Quique González

Text Box: En la ciudad del viento

Crónicas 2005

Crónica del Hard Rock

(16 de Noviembre)

Por Patricia

La noche de Buenos Aires pintaba impresionante, el verano se anunciaba apurado, igual que los autos y la gente que estaba de regreso. Nosotros también teníamos apuro, una carrera a la emoción sin dudas.
Dejamos el auto en el estacionamiento y nos largamos por una serie de escaleras que a la manera de un cuento borgeano nos llevaban para arriba y para abajo sin encontrar la entrada del Hard Rock. Un piano nos dijo cual era el camino.

Todo estaba dispuesto, cantaba alguien llamado Xoel, sonaba bien.


Ahí, sentado en una mesa del fondo, como alguien más del público estaba Quique. Ser fan de alguien es una tarea que por lo menos te deja en estado de conmoción cuando ves a esa persona y se pone en juego tu sentido común, tu ubicación, tu capacidad de controlar el impulso de invadir al otro, de no ser molesto y a la vez te morís de felicidad y finalmente se te nota.
Ya por eso habíamos pasado unos días antes, cuando tuvimos la suerte de tenerlo en nuestra casa y compartir con él y mi familia una noche que
no olvidaremos. Esa noche fue algo entre amigos, hablamos de la vida, de música, de películas, de viajes y proyectos y quien cantó esa noche fue un amigo muy querido, que se sentó a mi viejo piano desafinado y con la simpleza de la que solo es capaz un grande nos dejó una versión de Paloma de Andrés para atesorar y Discos de antes...

Pero el que estaba parado ahí en el centro del escenario del Hard Rock, era Quique González, el que soñamos mil veces poder ver en vivo, verlo en su salsa fue lo mas grande que
nos pudo pasar. Y eso que ya hemos pasado por muchos recitales a esta altura.

Quique tiene una voz inconfundible, después de haber escuchado una y otra vez sus discos, tenerlo ahí tan cerca y ver su entrega, el sentimiento que trasmite y la comunión que consigue es sencillamente un momento perfecto.
Arrancó solo con su guitarra cantando Día de feria, mostrando su corazón de cantautor y poniéndonos la piel de gallina; luego mostró su espíritu rockero cuando se dejó acompañar por una batería y un bajo que sonaban muy bien y allí dejó flotando en el aire temas como
Salitre, Pájaros mojados, La ciudad del viento, Me agarraste, Pequeño Rock and Roll (que nos dedicó a riesgo de que muriéramos ahí mismo)...y me estoy olvidando de alguno mas, pero no estaba en mis planes pensar en ésta crónica en ese momento, solo estaba disfrutando del concierto. Y ahora la memoria mezcla todo y no recuerdo más.
Terminó su noche de manera magistral, con el acompañamiento de Xoel cantando Vidas cruzadas; ahí sentí que definitivamente está en buen camino, que ha hecho un gran trabajo todos estos años, que no en vano se ha transformado en un músico
de culto, que quienes estamos escuchándolo es porque nos hemos dejado "agarrar" por él mismo y no por promociones radiales o televisivas.

Gracias Quique por haber peleado contra viento y marea, creo que eso ha estado bien y has demostrado que podés darle duro a la contra. Que has sabido mantenerte de pie en medio de la tormenta.
Ahora que todo lo que venga sea a favor y la inspiración siga a tu lado.
Seguiremos esperando de vos mas canciones y verte aunque sea una vez por año en las primaveras porteñas, cervezas heladas de por medio.

 

 

Quique en el Hard Rock Café

Por Ayelén

Escuchando las canciones dentro del disco que gira,
cerrar los ojos,
volver a abrirlos,
y la música ya es distinta.
Otra versión de La ciudad del viento,
la guitarra que suena más acústica,
la voz que se acentúa en otras sílabas
y entender que quién está ahí adelante,
en ese pequeño escenario
es quién uno más admiró en los últimos 5 años
-quizás tanto como se admiró toda la vida a Andrés Calamaro-

Pero entonces el cantante está ahí arriba
tan gigante en su pequeño cuerpo
y es todo música,
y son todas notas que comprendo como letras
que me invaden y me hacen repetir las sensaciones
y recuerdos de siempre
del mismo disco de siempre
solo que esta vez...
está ahí adelante!

