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Es válido que bajo el paradigma de la “sociedad del
conocimiento” y el gran impacto de las tecnologías de la información y
comunicación, se abran nuevas posibilidades para una mejor preparación,
capacitación y renovación en los planteamientos didácticos de los cursos o
programas de desarrollo en la educación virtual. La educación virtual no es
una modalidad, sino un nuevo paradigma en la educación, porque tiende al
estudio de un fenómeno sociológico determinado. No se debe confundir la
educación virtual como un sinónimo de educación mediatizada por tics. Sería
injusto atribuir o afirmar esto, sencillamente porque este nuevo paradigma
tiene y presenta su propio estilo de enseñanza y aprendizaje, así como sus
fundamentos epistemológicos, didácticos y metodológicos. Comparando con la
experiencia de la educación presencial, son otras relaciones sociales las
que se establecen, en un entorno virtual, también se da otro enfoque
pedagógico y otros modelos didácticos. De otro lado, las fuertes exigencias
de aprendizaje continuo en el mundo laboral, plantea a las personas u
organizaciones la necesidad de “formar” enseñando a “autoaprender”,
constituyéndose en una alternativa válida para la capacitación de la persona.
Replanteo que la educación virtual como proceso no tiene limitaciones, como
realidad tiene una, y diría que la principal es la no existencia de
profesionales capacitados en educación virtual. Por otro lado, a la
educación virtual no se le puede atribuir la falta de existencia total de
un trato interpersonal o afectivo con el usuario, ya que justamente este
paradigma presenta sus propias estrategias metodológicas con un ritmo
didáctico a los diferentes estilos de aprendizaje que presentan los
participantes, por ello es que se brinda una serie de herramientas como
chat, correo, listas o foros, trabajos individuales, trabajos colaborativos o grupales, etc. Finalmente, la
generación de este nuevo paradigma denominado educación virtual no busca
aniquilar o quitar el rol del docente, por el contrario propicia en el
docente la oportunidad de convertirse en un estratega, es decir lo
desarrolla para descubrir nuevas formas de hacer las cosas, innovándolo
cada día con la finalidad de que pueda lograr en los participantes el qué,
el cómo y el para qué de su proceso de aprendizaje bajo este paradigma.
(*)Profesora Adscrita al Departamento de Educación-USAT
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