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Los bosques de la montaña cantábrica

Introducción

En una primera aproximación pueden diferenciarse a lo largo de las montañas cantábricas cinco grandes tipo de bosques: robledales, hayedos, abedulares, carrascales y rebollares. La distribución de todos ellos depende principalmente de la humedad, tanto atmosférica como edáfica, y de la mayor o menor riqueza en bases del suelo, según se desarrolle éste sobre sustratos silíceos o calcáreos.

Las situaciones expuestas a solana de escasa pluviosidad y con suelos bien drenados son ocupadas por rebollares de Quercus pyrenaica y carrascales de Quercus rotundifolia, por ejemplo. Sin embargo, los carrascales se extienden por áreas calcáreas de suelos muy someros y los rebollares ocupan suelos desarrollados sobre sustratos silíceos, menos frecuentemente calcáreos.

Los hayedos, en cambio, ocupan exposiciones de umbría, con alta humedad atmosférica, pudiéndose distinguir diferentes tipos según la naturaleza, eútrofa u oligótrofa, calcárea o silícea en definitiva, del sustrato. Idéntica valencia ecológica manifiestan los robledales, que pueden ocupar ambos tipos de sustratos en situaciones de menor humedad atmosférica que la de los hayedos.

Por último, los abedulares ciñen su distribución al límite superior del bosque, en situaciones de elevada altitud, exposiciones umbrías y sustratos silíceos, oligótrofos.

 

 

Los hayedos

Los hayedos son bosques de muy reciente presencia en el mundo europeo, su expansión parece haberse producido durante el denominado periodo subatlántico, cálido y húmedo, que aconteció hace apenas tres mil o cuatro mil años, razón por la que algunos autores han especulado sin fundamento sobre el papel en dicha expansión de los pueblos centroeuropeos que en esa época migraron hacia la Europa occidental.

Desde entonces ocupan la práctica totalidad de la Europa central, estando ausentes sólo del área de Escandinavia y la parte mediterránea de la península ibérica, siempre en estaciones lluviosas y de gran humedad atmosférica, orientadas a umbría. A lo largo de la cordillera cantábrica se extienden casi hasta el extremo occidental de Asturias, rarificándose ya en dicho área para desaparecer en la autonomía vecina de Galicia. 

La ausencia de hayedos en el extremo occidental de la Cordillera Cantábrica parece relacionarse con una menor pluviosidad estival, debida a la cercanía del Anticiclón de las Azores.

Los hayedos son bosques de un estrato arbóreo muy cerrado y casi monespecífico. La disposición en pisos horizontales de las ramas del haya (Fagus sylvatica) y la orientación también horizontal de sus hojas dan lugar a un sotobosque de luminosidad muy escasa, en el que sólo puede desarrollarse algunas especies umbrófilas.

Como en el caso de los robledales, a lo largo de la Cordillera Cantábrica suelen diferenciarse dos tipos de hayedos eútrofos y oligótrofos.

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Los hayedos eútrofos se desarrollan en las áreas calcáreas del oriente y centro de la región, ocupando las laderas orientadas a umbría, donde constituyen el límite superior del bosque. El haya es la especie dominante en el estrato arbóreo, apareciendo acompañada escasamente de robles, fresnos, arces, tilos o tejos. En el escaso estrato subarbustivo son frecuentes acebos, avellanos, espineras y mostajos y en las fases juveniles dominan en cambio fresnos, arces, avellanos u olmos de montaña.

Los hayedos oligótrofos se desarrollan en las áreas silíceas de umbría de todo el área orocantábrica la región, haciéndose más escasos hasta desaparecer a medida que se avanza hacia el occidente debido a la menor precipitación estival. El estrato arbóreo aparece también dominado por el haya, acompañado escasamente de roble, tejo o abedul, que se hace dominante en las fases jóvenes. Como en el caso de los robledales albares de estaciones más húmedas, el estrato herbáceo puede aparecer densamente cubierto de la juncácea Luzula sylvatica subsp. henriquesii.

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Los robledares

Los robledales de roble albar (Quercus petraea) sustituyen a las carbayedas de Quercus robur en las áreas de la montaña cantábrica, que resultan más lluviosas pero con una cierta continentalidad que se manifiesta en una desigual distribución de las precipitaciones a lo largo del año.

En Asturias suelen diferenciarse dos tipos de robledales: eútrofos y oligótrofos. 

Los primeros ocupan áreas calcáreas de suelos neutros y fértiles y son por tanto exclusivos de los sectores central y oriental de la cordillera, de litologías calizas.

Los segundos se instalan sobre suelos de origen silíceo, ácidos y menos fértiles, y aparecen a lo ancho de toda la región, aunque más escasos en el área oriental, predominantemente caliza.

En los robledales eútrofos, el roble se acompaña de especies como el arce, el fresno, el olmo de montaña o el tilo. En zonas muy lluviosas no es rara la presencia de haya y, al contrario, en las áreas más solanas y de escasa pluviosidad es frecuente la presencia de rebollo. En los estratos arbustivos suelen abundar avellanos, espineras, endrinos y aligustres.

