1. Resumen
2. Introducción
3. Conceptos de Educación Virtual
4. El modelo Educativo de la Educación Virtual
6. La efectividad de la Enseñanza Virtual
7. Modelo de la Educación en Línea
8. Ventajas y desventajas de la Educación Virtual
10.El futuro de la Educación Virtual
11. Conclusiones
12. Referencias
13. Bibliografía
En este trabajo se presenta un breve análisis de la educación
virtual como un nuevo proceso de aprendizaje
y transmisión del conocimiento a través de las redes
modernas de comunicaciones, para determinar su efectividad mediante un
breve análisis de sus éxitos y fracasos, definiendo sus ventajas y desventajas
así como el futuro que se espera de ellas. Como primer punto se conceptualiza a
la educación
virtual para tener una apreciación general de ella y se analiza el modelo educativo que se debe implantar.
Como resultado de la breve investigación
se encontró como coincidencia que la educación virtual es una muy buena
alternativa de aprendizaje para aquellas personas que no pueden acceder a una escuela
tradicional o llevar cursos de la forma tradicional. También es una buena
alternativa de aprendizaje por que el modelo educativo que se debe desarrollar
en ellas se basa en el aprendizaje
significativo en el que el estudiante construye su propio
conocimiento y el profesor solo le proporciona herramientas para que lo construya, y de esta manera le sirva
de por vida, además de que el estudiante establece y organiza sus tiempos de
aprendizaje.
ABSTRACT
In this work a brief analysis of the virtual education is presented as a
new learning process and transmission of the knowledge through the modern nets
of communications, to determine its effectiveness by means of a brief analysis
of its successes and failures, defining its advantages and disadvantages as
well as the future that one expects from them. As first point it is
conceptualized to the virtual education to have a general appreciation of her
and the educational pattern is analyzed that should be implanted.
As a result of the brief investigation it was as coincidence that the
virtual education is a very good alternative d learning for those people that
cannot consent to a traditional school or to take courses in the traditional
way. It is also a good learning alternative for that the educational pattern
that should be developed in them is based on the significant learning in which
the student builds her own knowledge and the alone professor provides him tools
so that it builds it, and this way it serves him of for life besides that the
student settles down and you/he/she organizes her times of learning.
En la actualidad, como consecuencia de la globalización que se ha manifestado en la mayor parte del
mundo, que ha traído consigo grandes avances en la tecnología
y en la comunicación, diversos campos de actividad se han acogido
de la nueva tecnología para proyectarse y expandirse, debido a la facilidad y
rapidez con que se puede manejar gran cantidad de información.
Uno de los campos que han aprovechado y están aprovechando esta nueva
tecnología es el de la educación, ya que el Internet
es un medio eficaz para garantizar la comunicación,
la interacción, el transporte de información y, consecuentemente, el aprendizaje,
en lo que se denomina enseñanza virtual, enseñanza a través de Internet o
teleformación.
Este tipo de entornos persigue el aprendizaje sin que se produzca una
coincidencia entre estudiante y profesor ni en el espacio ni en el tiempo y asumen las funciones
de contexto de aprendizaje que el aula desarrolla en el entorno presencial.
La incorporación de las tecnologías de información y comunicación en el
ámbito académico ha traído consigo no sólo el dar soporte a las actividades
curriculares y de investigación, sino que ha propiciado el intercambio de
información entre alumnos y docentes de una manera dinámica a través de la Red,
lo que ha dado origen al establecimiento de nuevos ambientes de aprendizaje
basado en el uso de Internet como medio difusor de conocimientos.
Este enfoque de educación incorpora nuevos modelos pedagógicos de conducir el aula de clase para convertirla en un campo abierto de conocimientos en
donde el docente debe desarrollar funciones de liderazgo al plantear ideas, teorías y métodos
colaborativos virtuales a fin de mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje.
