TQM – Gestión de la Calidad Total
Autor Mauricio Lefcovich
Consultor en Administración de Operaciones
E-mail mlefcovich@hotmail.com
Introducción
Tenemos que comenzar hablando de los enormes recursos que una empresa
pierde, cuando en su gestión no se atiene a la excelencia en materia de calidad
de procesos, servicios y productos. Estudios efectuados por diversos
investigadores y gurús del nivel de Deming, Juran, Feigenbaum e Ishikawa, nos
hablan de desperdicios debidos a la falta de calidad que rondan en promedio
entre el 25 y 35 por ciento del total facturado. Siendo la falta de calidad uno
de los principales motivos generadores de otros numerosos tipos de desperdicios,
generados éstos por la necesidad de cubrir o superar las falencias en materia de
fallas y errores.
Teniendo en cuenta las cifras antes enunciadas queda totalmente claro el
enorme potencial de mejora que en materia de beneficios y rentabilidad tiene
para la empresa mejorar sus niveles de calidad, llegar a generar productos y
servicios “a la primera” pero no sólo para el cliente externo sino también para
los internos.
Un mejoramiento de la calidad implica aumentar los niveles de productividad
y consecuentemente reducir los costos de producción, pero también los costos
generales de la empresa, aumentando la competitividad tanto por la mayor
calidad, como por los menores costos. La empresa tiene así la posibilidad de
ofrecer productos de alto valor (mayor calidad a menores precios) o bien ganar
mediante precios “premium” resultantes de un alto nivel de calidad y
diseño.
Cuando de calidad se trata ya no sólo es una cuestión de cumplir con las
especificaciones, sino también de tener debidamente en cuenta, como antes se
mencionó, la calidad de los procesos, pero sin dejar de lado la calidad de
atención a los clientes, la calidad del ambiente de trabajo, la calidad del
medio ambiente, la seguridad de trabajadores, usuarios y comunidad en su
conjunto.
Así pues, calidad total es algo que lo abarca todo, tanto en procesos como
en áreas y sectores. Calidad total implica un compromiso ético con la
excelencia, lo cual significa un fervor por la mejora continua de los productos
y procesos.
Es imposible generar calidad hacia fuera de la empresa, sin generar
primeramente calidad hacia dentro de la misma. Mejorar el liderazgo, la
capacitación, los procesos productivos, los sistemas de prevención y evaluación,
la contratación y dirección del personal, la seguridad y la comunicación
interna, son algunos de los factores cruciales para que la empresa sea altamente
competitiva y pueda superar a sus oponentes. Sólo generando la excelencia
interna es factible posicionarse en la mente de los usuarios como un oferente de
productos y servicios con alto valor agregado.
Porque la calidad responde a una ética de la gestión y del trabajo es que
los directivos eligen libremente entre hacer bien las cosas (sus actividades,
procesos y, productos o servicios) o hacerlas mal. Hacerlas bien implica como
premio aumentar sus ventas, reducir sus costos, mejorar la calidad de vida en la
empresa, y hacer factible su supervivencia en el mediano y largo plazo. No
hacerlo, o sea elegir por hacer las cosas mal o sólo más o menos bien significa
la generación de problemas en materia de satisfacción de los consumidores o
usuarios, pérdida de competitividad y consecuentemente pérdida de cuota de
mercado, pérdida de preferencia y lealtad de los clientes y consumidores, y por
supuesto, graves problemas financieros.
Los problemas financieros son el efecto de una mala gestión, y esa mala
gestión es el reflejo de la falta de calidad en materia de producción, de
servicios, de contratación y capacitación de personal, de diseño, y gestión
crediticia entre otras. Es por ello que volvemos a subrayar que cuando se trata
de Calidad Total se hace referencia a todos y cada uno de los aspectos de la
organización.