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En los robledales oligótrofos, en cambio, el roble albar es la especie dominante, acompañado principalmente de abedul que se hace dominante en las fases más jóvenes del bosque. En el estrato arbustivo domina el arraclán y aparecen puntualmente serbal de cazadores, mostajo, avellano y acebo. Entre las matas destacan brezo blanco y arándano, principalmente. En las estaciones más húmedas, orientadas a umbría, es frecuente la presencia de haya y un estrato herbáceo densamente cubierto de la juncácea Luzula sylvatica subsp. henriquesii. En las posiciones de mayor altitud y orientadas a la solana es frecuente que el límite superior del bosque esté formado por bosques de bajo porte en los que domina un híbrido del carbayo y el roble albar: el roble rosado (Quercus x rosacea).

En ambos tipos de bosque no es rara la presencia de dos de las especies arbóreas legalmente protegidas en Asturias: el tejo y el acebo (Ilex aquifolium).

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El tejo (Taxus baccata) es una gimonosperma de la familia de las taxáceas, grupo primitivo ampliamente difundido ya desde el Jurásico y del que actualmente el tejo es el único representante europeo.

Se trata de un árbol de hasta veinte metros de altura y hojas perennes, coriáceas, cortas, lineares y de haz verde oscuro, que contrasta con el envés blanquecino.

La madera es compacta, elástica y muy dura, como corresponde a una especie de muy lento crecimiento y longevidad centenaria. Las flores son unisexuales y se sitúan en distinto pie, por lo que puede hablarse de tejos macho y hembra. Sus frutos son muy vistosos, al presentar la semilla recubierta de un arilo carnoso de color rojo intenso y sabor dulce que facilita su dispersión por las aves.

Su área de distribución incluye la práctica totalidad de Europa, estando ausente sólo de los dos tercios superiores de la península escandinava. En España aparece puntualmente en todos los tipos de bosque del área atlántica, limitándose en el área mediterránea a los sistemas montañosos principales. Su distribución actual parece sugerir una mayor abundancia en otro tiempo y una distribución actual relíctica.

Aunque puede aparecer en cualquier tipo de bosques resulta especialmente abundante en áreas de roquedo, cantiles y cortados rocosos, sin llegar a formar más que en contadas ocasiones bosques monotípicos: tejedas.

El tejo es un árbol de resonancias mágicas en la región asturiana, habiéndose plantado profusamente al abrigo de ermitas e iglesias desde tiempos remotos. Ese carácter mágico podría proceder de la presencia en sus órganos de un alcaloide venenoso, la taxina, que está ausente sólo del arilo carnoso que rodea la semilla.

Por su rareza y simbolismo ha sido recogido en el Catálogo de Flora Amenazada del Principado de Asturias como especie de interés especial.

Con la misma catalogación se recoge al acebo (Ilex aquifolium). Se trata éste de un arbolillo de hasta diez o quince metros de altura, de hojas perennes, simples y alternas, generalmente de borde ondulado y rematadas en una espina. La presencia de espinas en el borde de la hoja, imagen clásica del acebo, se limita a las ramas de más corta edad, las de los ejemplares jóvenes o las sometidas a ramoneo en ejemplares añosos, constituyendo por tanto un elemento defensivo frente a herbívoros. Sus flores son unisexuales y se sitúan en pies distintos, por lo que como en el tejo puede hablarse de ejemplares macho y hembra. Los frutos son pequeñas drupas de un color rojo intenso.

Se distribuye principalmente por la mitad occidental de Europa, faltando sólo de la Europa del este y la península escandinava. En la península ibérica se distribuye principalmente por el área atlántica, pudiendo aparecer también en los principales sistemas montañosos del área mediterránea. En Asturias aparece en todos los tipos de bosque, pero resulta más abundante en los de montaña. Frecuentemente en áreas de pastoreo intenso forma acebedas que parecen deberse a la actividad humana, que ha eliminado el resto de las especies del bosque y conservado las acebedas por su interés como lugar de refugio del ganado frente a las inclemencias del tiempo.

 

Los abedulares

El abedul (Betula pubescens subsp. celtiberica) es una especie de crecimiento rápido y fácil dispersión lo que la convierte en un elemento muy dinámico. 

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Ese carácter le permite participar en las fases juveniles de la mayor parte de los bosques cantábricos sobre sustratos oligótrofos, desde el litoral a las cotas de mayo altitud.

Sin embargo, donde forma bosques dinámicamente estables es en las áreas de mayor altitud, siempre sobre sustratos oligótrofos y en exposiciones de umbría. 

En general, se trata de bosques ralos, dominados por fustes tortuosos y de escaso porte de abedul y serbal que se sitúan inmediatamente por debajo de las matas y subarbustos característicos del área subalpina.

Los carrascales

Los carrascales son bosques esclerófilos formados principalmente por la encina carrasca (Quercus rotundifolia o Quercus ilex subsp. ballota). Se trata de un árbol de hasta veinte metros de altura, de copa frecuentemente redondeada y hojas coriáceas y perennes de limbo entero, con borde liso más o menos dentado. 

El peciolo de las hojas es más corto que el de la encina (Quercus ilex) y la bellota de sabor más dulce. No obstante, son frecuentes híbridos y formas de transición entre ambas especies que se caracterizan como Quercus x gracilis.

En los carrascales Quercus rotundifolia puede acompañarse escasamente de fresno, roble albar o cerezo de Santa Lucía. Las fases maduras tienden a presentar un sotobosque despejado y pobre en especies.