Por su parte el estudiante requiere de un alto nivel de responsabilidad para administrar el tiempo necesario en el desarrollo del curso, por lo que debe mostrar eficacia
personal,
practicar buenos hábitos y estrategias
de estudio, y disposición a aprender en un nuevo ambiente.
En la actualidad decenas de instituciones tanto públicas como privadas están desarrollando
y ofreciendo programas de educación virtual
Es un sistema de educación en el cual los alumnos y los profesores
no están en el mismo lugar. (Jackson Bob).
Son aquellas formas de estudio que no son guiadas o controladas
directamente por la presencia de un profesor en el aula, pero se beneficia de
la planeación y guía de los tutores a través de un medio de
comunicación que permita la interrelación profesor-alumno. (José Luis García
Llamas, 1986)
Es un conjunto de procedimientos
cuya finalidad es proporcionar instrucción por medios de comunicación impresos y electrónicos o personas que
participan en un proceso de aprendizaje reglado, en lugares y horarios
distintos de los del profesor o profesores. (Michael Moore, 1990)
Es una estrategia educativa, basada en el uso intensivo de las nuevas tecnologías, estructuras operativas flexibles y métodos pedagógicos
altamente eficientes en el proceso enseñanza-aprendizaje, que permite que las
condiciones de tiempo, espacio, ocupación o edad de los estudiantes no sean
factores limitantes o condicionantes para el aprendizaje.
El modelo educativo de la educación virtual
El título de esta presentación es sin duda pretencioso. Digamos de una vez
que estamos lejos de contar con un modelo pedagógico - por lo tanto teórico -
que oriente con claridad la formas de diseñar y llevar a la práctica un proceso
de enseñanza y de aprendizaje, caracterizado por eso que llamamos "virtualidad".
Por eso preferimos el título en plural. Porque plurales y cambiantes son las
prácticas educativas y las reflexiones teóricas con las que tratamos de
comprenderlas y mejorarlas.
No obstante, es evidente que el tema acapara el mayor número de esfuerzos e
iniciativas de los pedagogos y educadores de todo el mundo. Esta profusión de
trabajos está logrando esclarecer los temas y problemas que las tecnologías de la información y las
comunicaciones plantean a la educación. Contamos ya, si no con modelos
acabados, con un conjunto de principios
que permiten modelar la acción educativa, al menos en algunos de sus componentes
esenciales.
Se considera imprescindible una breve aclaración inicial de términos.
Por "modelo", entendemos estrictamente la definición del diccionario: ejemplar, patrón que se construye y luego se
sigue o copia en la ejecución" (Real Academia de la Lengua Española 1977)
El término "pedagógico" hace referencia a un cuerpo de
conocimientos teóricos y prácticos fruto de la reflexión sobre el fenómeno de
la educación intencional (Fullat 1984). Con ello delimitamos el campo semántico
del término, destacando su carácter de "saber" acerca de los procesos de formación del hombre; y ciñéndolo exclusivamente al caso en que esa
formación sucede porque hay una intención bilateral: enseñar algo a alguien que
quiere aprender.
El término "clase" puede parecer, en un primer momento,
desafortunado; hace inevitable referencia al ambiente de enseñanza restringido
a un espacio cerrado y neutro, en el que se reúne un profesor con un grupo de alumnos, generalmente numeroso, para ver qué aprenden
de lo que el profesor dice o demuestra, casi siempre mediante comunicación
verbal.
Pero es un referente inevitable al hablar de virtualidad; lo virtual, por
su naturaleza, dice referencia a una realidad concreta, que se
puede llamar objetiva; en educación ha de ser el campus, la escuela, la clase. "virtual".
Por otra parte, esa idea convencional de "tener clase" nos permitirá
un buen contraste con una forma diferente de concebir la clase: como un
ambiente de aprendizaje (Proyecto
CONEXIONES, 1988). Hablaremos, pues de la "clase" como un ambiente
que se organiza intencionalmente para favorecer la construcción de conocimientos, habilidades o actitudes deseables.
