Siete islas,siete patronas.Al margen de la especulación teológica o del acercamiento racional a la figura de la Virgen María,es notorio que la devoción a Nuestra Señora está profundamente arraigada en el sentir popular.Es más,si nos atenemos a la leyenda,su culto es incluso anterior a la llegada de los peninsulares.En otras comunidades españolas,las fiestas mayores están singularizadas en las advocaciones a diferentes Santos,pero en las islas Canarias es la Virgen María la que lleva el ritmo y el peso de las celebraciones cristianas,hasta el punto de que en las dos diócesis canarias existe alrededor de doscientas cincuenta iglesias bajo la advocación de Nuestra Señora,a pesar de que la tradición religiosa cristiana es mucho más reciente que en otras comunidades.Canarias fue evangelizada  por misioneros llegados de la Península con la conquista de las islas hace quinientos años y,a pesar de que el trabajo evangelizador y civilizador no siempre ha sido acertado,las tradiciones quedaron perfiladas desde los primeros momentos y los primitivos pobladores,los guanches,aportaron también,en cierta medida,sus tradiciones y costumbres.

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