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CARTOGRAFÍA LINGÜÍSTICA DE EXTREMADURA: METODOLOGÍA

(Continuación)

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José Antonio González Salgado

(Cartografía lingüística de Extremadura. Origen y distribución del léxico extremeño, vol. I, págs. 132-207)

 

5. ENCUESTA

Como ha sido puesto de manifiesto en distintas ocasiones, la entrevista no constituye la situación comunicativa ideal, ya que la formalidad del marco de la encuesta proporciona una imagen distorsionada de la realidad lingüística (Labov, 1983:75; González Ferrero, 1991:97). Para intentar aminorar —en la medida de lo posible— el autocontrol al que los informantes se someten, es necesario poner en marcha distintos mecanismos (17). En nuestro caso, el hecho de utilizar un cuestionario compuesto casi de forma exclusiva por léxico rural ha sido de especial ayuda: los informantes se veían sometidos a un examen que —a medida que avanzaban las preguntas— se sabían conscientes de aprobar (18). Por otra parte, entablar una conversación preliminar sobre cualquier aspecto que surja espontáneamente (fisonomía del pueblo, condiciones climatológicas, diferencias entre los tiempos antiguos y los modernos, etc.), utilizando rasgos fonéticos propios de la comarca y expresiones coloquiales, contribuye a aminorar la imagen fría que el encuestador —por el hecho de ser un completo desconocido— despierta en los lugareños. Son condiciones indispensables, para llevar el interrogatorio a buen puerto, que el informante confíe en el investigador y que se consiga un grado de naturalidad en el discurso.

La encuesta, en nuestro trabajo, ha seguido el patrón marcado por el cuestionario: primero se hacían las preguntas relativas a la agricultura y a las industrias con ella relacionadas; después, las relativas a la ganadería y a los animales domésticos; y, por último, las componentes de la parte fonética.

Por lo general, la encuesta ha tenido una duración de dos días por localidad (19). Aunque el cuestionario bien puede rellenarse en una sola jornada, es preferible tener dos contactos con el informante por varias razones: La primera, para evitar un cansancio innecesario en los sujetos, que, evidentemente, no están acostumbrados a responder a un gran número de preguntas de una sola vez. La segunda, porque, llegando a cierta altura del cuestionario, el informante comienza a responder con brevedad, sin dar ya demasiadas explicaciones. La tercera, porque el segundo día se pueden matizar o corregir las informaciones dudosas de la jornada anterior (20).

En las localidades donde se han invertido dos días para rellenar el cuestionario, la encuesta se ha estructurado de la siguiente forma: el primer día se preguntaba sobre cuestiones relativas a la agricultura y las industrias relacionadas; el segundo se rellenaban las partes dedicadas a la ganadería y la fonética. No obstante, no han faltado localidades en las que —por motivo de las ocupaciones o compromisos del informante— se han tenido que invertir tres, y hasta cuatro días (Torremocha, Puebla de Obando, Ahigal), así como otros en los que tan sólo hemos podido permanecer durante una jornada, con sesiones de mañana y tarde, o en una sola sesión continua (Puebla de la Reina, Ceclavín, Mesas de Ibor).

Con todo, la labor del dialectólogo no termina con la realización de la encuesta; falta todavía recorrer el lugar para fotografiar las realidades que más interesen, además de escuchar a la gente del pueblo en situaciones informales, y confirmar de esta forma los resultados obtenidos en el interrogatorio. Para esto último recurríamos a las tabernas, al mercado o al parque público.

La estancia del investigador en los puntos de encuesta se puede resumir atendiendo a la siguiente estructura:

1. Primer acercamiento a la localidad y sus inmediaciones para conocer los tipos de cultivo y la explotación ganadera, y poder así, durante la encuesta, hacer mención de lo que se ha visto y de lo que se ha echado en falta.

2. Visita al Ayuntamiento para explicar nuestras intenciones y pedir colaboración.

3. Entrevista con el informante.

4. Recorrido por la localidad para tomar fotografías e intercambiar impresiones con otros lugareños.

 

Ámbito de encuesta:

Lo ideal, para desarrollar la encuesta con comodidad y tranquilidad, es trabajar con el informante en un lugar lo más aislado posible, no sólo para evitar ruidos, sino, principalmente, para impedir las interferencias de terceras personas que puedan coartar la espontaneidad de nuestro sujeto.

