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Capítulo 9: La Chica de los Ojos Azules

Vemos en el resplandor del cielo de la mañana que transcurría lentamente cómo reflejaba la presencia de un gallardo hombre con tez perfectamente blanca, que aun seguía situado bajo la leve lluvia que llevaba su mirada hacia la hermosa joven de ojos azules y cuerpo delgado, aunque sencillamente no había notado con exactitud dichas características pues aun estaba lejos de aquella sencilla mujer.
Selena llevo su mirada hacia el firmamento y pudo notar que poco a poco la lluvia comenzaba a desaparecer dejando sus rastros con pequeñas gotas que aun mojaban sus grises cabellos - disculpe que lo incomode - la joven dijo en suave tono al hombre que estaba a unos cuantos metros de ella - pero es extraño que alguien haya llegado hasta aca con la lluvia tras si - terminó diciendo penosamente viendo que el joven no le había comentado nada a pesar de su inocencia - ¿podría ayudarle en algo? - dejo decir mientras ligeramente dejo salir una sonrisa de sus labios color durazno que brillaban sencillamente.

Fue entonces que el joven de cabellos negros se quedo estuperfacto "¿podría ayudarle en algo?" ¡pero qué clase de mundo era ese para él! en su vida había recibido ayuda alguna, quizá siempre había pensando que nunca la necesitaria pero estaba sorprendido por la pregunta, mas aun cuando ni siquiera conocía bien a la persona cuya sencillez dejo notar, de pronto Selene camino hacia él lentamente moviendose coquetamente frente a él sin que ella misma se diera cuenta de su porte femenino y al llegar a unos 2 metros de distancia del joven de ojos verdes ella lentamente se agachó dejando llevar la curiosidad del joven hacia cada movimiento de la chica de grises cabellos - ella... - repetía en su mente el príncipe Etiom - se parece ... a él - sus pensamientos fueron interrumpidos al reaccionar ante las acciones de la chica - ¿qué tanto esta haciendo? - penso confundido Etiom al ver que la joven se acerco a los petalos que él había tocado anteriormente - ¡las plantas! - dejo decir el joven.
La chica escucho entonces la suave y hermosa voz del joven que estaba frente a ella y se maravilló ¡parecía de un ángel!... pero no hizo mucho caso al estar admirando las flores que salvajemente estaban cortadas de su raíz - es injusto que por causa de los caprichos de la naturaleza esta flor tenga que morir ¿no crees? - murmuró Selene mientras sus manos tocaban los petalos rosados de la flor sin raíz, el joven quedó sorprendido - ¿no lo crees? - volvio a repetir alzando su rostro blanco y delicado para mirar la faz del sujeto que la miraba desde arriba - ¡vaya! - pensó Selene sonrojandose - ¡es realmente apuesto! tiene todo un porte de un príncipe y caballero.. me preguntó de dónde vendrá, sus ropas sus demasiado elegantes como para ser mojadas por la escasa lluvia -
¿A qué te refieres con "caprichos de la naturaleza"? - continuó el hombre sorprendido aún por los comentarios de la joven, sin duda alguna dichas palabras habían llegado hasta sus entrañas... quizá porque de alguna forma lo había relacionado con lo que su padre Gólgota trataba de hacer con Gaea, pero aparte de su cuestionamiento había notado algo en esa chica que le hacía familiar y fue entonces que de pronto sus dudas fueron iluminadas - ¡Dilandau! - pensó para si el joven al recordar las obras pasadas de su padre.
Es sencillo - respondió Selene juntando los petalos que habían sido esparcidos por el viento y tomándolos con ambas manos cubiertas de blancos guantes se incorporó y los puso frente al joven - ¿acaso no son hermosos? - le dijo mirandole fijamente a sus ojos, el joven miró extrañado los pétalos cubiertos de tierra e hizo un movimiento negativo - si, yo podría pensar igual que tú - continuó la joven - estos pétalos destrozados ya no se ven tan hermosos como al principio - dijo mientras los solto desde la altura de sus brazos y tomando rapidamente una nueva flor se la enseño mientras ligeramente hacia un movimiento de cabeza - pero proceden de la misma flor que es hermosa cuando aun esta viva - susurro tiernamente con el suave tono de voz que caracterizaba a la joven Schezar - no es justo que la lluvia haga de una flor hermosa un desastre total, ellas no tienen la culpa de que su fuerza sea mayor que la naturaleza de las plantas, pero éste es mi punto de vista - inquirió la joven de ojos azules sonriendo levemente al joven quien la miraba detenidamente pérdido en las palabras de aquella mujer que le hacia circular una clase de energía por su cuerpo, de pronto Selene se dió la media vuelta y decidió volver hacia la puerta del palacio, de alguna forma solo quería llegar hacia donde las flores habían sido arrancadas y la actitud del joven no la llevo a seguir platicando con él.

