Nicolás Gabriel Huaman

Escritor Apurimeño, con una clara perspectiva hacia el cambio de la realidad.

A fomentado la poesía y las humanidades, a la juventud actual, mediante la corriente del indigenismo al cual se abocado, por ser de tales orígenes.

Nació en 1986 en el distrito de Coyllurqui , provincia de Cotabambas , departamento de Apurimac, sus raíces son claras expresiones de sus rechazos a la forma de anarquía que presenta nuestro actual Perú , como en la primera edición lleva el titulo de "chasquidos del alma" y el segundo a editarse afines de mayo . "cartas al viento"

En el cual se muestra la plétora de sus capacidades literarias con el fin de radicalizar la marginación del indio, hoy llamado también hombre andino, campesino, que es envilecido por el sistema capitalista e imperialista. Para poder asegurar su igualdad de derechos políticos y sociales. Con las mismas oportunidades en todo campo. Es así que los escritores de la corriente del indigenismo paulatinamente buscan la extirpación de este mal que nos viene arrastrando desde años atrás. A todos los amantes del saber y la cultura, para mejorar la calidad educativa, literaria en el Perú, y se aumente el presupuesto en la Educación de Calidad para el Pueblo.

A una nación no se le mide por su extensión ni por el número de sus habitantes, sino por el grado de cultura que ésta posea.

Jorge Ochoa , profesor de literatura.

Opiniones sobre el autor a los siguientes :

niksofo13@hotmail.com o platonsofo2@hotmail.com , para saber algo mas del autor visitar la web www.casadelpoeta.hp.ms

Cartas al viento

I

No obstante pienso

que es necesidad mía.

Tuve un tropiezo

en mi alma fría,

y te escribo de esta manera.

Si el amor es un color,

si tu viento eres aire,

si volveré a amar

el camino que muere.

Si las rosas que he censurado

han de volver desmesurado.

No obstante pienso

que los pájaros,

han vuelto al paraíso,

hay un silencio en sus silbidos.

Ahora me pregunto:

¿si los pájaros y las rosas

regresaran junto al viento?

Hoy y ayer no mas

también me preguntaba,

¿ si el amor es una caja dorada?

En el cual mi corazón no tiene cabida.

II

Al alejarme del campo,

hoy aquí, entre luces y bullicio

el alba ya es destiempo

y la luz inquieta de mi palacio,

humilde se agobia en un deliquio.

Yo caminando por calles,

destapando mi remordimiento,

ahogándome en hondos valles

de mis penas, sin entendimiento.

Voraz ¿ A cuantos árboles

he extrañado? Es un encanto.

No he visto esas aves

que vuelcan azul al cielo,

ni volví a ver corazones

de misterio, que a hielo

te van velando sin consuelo.

No pasaron por mi calle

los caballos de mi pueblo,

ni la dulce rondalla adorable

que paseaba por el templo.

Por estas calles solo pasan,

El murmullo con olor a ciudad

Y las manzanas de hiel, que te besan

En el dormir de una oscuridad.

III

Es otra vez que me ajusta

y otra y otra que me envuelve

la pobreza nefasta,

que manda mi país pegote.

Que te toca en tu más pobre

y mas débil pan del día.

Mísero ultimo soplo que da hambre.

Que paz más ilusoria,

que imperfecto grano.

Acaso habrá un día

en que no tenga sed

y que el ímpetu sea bondad

Y como un repentino viento termine la sevicia.

Acaso el sol sonreirá de nuevo.

Y las calles desoladas

el pan y el trigo sean activo.

Entonces terminara el llanto

de caritas tristes

a la voz de un solo canto.

IV

Siempre en el canto de las aguas,

siempre en el corazón de un poema

he puesto mis pies y paraguas.

Vivo en la rosa de la reina funesta,

cuantas veces a la caricia del viento

he ofrendado mi verso sensualista.

En el corazón de flor provocadora,

en la oscilante amargura,

no hay mas pena proveedora.

Es ahí el árbol prototipo.

En la línea de letra a letra

yo convivo con el amanecer del campo.

Tengo la llave de una puerta

que en su frente dice poesía,

la cojo a ella y me entro incógnita.

¿ No es acaso un tiempo misterioso

cuando mi pena y amargura termine en un poema?

¿Y mi recuerdo caiga victorioso?

V

Morir hacia el viento,

morir en un himno de paz

viendo al cielo su faz.

Dormir vivo en un fenecimiento.

Sea mis ojos al sucumbir

eso es vivir un aire.

Vivir al sol su sangre

eso es soñar sin dormir.

Hay en el corazón de melancolía

la frente de una esperanza,

de la muerte con rebeldía

donde cabe el destino que traza.

Morir en el canto de las aves,

robarse el corazón del tiempo,

es tener un silencio de veleidades

cuando no sabemos al llamamiento.

Llorar en la llaneza de la muerte

feliz ante los ojos de la vida,

eso es vivir una melodía fuerte,

Eso es morir plebeyo en más noble poema