Más complicaciones presenta el ponerse de acuerdo sobre qué queremos decir
con "virtual". Bette Collis (1998) iniciaba el pasado año una conferencia
sobre universidad virtual señalando la variedad de escenarios a los
que se aplica el término; desde la teleconferencia, hasta los grupos
de investigación avanzada en laboratorios virtuales. Collis ofrece una
definición que parece adecuada a nuestros propósitos: "El uso de la telemática con propósitos de aprendizaje" ("Using
telematics for learning-related purposses").
Señala la autora que lo importante en su definición es que deliberadamente
se omite la idea de "distancia"; el uso de la telemática hace
irrelevante el lugar donde esté la persona
con la que nos comunicamos, o la información con la que trabajamos. De manera
que una clase virtual es un ambiente de aprendizaje que utiliza la telemática
como entorno de interacción y comunicación, en el proceso intencional de
enseñar-aprender.
Pretender hablar de un modelo pedagógico para este tipo de ambiente de
aprendizaje exigirá determinar en qué formas el uso de la telemática podrá
permitir llevar a cabo alguna de las acciones relacionadas con el aprendizaje, en forma mejor de
como lo estamos haciendo sin ella. O bien, determinar las mejores formas de
combinar la telemática, con los elementos pedagógicos óptimos para mejorar la calidad
de la enseñanza y del aprendizaje.
La efectividad de la enseñanza virtual
La pregunta de si la enseñanza virtual es tan efectiva como la
enseñanza presencial para el logro de resultados de aprendizaje, continuará
siendo objeto de debates e investigaciones
durante mucho tiempo. En un reporte sobre el tema Phipps y Merisotis (1999)
señalan que los estudios realizados pueden agruparse en tres categorías: los
que contrastan resultados alcanzados por los estudiantes, los que comparan las
actitudes de los estudiantes frente al aprendizaje a través de estos medios, y los que evalúan el nivel de satisfacción de los
alumnos con la enseñanza virtual. Por ejemplo, en una investigación realizada
por Shutte (1996), los estudiantes de un curso sobre estadística social se asignaron aleatoriamente a una clase
virtual y a una clase presencial.
Los contenidos de las clases y de los exámenes fueron comparables para
ambos grupos. Se encontró que los estudiantes de la clase virtual obtuvieron
mejores resultados en las pruebas. El investigador concluye que las diferencias en el desempeño pueden atribuirse a una mejor capacidad de los
estudiantes para colaborar entre ellos cuando trabajan en línea. En efecto, se
observó que los estudiantes con un mejor desempeño en ambos grupos también
evidenciaron una mayor interacción con sus compañeros. Shutte señala que este
factor colaboración es una variable clave que debe controlarse cuidadosamente
en futuros estudios.
Según Phipps y Merisotis (1999) la mayoría de los estudios indican
que los resultados de aprendizaje que se obtienen utilizando tecnologías para
enseñar a distancia son similares a los que se obtienen mediante la enseñanza
tradicional. También comentan que de acuerdo con resultados de muchas
investigaciones, la tecnología no es un factor tan importante para el
aprendizaje como la naturaleza de las tareas o actividades, las características
del alumno, la motivación o la preparación académica del instructor. Así
mismo, estos autores cuestionan algunos de estos estudios porque no han
definido ni controlado adecuadamente ciertas variables, y porque se han apoyado más en métodos cualitativos
que cuantitativos. Muchas investigaciones manejan el supuesto ilusorio de un
"aprendiz típico", desconociendo así la enorme diversidad de estilos
cognitivos y formas de aprender que caracterizan la población estudiantil.
Palloff y Pratt (2001), dos especialistas en el tema de educación
virtual, comentan que su experiencia de trabajo con la enseñanza en-línea ha
cambiado significativamente la manera como se acercan a los alumnos en una
clase presencial; ya no centran su trabajo docente en exposiciones orales de
los contenidos de los libros; ahora asumen que los estudiantes pueden leer estos
contenidos, y por lo tanto conciben la clase como un espacio para estimular el trabajo colaborativo y autónomo.