Sin embargo, las fases juveniles presentan un sotobosque densamente poblado de aladiernos, aligustres, madroños o labiérnagos.

Se trata de formaciones arbóreas muy similares a los encinares costeros y con idéntico significado biogeográfico y ecológico, diferenciándose únicamente en una distribución que se ciñe a las áreas orocantábricas, de menor influencia atlántica, y elude las áreas bajas y litorales de la región. Por su carácter de singularidad biogeográfica, la encina carrasca ha sido incluida en el Catálogo Regional de Flora Amenazada con la categoría de especie de interés especial.

En determinadas zonas de las cuencas altas del río Pigüeña (Somiedo) y el Cares, participa en los carrascales otras especie arbórea catalogada como de interés especial, el quejigo (Quercus faginea). Se trata de un árbol de hasta veinte metros de altura, de hojas marcescentes, es decir que se secan sin llegar a desprenderse del árbol durante la parada vegetativa invernal. El limbo foliar es entero, pero de borde ondulado e incluso espinoso, de color verde grisáceo en el haz y más pálido en el envés, densamente cubierto de pelos estrellados. Su fruto es una bellota con cúpula de gran tamaño, que cubre hasta dos tercios de la bellota.

El quejigo es un endemismo cuya distribución se ciñe casi en exclusiva a la península ibérica, fuera de ahí sólo se han descrito algunas poblaciones en el sur de Francia y las montañas del Rif en el norte de Marruecos. Se trata de una especie de gran vigor, con fuerte rebrote de cepa y de raíz que aparece en la mayor parte de los sistemas montañosos de la mitad oriental de la península, en áreas secas y de suelos bien drenados, hacia el occidente es sustituido en gran medida por el rebollo (Quercus pyrenaica). En Asturias ocupa en las localidades citadas depósitos de ladera calcáreos, soleados y bien drenados, en áreas de transición entre carrascales y robledales eútrofos.

 

Los rebollares

Los rebollares son bosques dominados netamente por el rebollo o roble melojo (Quercus pyrenaica), especie de bajo porte, casi arbustivo, y hoja marcescente, que se seca sin llegar a desprenderse en el periodo invernal de parada vegetativa. El rebollo se acompaña casi en exclusiva del roble albar o el híbrido entre éste y el carbayo (Quercus x rosacea).

Aunque su área principal de distribución es la montaña orocantábrica, pueden aparecer en el área meridional de la provincia cantabroatlántica, ocupando posiciones soleadas, de escasa pluviosidad y generalmente de naturaleza silícea. En las cercanías de la costa, los rebollares se hacen más raros y el roble melojo sobrevive integrado en las facies más secas de carbayedas oligótrofas.

En la actualidad es difícil la descripción de formaciones bien desarrolladas, pues las estaciones óptimas constituyen, por su soleamiento y baja pluviosidad, áreas de alto riesgo en caso de incendio y óptimas para el cultivo del castaño, que lo ha eliminado de muchas de sus posiciones naturales.

Praderas de Montaña, Roquedos

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Los diversos periodos glaciares que afectaron sucesivamente al continente europeo: el Danubio, el Günz, el Mindel, el Riss y el Würm, éste último hace sólo cincuenta mil años, supusieron la migración hacia el sur de numerosas especies de flora boreal y alpina. Tras la retirada de los hielos, algunas de las poblaciones de esas especies quedaron aisladas en los hábitats más adecuados de la península ibérica, las áreas de alta montaña. Ello permite reconocer aún en la actualidad una importante componente alpina y boreal en la flora de la Cordillera Cantábrica. Así ocurre con la coclearia de los Pirineos (Cochlearia pyrenaica), la genciana (Gentiana lutea), el junco lanudo (Eriophorum vaginatum), el rocío de sol de hoja larga (Drosera anglica) o la cola de caballo de bosque (Equisetum sylvaticum).

En muchos casos las poblaciones acantonadas en las montañas meridionales de Europa siguieron rutas evolutivas diferentes a las de sus congéneres centroeuropeas, dando lugar a endemismos de distribución exclusivamente ibérica. Tal es el caso de la centaurea de Somiedo (Centaureum somedanum), los narcisos de trompeta y de Asturias (Narcissus pseudonarcissus subsp. leonensis y Narcissus asturiensis, respectivamente) o la estrella de los Pirineos (Aster pyrenaeus).

El carácter relicto de esas especies hace que en todos los casos se localicen en enclaves muy concretos, siendo por tanto muy sensibles a cualquier alteración del medio. Por ello, la mayor parte aparecen recogidas en el Catálogo de Flora Amenazada de Asturias. De acuerdo a los hábitats que ocupa, la flora protegida de origen alpino o boreal de Asturias puede clasificarse en tres grandes grupos: especies de roquedos, especies de praderas y áreas de matorral o especies liagadas a medios acuáticos, lagunas someras o turberas y tremedales.

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Praderas de montaña
En los prados de montaña de la Cordillera Cantábrica no es rara la observación del narciso trompeta (Narcissus pseudonarcissus subsp. leonensis). Se trata de una amarilidácea bulbosa que dispone de apenas cuatro hojas lineares, de unos treinta centímetros de longitud y un centímetro de anchura, que surgen del bulbo subterráneo. En la primavera emite un escapo floral de hasta medio metro de longitud que remata en una gran flor bicolor blanca y anaranjada.