¡Espera! - alzo su voz el joven de cabellos largos y negros alzando su brazo en señal de detención, Selene se detuvo y miro hacia atras para observarle - creo que si puedes ayudarme en algo - comento Etiom adormecido por los ojos azules que la joven llevo hacia su mirada - ¡cielos! ¿qué es lo que estoy sintiendo? esa chica común me trae un movimiento por dentro ¿será porque sé que fue utilizada alguna vez por mi padre? no... no es eso... es extraño.... - dejo decir mientras la miraba profundamente.
Extrañada la joven por la mirada de Etiom sonrojó rápidamente y llevo su mirada hacia el suelo, el aspecto mozo del chico le movía algo por dentro que no podía compararse al sentimiento de Van, pero por respeto accedió a la petición del joven - Sería un placer ... - bajo su cabeza en reverencia y respeto - ¿qué se le ofrece?
¿Es este el Palacio de Fanelia? - pregunto inquietante acercándose unos cuantos pasos a ella.
La joven se extraño un poco por la pregunta, quizá su respuesta era demasiado obvia pero sin juzgar apariencias cortezmente le contesto - si, asi es, es el Palacio de la Ciudad de Fanelia.
Etiom dejo salir una sonrisa al contemplar el gran edificio hecho de hermosa piedra blanca aunque de estilo guerrero que estaba frente a él, mirándola de nuevo le pregunto - ¿acaso tu vives aqui? -
Selene coloco sus mechones caidos por las leves gotas que cain desde el cielo tras sus orejas para dejar al descubierto sus grandes ojos que llamaron la atención del joven, ella sonrió y bajo su rostro, no sabía si contestarle pero razonando que ella había salido de ahi quizá tenia una respuesta mas conveniente - en realidad solamente estoy de visita en este lugar - explico Selene aun situada de pie en el mismo lugar en medio camino entre el joven y el portón del palacio.
Por unos segundos sin que el joven pudiese darse cuenta la miro completamente, sus verdosos ojos recorrieron delicadamente la figura de la joven, había de alguna forma llamado la atención de él desde que la miró por vez primera pero no sabía en qué manera, sentía una sensación de goce cada que ella le dirigía la palabra, y aunque sonará algo extraño se sentía feliz de admirarla, la joven notó entonces las miradas que el joven que le calculaba unos 20 años llevaba hacia ella, una chica de 15 años que no tuvo mas que ruborizarse tras esas miradas y llevo sus ojos hacia un lado contrario del cual no notase su sonrojo, Etiom lo notó ... pudo observar esa actitud que de manera increible le agradó de la chica pero entonces ... se detuvo - ¡¿qué estoy haciendo?!..- penso para si - ¿¡que me pasa?! - bajo su mirada sorprendido y entonces miró su estancia en ese lugar, entendía entonces lo qué su hermana había hecho y sobre todo las alertas que su padre le dio antes de que él llegase a Gaea, no sabía si en realidad lo que hacia estaba correcto, no después de que momentos de confusión brotaron de su cabeza.
Selene observando la extraña actitud del joven decidio abandonar la escena retirandose rapidamente del lugar haciendo ruidos con los tacones de sus zapatos, esto llamo la atención del joven y tuvo la sensación de detenerla pero un impulso lo escamó, tal ves era necesario que la dejará ir, no podía defraudar a su padre como una vez lo hizo su hermana, asi que solo dejo ir a la joven ruborizada hasta que ella se introdujo en el Palacio.
