Petróleo y problemas sociales en Bolivia

Petróleo y problemas sociales en Bolivia.  Toma física de campos petroleros en la Provincia Sara del Departamento de Santa Cruz, se constituye en la constatación práctica de que la capitalización no solucionó problemas fundamentales

 

PROBIOMA

 

Fruto de las políticas neoliberales impuestas por el FMI, el Banco Mundial , el BID y los gobiernos sirvientes de turno, Bolivia desde 1994, se ha convertido en el país que más ventajas ofrece a las inversiones extranjeras pues a nombre de la capitalización, ha entregado a las empresas transnacionales sus recursos naturales no renovables como es el petróleo y gas natural, y sus activos acumulados en años de sacrificio de trabajadores y de todos los bolivianos.

 

Las inversiones extranjeras  llegaron al país con ofrecimientos que suponían grandes beneficios para la economía nacional como para las economías locales, áreas de influencia directa donde operan las empresas petroleras, tales beneficios nunca llegaron y poco a poco se fue develando con mayor claridad lo que en realidad ofrecían las transnacionales, contaminación y explotación – extracción intensiva de los recursos naturales afectando de manera directa a las comunidades campesinas.

 

Frente a los regalos compensatorios, constituidos en verdaderas  migajas para los pueblos, Bolivia se ha tenido que ver enfrentada a desastres ambientales sin precedentes como el ocurrido por los derrames de petróleo el pasado año, los mismo producidos porque las empresas que capitalizaron el transporte de hidrocarburos “no invirtieron” en renovación de poliductos y oleoductos; es decir que, sólo se han aprovechado de las instalaciones existentes y regaladas bajo la figura de la capitalización.  Las consecuencias las están pagando decenas de comunidades campesinas del departamento de Oruro.

 

Derrames de petróleo que no reciben atención inmediata, explosiones de fuentes de gas (Madrejones, Tarija), derrames de diesel (San Matías, Santa Cruz), etc. que no hacen otra cosa que reflejar la verdadera cara de la capitalización:  Beneficio total para las transnacionales, perjuicio permanente para las comunidades.

 

Desde el viernes de la semana pasada, en la provincia Sara del departamento de Santa Cruz, se ha producido un hecho por demás interesante y digno de mención, 46 comunidades de las 56 que tiene la provincia decidieron  tomar su destino en sus manos y mediante acciones de hecho, inicialmente el bloqueo de caminos que impide el transito normal de las petroleras Andina, Chaco S.A. y Transredes[1], exigían al gobierno el cumplimiento a convenios firmados anteriormente pero además, exigían a las petroleras el reconocimiento a las poblaciones por los beneficios que les da el petróleo que fluye por su territorio. 

 

Del bloqueo de caminos, pasaron a la toma física de los campos petroleros y a definir sus demandas en dos frentes al gobierno departamental (prefectura) y a las empresas petroleras (Andina, Chaco S.A. y Transredes).  Ahora, más de 5 mil campesinos de la provincia Sara están en las instalaciones de las petroleras, les han impedido la extracción de crudo y no quieren saber de promesas, quieren atención a sus demandas porque asumen que las petroleras como el gobierno no cumplen lo que se comprometen.  Dicho sea de paso, las petroleras dejan a su paso secuelas de contaminación de las aguas subterráneas en desmedro de miles de familias que no tienen otra fuente de consumo de agua que los ríos y las norias o pozos cavados de manera artesanal.

 

¿Qué es lo que demandan los campesinos a las empresas petroleras?

 

Piden que cada una de ellas de su cuota aparte para el desarrollo de las comunidades, además de la otorgación de fondos para que el Municipio pueda emprender proyectos de desarrollo social, exigen un lote de maquinarias a la Empresa Chaco S.A., una retroexcavadora a la Empresa Andina S.A. y un Volquete a Transredes.

 

¿Qué es lo que demandan al gobierno departamental?

 

La demanda principal de los campesinos de Sara está referida a la comprobación in situ de los niveles de contaminación de las aguas subterráneas producto de las actividades que realizan las citadas empresas.  Además que la vinculación caminera se efectivice por medio del asfaltado del camino principal y ripiado de los caminos secundarios.

 

La acción campesina, nos está demostrando primero que, el accionar de las petroleras, lejos de traer beneficio al país y a las regiones, está dejando secuelas socioambientales que ni las propias autoridades pueden contener.  Segundo, asumir la propiedad territorial de los recursos naturales conlleva a exigir a las empresas petroleras el pago por el usufructo del territorio, pago que no se enmarca en los planes de compensación tradicionales o dádivas “generosas” de las transnacionales sino, en la exigencia de soluciones concretas a problemas también concretos, a partir del concepto de propiedad territorial de  los Recursos Naturales y administración local de los mismos.

 

Solidaridad pues con las más de 40 comunidades campesinas de la provincia Sara, Departamento de Santa Cruz – Bolivia, que decidieron emprender su resistencia a la acción extractivista de las transnacionales, mediante acciones de hecho (bloqueo de caminos y toma física de las empresas) y solicitando a las petroleras el derecho de recibir beneficios concretos por el aprovechamiento de sus recursos naturales, beneficio que va más allá de acuerdos globales y formales con el estado.

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[1] Subsidiaria de Enron y Shell

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