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Cartografía lingüística Mapas Estudios Otros

EL PERIÓDICO EXTREMADURA

SUPLEMENTO CULTURAL "CUADERNOS DEL FIN DE SEMANA"

viernes, 1 de noviembre de 2000, págs. VIII-IX

EXTREMADURA CASTELLANIZA SU ACENTO

José Antonio González realiza una encuesta dialectal en 30 pueblos de Cáceres y 28 de Badajoz

URÍA FERNÁNDEZ. El vocabulario utilizado por los extremeños está influido por el habla de las regiones fronterizas. Esto es un hecho que, aunque se intuía, hasta ahora nadie había tratado de demostrar científicamente. De ahí el interés que despierta la tesis Cartografía lingüística de Extremadura. Origen y distribución del léxico extremeño, escrita por el filólogo, natural de Madroñera, José Antonio González.

A partir de los datos recogidos en una encuesta dialectal realizada en 58 municipios de la región -30 de Cáceres y 28 de Badajoz-, González ha establecido un mapa en el que se determinan las áreas léxicas del extremeño.

EL MAPA LÉXICO REGIONAL

En sus conclusiones, el filólogo divide Extremadura en "tres áreas restringidas y tres áreas principales", en función del vocabulario usado. Así, entre las segundas, el investigador considera que existiría una "zona A", en la que se da un "habla regional castellana de impronta leonesa". Esta área abarca toda la alta Extremadura, la localidad pacense de Puebla de Obando y el nordeste de Badajoz. Y utilizan términos como manga por 'mangote del segador' o rejón por 'aguijón de la abeja'.

En todo Badajoz, excepto las localidades norteñas asignadas a la zona A, se refieren a la cúpula de la bellota con el término cascabullo o dicen alzar por 'barbechar'. Esto se debe a la presencia, en toda esta zona B, de "un habla regional castellana de impronta meridional".

Toda la Extremadura occidental quedaría dentro de la tercera demarcación, bajo el nombre de C. La principal característica de esta área es la alta influencia que recibe del portugués. Ejemplo de ello es que los hablantes de esta parte de la geografía extremeña dicen casullo para referirse a la 'cascarilla del trigo' o mazaroca por 'mazorca', términos, ambos, de origen luso.

En la parte norte de Extremadura se ubica el área restringida D, que ocupa la comarca de Las Hurdes, Plasencia y Coria. En este territorio se observa una influencia leonesa en el uso de términos como bagazo por 'escobajo' o rabadán por 'zagal'.

La presencia del habla castellano-manchega se cuela a lo largo de la frontera oriental de la zona A. Por esta misma razón, los extremeños que habitan en ese lugar -que delimita la zona E- dicen atadero para referirse al 'vencejo para atar el haz'.

Por último, la letra F nombra la extensión territorial en la que se encuentra la mayor utilización de andalucismos en el habla extremeña. El límite incluye todo el sur pacense, y se distingue por el uso de términos como matancero para definir 'matarife' o gárgola en referencia a la 'vaina del garbanzo'.

Por otro lado, el trabajo de investigación realizado por González le permite afirmar que "Extremadura se ha visto sometida a una profunda castellanización". Según el filólogo, el habla extremeña ha ido perdiendo rasgos de procedencia leonesa que antes estaban mucho más extendidos, "como era el cierre de las vocales finales. Antes se decía perru en lugar de 'perro' o aceiti en vez de 'aceite'.

La presión del castellano también se hace patente en el área de influencia portuguesa, en donde las pronunciaciones de influjo luso manifiestan una tendencia a la desaparición, exceptuando casos como el de Olivenza, donde la identidad lingüística lusitana es muy notable.

OTROS CASOS

Otro de los fenómenos destacados en la cartografía de González es la aparición de dos tipos de 's' en la región, que se distinguen por su distinta pronunciación.

En Badajoz, la 's' pertenece a la variedad coronal. Esto es, se pronuncia con la lengua en posición plana. El filólogo ha descubierto que este tipo de pronunciación tiene una extensión mucho más amplia de lo que se creía. Y se encuentra en fase de expansión. En la zona de Cáceres, la 's' pertenece a la variedad ápico-coronal, como una fase intermedia entrela apical (sonido 's' castellano) y la coronal.

Este avance se debe, según González, al "habla relajada", típica del extremeño, que le hace también perder algunas consonantes intervocálicas. El cambio fonético en marcha en la zona de Cáceres es algo patente en localidades como Eljas y Serradilla, donde la 's' obedece ya a la pronunciación coronal del sur regional.

TRABAJO EXHAUSTIVO

Tesis extensa. La cartografía lingüística de Extremadura realizada por José Antonio González ocupa cuatro voluminosos tomos de más de 300 páginas cada uno. Esta considerable extensión la convierte en una de las tesis más amplias presentadas en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid.

Dos años de encuestas. El filólogo inició su investigación sobre el terreno en la localidad de Deleitosa, en el año 1995. Tras muchos kilómetros a la espalda, un día de 1997 terminó su tarea de encuestador en Olivenza. Con los datos recogidos elaboró 418 mapas lingüísticos y etnográficos.

Un tribunal riguroso. Los resultados de la investigación de José Antonio González fueron evaluados por un tribunal compuesto por prestigiosos y reputados filólogos, como el profesor y miembro de la Real Academia de la Lengua Española Manuel Alvar López, el profesor de la Universidad de Extremadura Antonio Salvador Plans, el profesor de la Universidad Complutense José Luis Girón Alconchel, el profesor de la Universidad de Córdoba Ramón Morillo-Velarde y el profesor de la Universidad de La Coruña José Álvaro Porto.

El filólogo José Antonio González asegura que "el castúo es un invento"

Ha tardado seis años en elaborar su tesis sobre la Cartografía lingüística de Extremadura. Seis años de investigación continua que el pasado 18 de octubre recibían un brillante sobresaliente cum laude por parte del Tribunal de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense.

-¿Qué ha sido lo más duro de este trabajo?

Recorrer los 58 pueblos de la región en soledad, con la única compañía de mi Seat Panda y mi grabadora.

-¿Y lo más reconfortante?

Algo que no me imaginaba. El enriquecimiento personal, muchas veces ajeno a la Filología, que me ha proporcionado el contacto con los informantes, personas analfabetas que me han enseñado la realidad en que vive el pueblo extremeño y la riqueza etnográfica, lingüística e histórica que desprende el mundo rural.

-¿Cuál es su opinión sobre el castúo?

Eso es un invento de Luis Chamizo. Aunque hay interpretaciones para todos los gustos, a mi entender, en Extremadura existe un habla regional castellana, no una lengua. Otros, como Antonio Viudas Camarasa, opinan que se trata de un dialecto. Yo creo que esto es erróneo, porque un dialecto necesita de unos rasgos propios y exclusivos que en Extremadura no existen. Esto no quiere decir que el extremeño sea menos que el andaluz o el leonés. Es lo que es, un habla regional, como otras que existen en Castilla-La Mancha, cuyo contenido es muy rico y que hay que estudiar, independientemente de cómo lo denominemos.

-¿Cuál será su próxima investigación?

Me gustaría realizar un estudio sociolingüístico sobre mi comarca natal, Trujillo, pero todavía no he encontrado financiación.

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