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Villa de Potes

       Potes, 27 de noviembre de 1917. A las 10:30 de la noche el llanto de un niño resuena en el corazón de la Liébana. En la Plazuela del Llano, junto al puente y "Los Camachos",  en el seno de una familia humilde nace JUAN FERNÁNDEZ AYALA. La casa es hoy un agradable establecimiento rural.  

        

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Iglesia de San Vicente

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Casa donde nació Juan Fernández Ayala

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Puente de San Cayetano

 

 

       Es bautizado con el nombre de Ángel Juan. Hijo de José y Paula. Siendo testigo de todo ello la iglesia de San Vicente, siendo por entonces párroco de la misma Don Cecilio.

            A los pocos años la familia cambia su residencia a Vega de Liébana. Por aquel entonces ya todo el mundo le conocía por Juanín

        Será allí donde aprenda sus primeras letras y donde un buen día a los 11 años se haga un hombre siendo aun un niño. Su padre enfermo y la precaria situación familiar le obligan (como a muchos otros en aquella época) a emprender de forma prematura su andadura laboral.

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Los niños de Vega de Liébana con Don Antonino, el maestro. Año 1927 (Colección familiar de Agapito Cotera)

 

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  En este solar estaba situada la casa hoy derruida de la familia Fernández Ayala en Vega de Liébana

 

        En 1934 con 17 años, se integra en las Juventudes Unificadas. No es difícil comprender el origen de sus motivaciones políticas, sobre todo en unos tiempos en que la desigualdad de clases podía significar auténticos abismos y donde el mundo rural estaba regido por una estructura caciquil.  Entre sus compañeros se encontraba Lorenzo Sierra, natural de Ledanes, con quien mantenía interminables charlas sobre pensamiento e ideología política.

        La convulsión política de entonces desemboca en  en el alzamiento de 1936. Juan Fernández Ayala parte hacia Santander junto a 60 jóvenes lebaniegos. Inscribiéndose en la oficina de reclutamiento situada  en la calle Alta. Tras las preceptivas practicas de tiro, se integra en las Milicias Republicanas, concretamente en el Batallón Ochandía  con el cual entrará pronto en combate. 

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Agosto de 1936. Con un grupo de republicanos en el frente de Polientes. ("Juanín" de Pedro Álvarez)

          En el frente coincidió con algunos paisanos suyos. Pedro Álvarez relata en su libro, como salvó la vida a uno de ellos. L.H., vecino de Potes. Este había recibido un disparo en el cuello. Juanín al percatarse de su gravedad de su compañero, salió de donde se encontraba parapetado y bajo el fuego enemigo lo cargó a sus espaldas, transportándolo de esa manera hasta Villanueva, a un kilómetro de distancia, donde fue evacuado en un automóvil a Polientes.

          Un año más tarde, el 14 de agosto de 1937, las tropas nacionales entran en la provincia. Tras 12 días de operaciones consiguen el control total de la región.  En  su retirada Juanín coincidirá  con Segundo Bascones, vecino de Vega de Liébana y que más tarde contraería matrimonio con su hermana María  fijando su residencia en Señas. Consiguen embarcar en un barco que les conduce hasta Asturias, cerca de Ribadesella. Segundo herido ingresa en un hospital. Juanín andando conseguirá llegar hasta La Vega. Tras reponerse en su casa unos días acaba entregándose pensando que al presentarse de forma voluntaria tendría más oportunidades de salir bien parado.

        Unos días antes de entregarse, La capital lebaniega había sido incendiada  y volada con dinamita, el 31 de agosto de 1937 por mineros asturianos,  que pasaron por la villa en retirada del frente vasco. Fernández Ayala no intervino en la destrucción de Potes, pero obviamente este hecho no hizo más que agravar aun más su situación, pues los ánimos estaban "muy caldeados". Es  trasladado a Santander, donde coincidirá con su buen amigo Lorenzo Sierra.  Es procesado en Consejo de Guerra  y condenado a muerte.  Juanín escribe una carta a su hermano José solicitando ayuda. Finalmente la condena es conmutada por 12 años de prisión gracias al aval de José, camisa vieja de Falange. Pasará por la tristemente célebre prisión habilitada de Tabacalera y la Provincial de Santander. En 1941 es trasladado a la prisión de Portacoeli en Valencia, donde gracias a un  amnistía quedará a comienzos de 1943, en situación de libertad vigilada.

        De regreso a su adorada Liébana comienza a trabajar bajo el Patronato de Regiones Devastadas, que se ocupaba de la reconstrucción de  Potes. 

        La situación de libertad vigilada le obligaba a presentarse con una periodicidad semanal en el cuartel de la Guardia Civil. Quizás posibles delaciones falsas fruto de rencillas vecinales, quizás su continuidad en la actividad política o una mezcla de ambas, originaron que de forma metódica  semana tras semana, sus visitas en el cuartel se tornasen en continuas vejaciones y palizas con los temidos "vergajos",  siendo torturado de forma sistemática con el pretexto de reclamarle información sobre el Socorro Rojo Internacional (organismo creado en 1921 que tenía como objetivo recaudar fondos para los presos políticos sociales).

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        Su amigo Lorenzo Sierra, condenado a 20 años, es trasladado a la prisión de la villa. Juanín lo visita frecuentemente, relatándole lo mal que lo está pasando por las palizas en el cuartel. Llega a decirle que desearía estar preso como él.