Los ámbitos en los que hemos llevado a cabo las encuestas han sido:

1. Dependencias municipales (despacho de alcaldía, sala de reuniones del Ayuntamiento, juzgado de paz, etc.). Son lugares ideales para recoger datos, a veces incluso más convenientes que el propio domicilio del informante, ya que evitamos intromisiones y no queda duda de la intención y buena voluntad del investigador. En cierto modo es como si la investigación contara con el apoyo institucional. Como contrapartida se puede argumentar que quizá se dota a la encuesta de un carácter demasiado serio y oficial, que puede influir en la posición que adopte el informante respecto al encuestador. En este caso, el explorador debe tener suficiente pericia como para hacer de la conversación una actividad distendida y natural. Ante todo, hay que hacer ver al informante que nuestro interés se centra en las labores típicas de su localidad, y que sus formas de expresión —tan devaluadas por nuestra sociedad— para nosotros tienen una riqueza capital (21).

2. Domicilio del informante. Desde el punto de vista de la espontaneidad, éste es el ámbito más idóneo. El informante está en su ambiente, rodeado de sus enseres habituales, en un mundo que conoce a la perfección. Sin embargo, todas estas ventajas se pueden tornar en inconvenientes si el sujeto no vive solo y sus familiares no participan de nuestro interés. La mujer del informante, que —por regla general— o se mantiene al margen de la encuesta o participa activamente en ella, puede convertirse en un obstáculo que haga peligrar el desarrollo del interrogatorio (22). Realizar la entrevista en el domicilio del sujeto cuenta con la ventaja añadida de tener al alcance de la mano muchos objetos por los que se pregunta, con lo que se facilita también la labor de fotografía.

3. Lugar de trabajo del informante. También han sido utilizados como ámbito de encuesta aquellos lugares en los que los informantes ocupan la mayor parte de su tiempo, lugares en los que, si no se está sujeto a un horario, la conversación resulta muy provechosa. En Ahigal, por ejemplo, la encuesta se desarrolló íntegramente en el taller de albardería que posee uno de los informantes, lo que facilitó la recogida del caudal léxico referente a todo tipo de herramientas y utensilios de carácter popular. Lo mismo ocurrió en Guijo de Galisteo y Garrovillas, donde se desarrollaron en el cobertizo de una huerta y en un «tinao», respectivamente.

4. Dependencias aisladas en el lugar de reunión habitual de los lugareños. Únicamente hemos recurrido a estos ámbitos cuando no han podido ser sustituidos por otros más idóneos (Puebla de Obando, Campanario, Aliseda y Casar de Palomero) (23).

 

Tipos de encuesta:

En la realización de nuestro trabajo distinguimos los siguientes tipos de encuesta:

a) Encuestas piloto: Son las efectuadas con anterioridad al proyecto final. Durante los meses de agosto y septiembre de 1992 se ejecutaron nueve encuestas en otras tantas localidades de la zona central de la provincia de Cáceres, con la intención de probar la validez del cuestionario y ajustar la formulación de las preguntas. Las poblaciones investigadas fueron: Santa Cruz de la Sierra, Aldeacentenera, Santa Ana, Plasenzuela, Benquerencia, Madroñera, Escurial, Montánchez y Alcuéscar. El resultado de este trabajo se puso de manifiesto en la necesidad de ampliar el cuestionario, que en esos momentos contaba con tan sólo 350 preguntas de términos agrícolas y ganaderos, y en la conveniencia de incluir otro cuestionario para recoger diversos aspectos fonéticos.

b) Encuestas base: Con esta denominación hacemos referencia a toda encuesta principal desarrollada en cada uno de los puntos. En la mayor parte de las localidades —en atención al criterio seguido del informante único— esta encuesta ha sido la única realizada.

c) Encuestas secundarias: Son las efectuadas para enriquecer o completar las informaciones de un primer sujeto. En unas ocasiones estas encuestas tienen un carácter totalizador (son una repetición íntegra del cuestionario), en otras son simplemente una elaboración parcial de algún aspecto concreto o de una de las parcelas en las que se divide el cuestionario (24).

