La máquina Enigma (VIII)
Por Román Ceano
A principios de 1926 la marina alemana
empezó a radiar unos mensajes que causaron inquietud. Por
mucho que se trabajaba sobre ellos, no parecía posible
compilar el código. Pensaron que los mensajes llevaban alguna
sobreencriptación y redoblaron los esfuerzos pero sin obtener
resultado alguno. En 1928 casi todos los mensajes de la marina
alemana resultaban indescifrables y, por la cantidad de
esfuerzo invertido, empezaba a parecer que pasaba algo más
grave que una simple superencriptación de un código
convencional. En Julio, algunos mensajes del ejército
resultaron también invulnerables y cundió el pánico a medida
que la proporción aumentaba rápidamente. ¿Que método estaban
usando los alemanes? ¿Cómo podía ser atacado...?
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Todo lo que siempre quiso saber sobre seguridad en redes IP... ¡y siempre encontró escrito en inglés!
por Gabriel Verdejo Alvarez
Como suele suceder en estos casos, se empieza trasteando con el ordenador de un amigo, del vecino o en el instituto más cercano. Poco a poco esta sana afición empieza a consumir las horas de las tardes y fines de semana. Empiezas a familiarizarte con los distintos sistemas operativos, lenguajes de programación y cómo no, juegos. Tu círculo de amigos se llena de personas con extraños nombres como Pic9, No-one, Watxu o blackie y finalmente te encuentras siendo un freaky de la informática... Sigue...
La máquina Enigma (VII)
Por Román Ceano
Al filo de lo imposible
No desprecies a la serpiente
porque no tiene cuernos,
podría convertirse en dragón...
Ling Chung
En 1920, el nuevo estado Polaco
ganó la guerra más grande de las varias en que se había visto
envuelto desde su fundación el año anterior. Un numeroso
ejército revolucionario ruso fue derrotado cuando intentaba
reconquistar los territorios cedidos a los alemanes en la paz
de 1917. Ahora pertenecían a Polonia y estaban defendidos por
su ejército de veteranos, que estrenaba bandera. El Mariscal
Pildsuski, un antiguo soldado polaco del ejército prusiano
cuya única obsesión desde 1914 había sido refundar Polonia,
dirigió las maniobras defensivas, que culminaron en un
ordenado contraataque, que fue ganando inercia hasta desbandar
a los rusos más allá de sus fronteras. Fue la apoteosis de la
demiurgia nacionalista, cuando el odiado opresor ruso huyó,
puesto en fuga por un ejército de patriotas. En pocos meses,
Polonia había pasado de nación oprimida, desahuciada por la
historia, a potencia regional.
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