¡Oh cielos! - dejo decir la joven en respiraciones rápidas al momento que se recargo en la puerta a espaldas - algo dentro de mi pecho ardio cuando él me miró asi... ¿qué fue eso?, creo que debo de detenerme ante las curiosidades, pueden matarme de susto un día de estos - dejo decir la joven mientras con sus manos colocadas en su pecho trataba de calmar lo que hacia unos momentos había sentido.
Etiom entonces dejando atrás cualquier sentimiento que brotará dentro de él condujo su mirada hacia el Palacio - aqui es donde debes estar Van Fanel... Rey de Fanelia - dejo decir al momento que desapareció dentro de un holograma de viento, había huído tal vés de su destino, pero confiaba en que su misión tenía que ser llevada a cabo.
Entre los ventanales del Palacio Selene se asomo una vez más hacia fuera pero esta vez ya no pudo ver al joven mozo que habia estado parado frente a las flores.

Llegó el medio día en la ciudad de Fanelia, el cielo se había despejado por completo y las nubes abandonaron al firmamento, había una cierta alegría en el palacio, quizás las visitas que estaban dentro de el traían buenos recuerdos de momentos que marcaron mucha alegría al grupo en experiencias pasadas.
Entre tanto en uno de los tantos cuartos del palacio en una de las ventanas abiertas una joven con delicados cabellos de color cenizo secaba su cuerpo semi-desnudo que había sido empapado por las aguas de Gaea, pasaba rapidamente los trapos por su cuerpo pues sentía que las ráfagas de viento le enfriaban la piel, su rostro estaba inundado por chapetes rosados sumados con una hermosa sonrisa de sus labios color rosa, sus ojos verdosos casi cerrados estaban mirando hacia un punto indiferente mientras que sus pensamientos estaban puestos en el primer beso que tuvo con su joven Rey, sentía un ardor en su pecho indescriptible, se sentía la mujer más amada y más afortunada de todo el universo.
Dejo salir uno de sus largos suspiros y se miro fijamente hacia el gran espejo que estaba frente a ella, se acerco lentamente a él y recordo que hace apenas el día anterior se sentía la mujer más desdichada y a tan solo unas horas su faz había cambiado - no puedes ni creerlo ¿verdad? - dejo decir a su imagen reflejada tocando levemente ésta - ¡como puede cambiar una vida la persona amada! - y tras dicho comentario dejo escapar grandes risas y a dar vueltas por todo el cuarto... cualquiera que pudiese mirar tal escena estaría de acuerdo con el comentario de la joven.... pues en verdad "cómo puede cambiar una vida la persona amada", ella lo sabía... y lo sentía en esos momentos. Tras unos segundos se detuvo un instante y mirandose de nuevo en el espejo observo su esbelta figura, giraba lentamente de un lado a otro viendo su cuerpo cubierto por pequeñas prendas interiores, su tez blanca y jovial la hacían verse perfecta - mmmm... - murmuró con detenimiento - me pregunto si Van algún día me verá así.... - de pronto dejo llevar sonrisas a su rostro - ¡pero qué estoy diciendo! - sonrojo fácilmente colocando sus manos en ambas mejillas - vamos, vamos Hitomi... no comiences a soñar como la vez pasada - dejo decir sonriendo trayendo hacia su memoria aquel hermoso sueño que ella había experimentado - aqui entre nosotras - susurró la chica de cenizos a su reflejo - fue maravilloso ese momento (*^^*) aunque fuese solo un sueño -.
Después de su reflexión comenzó a indagar por los vestidos que Millerna le había regalado, ya era hora de que se vistiera como toda una ciudadana de Fanelia ^^.

Las cosas aún no habían quedado en claras en la Luna Fantasma, el tiempo transcurría de igual manera que en Gaea por lo que el Sol de amedio día llegaba en lo alto del firmamento en la escuela Kama*kuya de la preparatoria de Tokyo.
No fue justo - dejo decir Ozam quien portaba su uniforme azul de la escuela mientras estaba en uno de los mensabancos - no me gusta que me dejen a la espectativa -.
No seas gruñón - se le acerco la joven de cabellos rojizos quien lo miraba sencillamente - se nos iba a hacer tarde para esta clase y no podiamos quedarnos más tiempo allí - dijoYukari y bajando su tono de voz se acerco aun mas al joven Ozam - ademas... sabemos que Hitomi esta bien - termino diciendo tras una sonrisa.
