Fotografías de algunos de nuestros viajes: Familia Mena

calle de Budapest (Hungria), 1990

Dejamos atrás Austria y emprendimos camino hacia Hungría. Nuestra próxima visita sería Budapest. Realizamos el viaje en tren siguiendo el camino del Orient Express. Ni se trataba del mismo tren que inspiró a Agatha Christie, ni Hércules Poirot que se pareciera encontramos merodeando por los pasillos. Nada que ver con aquel legendario tren. Se trataba de un tren viejo y sucio.
El tren si mal no recuerdo era rumano y su destino final era Bucarest. El revisor iba armado con una pistola y sus modales eran más bien de policia cabreado de la Securitate. Se oían sus gritos a lo largo del pasillo...¡passport, passport! Al llegar a nuestro compartimento se repitieron esos gritos, y enseñamos nuestros lustrosos pasaportes junto a los billetes. Para nuestra sorpresa estábamos viajando en el vagón de primera clase por lo cual el revisor nos impuso una pequeña multa. Aquello me pareció increíble, por ningún sitio había indicaciones de cuál era la primera y la segunda clase. Pero visto el carácter del personaje era mejor ni rechistar.Habíamos recorrido todos los vagones y la única diferencia aparente era que había vagones con los asientos de eskay y otros con los asientos en terciopelo rojo de lo más asqueroso. Pues el mugriento terciopelo rojo era el signo de distinción de la primera clase. A nuestro lado, un matrimonio norteamericano con quien compartíamos asientos no fue tan afortunado como para tener a mano los pasaportes, por lo cual, tuvo que soportar los insultos y los malos gestos de aquel tipo que oficiaba de revisor.
Budapest (Hungria), 1990

Llegamos a Budapest y la impresión no pudo ser peor. Vimos gente que vendía botellas de agua que rellenaba de un grifo de la propia estación. Todo tenía un gran contraste con lo visto en nuestros anteriores destinos. lo cual para mí, lo hacía aún más atractivo. Calles y casas, grises y sucias, constituían el paisaje urbano. El cielo también acompañaba con un gris plomizo. Parecía un escenario perfecto para que un húngaro ilustre como Bela Lugosi apareciera desde detrás de cualquier esquina envuelto en una gran capa negra.
Nos alojamos en un hotel ubicado un gran edificio al más puro estilo del Este, cutre y destartalado. Al llegar la noche, lo mejor era meterse en el saco de dormir y apenas asomar la nariz para coger aire.
La primera impresión no mejoró con el tiempo, salvo que todo era barato, muy barato. Aunque tampoco la oferta era muy propicia a muchas compras. La ciudad estaba repleta de gitanos. Pasé por uno de sus campamentos en plena ciudad, era el típico campamento gitano lleno de carromatos con toda la cacharrería por los suelos. Parece ser que si alguna ocupación se les conoce a estas gentes en Hungría tiene que ver con la forja del hierro, la trata de caballos y la música. Hungria junto con Rumania y España son los países con mayor número de estos eternos inmigrantes llegados desde la lejana región del Punjab en la India. Sus rasgos físicos no eran exactamente los mismos que caracterizan a los gitanos españoles, pero sí sus vestimentas y costumbres.
La ciudad a pesar de su pésimo estado, dejaba entrever cierta clase, restos de un pasado más glamuroso. Desde luego se veían mimbres como para recuperar el brillo de antaño en no mucho tiempo.
El país arrastraba el fracaso de la revolución húngara de 1956, cuando la bota totalitaria del comunismo soviético, liderado por Kruschev, aplastó ese levantamiento liberal, causando el asesinato de 2500 ciudadanos húngaros y el exilio de 200.000 personas. No me cabe la menor duda que países como Hungría, Polonia y República Checa, no tardarán en estar a la altura de los países más avanzados de Europa. Algo muy distinto ocurrirá con otros como Rumania y Bulgaria, a los que les costará bastante el cambio de estructuras.
Alejandro Mena, Budapest (Hungria), 1990

