Desde la más remota antiguedad las tierras del valle del Ebro han girado en torno a una venerable tradición que recordaba la venida de la Virgen María,en carne mortal, a la colonia romana de Cesaraugusta.Esa noche del 2 de enero del año 40,con la presencia de la Viregen - para dar ánimos a la pequeña comunidad cristiana del lugar y a su mentor el Apóstol Santiago - se sentaban las bases de la que sería una de las grandes claves del sentir religioso de la que muy bien pudiera llamarse Tierra de María: su dimensión mariana.
Las viejas tradiciones,los acuerdos de las Cortes del Reino,las ermitas,los santuarios...todo recuerda que estamos en tierras profundamente marcadas por la devoción a la Virgen María,asumida en mil advocaciones y magnificada a Nuestra Señora del Pilar.
El relato de la devoción a la Virgen María en tierras de Aragón ha de comenzar sin duda por la Virgen del Pilar.Pero la singularidad e importancia de esta devoción a demandado ya un tratamiento especial en otras partes de esta web (véase advocaciones en la web principal de manu_bary),donde se refleja su importacia y las repercusiones en la religiosidad popular,así como su difusión ecuménica.

POR LOS VALLES DEL PIRINEO ARAGONÉS

El mundo altomedieval,el momento en el que se construyen los cimientos de lo que será el Reino de Aragón,tiene como escenario particular el Pirineo;un territorio de valles que se construyeron en unidades plenamente diferenciadas,con sus costumbres y devociones.Las ermitas van salpicando las alturas,como si el hombre quisiera alcanzar la cercanía de lo divino,como si las gentes necesitaran tener una referencia cuando levantan la vista al cielo en petición de agua, de consuelo o de ayuda.El paisaje condiciona todo y en esa lucha dramática del hombre con el medioMaría a contribuido a la unidad de los pueblos al sentirse amenazados por alguna necesidad,catástrofe o carencia.Por ello abundan las devociones vinculadas a la dominante de la verticalidad:Nuestra Señora de la Peña (Salvatierra o Santa Cilia),Nuestra Señora del Pueyo (Siresa,Acumuer,Ulle,Biniés) o la Virgen de la Cueva,en Jaca.No faltan las que el Santo Monfort llamaba del dominante del alimento:Nuestra Señora de las Eras (Cortilla,Berdún),la Virgen del Prado (Cortillas) o Nuestra Señora de las Viñas (Escó) e incluso la dominante del camino explica las devociones a Nuestra Señora del Puente (La Peña) a la que cantaba "salves"los almadieros al bajar con los troncos de madera por el río Gállego.Nuestra Señora del Camino (Ena),que acabó con la grave sequía de 1720 en Ena y Parternoy,o Nuestra Señora de los Canales,en Oliván.También habría que hablar de la Virgen de Escabués,en el lugar de Echo,ya que tiene una hermosa tradición:la de las doncellas ayunandoalgún día de la semana - durante siete años - para ofrecerselo  a la Virgen simbolizado en un candelabro con siete velas.La ermita de Nuestra Señora de los Palacios,en las tierras serrablesas de Matidero,centra una amplia devoción en la que no faltaba el día de la fiesta la famosa caridad a base de torta y vino.
Entre todas ellas,en estas tierras del antiguo reino aragonés se pueden singularizar dos:Nuetsra Señora de los Ángeles,en Villanúa,es una curiosa talla en madera que pasa por ser la más antigua de Aragón,pues parece oportuno datarla a finales del siglo XI y coincidiendo con el interes que cobra este enclave situado a orillas del Camino de Santiago.Ya no la cubren viejos mantos pero,como escribía el padre Faci en 1750,sus milagros y favores "solamente se hallan en los vivos libros de los corazones"de los hijos de este valle del Aragón "donde se conservan sin alteración alguna y libes del olvido".Mientras tanto,la romería festeja a la patrona de estas tierras en el casi otoñal recuerdo de la Natividad de la Virgen (8 de septiembre) y la Novena nos recuerda que  los viejos códices quieren hablarnos de cómo esta milagrosa  imagen "logró el consuelo del agua" ya en el año 670 de nuestra Era,en tiempos de la Hispania visigoda.
En la ciudad de Jaca está la ermita de Nuestra Señora de la Victoria,

ubicada en el lugar en el que las mujeres de Jaca vencieron a los moros que asediaban la ciudad y que,por la legendaria tradición,se ha convertido en la solemne fiesta del primer Viernes de Mayo,con almuerzo en la ermita,desfiles de escuadrones de agricultores,exhibición de la bandera...Y en esta ciudad pirenaica,la primera capital aragonesa,se conserva actualmente - en la iglesia de los Escolapios - la otra gran devoción mariana de la comarca. La Virgen de la Cueva tiene su ermita en la falta meridional de la peña Oroel,la mítica montaña que se levanta frente a Jaca y que fue cantada por Cervantes o el propio Lope de Vega.El camino a la ermita es largo y en él no deja de haber parajes de entrañables recuerdos,como el presidio por la cruz que levanto el Obispo Lucas Asensio(en el siglo XIX)en señal de agradecimiento porque un grupo de sacerdotes jacetanos había salido ileso de una aparatosa tormenta.El cantar popular le une a la conocida copla "¡Que llueva ,que llueva! / la Virgen de la Cueva " y existen descripciones que nos hablan de la llegada a Jaca de los solemnes romeros,pausados caminantes con tosco sayal,oscuro sombrero a la espalda y bordón. La talla de la Virgen es medieval en sus origenes y renacentista en las reformas a las que se le ha sometido a lo largo del tiempo,siempre como muestra de la profundidad devoción de los pueblos de su entorno (Jaca,Ara,Barós,Navasa o Ulle)que peregrinan en la Pascua de Pentecostés.
 

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