d) Encuestas múltiples (25): Logrosán y Campanario son las dos localidades en las que llevamos a cabo una encuesta con varios sujetos a la vez (26). Aunque este sistema de encuesta múltiple tiene la ventaja de contar con el criterio de varias personas, presenta el inconveniente de tener que prestar atención a discursos simultáneos, lo que a veces se convierte en un verdadero problema para transcribir.

e) Encuestas complementarias: El material cartografiado no es todo el conseguido mediante la encuesta. Por distintos motivos (imposibilidad gráfica, informaciones dudosas, etc.), no todos los puntos encuestados están presentes en la selección final ofrecida en los mapas. Las localidades de Pinofranqueado, Caminomorisco, Casas del Monte, Casar de Cáceres, Bohonal de Ibor y Magacela también han sido objeto de investigación.

 

6. TRANSCRIPCIÓN FONÉTICA

El procedimiento de transcripción fonética ha sido doble. Por una parte, sobre el terreno, se ha efectuado una transcripción lo más fiel posible a las locuciones del informante, anotando todo aquello que resultaba alejado de la norma castellana y prestando especial atención a los fenómenos más destacados: tipo de /s/, tipo de /y/, realización del plural, pronunciación de la /x/ castellana y de sonidos combinados por fonética sintáctica (s+b, s+d, s+g, s+y) (27).

Después, a partir de la grabación íntegra de la encuesta (28), se ha procedido a transcribir, en sucesivas audiciones, el contenido de las cintas. Es decir, hemos interrelacionado los métodos directo e indirecto de transcripción, aunque reconocemos que se le ha concedido mayor importancia a este último (29).

El alfabeto utilizado es el de la Revista de Filología Española, completado con los signos propuestos por Manuel Alvar y sus colaboradores en los atlas lingüísticos ejecutados. No obstante, hemos pretendido simplificar la complejidad de algunos apartados (tipos de /s/, tipos de /y/, vocales intermedias, etc.).

En un trabajo de este tipo, la transcripción fonética resulta fundamental, especialmente en lo que se refiere a fenómenos concretos que permiten, en teoría, el trazado de isoglosas.

 

7. ORDENACIÓN Y CLASIFICACIÓN DEL MATERIAL. CARTOGRAFÍA.

Con todo el material transcrito en sus correspondientes cuestionarios, el siguiente paso en un estudio de cartografía lingüística es la elaboración de cuadernos de formas. Estos van a contener, en una ordenación geográfica, toda la información que posteriormente aparecerá en los mapas. Cada cuaderno está dedicado a una cuestión distinta, con la anotación de las respuestas obtenidas en cada uno de los puntos visitados.

Cuando los datos se tienen debidamente ordenados, comienza la tarea definitiva para presentar el material: la cartografía.

El sistema de numeración utilizado en nuestro trabajo es el mismo que ya ha sido puesto en práctica en los atlas lingüísticos dirigidos por el Dr. Alvar: cada pueblo está representado por la abreviatura oficial del Ministerio de Fomento que corresponde a su provincia (Cc en Cáceres y Ba en Badajoz) y por un número de tres cifras. Cada provincia ha sido dividida en seis sectores trazando una línea de norte a sur y dos de este a oeste, lo que ha dado como resultado las siguientes zonas: 100 (noroeste), 200 (nordeste), 300 (centro-oeste), 400 (centro-este), 500 (sudoeste) y 600 (sudeste).

Dentro de cada una de las casillas, la numeración de los puntos se ha fijado de izquierda a derecha y de norte a sur (30).

100 200
300 400
500 600

Clases de mapas:

Según el contenido de los mapas del estudio cartográfico distinguimos (31):

a) Mapas lingüísticos: Presentan, en transcripción fonética, el léxico recopilado durante las encuestas (mapas puntuales o sintéticos) o una elaboración, por medio de símbolos especiales, de los aspectos fonéticos más sobresalientes (mapas analíticos).

b) Mapas etnográficos: Muestran, mediante símbolos, la distribución de las variedades etnográficas.

BIBLIOGRAFÍA

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