El narciso trompeta es un endemismo ibérico presente sólo en la Cordillera Cantábrica y las montañas del Sistema Central, siendo frecuente en prados de montaña, brezales e incluso claros y orlas del bosque. Aparece recogida en el Catálogo de Flora Amenazada de Asturias como especie de interés especial

Muy similar, tanto morfológicamente como en lo relativo al comportamiento ecológico, es el narciso de Asturias (Narcissus asturiensis), también catalogada como especie de interés especial.

Se trata de una amarilidácea bulbosa, fácilmente diferenciable de la anterior por su menor porte y el color uniforme, amarillo pálido, de su flor. La distribución es similar a la del narciso trompeta, aunque puede aparecer en localidades de menor altitud, incluso cercanas a la costa. Generalmente habita prados de montaña y claros de piornales, siendo más rara su presencia en los ambientes nemorales del bosque.

Rarísima, y por ello catalogada como especie en peligro de extinción, es la estrella de los Pirineos (Aster pyrenaeus).

Se trata de una planta herbácea, de la familia de las compuestas, que dispone de un único tallo erecto, robusto y cubierto de ásperos pelos, de hasta noventa centímetros de altura. Las hojas son grandes y lanceoladas, presentando en su tercio superior un ligero aserramiento del borde, en la base abrazan y rodean el tallo. Las flores son grandes inflorescencias de hasta cinco centímetros de diámetro, de color morado.

La estrella de los Pirineos es una planta de muy restringida distribución. Aparece exclusivamente en los prados de montaña de la vertiente francesa de los Pirineos Centrales y en una única localidad de la Cordillera Cantábrica: la collada de Pandebano, entre Bulnes y Sotres.

La genciana (Gentiana lutea) es una gencianácea herbácea de hasta un metro de altura. Dispone de un tallo único, robusto, cilíndrico y hueco. Las hojas basales son ovales y grandes, de hasta diez centímetros de anchura y veinte centímetros de longitud, con un corto peciolo. Las hojas superiores en cambio son más pequeñas y carecen de peciolo, pudiendo abrazar el tallo. Las flores, de color amarillo a anaranjado, se disponen en la mitad superior del tallo, agrupadas en verticilos axilares.

Se trata de una especie de distribución principalmente alpina, presente en las montañas del centro y sur de Europa. Los Alpes, Los Cárpatos, el Macizo Central francés y las montañas del sur de Italia. En España se distribuye por Los Pirineos, la Cordillera Cantábrica y el Sistema Central, apareciendo piornales, brezales y praderas, en las áreas subalpinas o altimontanas. Sus rizomas contienen principios activos muy apreciados como tónico digestivo.

El Catálogo de Flora Amenazada del Principado de Asturias la recoge como especie de interés especial.

 

Roquedos calizos

En los roquedos calizos de montaña con aguas rezumantes suelen desarrollarse comunidades de musgos y helechos en las que aparece la coclearia de los Pirineos (Cochlearia pyrenaica), una crucífera bianual o perenne que dispone en la base de una roseta de hojas, largamente pecioladas y de limbo reniforme, que surgen de un grueso tallo subterráneo. Durante la floración desarrolla largos tallos florales que levantan hasta cuarenta centímetros de altura y rematan en un racimo de hasta veinte centímetros de pequeñas flores blancas. Los tallos florales disponen de hojas sentadas, casi triangulares, con dos pequeñas aurículas en la base que abrazan el tallo.

Cochlearia pyrenaica es una planta de ámbito alpino, distribuyéndose por Los Alpes, Los Pirineos, el Macizo Central Francés y los Cárpatos. En la Cordillera Cantábrica se ha localizado exclusivamente en roquedos calizos situados entre la aldea de Villar de Vildas y la Braña de la Pornacal, en el Parque Natural de Somiedo. En el Catálogo de Flora Amenazada del Principado de Asturias se ha recogido como especie sensible a la alteración de su hábitat.

Idéntica calificación recibe la centaurea de Somiedo (Centaurium somedanum), una herbácea de la familia de las gencianáceas. La planta se ramifica casi desde su base en tallos estériles y fértiles, que no levantan más allá de diez centímetros de altura. Los fértiles rematan en inflorescencias formadas por dos o tres flores rosadas de corola muy lobulada. Las hojas son estrechas y elípticas, más numerosas en la base que en la parte superior de los tallos florales.

Se trata de un endemismo orocantábrico citado sólo en algunas localidades de Teverga y Somiedo: el entorno del embalse de La Malva y las zonas bajas del valle de Saliencia. Ocupa roquedos calizos rezumantes y muy a menudo travertinos, rocas formadas por precipitación del carbonato cálcico previamente disuelto en las aguas, en un proceso similar al de la formación de estalactitas en las cavidades subterráneas.]

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Aqui tienes un pequeño catalogo de bosques por toda nuestra geografía que en otoño se convierten en un caleidoscopio de colores cálidos. Disfrutalos.

HAYEDOS

BOSQUES DE RIBERA.

CASTAÑARES. 

ROBLEDALES. 