En la educación virtual el aprendizaje está centrado en el alumno y
su participación activa en la construcción de conocimientos le asegura un
aprendizaje significativo.
En la modalidad basada en Internet se definen los contenidos y actividades
para un curso partiendo de la estrategia didáctica diseñada por el profesor. El alumno realiza su
proceso de aprendizaje a partir de dichos contenidos y actividades, pero sobre
todo, a través de su propia motivación
por aprender, de la interacción con otros compañeros y de la guía y asesoría de
su profesor.
El alumno de la educación virtual aprende de forma más activa pues no sólo
recibe la instrucción del profesor, sino que aprende a través de la búsqueda de
información, la autorreflexión y las diversas actividades que realiza de manera
individual y colaborativa.
Ventajas y desventajas de la enseñanza virtual
Ventajas para el alumno:
·
Se siente
personalizado en el trato con el profesor y sus compañeros.
·
Puede adaptar el
estudio a su horario personal.
·
Puede realizar
sus participaciones de forma meditada gracias a la posibilidad de trabajar
off-line.
·
Podrá seguir el
ritmo de trabajo marcado por el profesor y por sus compañeros de curso.
·
El alumno tiene
un papel activo, que no se limita a recibir información sino que forma parte de
su propia formación.
·
Todos los
alumnos tienen acceso a la enseñanza, no viéndose perjudicados aquellos que no
pueden acudir periódicamente a clase por motivos como el trabajo, la distancia,
etc...
·
Existe feed-back
de información, de manera que el profesor conoce si el alumno responde al método
y alcanza los objetivos fijados inicialmente.
·
Se beneficia de
las ventajas de los distintos métodos de enseñanza y medios didácticos
tradicionales, evitando los inconvenientes de los mismos.
Para la universidad
·
Permite a la
universidad ofertar formación a las empresas
sin los añadidos que suponen los desplazamientos, alojamientos y dietas de sus
trabajadores.
·
Permite a la
universidad ampliar su oferta de formación a aquellas personas o trabajadores que no
pueden acceder a sus cursos presénciales.
·
Permite superar
la calidad de los cursos presénciales.
·
Aumenta la
efectividad de los presupuestos destinados a la educación: en muchos países los
presupuestos de educación están congelados aunque la demanda aumenta. Mientras que la financiación disminuye, los
gobiernos piden niveles más altos y mayor relevancia del factor
"profesionalizador" de los cursos.
·
Responsabilidad
del sistema educativo: los gobiernos no sólo esperan que las
instituciones educativas mejoren su relación coste-eficacia, sino que también
esperan que éstas justifiquen el uso que hacen del dinero público
Desventajas
A pesar de las múltiples ventajas que ofrece el recurso virtual no se
pueden desconocer los riesgos potenciales por el mal uso que se le puede dar, entre
ellos tenemos:
·
La pasividad del
sujeto frente a este medio, pues se percibe como un "medio fácil".
·
Inexistencia de estructura pedagógica en la información y multimedia
Tecnófobos y tecnófilos.
·
Dificultades
organizativas, problemas técnicos y altos costos
de mantenimiento.
·
Temor a que los
estudiantes vean los medios con pasividad de mirar un programa
de TV (telenovelas) caracterizado por una tendencia al facilismo inmediato,
inconveniente para aprender ciertos contenidos.
·
La tendencia a
trabajar cualquier aspecto o contenido de forma virtual, dejando de lado el uso
de medios más sencillos como el retroproyector.
·
Falta de una
estructura pedagógica adecuada, diseñada intencionalmente teniendo en cuenta
los procesos cognitivos y las formas de aprender de los estudiantes.
