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PISTAS PARA EL CAMINO
Es un hecho ineludible que el mundo de hoy afronta
cambios profundos en casi todos los aspectos de la vida. Lo mismo
puede afirmarse con relación al mundo de los negocios, de las
organizaciones y del trabajo. Los avances en la tecnología,
comunicaciones y transportes, la globalización, internacionalización
y apertura de la economía mundial, la competitividad y complejidad
de los negocios y, principalmente, los cambios políticos, sociales y
demográficos, hacen que estemos no solo en una era de cambio, sino
en un cambio de era.
Al mismo tiempo, las organizaciones – empresariales
o no- ejercen cada vez mas influencia en la sociedad mundial. Lo que
pase en el mundo de los negocios afectará irremediablemente las
condiciones de otras instituciones, porque la responsabilidad de los
líderes empresariales es quizás mayor que nunca antes en la
historia.
Si partimos de la base que las organizaciones se
parecen a sus líderes son estos quienes deben crear nuevas
realidades. Este proceso comienza con la definición de una visión,
de un sueño que sea inspirador y retador para la gente. Los grandes
líderes en la historia y los proceso de cambio en los países y
empresas, han comenzado con un sueño, con una ilusión, que al ser
compartida y soportada por un equipo se convierte en una luz que
indica el cambio, en la meta que propicia la acción.
Esta visión debe ser acompañada por unos principios
que siguen la acción. Los principios al ser valorados por la
comunidad, crean un espacio común de convivencia y garantizan la
rectitud y moralidad que requieren nuestros actos. La
responsabilidad de velar por el cumplimiento de unos valores
trascendentes de todos los miembros de la comunidad quienes minuto a
minuto deberán defenderlos asumiéndolos como propios.
Una vez definida la visión y unos principios y
criterios, la siguiente acción del líder debe ser movilizar la
gente. Hacer que la gente “quiera” hacer cosas es un arte que va más
allá, que la simple impartición de órdenes sin sentido, basada en un
esquema rígido de jerarquías, ya esto crea un esquema de obediencia,
sumisión, dependencia y falta de compromiso.
Movilización de gente significa movilización de
inteligencias. Para esto debe crear espacios reales dentro de las
organizaciones con el propósito que las personas y los equipos
puedan involucrarse en la definición de sus tareas, resultados
esperados y procesos. Reconocer el poder, el talento y la
creatividad que tiene la gente es el descubrimiento maravilloso y
crear una confianza y credibilidad mutua es una necesidad, para
avanzar en el propósito de crear organizaciones sanas, flexibles e
inteligentes, que aprenden continuamente y se convierten en espacios
reales para el crecimiento y desarrollo humano. Lo anterior implica
un nuevo hábito frente a lo que comunicación: Escuchar. Sólo estando
verdaderamente atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor podemos
dirigir apropiadamente una organización. Buscar entender al otro y
escuchar con el corazón son características de una gestión no sólo
más acertada, sino más humana.
El reto es crear equipos autoliderados que logren
impactar las organizaciones para ser más eficaces y eficientes. Esto
sólo es posible si todos los miembros de la organización conocen y
comparten su visión y sus principios y han definido claramente cual
es su rol y sus responsabilidades, pero principalmente, si han
podido acceder a un esquema de capacitación y educación que les haya
permitido ser mejores personas. Nadie da de lo que no tiene.
Una vez logrado esto, la siguiente acción es el
seguimiento. Al lograr que la personas y los equipos se
auto-controlen, la labor del líder es proveer apoyo y recursos y
hacer un seguimiento permanente para garantizar que las cosas
sucedan. El liderazgo necesita logro para mantenerse vigente y, a la
vez, se requiere cambio para avanzar.
El cambio, constante en el mundo de hoy, requiere
no solo confianza y credibilidad en la gente sino tolerancia, para
crear una organización de aprendizaje que logre avanzar a partir de
sus errores y sus crisis. La habilidad de asumir integralmente
riesgos y crear nuevas realidades con el uso de nuestra imaginación
debe entrenares en los líderes para que aprendan nuevas aventuras y
decidan explorar nuevos caminos. No podemos seguir afrontando el
futuro y lo desconocido con base en viejos esquemas, que si bien
fueron útiles en otras épocas, no son la mejor al alternativa para
los retos de hoy. En este contexto la educación continua es parte de
la solución.
En resumen, el liderazgo es la consigna de hoy. La
acción de los líderes, no importa en que ámbito la ejerzan, es
fundamental para cambiar la realidad existente y lograr mejorar la
calidad de vida de la gente.
Pero quizás el concepto mas importante es el
liderazgo del equipo. Reconocer que todos los miembros de la
organización son lideres, en cada persona se lidera así misma y
tiene el poder de elegir que quiere hacer con su vida e impactar en
su circulo de influencia, implica un giro radical frente a la
concepción que el liderazgo era exclusivo de la alta gerencia de las
empresas.