De nada sirve tener el mejor producto sino se dispone de la mejor
distribución o de la mejor atención al público. De que sirve disponer de un buen
diseño sino se cuenta con buenos procesos de producción y excelentes proveedores
de insumos. Generar el mejor producto a un costo que no pueda ser sufragado por
el mercado tampoco servirá de mucho.
Calidad implica tomar en consideración los deseos y necesidades de los
consumidores, internos (a los efectos del proceso) y externos (en cuanto a los
productos y servicios ofrecidos). También significa la mejora continua. Y ésta
mejora continua no acepta la falta de adecuación a las nuevas demandas. Por ello
es que la mejora continua hace a la calidad total.
Tal como lo manifiesta el título de una de las principales obras de
management de los últimos tiempos, las empresas deben buscar la
excelencia. Sólo la excelencia en la gestión permitirá a las mismas ofrecer
la mayor calidad de la manera más eficiente.
Treinta son los factores claves que una organización debe tomar en
consideración si pretende lograr la Calidad Total. Son éstas, las cuestiones
críticas que se desarrollarán a continuación.
1. Compromiso de la alta administración
La alta administración debe estar totalmente concientizada y consustanciada
con la importancia estratégica y operativa de la calidad, para lo cual deberá
comprometerse plenamente tanto en los aspectos de liderazgo y planificación,
como en los vinculados con la capacitación, mejora continua de los procesos y,
los sistemas de prevención y evaluación que permitan el mayor nivel de calidad y
satisfacción. Ello implica destinar todos los recursos que sean necesarios para
hacer factible la calidad, se trate tanto de recursos financieros como de
tiempos de dedicación.
2. Trabajo en equipo
La implementación de los sistemas de trabajo en equipo destinados a la
resolución de problemas y generación de soluciones, son una forma de lograr la
participación activa y comprometida de las personas que están más cerca de los
problemas, con lo cual se hace un uso efectivo de sus conocimientos y
experiencias, además de provocar un trabajo en equipo lo cual aparte de generar
sinergias permite una más rápida puesta en práctica de las soluciones. Un
empresa de alta competitividad no se concibe sin la existencia de trabajos en
equipo, y sobretodo sin Círculos de Control de Calidad. Debe siempre tenerse
presente que “no hay compromiso sin participación”, y la mejor forma de fomentar
la participación es mediante el trabajo en equipo.
3. Medición de la calidad
El control de calidad debe basarse en hechos y no en simples apreciaciones.
Definir las especificaciones a cumplimentar y alcanzar, determinar los puntos de
control, los elementos o aspectos a ser medidos, determinar los medios o
sistemas a utilizar para la medición y, capacitar a las personas encargadas de
la misma, son aspectos cruciales a tener en consideración. El sistema y medios a
utilizar deben cumplir con niveles de exactitud y precisión.
Una de las herramientas fundamentales para la medición de la calidad radica
en el seguimiento y análisis de los costes de calidad.
4. Corrección de problemas
Implica llegar a las diversas causa raíz de los diversos
inconvenientes a los efectos de superarlos, actuando de tal forma sobre las
verdaderas causas de los problemas y no sobre sus síntomas o causas más
inmediatas o superficiales. Saber preguntar cinco o más veces de manera sucesiva
el “¿por qué?” de cada situación o problema existente, permite llegar a
la causa raíz y con ello dar solución definitiva a la misma. Grandes
maestros de la calidad como Imai, Ohno y Karatsu lo aconsejan, y los resultados
están claramente a la vista; sólo basta con observar la calidad de los productos
japoneses.
5. Comité de Calidad
La cuestión Calidad es lo suficientemente importante, razón por la cual
requiere la existencia de un comité especialmente creado a ese sólo efecto, con
el fin de monitorear la implantación del sistema de gestión de calidad total, su
posterior desarrollo y la mejora continua de los procesos y, niveles de calidad
y satisfacción alcanzados.
