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PATRIARCAS BIBLICOS

Patriarcas, en la historia de la Biblia, caudillos de los hebreos anteriores a Moisés. En el Libro del Génesis aparecen los patriarcas tradicionales: Abraham, Isaac, Jacob y los hijos de Jacob, caudillos de las 12 tribus de Israel. Los patriarcas vivieron a mediados de la edad del bronce, hacia la primera mitad del milenio II a.C.

PATRIARCAS PRE-DILUVIO
ADÁN

Etim.: Heb., adam, humano.

El primer hombre.  Creado por Dios del barro; de su costilla Dios creó la primera mujer, su esposa Eva. Ambos fueron creados a imagen de Dios.

Sus hijos: La Biblia menciona tres: Caín, Abel y Set. Pero debieron tener mas, al menos una hija, para que la raza humana continuase.  

Después de que su esposa Eva sucumbiera a la tentación, Adán se dejó arrastrar en la desobediencia y comió el fruto prohibido por Dios. Como consecuencia fue expulsado del paraíso del Edén y, como fruto de su pecado tuvo que cultivar la tierra con grandes labores.  (Génesis 2-5). Trabajar no es castigo sino el trabajar con grandes esfuerzos produciendo poco.

Muchas doctrinas del Nuevo Testamento se remontan hasta Adán:  el pecado original, Jesús como Nuevo Adán. Es por eso importante sostener la doctrina del Monogenismo (todos los hombres proceden de uno).

SETH
ENÓS
CAINÁN o QUENÁN
MAHALALEL
JARED o YERED
ENOC o HENOK

Enoc, también Henok, en el Antiguo Testamento (Génesis 4,17-18), hijo de Caín y padre de Irad. En otro momento (Gén. 5,18-21), Enoc era hijo de Yéred y padre de Matusalén. La palabra, por tanto, parece que corresponde al nombre propio hebreo de varios personajes bíblicos.

Es posible que la figura patriarcal de Enoc tenga su origen en un mito solar, que más tarde asumió una considerable importancia en el pensamiento judío. La más destacada de las leyendas tradicionales asociaba a Enoc con su 'traslación', es decir, haber sido llevado al cielo sin haber muerto. Esta tradición se basaba en el Génesis 5,24: "Enoc anduvo con Dios y desapareció, porque Dios se lo llevó". Este versículo ejerció gran influencia sobre el desarrollo de conceptos sobre la inmortalidad en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, Enoc es mencionado en este mismo contexto (Hebreos 11,5). También hay que señalar el Libro de Enoc, primero y más importante de los apocalipsis apócrifos, del que existe una versión descubierta en Abisinia, editada en Oxford en 1821 y en Leipzig en 1853 y del que existe una versión anacrónica, El libro de los secretos de Enoc.

MATUSALEM

Matusalén, en el Antiguo Testamento, hijo del patriarca Enoc y abuelo del patriarca Noé. El texto dice que murió en el año del Diluvio, a la edad de 969 años (Gén. 5,21-27; 1 Crón. 1,3). Su nombre se convirtió en sinónimo de longevidad.

LAMECH o LÁMEK
NOÉ

Noé, en el Antiguo Testamento (y en el Corán), hijo de Lámek, descendiente de Adán en décima generación y, por sobrevivir con su familia al Diluvio, padre de toda la humanidad (Gen. 6-9). Según el relato bíblico, Noé fue salvado por su piedad cuando Dios, encolerizado por la corrupción reinante en el mundo, lo destruyó con un diluvio que duró 40 días y 40 noches. Ordenó a Noé que construyera un arca, una gran nave, y que subiera a ella con su esposa, sus tres hijos —Sem, Cam y Jafet—, sus nueras y una pareja de todo ser viviente existente sobre la tierra. El islam considera a Noé (Nuj) como uno de sus profetas. En un episodio posterior al Diluvio, se atribuye a Noé el descubrimiento de la elaboración del vino, por plantar una viña, una vez finalizado el diluvio, y beber del vino hasta embriagarse (Gén. 9,20-27). Se dice que Noé vivió 950 años (Gén. 9,29). En las culturas babilonia, griega y otras aparecen héroes similares.

PATRIARCAS POST-DILUVIO
SEM

Sem, en el Antiguo Testamento, hijo mayor de Noé, hermano de Cam y de Jafet, y tío de Canaán. Entre sus descendientes están los hebreos, los árabes y los arameos. La raíz del término semita deriva de su nombre.