Algunos éxitos y fracasos en educación virtual
Según un artículo del New York Times (Hafner, 2002), varios proyectos
importantes de educación virtual han resultado menos rentables y exitosos de lo
esperado. Por ejemplo la Universidad de Columbia, en asocio con otras
prestigiosas instituciones como la Universidad de Chicago, la Universidad de
Michigan, etc., inició hace algunos años un ambicioso proyecto denominado www.Fathom.com
para ofrecer cursos en-línea a través de la Red, en la cual se invirtieron más
de 25 millones de dólares.
El número de estudiantes interesados en los cursos válidos para obtener un
título académico fue inferior a las expectativas, Fathom.com decidió
redireccionar su oferta de cursos hacia la actualización, el entrenamiento
profesional y la educación permanente.
Según los directivos de este proyecto la mayoría de la gente está poco
familiarizada con el aprendizaje en-línea, y este tipo de cursos pueden ir
generando mayor interés y confianza en la enseñanza virtual (www.nytimes.com/2002/05/02 ).
Otro programa de educación virtual que según el artículo de Hafner
(2002) no ha tenido el éxito previsto es el proyecto NYUonline de la Universidad de
New York, creado en 1998 con el objetivo de ofrecer capacitación
y entrenamiento a las empresas. Los cursos desarrollados para este programa no
estaban dirigidos a la obtención de títulos académicos, y se vendían como
paquetes a los clientes
corporativos. En dos años de funcionamiento la universidad de New York invirtió
en este programa cerca de 25 millones de dólares; no obstante, las matrículas
no alcanzaron los niveles esperados, llegando a un punto máximo de 500 alumnos.
Por esta razón el programa fue prácticamente cerrado, trasladando algunas de
sus funciones al Departamento de Educación Permanente de la Universidad, donde
debió estar desde su inicio según opinión de uno de sus directivos. Una lección
aprendida de esta experiencia es que si una institución universitaria quiere
incursionar en el campo de la educación virtual puede hacerlo sin tener que
crear nuevas unidades o centros académicos (www.nytimes.com/2002/05/02).
Contrastando con los dos ejemplos anteriores, la universidad de
Phoenix online es un caso particularmente exitoso de educación virtual. En al
año 1989 fue una de las primeras en obtener acreditación para sus programas vía
Internet.
Su misión es ofrecer una oportunidad a personas adultas que
trabajan para que adquieran los conocimientos y habilidades necesarias para
alcanzar sus metas profesionales, mejorar la productividad
de sus empresas o instituciones, y apoyar con liderazgo y servicio a sus comunidades. Busca una enseñanza equilibrada
entre la teoría y la práctica apoyándose en un equipo docente que no
sólo posee una preparación académica avanzada, sino amplia experiencia en su
ejercicio profesional. Tiene alrededor de 37,600 estudiantes de pregrado,
maestría y doctorado, residentes en más de 70 países diferentes, y matriculados
en programas de Negocios, Administración, Tecnología, Educación, y Enfermería.
Esta universidad ofrece el 100% del currículo a través de la Red. Utiliza un formato asincrónico
que resulta muy flexible y conveniente para los alumnos. Los programas están
diseñados para que se puedan aplicar inmediatamente en el ambiente de trabajo.
La Western Governors University es otro caso muy exitoso de
universidad virtual que merece destacarse. Fue fundada en 1995 por los
gobernadores de 19 estados en la región occidental de los Estados Unidos.
Es una institución cuya enseñanza está basada en competencias,
y que no otorga certificados o grados por un número determinado de créditos aprobados. Tampoco opera bajo un calendario académico
tradicional; una clase puede empezar cualquier día, algunas duran unas pocas
semanas, otras todo un semestre, y otras pueden durar lo que el alumno se
demore para estudiar todo el material del curso.
Ofrece actualmente ocho programas de pregrado y postgrado en tres
áreas: tecnologías de la información, administración de negocios y educación. Su catálogo en-línea
ofrece más de 1000 cursos de 45 universidades y proveedores comerciales diferentes ( www.wgu.edu ).
