Fotografías de algunos de nuestros viajes: Familia Mena

mujer bereber (Túnez), 1998

Después de visitar Turquía y Egipto, me apetecía volver a un destino que tuviese un toque exótico. Está bien de vez en cuando sentirse un poco lejos de casa, aunque geográficamente estemos cerca. Un destino turístico se ponía de moda en el año 1998, el norteafricano Túnez. En principio la cosa pintaba bien. Visita a la capital y a otras ciudades importantes, una salidita al desierto y algo de playa. En fin de todo un poco. Pero nada más lejos de la realidad, tanto es así que este viaje realmente no se lo recomiendo a nadie si antes no se ha pasado por los principales destinos. Lo repito para que quede bien claro, si lo que se busca es una mezcla de exotismo con un toque oriental y musulmán, hay que elegir grandes destinos como los antes mencionados.

La salida fue desde Barajas y en algo así como dos horas llegamos a Monastir, ya de madrugada, y desde allí una panzada de kilómetros hasta la capital, Túnez. Largo trayecto en autobús durante el cual pudimos observar el apuñalamiento de una persona en la cuneta de la carretera. ¡Vaya comienzo de viaje! exclamamos. Fue divertido ver como la gente del autobús se miraba horrorizada mientras buscaba algo con que defenderse. Yo sabía que la cosa no era para tanto. María en la ciudad romana de Dougga (Túnez), 1998

Llegamos a Túnez capital y a la mañana siguiente una visita por su zoco, eso sí, con las pestañas por los suelos. Apenas habíamos dormido cuatro horitas. Después de visitar el Gran Bazar de Estambul o Khan Al-Khalili en el Cairo este mercado no puede decirte gran cosa. Arquitectónicamente nada reseñable salvo la mezquita de El Zeitun. Y a destacar solo el calor sofocante. Al igual que en el resto de países islámicos que había visitado, las mujeres vestían de formas variadas. Unas de forma occidental, otras con la típica chilaba, y algunas añadían el hiyab para cubrir su cabeza. Esta última forma más acusada cuanta más al sur del país nos desplazamos. Por todas partes encontramos retratos, monumentos y el nombre de Habib Bourguiba. Este personaje fue el primer presidente al lograr la independencia de Francia. Un dato curioso, en 1975 el Parlamento tunecino lo eligió como Presidente vitalicio. O sea, algo así como ser un Borbón en España, colocado de por vida. Tiene un suntuoso mausoleo en Monastir. Tras la visita rutinaria a la capital llegaba uno de los momentos más esperados por mí, la visita a las cenizas de Cartago. Digo cenizas y no ruinas ya que no queda nada de nada. Efectivamente las palabras de Catón fueron llevadas hasta las últimas consecuencias, ¡delenda est Carthago! Y así sucedió. vendedor mercado, isla de Djerba (Túnez), 1998

A la destrucción total de la ciudad provocada por los romanos tras la Tercera Guerra Púnica, hay que añadir el uso de sus restos para posteriores edificaciones. Ya sólo me cabía hacer funcionar la imaginación para recrear la distribución de la antigua ciudad y de su magnífico puerto. Menudas guerras debieron ser esas de romanos y cartagineses. Desde luego no se imaginaba Aníbal que su decisión de atacar Sagunto llevaría la ira de Roma a tales extremos. No debió nunca menospreciar al emisario romano. Aunque si analizamos la estrategia del cartaginés se podría decir que algo debía intuir, ya que la decisión de avanzar con su ejército sobre Roma pudo corresponder a la idea de llevar la guerra fuera de sus territorios ante la que se le venía encima. El general cartaginés se dirigió a Roma desde la Península Ibérica, cruzando los Pirineos y atravesando la Galia. Su gran ejército estaba compuesto por unos 100.000 hombres. Entre ellos la mayor parte eran íberos. Si ya legendaria fue su gran osadía, aún más novelesca la hizo el que llevara consigo un gran número de elefantes como arma ofensiva. Me imagino la cara que debieron poner sus enemigos cuando vieron por primera vez a esas bestias de tremendos colmillos corriendo hacia ellos en estampida. a las puertas del Sahara (Túnez), 1998

