El estudio de la forma de trabajo del gusano de seda animó al ser humano a la producción de filamentos que pudiesen ser incluso más resistentes, utilizando métodos análogos. El problema consistía en producir una masa capaz de pasar por una hilera, parecida a la del gusano de seda y que mantuviese, una vez secada, la forma de filamento.
Estas fibras se inventaron a finales del siglo XIX y se denominaron fibras artificiales para diferenciarlas de las fibras sintéticas, cuya materia prima procede de síntesis química.
Las células artificiales más importantes son las celulósicas (también conocidas con el nombre de rayones) y las proteínicas.
Sus características son:
La materia prima es la celulosa (material vegetal de árboles y plantas), a las que se les añaden distintos disolventes para dar origen a los distintos tipos de rayones.
Tienen una gran resistencia en seco, pero no tanto cuando están húmedas.
Son agradables al tacto. Normalmente suelen ir mezcladas con fibras naturales y/o fibras sintéticas, para darles mayor resistencia mecánica.
Fibras proteínicas
Se utilizan menos que los rayones, aunque cuando se inventaron se les auguraba un gran futuro. El proceso de fabricación consiste en disolver una proteína de origen animal o vegetal y luego formar filamentos. Las más importantes son estas
| Tipo de fibra | Características |
| Fibrolana y lanital | Se fabrica a partir de la caseína de la leche (cuajada) disuelta en sosa cáustica. Se emplea para fabricar toquillas y géneros de punto. |
| Vícara | Se obtiene de proteínas vegetales de maíz disolviéndolas en sosa cáustica |
| Rayón alginato | Se obtiene de algas marinas disueltas en sosa cáustica |
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