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Bosques mixtos, una belleza escasa

 Los bosques mixtos atlánticos de Picos de Europa, reliquias difíciles de encontrar en España, aparecen en las zonas más bajas del monte e intercalados con los prados de siega. Robles y avellanos se entremezclan con arces, tilos, fresnos, castaños y nogales; a sus pies, un sotobosque de zarzas, brezos y arbustos espinosos proporciona sustento y refugio a numerosas aves.

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Allí habitan el corzo (Capreolus capreolus) y el jabalí (Sus scrofa) junto al tejón (Meles meles), que en el crepúsculo abandona su madriguera en busca de alimento. Entre otros, la marta (Martes martes), el armiño (Mustela erminea)y la comadreja (Mustela nivalis) encuentran su hábitat en estos bosques.

Encinares relictos

 A pesar del predominio del clima atlántico en la práctica totalidad del parque Nacional, en la zona de la Liébana (al SE de los Picos de Europa) y en los cañones y desfiladeros de los ríos Sella, Cares y Deva, se dan condiciones d clima mediterráneo, sobre todo por la presencia de vientos de componente sur de carácter desecante, que favorecen el desarrollo de una vegetación perenne de tipo mediterránea.

Sorprende, especialmente en las paredes rocosas de los desfiladeros, el desarrollo de densos bosquetes de encinas, laurel, madroño y otras plantas propias de ambientes más secos. Estos bosques aparecen incluso en laderas suaves de orientación sur, a altitudes entre los 50 y los 650 m. Son masas relictas, que en épocas de clima más seco, ocuparon posiblemente la mayor parte del fondo de los valles.

Hayedos umbríos y frondosos

 El bosque más atractivo de todo el Parque Nacional de los Picos de Europa es el hayedo. Las grandes masas forestales compuestas de corpulentas hayas (Fagus sylvatica) cubren las laderas de las montañas que, salpicadas de otras especies, las llenan de tonalidades, formas y contrastes. Nos sumergimos en el misterioso y frondoso hayedo.

En verano, las diferentes especies arbóreas exhiben un verdor refrescante, contrapunto a las temperaturas más cálidas de la estación. La entrada en el otoño confiere al Parque una gran riqueza cromática: las hayas cobrizas junto a los robles y castaños rojizos contrastan con los amarillos abedules y el verde, aún intenso, de brezos y piornos.

En invierno, el visitante podrá internarse en un bosque desnudo, alfombrado con un espeso manto de hojas. Las nieblas en el hayedo son típicas del verano y el otoño, mientras que en invierno ocupan zonas muy bajas (de 0 a 500 m) y próximas a la costa. Es la estación donde el lirón gris (Glis glis) dormido, aguarda el paso del frío.

Y en primavera, las yemas infladas y rojizas de las hayas apuntan en sus ramas

El bosque en la encainada

La existencia de estos bosques está ligada a unas precipitaciones elevadas y repartidas a lo largo del año y numerosos días de niebla (encainada). Forman masas muy densas, donde la luz penetra débilmente, por lo que las únicas especies que aparecen son amantes de sombra. Avellanos (Corylus avellana), serbal de cazadores (Sorbus aucuparia), lauréola (Daphne laureola), lúzula del bosque (Luzula sylvatica), anémona del bosque (Anemone nemorosa), hepática (Hepatica nobilis), pírola (Pyrola minor), y jacinto estrellado (Scilla lilio-hyacinthus) conforman el sotobosque.

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A pesar de su aspecto, selvático e impenetrable, durante siglos estos bosques han soportado el asedio humano y hoy en día presentan matorrales de sustitución en numerosos puntos a base de tojos, brezos y piornos.


Fagus sylvatica L. (HAYA)

Etimología

Fagus sylvatica L.

El nombre deriva del latín Fagus o del griego Phegos, que quiere decir "comestible", refiriéndose al fruto que se conoce en catalán como faja, en castellano como hayuco, hagüey (Rioja) o faveta (Aragón), en el País Vasco se conoce como pago-ezkurr (bellota de haya) o bagailla.

En castellano hablamos del haya, faya (Asturias), fago (Huesca), bacua (Navarra) y paga, pago o payo en el País Vasco.en Cataluña se le llama faig, fai o hay (Vall d'Aran - en aranés).. En francés lo encontramosssss como hêtre .

Descripción

Árbol de gran porte, corteza lisa color ceniza, de hasta 30 - 35 m, pudiendo alcanzar incluso los 40 m. El porte varia con la calidad de la estación y según crezca aislado o en espesura. En el primer caso presenta ramas horizontales a media altura y en bosques densos aparecen en cotas superiores i en forma más ascendente.

El tronco, con el tiempo, se convierte en recto, esbelto, limpio, pasando la corteza de un tono verdoso al característico color ceniza. La copa es amplia ovalada o hemisférica y aparece a partir de la primera mitad del árbol con hojas abundantes que dan una sombra densa. Presentan habitualmente ramas zigzageantes, dando un aspecto muy característico, con hojas aisladas o también braquiblastos con manojos de hojas.

La hoja es caduca, verde clara adquiriendo un amarillo rojizo al llegar el otoño, permaneciendo verdes unos 5 o 6 meses. Limbo aovado, entero, sinuoso-ondulado, a veces ligeramente dentado, un poco peludo en la cara inferior y con una hilera de pelos sedosos en el margen.