Bueno, ahí tenemos un acontecimiento histórico que vincula el pasado de estas tierras con nuestro país, aunque advierto que hay más. Como muestra de que no voy a ser totalmente negativo con respecto a este país, voy a recomendar un sitio magnífico que es de visita obligada, el museo del Bardo. Tiene una colección de mosaicos romanos insuperables. Muchos desconocen que estas tierras norteafricanas fueron parte del mundo romano igual que lo fueron España, Francia o Rumania, por poner algún ejemplo. Sólo la invasión islámica pudo borrar la huella de Roma y la del cristianismo. De no ser por la invasión islámica de los siglos VII y VIII las dos orillas del mediterráneo serían hoy una gran unidad cultural. Como prueba de esto que digo visitamos en este país monumentos de gigantescas dimensiones, como las fabulosas termas de Antonino Pio y el tremendo anfiteatro de El Jem. El Jem es uno de los más grandes tras el de Roma, ya que su capacidad era para unas 35.000 personas.Y para apostillar ésto no quiero olvidarme que en Sousse pudimos entrar a unas catacumbas impresionantes de los siglo II al IV. Éstas albergan unos 10.000 restos humanos. El día lo acabamos visitando el pueblecito de Sidi Bou Said donde tomamos el típico té con piñones. Se trata de un encalado pueblecito andalusí de ventanas y puertas azules. Parece ser que algunos famosillos han tenido residencia aquí, entre ellos Sofía Loren. Que guapa era la moza. Ciudad de Gafsa (Túnez), 1998

Nos despedimos de la capital en dirección noroeste, bordeando la costa para visitar otras poblaciones como Bizerta y Tabarka. En Bizerta recorrimos sus callejones y compramos una chilaba femenina para María. De allí a Tabarka, nombre que nos resultaba familiar ya que frente a las costas de Alicante hay una pequeña isla de igual nombre, Tabarca o Nueva Tabarca. Esto no se debe a ninguna casualidad ya que toma el nombre de esta localidad tunecina. En el siglo XVIII fueron instaladas por el entonces monarca Carlos III, decenas de familias de origen genovés en la isla alicantina que por aquel entonces se denominaba de San Pablo. Estas familias provenían del islote tunecino donde durante mucho tiempo se dedicaron a la recogida del coral. De ahí que aún hoy en día los apellidos característicos de los habitantes de esta isla española sean Ruso, Chacopino, Pianello y alguno más. Desde luego no hay sitio en el mundo donde no encuentres la huella de un italiano. Y lo digo con conocimiento de causa. Vaya culo inquieto el de esta gente. Aún hoy en la Tabarka tunecina el coral es de gran importancia, puede adquirirse este coral en todas las tiendas de la zona. De la zona norte, granero de este país y en sus tiempos de Roma, emprendimos camino hacia el sur. Que recuerde ahora visitamos poblaciones como: Tozeur, Kairouan, Gabes, Sfax, Gafsa, Nefta, Monastir, Sousse, e Isla de Djerba. Y tampoco nos perdimos las antiguas ciudades romanas de Dougga y Sbeitla. Como ven un viaje muy completito. Túnez 1998

En Kairouan, dicen que la cuarta ciudad santa del islam, visitamos su mezquita levantada utilizando piedras de antiguas construcciones romanas. María para la visita se puso la chilaba que había comprado en Bizerta, así evitó tener que cubrirse con esa porquería que dan a la puerta de las mezquitas. Lamentablemente no nos dejaron entrar en la zona de culto ya que en este país al contrario que en Egipto no se deja pasar a los infieles a estas dependencias. Cuentan que esta pohibición se basa en una ley de tiempos de la colonia francesa, pero bueno, han pasado muchos años y ahí la mantienen. En esta ciudad también visitamos una tienda de alfombras. La típica visita que siempre acarrea una excursión organizada, ¡aburrido! ¡aburrido! Alguien del grupo compró una alfombra y encargó que se la enviasen a Sevilla. Siempre me quedé con las ganas de saber si se la enviaron. Tengo mis dudas. De Tozeur recuerdo el palmeral, donde te explican que si hay palmeras macho y hembra, que si sólo las hembras dan dátiles... te hacen una demostración de como se sube a una palmera de tal forma que... te dan un paseo en una calesa entre... y así pasas la mañana. También hay un zoológico donde un dromedario bebe coca-cola, además de contar con serpientes, lagartijas y escorpiones con los que María se hizo varias fotos. Visitamos los oasis de Nefta y Hazoua donde compramos rosas del desierto que, por cierto, luego quedan estupendamente en casa. Valen la pena, aunque pesen, ya que tienen un precio muy elevado en España. Los oasis de pena, nada que ver con esa visión idílica que tenemos de ellos. María durante el espectáculo de la cena bereber (Túnez), 1998

