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Aquí, allí... y en todas partes

 

El dilema que atormentaba en aquellas tardes otoñales de la calle Venezuela a nuestro héroe era tremendo: soportar al querido visitante y perder las valiosas horas jugando dados o Estanciero (versión preciosa y folklóricamente argentina del 'Monopoly' gringo)... o dibujar. Afortunadamente el protagonista de esta historia supo preservar todas estas instancias en equilibrio, lo que le permitió conservar a su amigo  y al mismo tiempo convertirse con la ayuda de su pasión y las horas robadas al estudio, en un dibujante extraordinario. Corrían los años '80 y la tristeza generalizada de Buenos Aires tornaba cada vez más impiadosamente cierta aquella máxima lennoniada de que "el sueño se terminó". Y sin embargo, DELA soñába. Con irreverencia y descaro, como seguramente lo sigue haciendo. 

Dicen que los sueños y su contrapartida, la desesperanza, son un buen vehículo para llegar al arte, y así lo habrá sospechado DELA, quien supo aún en medio de aquellos años complicados, producir una colección de obras que iban evidenciando una madurez artística y personal admirable. Así fue puliendo su oficio con tiempo y esmero. Laborioso y solitario, en el cuartito de arriba -su cuarto- de la vieja casa, daba forma y color a sus criaturas. Las creaba en silencio y las compartía con verguenza, como pidiendo disculpas por el talento inmenso.

Conoció por entonces las mejores escuelas de dibujo, convencido al fin de que había algo que valía la pena estudiar. En esas aulas se codeó con los mejores y se ganó su admiración y reconocimiento.

Pretender sintetizar los eventos, muestras y exposiciones en las que participó en esta última década y pico sería tarea pesada aún para el más osado de los biógrafos, por lo que me limito a tomar como única e imbatible referencia aquella que ubica a nuestro artista exponiendo sus trabajos hace unos pocos años  en la Feria del Libro de Buenos Aires (el encuentro anual de artistas e intelectuales más importante de Latinoamérica junto con la Feria del Libro de Guadalajara, en México).

Ya para entonces -finalizando la década del '90- DELA llevaba un buen rato de haber aceptado que el resto de una vida es demasiado tiempo como para recorrerlo solo. Aunque esto último es mera especulación de quien suscribe, ya que cuentan las leyendas del barrio de Once que lo que ocurrió fue que sencillamente se enamoró de una rubia porteña, linda como una mañana de sol y para mejor, nativa de Libra y fana del glorioso River Plate... que demostró que los milagros existen y que además se pueden dar por partida doble: en efecto, Laura logró casar a DELA y encima con iglesia, señor cura y todo, para regocijo del Señor de los Cielos (no confundir con el Señor de los Anillos) que ya hacía tiempo que daba por perdida a la oveja que mejor dibujaba en el rebaño.

Nueve meses después de la boda llegaría Alejo, con lo cual nuestro héroe se acercaba al viejo mandamiento trinitario que en vano muchos tratamos de cumplir alguna vez, de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Como no hubo suerte con lo del árbol al poco tiempo llegó Francisco, en un afán de DELA por negociar el segundo punto con quien correspondiera. No sabemos aún si el tercer punto se resolverá de igual manera, aunque debo reconocer que esta posibilidad se me hace más seria y concreta que la de imaginarme a nuestro homenajeado escribiendo un libro y no porque no pueda sino porque su fervor para con las artes plásticas es directamente proporcional a su holgazanería para con la literatura, aunque doy fe de que cuando quiere es un buen lector.

Volviendo a la historia, podemos redondear esta mínima e incompleta semblanza biográfica, diciendo que a comienzos del 2001, DELA y su preciosa familia dejaron la mítica casa de la calle Venezuela que fuera cuna de sus hijos y hogar natal de la mayor parte de su obra -y por qué no, de su propia vida-. Pocos meses después la despedida se hizo más grande. Ya no fue la vieja casa y el barrio... ahora era el país.

Desde entonces y hasta hoy, DELA, Laura, Alejo y Pancho le toman el pulso al viejo continente desde la España de sus padres, y van construyendo sus vidas con una calma y una esperanza que en la tierra natal faltaba y se extrañaba. Luchando contra el desarraigo que todos los que estamos lejos de la tierra natal tendemos a padecer de manera casi natural, van los cuatro y a pesar de todo haciendo camino al andar...