El sistema radical es potente con una raíz principal recta, poco profunda y con raíces secundarias muy potentes. Cuando de ja de crecer en altura el haya empieza a desarrollar numerosas raíces secundarias superficiales.

Florece en abril y mayo con flor masculina globosa, de largo pedúnculo y femenina formando grupos en el extremo del brote. El fruto, de forma trígona, son los hayucos y aparecen en grupos de dos o tres dentro de una especie de cúpula erizada pero no pinchuda que se abre en cuatro valvas. Aparecen cuando el árbol tiene ya 20 o 25 años en setiembre-octubre diseminando lentamente, si bien no es fértil hasta que alcanza los 40 en árboles aislados o a los 55 en bosques cerrados.

Requerimientos estacionales

Vive en terrenos fértiles y frescos en diferentes substratos, así lo encontramos en arcillas, granitos, gneis, margas, esquistos..., aunque es mas frecuente en calizas. No tolera Ph inferiores a 4,5 encontrándose los mejores bosques en suelos pardos. Hemos visto hayas en solanas rocosas y secas, pero no se encuentra en substratos con exceso de humedad.

Prefiere áreas con precipitaciones superiores a los 600 mm, y en muchas zonas recibe más de 1000 mm. En general tiene mas de 200 mm en verano y requiere un ambiente húmedo en la época de actividad vegetativa en la cual tiene un metabolismo intenso, con una transpiración elevada. Resiste bien las heladas en invierno (hasta -25º), pero es sensible a les heladas tardías de las que se recupera con dificultad. Encontramos hayas por encima de los 1.000 m llegando a los 2.000 m y tiene su óptimo entre 1.000 m y 1.500 m, si bien podemos encontrarlo a 500 m. Vive mejor en las laderas, cimas o llanos que en los fondos y valles cerrados en los que le afectan las heladas tardías, prefiriendo normalmente la vertiente norte excepto en las cotas mas elevadas.

Especie de sombra, forma bosques densos que dejan pasar únicamente el 5 % de la luz. En los bosques mixtos prefiere las áreas mas umbrosas para posteriormente intentar desarrollarse bajo la cubierta de la especie acompañante. Regenera bien de semilla y también de raíz en las primeras edades, adquiriendo la máxima altura a los 125 años para vivir hasta los 300.

Orígenes y distribución

Los hayedos son los bosques mas recientemente extendidos por Europa y la Península Ibérica. Hace 9000 años únicamente había bosques importantes en los Cárpatos, si bien quedaban reductos en zonas mas protegidas que en la Península se concentran principalmente Cantabria y Pirineos. A partir entonces tuvo una rápida expansión llegando a nuestros montes hace 3000 años. El análisis genético probablemente podría diferenciar caracteres entre los hayedos que provienen de los Cárpatos y los que se expandieron a partir de los reductos que quedaban, si bien la diferenciación taxonómica puede ser complicada por las posibles hibridaciones que se puedan dar.

 

La exitosa expansión del haya hasta su distribución actual en los últimos 9000 años, no solamente hay que buscarla en un óptimo climático después de la última fluctuación interglaciar. La eficiencia del metabolismo del haya cuando dispone de un ambiente lo bastante húmedo para compensar su elevada transpiración, le permite conseguir una gran productividad de biomasa a pesar de su corto periodo vegetativo, incluso si no dispone de suelos ricos. Por su carácter de sombra puede desarrollarse bajo otras especies que después no podrán vivir bajo su sombra compitiendo así con ventaja y dominando finalmente la situación.

Estructura y composición de la vegetación

La estructura de los hayedos normalmente es sencilla con un estrato arbóreo denso y normalmente monoespecífico y un estrato herbáceo que puede ser mas o menos denso según las condiciones del hayedo. Para ilustrar esta situación podemos decir que en el Montseny la producción en biomasa de algunos hayedos es de 10,3 t/ha/año de los cuales 10,2 corresponden al haya.

1. Estrato arbóreo: Con el haya únicamente encontramos especies de tamaño inferior y de hoja persistente como el acebo (Ilex aquifolium) o el tejo (Taxus baccata). Otras especies que podemos encontrar, si bien no en gran número son el avellano (Corylus avellana), los serbales (Sorbus sp.), el cerezo (Prunus avium)... Los bosques mixtos con pino o abeto pueden proceder de fases expansivas del haya a bosques monoespecíficos en el primero o de bosques mixtos en equilibrio en el segundo caso.

2. Estrato arbustivo: Prácticamente no aparece en los típicos hayedos, pudiendo destacar el arándano (Vaccinum myrtillus), la lauréola (Daphne laureola), algunas lechetreznas (Euphorbia sp.). En algunas formaciones específica, el matorral puede ser mas importante como en el caso de los hayedos con boj.

3. Estrato herbáceo: Es limitado bajo el haya, pero se desarrolla bastante en los claros. Son frecuentes las coberturas pobres, del orden del 30-40%, aumentando estas en los hayedos pobres, normalmente en terrenos rocosos.