6. Capacitación y educación
La calidad total comienza y termina con la educación. Cuando se
habla de calidad total estamos hablando de calidad en todos los sectores y
actividades o procesos de la empresa, por tal motivo, hacer real dicha calidad
implica sí o sí capacitar a todo el personal de la empresa, incluyendo a todos
los directivos. No importa cual sea su nivel jerárquico o sector funcional,
todos deben comprender el significado de la calidad, su importancia, y cómo
hacerla realidad y mejorarla día a día.
La capacitación es una de las bases fundamentales para lograr la calidad
total, y constituye una de las herramientas y pilares del accionar preventivo.
Aumentando los recursos destinados a la prevención disminuyen de manera más que
proporcional los costes por fallas internas y externas. Por tal razón la
capacitación cobra una importancia fundamental a la hora de gestionar la
calidad.
7. Objetivos de mejoramiento
La planificación para la mejora continua acompañado por la actividad de
benchmarking permite establecer nuevos objetivos a alcanzar en materia de
calidad, productividad, costes, y tiempos de entrega. Mejorar la calidad es
disminuir los desperdicios, generar mayores ventas e incrementar la
rentabilidad. Por tal razón la utilización del “análisis inverso” permite
partiendo de los objetivos en materia de rentabilidad saber que niveles de
calidad deben ser alcanzados para hacerlos factible. Luego deberán establecerse
los plazos y los recursos necesarios para lograr tales objetivos.
8. Prevención de defectos
La capacitación, al igual que el Poka Yoke, el Análisis Negativo y el
Control Estadístico de Procesos (SPC) son las herramientas fundamentales para el
aseguramiento de la calidad. Actuar preventivamente y no por reacción ante el
surgimiento de los problemas es la cuestión fundamental cuando de Gestión de la
Calidad Total se trata. Asegurar la calidad adelantándose a los hechos y
adoptando medidas para evitar su ocurrencia, determinando los factores que hacen
a la calidad y controlando su cumplimiento, permiten hacer factible procesos y
productos libres de fallas.
9. Recompensas y reconocimientos
En materia de premios, éstos deben ser de carácter global, de manera tal de
evitar las competiciones entre individuos o entre grupos. Lo que importa es el
buen funcionamiento del sistema como un todo y no sólo de partes de éste. Cuando
se trata de sugerencias, premiar al que produce la idea y no a los que la ponen
en práctica, llevará a que estos últimos no tengan mayor interés en que dicha
idea triunfe. En cambio si se premia tanto al que la genera como a los que la
ponen en práctica se crea un ambiente de “gano – ganas”. Los que la tienen que
implementar pondrán lo mejor de sí para que las ideas triunfen, alentando a los
compañeros a generar ideas, ya que todos saldrán beneficiados de
éstas.
10. Procedimientos del programa de calidad
Implantar métodos y herramientas conducentes a prevenir la ocurrencia de
errores y fallas. Dar prioridad al “control en la fuente” y la
utilización del Poka Yoke.
11. Crecimiento con rentabilidad económica
Los costos incurridos en prevención y evaluación aparte de ser fijos, deben
ser considerados como inversiones. El incrementar la prevención implica menores
necesidades de evaluación, pero sobretodo una importante caída en los costos por
fallas internas y externas. En la medida en que la producción aumenta, los
costos fijos por unidad disminuyen, aumento que se ve impulsado por las mayores
ventas debido a la excelencia en calidad y los menores precios.
Una política y planificación enfocada a las actividades de prevención
generan notables incrementos en la rentabilidad. Una herramienta muy útil a la
hora de gestar la prevención consiste en la implementación del Sistema
Matricial de Control Interno.
12. Necesidades de los clientes
La auténtica calidad sólo es factible cuando se tiene en consideración las
necesidades y deseos de los clientes y consumidores. Diseñar y producir algo que
no necesitan o no valoran los consumidores carece de calidad.
