas en la vida social y su adecuado reflejo en los medios, la educación y la familia, el fomento de una cultura general integral en todos nuestros ciudadanos, sin excepción, la participación colectiva en las decisiones esenciales que nos afecten, el despliegue de la crítica y el fortalecimiento de la ley como factores de contrapeso democrático y cívico, de vigilancia contra las tendencias al acomodamiento, la corrupción, el autoritarismo, la insensibilidad y el renacimiento subterráneo del capitalismo que intenta copar el todo tras copar las partes.

Y cuando hablamos de esto estamos hablando de ética, moral y justicia, de verdad y para todos, no como suele hacer Francis Fukuyama, ese astuto abogado de las grandes corporaciones norteamericanas que se disputan el dominio del mundo, disfrazadas de filantrópicas comadres preocupadas por la matanza de focas en el Ártico mientras sus alegres marines en Iraq destripan a las mismas niñas que violaron antes de asesinar.

¿Mediante qué liturgia religiosa de nuevo tipo, según las doctas fórmulas de Fukuyama, alguno de los dioses conocidos por el hombre podría absolver a tales bestias?

El socialismo es el futuro de la humanidad, pero sobre él pende un peligro: depende de todos, hasta del último hombre y mujer, y no solo de una vanguardia, como antes se creía.

Por eso no tenemos más remedio que ser éticamente mejores y más justos, aquí y ahora.

Notas:

1 Francis Fukuyama: La gran ruptura: la naturaleza humana y la reconstrucción del orden social, Editorial Atántida, Buenos Aires, 1999, pp. 34-35.
2 Ídem, p. 35.
3 Ídem, p. 28.
4 Ídem.
5 Ídem, p. 349.
6 Ídem, p. 338.
7 Brent Bozell III: “The Numbers on Moral Decline”. En Townhall.com, 9 de marzo, 2 0 0 7 .
8 Fukuyama: Ob. cit., p. 359.