Recuerdo la visita a un ¨gran centro comercial¨, el equivalente a nuestro Corte Inglés. No había prácticamente de nada, lo que había era de pésima calidad, a excepción de alguna de las chicas que trabajaban allí que eran verdaderamente guapas. Sin intención de ofender a las chicas húngaras que me merecen todo el respeto. Alguna de aquellas chicas tenían aspecto de cualquier cosa excepto de abnegada dependienta capaz de venderte un horrible jersey a rayas. Recuerdo a una de esas dependientas, sentada, con minifalda y sin bragas, enseñando sus encantos. Han leído bien, sin braguitas. Alguien se preguntará, cómo pude darme cuenta, si ella estaba sentada. Pues desde las escaleras que bajaban al primer piso, había una vista tremenda de la muchacha, directamente a la entrepierna. Creo que ni el mismísimo Corte Inglés, podría hacer frente a un rival que tomará como política de empresa tener unas cuantas empleadas sin ropa interior. Espero que copien la idea.

La ciudad está cruzada por el río Danubio lo que le confiere un encanto especial. Este río la divide en dos: Buda y Pest. Este río ha dado mucho a la ciudad pero también sus terribles inundaciones han causado graves daños.
Buda sobre la colina, es la vieja ciudad medieval, desde allí la vista de la ciudad encabezada por el río y el parlamento es muy bonita. Buda gracias al enclave de su castillo pudo resistir unos años más que Pest a la conquista otomana del siglo XVI. A finales del XVII la ciudad era nuevamente reconquistada por los Habsburgo. Ya tenemos un punto en común en la historia de Hungría y España: la lucha contra el invasor musulmán. Si hago memoria de algún personaje húngaro implicado en la historia española, me viene a la cabeza Violante de Hungría. Segunda esposa de Jaime I el conquistador y madre de Pedro III. Menudo viajecito debía ser ir de Hungría a España en el siglo XIII. Me imagino que iría por tierra hasta algún puerto del Adriático, y de ahí zarparía en barco.
puente sobre el Danubio (Hungria), 1990

En lo referente a las compras recuerdo haber adquirido allí una mantelería bordada a mano, tras regatear largamente con una vendedora ambulante. Ya tenía el regalo para la familia. Además de vendedoras ambulantes, había multitud de pequeñas tiendas para turistas donde se pueden encontrar verdaderas maravillas de cerámica pintada a mano. Allí compré un magnífico plato decorado que luce estupendamente en mi casa.
Desde lo alto de la colina hay una gran vista de Pest al otro lado del río, donde sobresale un gran edificio parlamentario que me recordó bastante al británico. El lugar es desde luego estupendo para realizar fotografías. Y hablando de fotos, Robert Capa era húngaro. Entre las fotos más impresionantes del siglo XX hay unas cuantas de él. Entre ellas, de la Guerra Civil española y del desembarco de Normandía.
Pest es la zona más habitada de la ciudad. El río puede cruzarse a través de una serie de puentes. Curiosos algunos de ellos como el de Las Cadenas. También me llamó la atención otro metálico, el puente de La Libertad.
Si su sueño es una cena amenizada por una banda húngara, no le será difícil conseguirlo. En cualquier restaurante les encontrará revoloteando alrededor de su mesa. Tocarán para usted el acordeón, la tuba y el violín. Y por mucho que intente disuadirles no lo conseguirá. El jaleo que arman desde luego es ensordecedor, lo que añadido al picante de sus comidas le pegará un tremendo subidón de adrenalina, o dicho de otra forma, le pondrán de muy mal humor.
Es una de esas cosas que tenemos que sufrir los que viajamos cuando nos desplazamos por las zonas céntricas y turísticas de las ciudades. Siempre me han reventado los típicos espectáculos montados para desplumar a los turistas. Esos numeritos que tan poco tienen que ver con el verdadero folclor local, tan falsos como un polaco cantando flamenco en el Sacromonte.
En cuanto al idioma es difícil articular un solo fonema. Es uno de esos idiomas de procedencia no muy clara y cuyo origen no es indoeuropeo. Se supone que debió entrar con las tribus magiares, procedentes de los Urales, en el siglo IX. Hay una curiosidad en lo referente al idioma que nos afecta y trata sobre el origen de una palabra española: coche. Ésta tiene su origen en la palabra húngara kocsi, que se pronuncia cochi. A qué es curioso.

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Página creada por Alejandro Mena y Linares en marzo de 2004
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