Realizar la calidad es tener en cuenta lo que el cliente entiendo por
calidad para un determinado producto o servicio. Sólo así la empresa está en
condiciones de generar un auténtico valor agregado.
13. Proceso de planeación
Planificar para la calidad, o tomar con la debida consideración la calidad
en la planificación es el tema fundamental de este punto. Si la calidad debe
invadir todas las áreas, actividades y procesos de la organización, es
fundamental que ésta tome en cuenta la calidad en cada una de las funciones
fundamentales del proceso administrativo, siendo la primera de las funciones la
planificación.
La planificación concebida como la selección de misiones y objetivos,
estrategias, políticas, programas, y procedimientos para lograrlos; debe tener
en la calidad un punto de referencia. Cuando de objetivos de calidad se trata,
la norma ISO 9004 define los objetivos de calidad como elementos fundamentales
de calidad, tales como la aptitud para el uso, función, seguridad y
confiabilidad.
14. Planeación estratégica
La calidad total es el paso a la excelencia, y ésta última es el objetivo
estratégico de toda empresa que pretenda ser competitiva y ganarse el
posicionamiento en la mente del público consumidor.
Por tales razones, es esencial que la calidad sea uno de los elementos
centrales de la planeación estratégica. Sólo cuando la calidad forma parte de la
visión, de la misión, de los objetivos, los valores y las políticas de la
empresa, será factible lograr un compromiso absoluto de toda la organización,
sus proveedores y, distribuidores con la Calidad Total.
15. Cultura de la calidad
La conducta de los directivos, la política de la empresa y los valores
trascendentes de la organización deben evitar contradicciones que “torpedeen”
los planes y objetivos estratégicos y operativos de la empresa.
Poseer una cultura de la calidad implica que la organización como un todo
comprende la importancia fundamental de ésta, para la subsistencia y
competitividad de la misma. Lograr la cultura de la calidad implica que todos
los miembros de la empresa están real y auténticamente consustanciados con la
mejora continua y la generación de valor agregado para los clientes.
16. Enfoque total de sistemas
Entender, pensar y enfocar la empresa como un sistema es el gran secreto
para alcanzar la calidad total. El comprender que el todo supera a la suma de
las partes, y que un componente o factor, sea humano o material es tan bueno
como lo es el sistema, son conceptos que tanto los directivos como los empleados
deben entender y saber comprender. De nada servirá la suma de numerosos
empleados “estrellas”, si los conflictos entre ellos o su particular forma de
ser, generan resultados menores que aquella organización que sumando individuos
inclinados al trabajo en equipo producen óptimos resultados.
Tampoco puede dejarse de lado que muchas veces podemos cambiar
constantemente de empleados, proveedores o máquinas, y a pesar de ello no
mejorar los resultados, debido a que el sistema que genera los magros resultados
continúan sin cambios. Malas políticas, errores de planificación, falta de
confianza entre empleados y directivos, impiden mejorar los resultados
operativos.
17. Comunicación de la información
Sistemas de información eficaces y eficientes resultan fundamentales a la
hora de controlar, analizar y mejorar los niveles de calidad, productividad y
satisfacción. Tableros de Comando, Andón, Gerencia Visual, son algunos de los
elementos prácticos y creativos disponibles para mantener a todo el personal y
directivos al tanto del funcionamiento de los procesos.
18. Políticas de calidad
Las mismas hacen a la mejor gestión de la empresa en su búsqueda de la
excelencia. Los directivos y líderes deben tener perfectamente bien en claro
adonde debe llegarse y cómo hacer para lograrlo. Sin ideas claras y precisas los
empleados no sabrán a que atenerse. Políticas claras y no contradictorias en
materia de relaciones con proveedores, contratación de personal, inversión en
capacitación y entrenamiento, y en sistemas de premios y castigos son
fundamentales a la hora de lograr la calidad total.
