MANUEL LLANO

Las Mozas del Agua eran muy malas y salían de las fuentes de los tíos, vestías con capas de hilos de plata y de oru. Haz muchos años que se jueron a otras tierras las Mozas del Agua con las riquezas y los tesoros que tenían en los sus palacios.

Estaban descalzas y tenían las trenzas rubias, lo mesmu que las pestañas y los ojos. Todas las mañanas salían del agua del ríu o de la juente con muchas madejas de hilos de oru que hilaba por la noche.

Como las madejas estaban mojás, las ponían en los cantos en las yerbas de las orillas pa que se secaran al sol, y mientras secaban empezaban a bailar agarrás de la mano, riéndose y cantando unos cantares mu suaves y mu alegres.

Al pisar en el suelu nacían unas flores amarillas y colorás. Cuando el sol estaba un pocu altu, cogían las madejas y se golvían sus palacios debajo del agua. Si alguna persona llegaba en el momentu en que las Mozas del Agua se golvían a los sus palacios y cogían una de las flores amarillas y coloras, sería dichosa toa la vida y nunca la faltaría dineru y alegrías.