Potencializar la capacidad de todas las personas,
buscar la sinergia y lograr un liderazgo mas del que provee la
autoridad del cargo, son las principales tendencias en el mundo de
los negocios.
Finalmente, vale la pena resaltar que un líder no
solo nace sino que se hace. La Universidad a de constituirse en un
espacio de desarrollo de líderes no importa de que facultad estemos
hablando. Esto demanda explorar con nuevas metodologías de
aprendizaje, que incluyan la vivencia personal, la investigación y
los de reflexión que contribuyan a un conocimiento mas íntimo de uno
mismo y de la naturaleza humana. La universidad tiene el reto de
formar líderes con responsabilidad social y conciencia humana.
LIDERAZGO Y DIRECCIÓN PARA EL SIGLO
XXI
Tuvimos la oportunidad de leer hace pocos días un
libro recientemente publicado en Estados Unidos titulado Liderazgo
en el siglo XXI (21 st Century Leadership), escrito por Lynne Joy
McFarland, Larry E. Senn y John R. Childress. Los autores obtienen
conclusiones a partir de 100 entrevistas con importantes líderes
empresariales, sociales y políticos y clasifican sus opiniones
dentro del libro enmarcados en el siguiente esquema:
A nuestro juicio este cuadro resume los elementos
más importante del mundo de las organizaciones sobre los cuales es
necesario poner toda nuestra atención y esfuerzo. Para esto
debemos:
- Comprender que competimos en una “aldea global”,
donde los cambios son cada vez más rápidos y complejos, por lo que
es preciso alinear estructuras, procesos y sistemas, con las
políticas de la organización para flexibilizarla y encontrar nuevas
formas de liderar, que maximicen la contribución de todas las
personas.
- Cambiar nuestro paradigma de poder y nuestros
prejuicios acerca del ser humano, para que conscientes de su
potencial, nos dediquemos a crear ambientes, espacios y condiciones,
tendientes a que cada colaborador piense y actúe críticamente, tome
decisiones y asuma con responsabilidad las consecuencias de su
proceder.
- Crear una visión conjunta, comunicarla y
mantenerla viva para contar con una dirección clara. Igualmente hay
que crear y reforzar valores para delimitar las acciones y definir
“qué no es correcto hacer” y enfocar esfuerzos para mejorar
permanentemente la calidad y el servicio.
- La visión nos ayuda a “sintonizar mentes”, los
valores y principios (principalmente ética e integridad), a crear
una sana cultura corporativa y la calidad y el servicio a sobrevivir
y ser competitivos.
- Practicar el concepto de liderazgo colectivo e
integral, donde la función del “facilitador” es permitir que cada
uno obtenga lo mejor de si mismo y, con sensitividad y una visión
amplia (entorno, organización, equipos e individuos)lograr que solo
se adapte a los cambios, sino que los promueva. Más adelante
comentaremos las principales conclusiones sobre el líder en el siglo
XXI.
- No solo debemos ser los arquitectos de nuestro
propio destino, sino entender que el mundo lo tenemos alquilado de
nuestros hijos. Entender que con nuestros actos y comisiones
construimos una sociedad y, que por ende, tenemos una
responsabilidad transcendente que va más allá de nuestra rutina y de
nuestra habitual apatía. Cualquier esfuerzo en educar será pequeño,
cualquier esfuerzo en crear un mejor futuro es consecuente con el
deber que tenemos de sembrar, sin esperar necesariamente la
cosecha.
PARADIGMAS DE LIDERAZO PARA EL SIGLO
XXI
Los autores del libro definen diez reglas de juego
que serán necesarias para ser un líder eficaz en el próximo siglo. A
continuación presentamos un comentario personal de cada una de
ellas:
1. Todos debemos convertirnos en agentes de
transformación:
Debemos ser maestro del cambio, para lo cual
debemos redefinir y reforzar nuestras habilidades de liderazgo. El
no cambio es estacionamiento y, en un mundo como el que realidades
dentro de nuestro campo de acción personal y profesional.
2. Las jerarquías organizacionales no
funcionan:
El liderazgo al ser individual y colectivo,
requiere de una nueva arquitectura organizacional, en la que el
poder no este fundado en aspectos como el “rango”, el salario o la
antigüedad. Las jerarquías son la consecuencia obvia de la
complejidad que creamos producto de no confiar en el ser humano y
asumir que todos menos uno mismo, son deshonestos, perezosos y poco
listos.
3. El empowerment lidera el potencial
humano:
Es imperativo crear condiciones para que las
personas utilicen su potencial e inteligencia, por lo que debemos
desmontar muchos de los paradigmas que nos distorsionan la realidad.
No podemos seguir separando a los que piensan de los que hacen,
supeditando el ejercicio de la inteligencia a unos pocos, que por
brillantes que sean, jamás igualaran la sinergia que se logra cuando
decidimos facultar el uso de la inteligencia colectiva.