19. Misión y visión
Tener bien defino a que se dedica la empresa, y donde quiere encontrarse
dentro de un largo plazo, sirve para definir los objetivos estratégicos en
materia de calidad. Sin una visión clara se dificulta el liderazgo y el
consecuente apoyo de los seguidores. Una visión de alto valor servirá para
potenciar la inspiración y firmeza del líder.
20. Constancia y planeación para la competitividad
La calidad se diseña y se produce, no se controla. Es una forma de
afirmar con justeza la importancia crucial que tiene planear y dejar elementos
que permitan una estandarización tanto de los procesos como de los productos y
servicios. La calidad no debe ser nunca propiedad de un individuo, sino de la
organización. Cuando la calidad depende de un individuo la organización perderá
la calidad cuando pierda a éste. La calidad debe depender del buen
funcionamiento del sistema, y no de las capacidades de uno o varios individuos.
Ello hace también a pensar a la organización y a la calidad total como un
sistema.
21. Métodos de supervisión
Los métodos y sistemas de supervisión han cambiado radicalmente. Los grupos
tienden a autodirigirse, con lo cual los supervisores pueden controlar a un
mayor número de personal, concentrar sus esfuerzos en ser facilitador e
inspirador de los Círculos de Calidad, dedicarse a las actividades con mayor
grado de creatividad e innovación, para de tal forma mejorar la calidad de los
productos y procesos. Su conducta debe dejar de ser reactiva, para darle
prioridad al enfoque preventivo y proactivo.
22. Interacción entre los departamentos
La conjunción entre los diversos departamentos es fundamental tanto a la
hora de reducir costes, como a la hora de mejorar los plazos y tiempos de
respuesta. Una mejor comunicación horizontal acelera y facilita la resolución de
los problemas, mejorando además la gestión de los procesos.
Ha llegado la hora de hacer caer los muros, permitiendo un auténtico
trabajo en equipo de la organización como un todo. No hay más lugar para los
“clanes” o “tribus”. Los departamentos y sus miembros juegan para un solo
equipo que es la empresa.
23. Control de proveedores
Se debe terminar con la práctica de adquirir bienes o servicios sobre la
base del menor precio, es necesario evaluar el coste total, para lo cual debe
tomarse en consideración la calidad de los productos, los planes de mejoramiento
a mediano y largo plazo, la participación de los proveedores en los diseños de
productos, servicios y procesos, las frecuencias y volúmenes de entregas entre
otras.
Poseer proveedores de primer nivel reduce los costes de inspección, al no
ser necesario las verificaciones de contenidos, calidad y cantidad, pudiendo
recepcionarse los insumos y partes directamente en las líneas de ensamble o
producción.
24. Auditoría de Calidad
Las Auditorías Operativa e Interna, deben centrar su esfuerzo en mejorar la
calidad de la organización como un todo, para lo cual se encargarán de controlar
el cumplimiento de los estándares fijados, como así también de las políticas de
calidad establecidas.
De nada servirá limitarse a evitar desfalcos, si se están perdiendo
clientes por la mala atención o los decepcionantes niveles de satisfacción.
Perder clientes implica perder el principal capital de la empresa, perdiendo
ventas y futuros clientes (debido a la publicidad boca a boca negativa). Nunca
debe olvidarse que el coste de conseguir un nuevo cliente supera al coste de
conservar uno actual.
25. Control del proceso
Definir los estándares, evaluar el cumplimiento de los mismos, y planear su
posterior mejora conforman las características distintivas del control de
proceso. El Control Estadístico de Procesos es el arma fundamental, y por lo
tanto la comprensión de éste de parte de directivos y empleados es crucial.
Cabría preguntarse cuantas empresas tienen hoy día implementado el Control
Estadístico de Procesos.
26. Diseño del producto
Concentrar el esfuerzo en el momento de diseñar el producto o servicio
tiene consecuencias e implicancias de gran magnitud en los posteriores costos de
elaboración y procesamiento. Aumentar el tiempo y los recursos en ésta labor,
genera importantes reducciones posteriores en materia de costos y
fallas.