 

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Lorenzo Sierra  

       Intenta sin conseguirlo, ser destinado al Salto del Nansa, para de esta manera poder espaciar de forma quincenal su obligada presencia ante la Guardia Civil y eludir al menos en parte su tortuosa cita. Su madre trabajaba como cocinera en el cuartel de la guardia civil y nada pudo hacer por conseguir el deseado destino. Doña Paula, que por entonces trabaja, por ironías del destino, como cocinera para los guardias de Vega de Liébana, intenta ayudar a su hijo con lo del traslado, pero todo fue en vano.

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Esta fotografía familiar con su madre y hermanos fue realizada poco antes de partir al monte. De pie Jesús, Juanín y Avelina. Sentados José y su hijo y doña Paula. Falta su hermana María.

        En la Vega le empezaron a conocer por Juanín, allí aprendió sus primeras letras, se hizo hombre siendo un niño, comenzó con su andadura política, con sus primeros amores y sus primeros bailes en las animadas romerías lebaniegas. En 1943, un 21 de julio, una de esas romerías  fue testigo de su último baile antes de partir al monte.  Un pasodoble sin retorno. Ya no estaba dispuesto a soportar más palizas. Muy de mañana, con un pequeño hatillo y algo de comida comenzó a ascender las agrestes y bien conocidas laderas, en busca del grupo de <<Machado>>.

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Juanín en casa de unos amigos.

         Consigue incorporarse en la Brigada Machado, dirigida por Ceferino Roiz "Machado" . Comenzará una larga andadura de 14 años como emboscado. Más tarde seguirían su ejemplo: Lorenzo Sierra , Manjón,  Pedrín , Santiago Rey, Hermenegildo Campo <<Gildo>>  muerto en los sucesos de Tama y Rosendo Campos entre otros. Parte del grupo perecería en diversos enfrentamientos con las fuerzas del orden, otros fueron detenidos y solo unos pocos consiguieron pasar finalmente a Francia. En 1948 desapareció oficialmente la lucha armada.

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Única foto de Juanín  (a la derecha) en el monte. Está realizada en Picos de Europa. (Colección familia Fernández Ayala)

        Era por todos conocida en el monte, la audacia de Juanín. En una ocasión se presentó en el entierro de un ser querido desoyendo los consejos de sus compañeros que consideraban tal acción como descabellada y peligrosa. Llegó al lugar solo, sin cobertura de ninguna clase. Toda la gente pudo advertir su presencia. Continuo en el sepelio, el peligro se acentuaba a cada minuto que transcurría, pero él, como aquellos toreros serios de antaño, aguantó el tipo. Cuando presintió cerca la presencia de los guardias, regresó a las montañas. Solo, como hasta allí había llegado.

        Tras la desintegración de la <<Brigada Machado>>, los guerrilleros que continúan en el monte actúan de manera más autónoma. Juanín forma pareja con el tresvisano Hermenegildo Campo "Gildo".Operan sobre todo en Udías, Carrejo, Treceño, Lamadrid, La Acebosa, Virgen de la Peña, Cóbreces, Novales, Cerrazo, Roiz y Serdio.

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Hermenegildo Campo, "Gildo"

         En esa época entran en contacto con la familia Noriega de Canales. Un buen día estando en el monte Corona, se acercan a un joven que está cortando leña. El mozo al verles se asusta, está cortando leña en una zona prohibida, aun no había completado las 13 pesetas que costaba el carro lleno. Juanín trata de tranquilizarle. Los tres entablan conversación y en el transcurso de la misma, sale a relucir que Ángel, el padre del muchacho, ha estado en la cárcel de la Tabacalera con Juanín. El joven en cuestión es Pedro Noriega. A partir de ese momento su casa y familia cobijarán y harán de enlaces de Juanín Gildo y otros emboscados. Pedro, se casó años después con Avelina Fernández, hermana de Juanín.

        En casa de los Noriega, llegaron a excavar una cueva que fue utilizada como escondite. En 1952 toda la familia sería detenida y encausada por colaborar con los guerrilleros.

 

        Es también en aquella época cuando entran en contacto con la familia Bedoya. Vivian en el Caserio de las Carrás, cercano a Serdio, donde con mano firme Julia, la madre de Paco sacaba adelante a su familia. Allí conocerán a Paco, quien hará de enlace para ellos, motivo por el cual ingresará más adelante en prisión.

        La famosa foto de la Carrá, fue realizada en una de las multiples visitas de Juanín al Caserío de los Bedoya.        

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   Foto de "la Carrá", también llamada de "Matalacorre" y de "Gedillo". Fue utilizada en  pasquines que ofrecían medio millón de pesetas por su captura, la más alta recompensa ofrecida durante la postguerra en Cantabria. Juanín solía pintar sobre tales anuncios cuando los veía, una hoz y un martillo.

      A partir de 1952, tras lo de Tama, apenas quedan guerrilleros en los montes. En los últimos tiempos Paco Bedoya , que había escapado de la cárcel de Fuencarral en Madrid, será su único compañero, formando una pareja de leyenda, hasta el año 1957, en que ambos pierden la vida.

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Francisco Bedoya

       Su prolongada estancia como emboscado originó que Juanín, como otros guerrilleros, pasase a ser tomado más como un bandido que como un combatiente. Al final, ninguna formación política le aportó el soporte de legitimidad necesario, para continuar con la "lucha revolucionaria", pasando a ser considerado un "guerrillero anacrónico", en otras palabras,  un vulgar delincuente. El 24 de abril de 1957  Juan Fernández Ayala cae abatido en la curva del molino . Quizás el destino quiso que fuese precisamente en La Vega donde su historia se diese finalmente por concluida. 

 

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 Curva frente al molino donde Juan Fernández Ayala cayó abatido

 

        

 

 

 

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