Valió la pena llegar hasta el lago salado de Chott el Jerid, donde paramos para hacernos unas cuantas fotos. Una larga carretera recorre esta extensión de sal. Era la segunda vez que veía un lago de estas características y me gustó. Los distintos minerales dan una gama de colores de lo más curiosa. Estando en un país norteafricano no podía faltar un recorrido en dromedario a las puertas del Sahara. El recorrido fue corto ya que para mi desgracia se rompió la silla y caí, tuve una fuerte contusión que casi me manda al hospital. Las sillas de estos dromedarios estaban en un estado lamentable. Durante el trayecto vimos un zorro del desierto, son muy bonitos. El resto de los días los pasé bastante mal, la caída me provocó un gran hematoma en la cadera, el dolor era tremendo. Al llegar a Madrid y durante una guardia, fui a que me hicieran una radiografía ya que aquello no era normal. Tenía una ligera fisura, y se me había provocado una bursitis. Era cuestión de tiempo el que remitiera el dolor. ¡Puto viaje en camello! no se pueden hacer ciertas actividades así porque sí. Probamos la carne de camello y mi opinión no puede ser muy buena, ya que estaba como una suela de zapato. La típica mierda que nos suelen dar de comer a los turistas, en casi todas partes pasa igual. Añorábamos un buffet libre. Tampoco faltó el viaje a Matmata, zona donde nos dijeron que se habían rodado escenas de la película la Guerra de las Galaxias. Casi se nos caen las lágrimas de la emoción. Seguro que vinieron aquí buscando el lado oscuro. Es en esta zona donde habitan los bereberes de Túnez, el más antiguo pueblo norteafricano. Pueblo histórico muy anterior a la arabización cultural. Poseen su propio idioma el tamazight, que posee una gran variedad dialectal, y así mismos se denominan amazigh, cuyo significado es hombres libres.mujer tunecina (Túnez), 1998

Este pueblo de tez blanca y muy similar a los habitantes de la otra orilla del mediterráneo, es el antiguo pueblo del norte de África. Parte de nuestros ancestros debieron de proceder de estos pueblos bereberes que hace unos 6000 años coincidiendo con la desertización del norte de áfrica y la consiguiente expansión del Sahara, emigraron a las islas y la otra orilla del mediterráneo. Los antiguos guanches sustrato de la actual población canaria, eran de origen bereber y hablaban una lengua tamazight. Hoy en día los tunecinos al igual que el resto de norteafricanos responden a una gran mezcla racial. Son individuos generalmente de piel muy morena, pelo ensortijado y ojos oscuros. Hay individuos con rasgos semejantes a los mediterráneos y otros que presentan rasgos negroides. Al sur del país hay una importante población negra descendiente de los esclavos traídos del áfrica subsahariana en otros tiempos. Debido a la gran insistencia de María asistimos a una cena bereber. Uno más de esos espectáculos preparados para estafar a los turistas en todos los sentidos. En la isla de Djerba a la que se llega a través de un transbordador, visitamos la sinagoga de la Ghriba. Hay una comunidad judía que dicen es de las más antigua del mundo, ya que llegaron allí en el año 584 a. de C. tras la destrucción de Jerusalén por Nabuconodosor. Bueno, eso cuentan, a saber. Nos acercamos a Guellala el pueblo de los alfareros. Completamos la visita turística visitando un pequeño mercado. Cuatro años después, en 2002, habría un gran atentado en esta sinagoga en el que murieron 21 personas. María haciendo parasail, monastir (Túnez), 1998

Sitio turístico costero a imitación europea es Port el Kantaoui, con puerto deportivo y tiendas. Pero en una escala pequeña y para mí sin ninguna gracia. Hay allí un barco pirata en el que se puede hacer un crucerito de un par de horas, mientras se toma el sol y se bebe una coca-cola. Para quien conozca Port Saplaya en Alboraya, podrá hacerse una idea si le digo que es bastante más bonito que el tunecino.

Al final del viaje pasamos unos días en la playa de Monastir y Hammamet. Hay muchos hoteles en primera linea que se pueden recorrer a pie. Es entretenido mientras se pasea por la arena ir entrando en cada uno de los hoteles y aprovechar para pegarse un baño en sus piscinas. María aprovechó para realizar parasail, consistente en ir arrastrada por una lancha, colgada de un paracaídas. Le gustó bastante, yo no me animé y no me arrepiento. Ya me había caído del camello, no hubiese soportado otra caída más.

Para entenderse con la gente no hay problema. Hablan un francés con poco acento, lo que le hace muy sencillo de comprender. Y se te suelen pegar como lapas en busca de alguna gratificación, nunca os sentiréis solos. Como anécdota final diré que conocimos un chico manchego que viajaba solo. Nos comentó que sufrió un intento de violación. Según nos dijo fue abordado en una calle e invitado a ver una tienda de alfombras. El vendedor parece ser que intentó besarlo y encerrarlo en la tienda. Al final consiguió escapar y en eso quedó la cosa. Esa es la historia tal y como nos la contaron. Si ocurrió o no sólo Dios lo sabe, tengo por costumbre creerme únicamente lo que veo. Hay mucho zumbado suelto por el mundo.

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Página creada por Alejandro Mena y Linares en marzo de 2004
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