27. Compromiso con la mejora continua
La aplicación de las etapas de Planear-Realizar-Evaluar y Actuar (PREA),
constituyen la esencia del proceso de mejora instaurado por el Sistema y
Filosofía Kaizen. La mejora continua es uno de los pilares fundamentales del
“Lean Production”, lo cual permite una disminución continua de desperdicios
(mudas).
28. Creatividad e Innovación
Hacer de la creatividad e innovación fuentes permanentes de mejora en los
productos, servicios y procesos. La organización debe hacer de la creatividad
una forma de resolver y prevenir problemas, satisfacer nuevas necesidades y
requerimientos de los clientes internos y externos.
Por tales motivos, la dirección debe remover los obstáculos y barreras a
la creatividad e innovación, generando un ambiente propicio para su fecundación
y desarrollo.
29. La ética como factor clave y determinante
Sin ética no hay calidad. Una auténtica calidad en servicios y
productos, requiere del más alto nivel ético por parte de directivos y
empleados. La ética en los negocios y la ética de trabajo es lo que se
observa como factores fundamentales en las empresas de excelencia.
El respeto por los empleados, por los consumidores, y por la comunidad,
resultan los cimientos sobre los cuales se construyen las empresas que generan
un alto valor agregado en todo el sentido del término.
30. Reconocer los factores del comportamiento
organizacional
La calidad requiere liderazgo, ética, capacitación y planeación entre otros
factores claves. Pero el no reconocer a tiempo los factores psicológicos,
sociológicos, políticos, antropológicos y psicosociales a los cuales están
expuestas las relaciones y comportamientos humanos, hará fracasar todo intento
por lograr la Calidad Total. Es aquí donde el Desarrollo Organizacional y una
correcta dinámica de grupos cobra vida e importancia vital para el futuro de la
empresa.
Conclusiones
No hay calidad sin ética. La ética es la base de la calidad. El
compromiso ético lleva a los empresarios que la adoptan a buscar incesantemente
generar la mayor calidad en el ambiente de trabajo para sus empleados y obreros,
la mayor calidad en los productos y servicios para sus clientes y consumidores,
y la mayor calidad para la comunidad.
A parte de las cuestión ética, el mismo sano egoísmo del cual nos hablaba
Adam Smith, debe llevar a los empresarios dentro de un juicio racional a buscar
la mayor calidad total a los efectos de incrementar sus beneficios, ya que
mediante la calidad generan menos desperdicios, aumentan la satisfacción de su
personal y de tal forma incrementan sus niveles de productividad, aumentan la
satisfacción de los clientes y usuarios, generando al mismo tiempo y gracias a
todo ello una fuerte ventaja competitiva para la empresa y sus marcas.
De lo antes dicho surge claramente que la ética es rentable para la
empresa, pues moviliza a todos sus componentes humanos en la búsqueda de la
excelencia, la cual se apoya en la filosofía de la mejora continua.
Si cada empresa busca la mejora continua de sus productos y procesos,
mejorando su calidad, reduciendo sus costes, e incrementado la productividad,
contribuye no sólo a su propia capacidad competitiva, sino que genera en la
sinergia con las demás empresas un ámbito de crecimiento económico, el cual se
ve sustentado en toda economía sana por el incremento en sus niveles de
productividad.
La calidad total es algo que no sólo debe importar al empresario
individual, debe ser objeto de interés por parte de las cámaras empresarias,
universidades, gobiernos, políticos, consumidores, e inclusive el periodismo. La
calidad es la base de la productividad, y ésta es el auténtico motor del
desarrollo económico, algo que está por encima del mero crecimiento económico.
Así lo han entendido y comprendido países como Japón o Estados Unidos, donde
la calidad total es un asunto de Estado.
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