Las formaciones mas comunes que podemos encontrar son:

Hayedo con escila del Pirineo: Es el hayedo típico que ocupa lugares excepcionalmente frescos, en zonas llanas o poco pendientes, en los que tenemos suelos fértiles y en altitudes óptimas (entre 1000 y 1500 m). En estas estaciones, de carácter eurosiberiano, el estrato arbóreo es denso y permite un sotobosque siempre inferior al 20 % de la biomasa total, formado por escila del Pirineo (Scilla lilio-hycinthus), viola (Viola sylvestris), cárex (Carex sylvatica), aspérula (Asperula odorata), la mélica (Melica uniflora), anémones (Anemone nemorosa i A. ranunculoides)...

Hayedo con eléboro verde: En terrenos mas pobres y pedregosos, con altitudes inferiores, el sotobosque si bien es similar en cuanto a especies, todavía es mas escaso en cuanto a cantidad, pudiendo haber ausencia de plantas herbáceas. En estas condiciones pueden dominar el eléboro verde ( Helleborus viridis) y la anémona de bosque (Anemone nemorosa). También se da esta formación en terrenos neutros o ligeramente ácidos, en los que la presencia del arándano (Vaccinium myrtillus) indica este carácter ácido.

Hayedo con descampsia: Si el suelo es silícico el hayedo es mas pobre y tiene como acompañantes especies que viven en este substrato. Son los hayedos con descampsia (Deschampsia flexuosa), en los que también encontramos festuca ovina (Festuca ovina) y arándano (Vaccinium myrtillus). Estos hayedos pueden llegar a formar bosques mixtos con el abeto (Abies alba).

Hayedo con boj: En substratos calcáreos poco húmedos aparecen especies de carácter submediterraneo donde el boj (Buxus sempervirens) puede desplazar a especies atlàntiques mas comunes en los hayedos. Aún encontramos eléboro verde (Helleborus viridis) pero es mas frecuente el elévoro fétido (Helleborus foetidus) de carácter submediterraneo. Otras especies son la hepática (Hepatica nobilis), el avellano (Corylus avellana), la laureola (Daphne laureola)...

Hayedo con hiedra: En algunos fondales húmedos y resguardados la hiedra (Hedera helix) sustituya al boj llegando a cubrir todo el suelo. Podemos encontrar también la primavera (Primula vulgaris) o el geranio nodoso (Geranium nodosum).

Hayedo con primavera: En los Puertos de Beceite en los fondales por debajo de los hayedos con boj es la primavera (Primula vulgaris) la que adquiere protagonismo. Encontramos también sanícula (Sanicula europaea) y la lúzula de bosque (Luzula sylvatica).

Abetares con hayas: Podemos encontrar esta formación en terrenos calizos, como variante del hayedo con escila del Pirineo, en terrenos con Ph próximos al neutro correspondientes al hayedo con eléboro verde o en zonas de el hayedo con descampsia, compartiendo el haya el estrato arbóreo con el abeto (Abies alba) dando lugar esta comunidad. Son sistemas muy complejos de alta productividad y gran valor ecológico, en los que el abeto sanea los terrenos mas húmedos bombeando con sus potentes raíces y recogiendo luego el haya la humedad ambiental aprovechando una precipitación horizontal muy importante en los periodos mas secos. El haya, de carácter mas colonizador, permite la entrada a su sombra del abeto actuando como etapa serial.

De acuerdo con las formaciones mas comunes explicadas, podemos diferenciar las siguientes asociaciones:

Formaciones Comunidad Ambiente
Hayedo con escila del Pirineo Scillo-Fagetum Hayedo en suelos fértiles, calizos, en altitudes óptimas.
Hayedo con eléboro verde Helleboro-Fagetum Hayedos en terrenos mas secos y pedregosos, con Ph mas próximo al neutro incluso ligeramente ácidos.
Hayedo con descampsia Luzulo niveae-Fagetum Suelos siliceos mas pobres
Hayedo con boj Buxo-Fagetum Sustratos calcareos poco húmedos con influencias submediterraneas.
Hayedo con hiedra Geranio-Fagetum Fondales húmedos y abrigados por debajo de los hayedos con boj.
Hayedo con primavera Primulo-Fagetum fondales húmedos y abrigados por debajo de los hayedos con boj en los Puertos de Beceite.
Abetares con haya Scillo-Fagetum subas. abietetosum ó Helleboro- Fagetum subas. abietetosum ó Luzulo niveae-Fagetum subas. abietetosum Bosques mixtos donde las dos especies se encuentran en equilibrio complementandose en cualquiera de las asociaciones citadas.

 


 

Castanea sativa Mill (CASTAÑO)

Descripción

Árbol corpulento de hoja caediza que en condiciones adecuadas puede desarrolar una copa ancha y redondeada. Supera fácilmente kis 20 m de altura, llegando incluso a los 35 m. El tronco és corto y grueso en los ejemplares cultivados para obtener el fruto y mas largo y esbelto en los silvestres o en las repoblaciones madereras. El crecimiento es bastante rápido y al cortarlo puede generar del tocón numerosos rebrotes largos y rectos. La corteza es inicialmente lisa y de color pardo verduzco, posteriormente se oscurece y agrieta. El tronco sin ramificaciones puede llegar a los 25 m y cuando ramifica lo hace con ramas gruesas y rectas. En las plantaciones de fruto las ramas inferiores se presentan casi perpendiculares al tronco. La ramillas no tienen yema terminal.