El escenario es todo suyo y no hay más que música
yo comprendo las canciones que soñé
comprendo las notas como palabras sensacionales
como sensaciones únicas.

De repente alza el brazo y señala a los tres que miran con admiración
"se la dedico a ellos, la representación de mis fans argentinos"
la sorpresa, la emoción, la alegría, el cariño y nosotros riendo.
Sí, somos nosotros.
Él, un pequeño rock and roll,
hablando de hoteles y muchachas
de estrenos y despedidas.
Para nosotros es el estreno
pero jamás será la despedida.


"...Me agarraste por dentro, fuerte..."

 

 

 

Quique en el San Martín

"La Travesía de la Camiseta"

Por Ayelén

18 de Noviembre
Teatro San Martín

LABORATORIO Ñ:
Lisandro Aristimuño+Kevin Johansen(Arg) + Quique González+Iván Ferreiro+Pereza+Deluxe (España)

Noche de nuevos artistas (a excepción de Johansen que es como la figurita repetida de todos los recitales a los que vamos - "nos persigue!!!")
Mucha buena música y letras únicas
Pasando del folklore electrónico de Aristimuño a la comodidad del rock romántico de Pereza y sus invitados, de la suavidad de Xoel (cantante de Deluxe) y su gracioso compañero en el piano -"el señor aplausos"- a la voz profunda de Johansen, luego la dulzura y melancolía de Quique que entre guitarra y armónica deleitó tanto a sus admiradores como a los novatos, y por último Iván Ferreiro, con toda su potencia
en la bateria, el bajo y las guitarras eléctricas pero sin dejar de lado la fuerza de su voz, extraña pero a la vez dulce, cerrando con toda su energía el increíble show.

Mezclar artistas de diferentes bandas no siempre da buenos resultados, pero esta vez de los conjuntos que armaban entre ellos surgían canciones completas, con todos los instrumentos en juego dando lo mejor de sí. Y eso hace del show un verdadero éxito. Parece que Buenos Aires los capturó a tal punto que pasaron del "lugar favorito de Madrid", al favorito de Buenos Aires, que, como dijo
Iván, está poblada de árboles azules.

La Travesía de la Camiseta comenzó esta tarde pero su punto máximo fue cuando, al terminar Vidas Cruzadas con el cantante de Pereza, Patricia se acercó al escenario llamando a gritos a Quique ofreciéndole la preciada camiseta Argentina firmada por nosotros. Su sorpresa fue enorme pero inmediatamente -sin importarle el calor que hacía- se la puso y la besó demostrándole al público el amor que siempre tuvo por nuestro país."Un detallazo" dijo él después, feliz de haber recibido semejante regalo.

La sala se fue vaciando de gente pero nosotros nos quedábamos con
él, mientras los artistas salían a saludar. Muchos le pidieron fotos, autógrafos, discos -que por suerte vendían en la puerta- y él asombrado, se encontraba conque las raíces que lentamente dejó en Argentina, crecerán cada vez más.
Y nosotros, asombrados también, lo veíamos con su camiseta como con un chiche nuevo, saludando, sonriendo, charlando...
Chau Quique, mucha suerte y
HASTA SIEMPRE
---------------------------------------------------------------———————-

•."en el punto donde se cruzaron nuestras vidas es donde nos vamos a seguir encontrando".•

 

 

Crónica del San Martín 

Por Patricia

 