A los estudiantes no se les exige tomar ningún curso, y para obtener un
título el único requisito es aprobar una serie de exámenes. La función
de los profesores no es enseñar en el sentido convencional; actúan como
consejeros que determinan lo que el estudiante sabe o desconoce, y los cursos
que necesita para que pueda afrontar con éxito las pruebas. Para obtener un
título se requieren competencias en dominios generales como la escritura y las matemáticas,
y específicas del área. Todo el proceso para alcanzar un grado académico gira
en torno al sistema de pruebas.
El futuro de la educación virtual
Según Miller y Miller (2000), se pueden identificar cuatro factores
que juegan un papel crucial en el futuro de la educación virtual: la
investigación sobre su efectividad, los avances tecnológicos, los costos y la competencia
del mercado, y la respuesta a las influencias del mercado.
Los resultados que vayan arrojando las investigaciones sobre la
eficacia de los cursos virtuales como medio de enseñanza y aprendizaje
determinarán su lugar y vigencia en el porvenir. Los avances tecnológicos en
equipos y programas para la comunicación en red ofrecerán nuevas herramientas
para la educación virtual.
Los exploradores de Internet tendrán opciones más sofisticadas para
controlar diversos medios audiovisuales, y los proveedores de conexión a la Red
ofrecerán servicios cada vez más complejos y potentes, que simplificarán
el intercambio de información y el trabajo colaborativo, la distribución
y acceso a cursos con estructuras hipermediales y un alto nivel de
interactividad (Miller y Miller, 2000).
Según el Departamento de Educación de los Estados Unidos, en 1978 el
número de cursos universitarios a distancia era de 52.270, y la población
atendida alcanzaba unos 710.000 alumnos, lo que equivalía a un 5% del total de
alumnos matriculados en programas presénciales de pregrado en ese país. Cabe
señalar que estos cursos se apoyaban en diversos medios como el correo postal,
el correo electrónico y las listas de destinatarios; unos pocos utilizaban
aplicaciones informáticas, audioconferencias o videoconferencias. Actualmente,
según datos de la Internacional Data Corporation, el número de
alumnos que están tomando cursos en-línea puede llegar a 2.23 millones, cifra
equivalente a un 15% de la población estudiantil universitaria (Ko y Rossen,
2001).
Es razonable suponer que el volumen
creciente de servicios de capacitación e información, ventas, y transacciones financieras que se están realizando en
la Red incentivarán cuantiosas inversiones en una mejor infraestructura de comunicación. Con
un ancho de banda mayor, la enseñanza virtual podrá apoyarse más en estrategias
sincrónicas; así, en vez de participar en una sesión de chat tecleando comentarios, el docente y los alumnos pueden
utilizar audio y video para hablar directamente entre ellos, hacer
exposiciones, y cooperar en tareas o proyectos. Las horas de oficina
virtual serán más usuales, apoyadas en plataformas informáticas que permiten la
comunicación audiovisual entre docentes y alumnos, la utilización conjunta de
un programa, el examen y discusión de documentos
en un tablero electrónico (Ko y Rossen, 2001).
Las conexiones de alta velocidad influyen igualmente en las formas de trabajo
asincrónico, que también pueden incorporar video, audio, o animaciones
tridimensionales. En ambientes de comunicación de banda ancha, donde la interacción alumno-docente es más
directa y fluida, los docentes tienen la oportunidad de crear y suministrar
ellos mismos los contenidos, y controlar mejor el desarrollo de los cursos, lo
que influye significativamente en la calidad e impacto de la enseñanza (Ko y
Rossen, 2001).