Las hojas son grandes, simples y alternas, son caducas y tienen cierta marcescencia. El pedúnculo es corto y el limbo largo, de 15 a 20 cm, con una anchura de 5 a 7 cm, lanceolado, de nervios rectos y paralelos. Los bordes de las hojas tienen forma de diente de sierra muy regulares.

Los amentos masculinos tienen glomérulos formados por entre 5 y 10 flores. Las flores femeninas se agrupan en la base de las inflorescencias masculinas en grupos de 3 a 7 protegidas por una cúpula común. Florece de mayo a junio para madurar entre octubre y noviembre. El fruto, conocido como castaña, se presenta agrupado de tres en tres dentro de una cápsula endurecida y armada con espinas rígidas y pinchudas.

Requerimientos estacionales

Prefiere substratos siliceos como granitos, gneiss, micacitas, esquistos, rocas volcánicas ácidas ..., pero también lo encontramos en substratos calcáreos si el clima permite que el suelo este bien lavado. Vive mejor en terrenos sueltos, profundos, fértiles, con pocas sales solubles, huyendo de terrenos muy húmedos principalmente cuando se trata de terrenos compactos o pantanosos.

En su área de distribución las precipitaciones superan normalmente los 600 mm, de los que mas de 100 mm se corresponden a los meses de verano en zonas siliceas y mas de 200 mm en sustratos calizos.

Resiste bien el frío pero le afectan las heladas de primavera, las temperaturas medias del mes de enero superan normalmente los 0º y las de agosto no suelen sobrepasar los 22º (excepcionalmente 26º).

Crece desde casi el nivel del mar (podemos encontrarlo a menos de 100 m en Gerona) hasta los 1500 m (Sierra Nevada), pero los mejores bosques están entre 500 y 1200 m. En plantaciones para fruto el óptimo se situa entre los 200 y los 600 m. Aparece normalmente en vertientes montañosas en zonas abrigadas y frescas, con frecuencia en umbria.

Orígenes y distribución

De distribución circumediterranea, llega por el este hasta el Cáucaso, por el norte alcanza el centro de Europa y baja hasta Argelia y los montes mediterrraneos de Marruecos. En España se encuentra en las zonas húmedas del norte, de Galicia a Cataluña, pasando por León, Zmaora, Asturias, Santander, País Vasco y Navarra. En Cataluña aparece en Barcelona y Gerona. En el centro de la península se da en Gredos, el Valle del Tietar y los montes de Peña de Francia. En la zona sur aparece en las serranias de Aracena y Ronda, en Sierra Nevada y en Sierra Morena.

Muchas veces se ha hablado del origen alóctono del castaño en España (i en general en la zona oeste de su distribución), suponiendo una posible procedencia de Asia Menor o Italia, desde donde romanos y griegos lo extendieron por su fruto (para comer directamente o para hacer harina). Sin entrar en la evidente influencia de la propagación humana, no se pueden obviar los registros polínicos que las especies del genero Castanea han dejado a lo largo de los tiempos, y así encontramos en España restos polínicos del Cuaternario correspondientes al Pleistoceno inferior en Gerona, del Pleistoceno medio en Burgos y Madrid, del superior en San Sebastián y ya mas recientes, del Holoceno, en Gerona, Galicia y Navarra. Anteriores al Pleistoceno existen registros fósiles del Mioceno en Mallorca (probablemente de Castanea baleárica), la Cerdaña (Gerona) y el Bajo Llobregat (Barcelona).

 

Estructura y composición de la vegetación

El castaño, con un carácter mediterráneo y unos requerimientos ecológicos similares a muchos robles, se ha asociado a bosques de este genero. También encontramos bosques naturalizados en los que es la especie dominante i que normalmente proceden de cultivos para obtener castañas o madera y con una estructura condicionada por el tratamiento recibido.

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más información en BOSQUES IBÉRICOS


Bosques presentes en Asturias

Los distintos tipos de bosques presentes en Asturias, según la investigacion fitosociológica. La Fitosociología es una disciplina de la Botánica que estudia las comunidades vegetales, atendiendo a su composición florística, estructura, distribución espacial, ecología, tipología y dinamismo (sucesiones, etc.). Las especies presentes en un determinado hábitat y que en otro lugar de similares características también aparecen agrupadas, constituyen asociaciones vegetales cuyo estudio es el objetivo de la Fitosociología. Estas asociaciones están incluidas en sucesiones vegetales. Así, un hayedo éutrofo está formado por una comunidad vegetal denominada Carici sylvaticae-Fagetum. Esta nomenclatura, que equivale al <<nombre científico>> de ese tipo de bosque, indica dos especies frecuentes o abundantes en estos ambientes (aunque pueden ser no exclusivas de él). Cuando esta comunidad vegetal sufre una degradación (ej.: incendio, talä.) es sustituida por otras progresivas (cadena de sucesión) cuyas especies medran bien en ese ambiente resultante (piornales, brezales, aulagares, pastizales, etc.).

Si no se interfiere en la dinámica de las poblaciones vegetales, el hayedo volverá poco a poco a recuperarse mediante la progresiva reaparición de sus componentes hasta volver a su estado climácico, es decir, de madurez, con la composición botánica característica de ese hayedo éutrofo.Podemos deducir por tanto la importancia de las investigaciones fitosociológicas de cara a describir los variados tipos de bosque presentes en Asturias. En la actualidad están descritos los siguientes tipos:


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