ARPAKSAD
SALAH o SÉLAJ
EBER o HÉBER
PÉLEG
REÚ
SERUG
NAKOR
TARAH o TARÉ o TÉRAJ
ABRAHAM

Abraham, patriarca bíblico y según el libro del Génesis (11,27; 25,10) padre de los hebreos, que parece vivió entre los años 2000 y 1500 a.C. Abraham es considerado por los musulmanes, quienes le llaman Ibrahím, como un antepasado de los árabes por medio de Ismael (uno de sus hijos). En otro tiempo se le consideró contemporáneo de Hammurabi, rey de Babilonia. Debido a que el relato bíblico de su vida se basa en tradiciones conservadas por transmisión oral más que en documentos históricos, no puede escribirse una biografía tal y como hoy la conocemos.

Llamado Abram originalmente, Abraham fue el hijo de Tare, un descendiente de Sem, y nació en la ciudad caldea de Ur, donde se casó con su hermanastra Saray, o Sara. Abandonaron Ur junto a su sobrino Lot y su familia, por inspiración divina y se dirigieron a Harán. Al recibir la promesa de que Dios haría de él una 'nación grande', Abram se trasladó a Canaán, donde vivió como un nómada. El hambre le llevó a Egipto, pero fue expulsado por presentar a Saray, su mujer, como su hermana. Una vez de vuelta a Canaán, Abram y Lot se separaron tras las disputas surgidas entre ellos y sus pastores, quedándose Lot cerca de Sodoma y continuando Abram su vida errante. Más tarde rescató a Lot de la cautividad del rey Cordorlahomor de Elam y fue bendecido por el sacerdote Melquisedec, rey de Salem. Entonces, Dios prometió a Abram un hijo de su esposa Saray, le repitió sus primeras promesas y las confirmó con una alianza.

Cuando Abram renovó esta alianza, se estableció el rito de la circuncisión, su nombre se transformó en Abraham, y el de Saray en Sara. Dios, a través de unos ángeles, volvió a prometerle que tendría un hijo varón de Sara.

Cuando Dios le informó de que iba a destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra a causa de la depravación de sus habitantes, Abraham le suplicó que no lo hiciera. Dios le prometió que salvaría las ciudades si pudiera encontrar sólo diez hombres justos. Al no encontrar ninguno Dios cumplió su amenaza.

Ismael, primer hijo de Abraham y de Agar, una esclava egipcia, nació cuando Abraham tenía 86 años. Los musulmanes árabes consideran a Ismael como su progenitor. Isaac, hijo de Abraham alumbrado por Sara cuando éste tenía 100 años, fue el primero de sus descendientes legítimos. Dios exigió que Abraham sacrificara a su hijo, como prueba de fe, aunque por la incondicional obediencia de Abraham, Dios le permitió salvarle y le recompensó con una renovación formal de su promesa. La tradición islámica cita a Ismael, no a Isaac, como el sacrificio perdonado. Después de la muerte de Sara, Abraham se casó con Cetura y tuvo seis hijos. Murió a la bíblica edad de 175 años y fue enterrado junto a Sara en la gruta de Macpelá, en lo que ahora es Hebrón.

Cristianos, musulmanes y judíos aceptan a Abraham como encarnación del hombre de fe inquebrantable, visión que aparece reflejada en el Nuevo Testamento.

ISAAC

Isaac (en hebreo, ‘hará reír’), patriarca del Antiguo Testamento, hijo de Abraham, hermanastro de Ismael y padre de Jacob y Esaú. El nacimiento de Isaac fue prometido por Dios (Gén. 17, 19 y 21) a Abraham y a su esposa Sara, después de muchos años de matrimonio sin descendencia, como señal de que las bendiciones que Dios otorgó en un principio a Abraham tendrían su continuidad en Isaac, heredero de la Alianza. Los acontecimientos de la vida de Isaac son relatados en el libro del Génesis desde el capítulo 21 al 28.

El relato dominante en la narración, que constituye uno de los episodios más conocidos de la Biblia, es la del proyectado sacrificio de Isaac (Gén. 22). Según esta historia, Dios quiso probar la fe de Abraham ordenándole que sacrificara a su amado hijo. En último momento, tras quedar Dios convencido de la incondicional obediencia de ambos, padre e hijo, aceptó un carnero en lugar del joven. Se cree que este relato expresa el rechazo de los hebreos a los sacrificios humanos, practicados por las naciones vecinas. En la sinagoga actual, el carnero es recordado en el ritual de soplar el shofar, o cuerno de carnero, durante los días Solemnes del judaísmo: Rosh Ha-shaná y Yom Kipur.

