Fotografías de algunos de nuestros viajes: Familia Mena

catedral de San Esteban, 1990

Nos fuimos de Budapest de la misma forma que llegamos, en tren. Durante la continuación del viaje tuvimos compañeros de viaje de lo más insólito. Aquello no parecía un tren, era una granja sobre ruedas, gentes de lo más rústico que viajaban acompañadas de sus gallinas y cerdos. Me imagino que serían granjeros que se desplazaban para vender sus productos a mejor precio en la ciudad.
El paisaje era el acorde con el aspecto de aquellas gentes. Casas a medio hacer y caminos de tierra era lo que veía por todas partes. De lo más modesto que uno se pueda imaginar. Todo adquiría sentido. El país en el que nos adentrábamos atravesaba una mala situación que en unos años desembocaría en una terrible guerra que terminaría por asolarlo.
Les suena Croacia, ahora sí, pero hace varios lustros se decía Yugoslavia y relegados quedaban términos como Croacia, Servia, Kosovo, Bosnia... En aquellas fechas se hablaba ya de problemas con la mayoritaria población albanesa de Kosovo. Se mascaba la tensión en el ambiente, se veía venir la llegada de un gran conflicto en aquella región, pero una gran guerra entre todas estas regiones que diera al traste con el país, yo por lo menos no me lo podía imaginar.
Pues llegamos a Yugoslavia, a Zagreb capital de Croacia. La zona más moderna y asimilable a la Europa Occidental de ese país. A pesar de ello se notaba el atraso y precariedad en que estaban sus ciudadanos. Lo típico de estos sitios era el abordaje sistemático a que se veían sometidos los turistas por parte de cambistas ambulantes en busca de dólares. Siempre se conseguía sacar un cambio algo más ventajoso, por lo cual, ya no necesitábamos preocuparnos de ir a una oficina a cambiar dinero.
Buscamos un hotel, del primero que encontramos tuvimos que cambiarnos rápidamente ya que, era una verdadera pocilga sin posibilidad de ducharse y con habitaciones compartidas con gente de siniestro aspecto. Recuerdo que en la ducha habían metido un montón de maderas bloqueándola y en la habitación que tenía unas cuantas literas, había unas chicas cocinando con un hornillo. Desde luego no era el mejor sitio para descansar de tan largo viaje.
Una noche cenamos en un local propiedad de Drazen Petrovic, aquel extraordinario jugador de baloncesto que años después murió en accidente de coche. La cena estuvo amenizada por los acordes de un piano que tocaba incesantemente Valencia en nuestro honor.
El parque automovilístico era modestito.
Viéndolo ya nos hacíamos una buena idea de la situación. Éste al igual que el húngaro era muy representativo de los países del Este, con algún automóvil occidental infiltrado. La mayor parte de los vehículos eran de una marca propia, el Yugo, de origen un tanto similar a la española SEAT, ya que también contó con la ayuda de la FIAT en sus inicios.
Alejandro, centro de Zagreb, 1990

La lengua oficial es el serbocroata, si bien no hay grandes problemas de comunicación ya que es frecuente encontrar a alguien que hable el italiano. El serbocroata también es hablado por sus ¨hermanos¨ serbios, bosnios y montenegrinos. Aunque los croatas utilizan para la escritura el alfabeto latino en lugar del cirílico.
Otro rasgo diferenciador de los croatas es su mayoritaria población católica, frente a la mayoritaria población ortodoxa serbia. Con lo cual ya tenemos el binomio perfecto para que los nacionalistas se echen al monte: lengua + religión. Que nos lo pregunten a los españoles que con la lengua sola ya tenemos bastante jaleo.

Nos despedimos de Yugoslavia y continuamos camino de regreso a España previo paso por Italia, buscando el mismo efecto que produce un hamman con sus contrastes de agua caliente y fría. Salíamos de la cutredad para adentrarnos en una de las más maravillosas ciudades, mi favorita, la espectacular Venecia. Lo que pueda yo decir de ella es poco, de ella me gusta todo, incluso su basura y hasta la picadura de sus gigantes mosquitos. Y esta hipérbole no obedece a una desmesurada primera impresión, he vuelto ya en varias ocasiones y cada vez me reafirmo más en ello. Pero mis impresiones sobre Italia vendrán después.

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Página creada por Alejandro Mena y Linares en marzo de 2004
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