Llegar y ver reunida tanta gente nos asustó un poco porque comprendimos que iba a ser difícil estar cerca, el patio central del teatro estaba colmado por diversas tribus urbanas, cada cual venía por su músico.
Había mucha gente por Kevin Johansen, otros por Adicta.
Un cartel en la boletería decía “Bersuit y Adicta no se presentan.
El Laboratorio Ñ estará presentando a Aristimuño y Johansen por Argentina.
A Quique Gonzalez, Ivan Ferreiro, Pereza y Xoel López por España.”
Genial, era lo que queríamos saber.
No importaba la espera, no importaban los desencuentros que fuimos solucionando gracias a los celulares
, no importaba el calor, ni el tumulto al entrar.
Escaleras arriba había un silencio expectante, escaleras abajo el murmullo crecía y los pies se cansaban, entonces venía bien acampar y esperar sentados, tomar algo, hablar de cualquier cosa, dejar que la ansiedad encuentre un sitio dentro tuyo.
Recuerdo que pensé "tiene razón cuando te advierte que origina un pequeño desastre"...Llevábamos una semana de locos, acomodando horarios, dejando cosas de lado, buscando noticias, verificando lugares...
Ahora teníamos la certeza, cuando se abriera la puerta de vidrio enorme, estaríamos mas cerca.
Con suerte y velocidad nos encontramos un buen lugar.

Enseguida el teatro se llenó.
Ahora había que conformar a todos, mi temor era que fueran públicos incompatibles, dado que allí había músicos diversos. Sin embargo no se notó la diferencia, todos fueron presentándose de a poco, unos con otros, ofreciendo colaboraciones entre si, aportando voces, guitarras...
Así fueron pasando por el escenario Lisandro Aristimuño, Xoel, Pereza, Johansen, Ivan Ferreiro...Muy bien todos.

¡¡¡¡¡Y...Quiqueeee, al fin!!!!!!!

Hizo suyo el escenario con canciones esperadas por años.
Al repertorio que hizo en el Hard Rock agregó Aunque tú no lo sepas y Los conserjes de noche, alguien del publico pidió Permiso para aterrizar y la interpretó solo con su guitarra.
Luego, más eléctrico, se largó con Vidas cruzadas y ahí, mi ataque al corazón estaba por suceder, porque yo era la única que me animaba a llevarle la camiseta de la selección Argentina que le habíamos comprado para dársela al final del concierto.
Los aplausos colmaron el teatro, era el final, corrí al escenario llamándolo y él se
volvió con intriga en su rostro.
"Tomá, es para vos" no me salió otra cosa y desaparecí entre la gente.
Dijo algo que no escuché, pero nunca mas se me olvida la expresión de su rostro al ver la camiseta celeste y blanca.
Luego la gente fue dejando sus lugares, fueron por un autógrafo, fueron por discos que se vendían en la puerta (ahora tengo Kamikazes, que me faltaba...), fueron por fotos...
Yo fui por todo eso y por un abrazo de despedida.
Cuando nos vio, la sonrisa se le volvió mas grande y nos dijo "un detallazo
lo de la camiseta".
Lo encontramos feliz, con camiseta y todo pese al calor, rodeado de gente, escuchando las historias de sus seguidores...Una mujer le contaba que para estar ahí había viajado 26 horas, otra chica que lo conocía por un amigo de Barcelona, otro de Madrid y así entre cuentos, fotos y besos lo dejamos con ellos.
Antes de salir del teatro me di vuelta para verlo una vez más y sentí que esa noche, entre los presentes había echado raíces.
Chau, pequeño Rock and roll, hasta siempre!

Escaleras abajo llegaban las voces de la calle, la noche del
viernes recién empezaba, el calor de noviembre venía a invadirlo todo, las veredas se ponían a esperar transeúntes somnolientos.
Nosotros nos fuimos separando con una sensación de magia en las manos, en los ojos, en las gargantas.
Felices fuimos tragados por esas callecitas de Buenos Aires que tienen, como dice el tango, un qué se yo...viste?

Noviembre 2005