DELA ya no dibuja en la casa de la calle Venezuela, pero no demoró su arte en deslumbrar al otro lado del mar y  ha conocido ya las mieles del reconocimiento por parte de aquellos que han tenido un acercamiento a su trabajo. Ha estado ya exponiendo y atendiendo solicitudes de personas y personajes interesados en divulgar su obra.

Pero por sobre todo, DELA sigue acumulando victorias, artísticas y personales, en esta aventura lúdica de ser feliz haciendo lo que ama. Como hobby o como trabajo, lo mismo da.

Aquí, allí y en todas partes, DELA sigue y seguirá dibujando. Creando y recreando. Divirtiéndose y divirténdonos. Y -dicen los que saben- no es poca cosa el poder vivir así...

Este pequeño rincón, que sin duda precede al que será su propio sitio web cuando él se decida a hacerlo, será subido a la red el día 5 de enero del 2003, en ocasión de celebrarse el cumpleaños número treinta y tres de mi mejor amigo, DELA... o simplemente Sergio. Es un regalo que le hago, aunque en mi caso, apreciar y extrañar a alguien que ha sido y es parte fundamental de mi vida no puede ser un regalo. Es más bien un compromiso. Porque uno se compromete con lo que más quiere y valora ya que eso es lo único que le da auténtico sentido a la vida.

Querido amigo, querido hermano, te quiero y te admiro.

El mundo es un lugar mejor por haberte conocido...

 

Mariano Pedrozo

México D.F., Enero de 2003

 

 

 

Fotos de  Laura, Alejo, Francisco y Sergio, colección personal del autor de la página y de la familia de la Fuente.

Sergio de la Fuente nació el 5 de enero de 1970 en la Capital Federal de la República Argentina

Nativo de Carpicornio, fanático furioso de River Plate, de Los Beatles, de Charly García y el flaco Spinetta, ha dedicado la mayor parte de su vida a caricaturizar de manera magistral a prácticamente toda celebridad de la música, el deporte, la política y las artes, no sólo de su país, sino también del plano internacinal.

Asimismo trabaja también desde el lápiz con el humor, creando personajes mitad reales, mitad inventados -como todo auténtico personaje y como él mismo es- a los que sabe  transmitirle con precisión su inagotable gracia y talento para la ocurrencia y el guión divertido.

Como un cronista global en la bisagra de dos milenios que vivimos los protagonistas de esta generación del dos mil, Sergio -como diría Joyce- cierra los ojos y mira para contarnos en una pincelada lo que sabe o lo que sospecha de cada uno de los rostros que captura o de las tiempos que vive. Siempre con una sonrisa a la mano y el corazón por delante.Porque para él, parafraseando a Los Beatles, la felicidad es un lápiz caliente

Esta página no tiene fines comerciales. Simplemente pretendo a través de ella representar de una muy modesta manera el profundo, infinito e incontenible afecto y admiración que siento por alguien que además de ser extraordinariamente talentoso con el trazo, la gracia y los colores, es mi mejor amigo.

Para ello he rocopilado las pocas obras -en comparación con la inmensa cantidad que Sergio ha producido a lo largo de más de dos décadas de trabajo- de las que dispongo en formato digital y he armado una galería, a la que se podrá accesar a través de una liga que se encuentra al pie de esta página.

En ese apartado se podrán observar los dibujos de Sergios agrupados en dos secciones o 'salas'. Por un lado estarán las caricaturas, que expresan la diversidad de estilos que Sergio ha ido dominando con el trancurso del tiempo, mientras que en la segunda se encontrará aquella veta de su obra que se instala en el humor, ya sea a través de dibujos de un solo cuadro o de tiras cómicass. En esta sección y salvo en los casos que se indique otra fuente, también corresponde a Sergio el mérito de los guiones.

Ambas 'salas' de esta galería estarán en permanente renovación ya que pretendo ir agregando paulatinamente otros dibujos que vaya obteniendo de propia mano del autor.

 Mientras llegan, espero que disfrutes de éstos tanto como yo.

 

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-pica en la siguiente imagen-

 

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