El Nuevo Testamento alude a Isaac como precursor de Cristo y de la Iglesia (Gál. 3,16; 4,21-31); la obediencia de Isaac a su padre, hasta el punto de estar dispuesto a la inmolación, se asocia con la de Cristo (Heb. 11,17-19). Estos temas fueron desarrollados por varios de los autores patrísticos e Isaac aparece con frecuencia en el arte cristiano, en concreto, asociado a la eucaristía.

Los arqueólogos y demás científicos bíblicos han trazado similitudes entre la narración bíblica de Isaac y la historia de las tribus semitas. Se considera que Abraham constituye el tronco nómada del que surgieron las tribus hebreas e idumeas. Isaac representaría entonces a las tribus que se unieron para constituir la confederación hebrea y obedecer a Dios, Yahvé, una deidad tribal, en origen. Por su parte, Ismael representaría a las tribus de Idumea. Comparado con los otros dos grandes patriarcas bíblicos, su padre Abraham y su hijo Jacob, Isaac aparece como una figura menos importante. Sin embargo, los especialistas ven por una serie de detalles del relato bíblico, en Isaac, más elementos simbólicos importantes. La hipótesis es que la narración de su nacimiento es un intento deliberado, de los primeros escritores israelitas, de modificar la tradición de las tribus semitas a fin de promover la adhesión a la confederación hebrea, una alianza política y militar, al sugerir que dicha alianza estaba inspirada por una poderosa divinidad. Al convertir a Isaac en hijo legítimo y a Ismael en hijo ilegítimo del antepasado común, se afirma la superioridad de los hebreos sobre las tribus idumeas independientes. Al fin, la rivalidad entre los dos hijos de Isaac podría reflejar de nuevo la rivalidad entre Idumea y los hebreos.

JACOB

Jacob, en el Antiguo Testamento, uno de los patriarcas hebreos, hijo de Isaac y Rebeca y nieto de Abraham. Tras privar con un engaño a su hermano Esaú de la bendición de su padre y de sus derechos de primogenitura, Jacob huyó a la casa de su tío, Labán, para quien trabajó durante muchos años, y cuyas hijas, Lía y Raquel desposó. Sus esposas y sus esclavas, Zilpá y Bilhá, le dieron 12 hijos, que se convertirían en los patriarcas de las 12 tribus de Israel. Lía dio a luz a Isacar, Judá, Leví, Rubén, Simeón y Zebulón; Raquel, a José y Benjamín; Zilpá a Gad y Aser, y Bilhá a Dan y Neftalí.

El relato de Jacob se narra en Génesis 25-35. Los acontecimientos más sobresalientes de su existencia fueron la visión de la "escalera de Jacob", la bendición que recibió en Betel (Gén. 28,10-22) y la concesión del nombre Israel por un adversario divino tras luchar contra él (Gén. 32,24-32). Así como la figura de Esaú está considerada como la representación de la nación de Edom (Gén. 36,8), la de Jacob, o Israel, personifica a la nación de Israel. Así, el profeta Oseas traza un paralelo entre la experiencias de Jacob y las de su pueblo (Os. 12) hacia el 1700 a.C.

JOSÉ
José (en hebreo, ‘él añadirá’), en el Antiguo Testamento y en el Corán, el undécimo hijo del patriarca Jacob, o Israel, hijo de su esposa favorita, Raquel. Según el relato de Génesis 30-50, José fue el primogénito de Raquel; el Corán presenta un relato similar a la narración bíblica, y lo denomina Yusuf. José fue objeto de la envidia de sus hermanos, en particular después que Jacob expresara su preferencia por él regalándole una túnica especial, y le vendieron como esclavo. Llevado a Egipto por su amo, José se ganó el favor del faraón al interpretar sus sueños y profetizarle siete años de prosperidad, tras los cuales llegarían siete años de penurias y escasez. El faraón nombró a José primer ministro y le encargó almacenar alimentos para ser utilizados durante los siete años de hambre. Cuando llegó la época de las llamadas vacas flacas, Egipto consiguió sobrevivir gracias a la previsión de José. Los hermanos de José llegaron a Egipto en busca de alimentos y José les reveló su identidad. Tras la reconciliación, Jacob trasladó a toda su familia a Egipto y se asentaron en Gosén, donde sus descendientes residieron y se multiplicaron hasta ser liberados por Moisés. El relato de José fue utilizado por el autor del Génesis para reseñar la presencia de los israelitas en Egipto antes del éxodo. Durante la travesía por el desierto, Moisés llevó consigo los huesos de José y más tarde los enterró en Siquem.

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