Las plataformas de administración de cursos, como WebCT, Blackboard,
e-College, o Learning Space son fundamentalmente sistemas
asincrónicos. Aunque incluyen la opción del chat, una herramienta sincrónica,
asumen que los alumnos se conectan a una hora de su elección, examinan el
material disponible en el sitio y realizan la mayor parte del trabajo sin estar
conectados a la Red. No obstante, en ambientes con conexiones de alta velocidad
y comunicación sincrónica se vive la experiencia de asistir a una clase
virtual, es decir, entrar a una hora determinada e interactuar con el docente y
los compañeros utilizando herramientas que soportan el flujo de información de
doble vía. Este tipo de plataformas permiten que el profesor exponga en vivo la
clase, los estudiantes pregunten, hagan discusiones, observen un video y lo
analicen colectivamente, y respondan las preguntas de un examen. El docente
tiene pleno control
de todas estas actividades, por ejemplo puede interrumpir una discusión para
exhibir una fotografía o un gráfico, presentar un documento, una serie de
diapositivas, o un video.
La educación virtual puede ser una alternativa considerablemente más
barata que la enseñanza presencial. Se necesitan menos instructores, menos
aulas de clase, y menos personal administrativo para atender un mayor número de
alumnos. Esta reducción en los costos está estimulando la oferta de cursos
virtuales en un número creciente de instituciones. A medida que la
universidades ofrezcan más cursos y programas en-línea aumentará la competencia
por atraer estudiantes. Esta competencia, sumada a unos costos menores, puede
producir una caída dramática en el número de alumnos matriculados en los
programas presénciales. A la luz
de estas circunstancias, la educación superior sufrirá transformaciones profundas en su
filosofía y organización (Miller y Miller, 2000).
Aunque los medios, los gobiernos, o las instituciones académicas
sostengan que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información son
herramientas esenciales para la educación actual, la fuerza que jalonea estos cambios es el mercado. A medida que
la enseñanza virtual vaya penetrando la educación superior, las universidades
se verán obligadas a introducir reformas que les permitan sobrevivir en un mercado global, tales como: disminuir su planta de docentes,
reducir su infraestructura física,
disminuir los costos de la investigación y cobrar muchos servicios de apoyo,
eliminar la estabilidad de los docentes, y evaluar su desempeño con criterios
económicos. Estas fuerzas podrían alejar la educación superior de sus más caros
ideales de democracia, formación liberal e investigación (Miller y
Miller, 2000).
Podemos considerar que el nuevo modelo educativo virtual está plenamente implantado,
soportado tanto desde su perspectiva tecnológica como didáctica, y su uso se irá incrementando en los próximos años.
Concretamente, en el caso de la enseñanza superior en nuestro país,
prácticamente todas las Universidades públicas y privadas o bien imparten
cursos virtuales en la actualidad o bien han iniciado o realizado ya distintos
proyectos en el área de la teleformación.
En la educación virtual el aprendizaje está centrado en el alumno y
su participación activa en la construcción de conocimientos le asegura un
aprendizaje significativo. Los profesores (facilitadores) ya no centran su
trabajo docente en exposiciones orales de los contenidos de los libros; ahora
asumen que los estudiantes pueden leer estos contenidos, y por lo tanto
conciben la clase como un espacio para estimular el trabajo colaborativo y
autónomo.
En la actualidad decenas de instituciones tanto públicas como privadas
están desarrollando y ofreciendo programas de educación virtual.
A medida que la enseñanza virtual vaya penetrando la educación superior,
las universidades se verán obligadas a introducir reformas que les permitan
sobrevivir en un mercado global, tales como: disminuir su planta de docentes,
reducir su infraestructura física, disminuir los costos de la investigación y
cobrar muchos servicios de apoyo, eliminar la estabilidad de los docentes, y
evaluar su desempeño con criterios económicos.
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CP. CONSTANTINO VÁZQUEZ GARCÍA
CP. JORGE ARMANDO CARMONA RODRÍGUEZ
LAE. MARIO ALBERTO BARRERA REYES
LAE. MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ BAUTISTA
LIA. OTHÓN DARÍO CAMACHO DÍAZ
CP. SONIA REYES REYES
CP. VALENTINA PÉREZ SEQUERA
MAESTRIA EN CIENCIAS DE LA ADMINISTRACION
INFORMATICA ADMINITRATIVA
11 DE JUNIO DEL 2005.