4. Una visión compartida es fuente de
poder:
La visión no sirve si no es creada conjuntamente,
ya que es la única forma que sea compartida y genere compromiso. En
el mundo de hoy necesitamos tener claramente definido el punto de
llegada y contar con una buena brújula. Los mapas (planeación
estratégica) se vuelven rápidamente obsoletos y no generan sentido
de dirección.
5. Principios y valores compartidos generan
alineamiento:
Los principales naturales son la base para guiar
nuestra acción, son las raíces de las que nos nutrimos y los
criterios que adoptamos para encauzar nuestras vidas. Los principios
y valores logran la coherencia y la inspiración necesarias para
mantener una organización saludable.
6. Una organización saludable apoya y
estimula a todos.
La cultura o carácter de la organización, es un
aspecto vital que demanda el esfuerzo conjunto para lograr unas
condiciones que estimulen el trabajo creativo y el cambio.
7. El servicio y la calidad son una forma
de vida:
No podemos seguir pensando que las “modas
gerenciales” son la mejor solución a nuestros problemas. Estos son
valores humanos que debemos practicar permanentemente en nuestra
vida personal y profesional.
8. Valore la diversidad.
Debemos generar sinergia a través del consenso
inteligente y de la sana confrontación, para incrementar la
creatividad, la innovación y la productiva. Lograr sinergia con
grupos Homogéneos es relativamente fácil pero nunca se logra el
mismo impacto que cuando se logra con grupos heterogéneos.
9. Modele enseñe el liderazgo efectivo en
todo momento:
Es imprescindible participar activamente en la
formación de futuros líderes, convertirnos en maestros y generar la
credibilidad a partir de la congruencia entre nuestros principios,
lo que pensamos, lo que decimos y, obviamente, lo que hacemos.
10. El liderazgo efectivo es la divisa del
siglo XXI:
No podemos circunscribir el liderazgo a nuestra
espacio empresarial. Debemos ser líderes de nosotros mismos,
practicarlo en nuestras familias y contribuir a mejorar el liderazgo
en nuestro país y en nuestro mundo.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
EL mundo entero esta descubriendo la importancia
del liderazgo para la sociedad. Está promulgando un liderazgo
centrando en principios naturales y en valores, un liderazgo humano
y efectivo que nos lleve a vivir en un mundo mejor. Un liderazgo a
través de la influencia y no de la autoridad, que se base en la
credibilidad que genera nuestra propia integridad y congruencia a lo
largo de la vida.
Esto demanda un esfuerzo conjunto entre las
familias, las entidades educativas, las organizaciones y, porque no,
los gobiernos, para formar una generación de líderes integrales, de
personas autónomas y responsables que sean creadoras de nuevas
realidades.
Los líderes se hacen, se forman con la experiencia,
con algo de conocimientos y herramientas, principalmente, con
entrenamiento. El liderazgo es cuestión de habilidades, de actitud y
de la posibilidad de ir creando algunos hábitos en esa
dirección.
Podemos leer infinidad de libros, asistir ha
seminarios tradicionales o hacer propósitos de final de año, pero en
la práctica nada de eso funciona. Entre la racionalización y la
práctica hay un abismo, a veces tan grande, que muchos no logran
construir un puente para atravesarlo. Afortunadamente existen hoy en
día metodologías de talleres y de entrenamiento, que a partir de
vivencias reales inspiradas en simulaciones empresariales,
preferiblemente en ambientes naturales, logran generar cambios
profundos en los individuos, en los equipos y en las
organizaciones.
No podemos abordar lo desconocido partiendo de lo
conocido. En la búsqueda no sólo habrá desgaste sino posiblemente
fracaso. Debemos abordar el tema con imaginación, deliberación y
compromiso para contribuir a nuestro propio cambio y, a partir de
nosotros mismos, buscar que los demás también lo hagan.
Para empezar les recomiendo a cada uno de los
participantes en este taller que se responda las siguientes
preguntas:
- ¿Cuál es mi visión personal y profesional? Como quiero que me
recuerden el día de mañana.
- ¿Qué principios y valores guían mi vida y refuerzan mi
liderazgo?
- ¿Cómo puedo mejorar continuamente mis habilidades de
liderazgo? ¿Qué puedo hacer para estar mejor física, mental y
espiritualmente?
- ¿Cómo puedo crear “empowerment” en la gente sobre la que tengo
alguna influencia? Cómo elimino la complejidad y las condiciones
que le impiden a las personas utilizar su inteligencia y ser
dueñas de su propio destino?
- ¿Con qué estoy comprometido? Que acciones desarrollo para
llevarlas a cabo y como interacciono con otras personas para
alcanzar el logro?
- ¿Cómo equilibro mi vida para ser exitoso en los distintos
roles que desempeña? Cómo me desarrollo y automotivo para ser una
persona integral?
- ¿ Qué tan consciente soy, que yo construyo mi vida y defino la
forma en que voy a responder frente a todos los estímulos
externos? y finalmente,
- ¿Cómo puedo contribuir a construir una mejor sociedad para las
futuras generaciones?
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