¡Oh jóvenes! - dijo apenada la madre de Hitomi - yo contandoles todo y ustedes tienen que ir a la escuela -
No se preocupe - inquirió Amano - nos interesa mucho lo que nos cuenta de Hitomi.
Si, es algo de lo cual deseamos saber - prosiguió Yukari mientras que Ozam continuaba en silencio.
Prometo proseguir con la historia - dejo decir la Sra. Kanzaki cerrando el album de fotos - vuelvan al anochecer si en realidad desean saber más de mi querida Hitomi.... - se detuvo unos segundos mientras cerraba sus ojos - pero prometanme que no dirán una sola palabra de lo que hasta ahora han oido acerca del pasado de las Kanzaki-
De todos modos - pronunció al fin el joven de ojos enmielados - no nos ha quedado en claro qué tiene que ver con Hitomi -
¡Ozam! - exclamó Yukari sorprendida por el comentario de Ozam.
No Yukari, él tiene razón - compartió la madre de Hitomi - prometo jovencito que cuando sepas toda la historia sabrás entonces por qué ella tuvo que irse de aquí.
Gracias - terminó diciendo Ozam
Eso es lo que espero - dijo de manera nostalgíca el chico de rubios cabellos al recordar las palabras de la Sra. Kanzaki
Dime algo Ozam - interrumpió la chica de ojos castaños al observar el suelo y llevar sus manos hasta los patoles de su falda - ¿cuál es tu interés por Hitomi?, es decir, desde hace meses sé que la andas buscando y la has defendido de Nadir... pero apenas ayer domingo me enteré de que ambos andan en una relación... ¿qué tan cierto es eso? - expresó con sinceridad la joven Yukari mientras permanecía en uno de los tantos mesabancos del vacío salón.
He? - sorprendió al chico - vamos Yukari... ¡de qué hablas! -
No me mientas - prosiguió la joven - sé que tenías interés en Hitomi... lo sé por qué fuiste el único que se molesto a investigar el porqué no había venido al salón de clases esta mañana -.
Ozam miró de reojo a Yukari y estirando sus brazos para recargarse en el respaldo del asiento de Hitomi miró fijamente el ventanal que ella siempre acostumbraba admirar - tienes razón - se detuvo unos instantes mientras que Yukari esperaba con inquietud las palabras del joven - creo que no puedo ocultarte nada, eres la mejor amiga de Hitomi después de todo -
Las ultimas palabras del joven de ojos miel hicieron eco en Yukari "¿mejor amiga?" - yo... no....- pensaba la joven peliroja que a continuación fue interrumpida por Ozam.
En realidad - expresó el joven con cierta resignación - estoy... enamorado de ella - por fin pudo decir el joven dejando tras si un suspiro leve.
¿De verdad? ...- murmuó Yukari - ¡lo sabía! - penso para si despejando de su mente las ideas que de pronto se inundaron en su mente.
Pero sé de ante mano que ella ama a otro chico, un joven llamado Van - pudo decir al fin después de llevar su mirada hacia el suelo, estaba totalmente resignado y hecho a la idea de tal cosa que el expresarlo a Yukari ya no era dificultad alguna.
¿....Van? - dejo decir Yukari - entonces ese es el nombre del chico - pensó la joven - pero... ¿como es que lo sabes?... ¿acaso ella....-
Si - continuó Ozam al mirarle a los ojos - ella me lo dijo el mismo día en la mañana que desapareció, todo fue tan extraño y me siento como un tonto al recordarlo, mejor dejemos la simple idea de que yo no soy nada especial para ella... aunque ella para mi... -
Esta bien - le interrumpió Yukari colocando una de sus manos en el hombro de Ozam - después de todo siéntete bien de que ella te lo dijo y fue sincera contigo - terminó diciendo en son de animos aunque cierta meláncolia paso por el corazón de la chica, el saber que Hitomi.. "su mejor amiga" no fue capaz de decirle si quiera el nombre del joven fue suficiente como para sentirse un poco decepcionada.
Si.... - dijo con sencillez el joven - aunque estoy tratando de olvidarla - dejo escapar una ligera sonrisa en su rostro al recordar a la hermosa joven de cabellos azulados -
Nadir -
Aja - expresó con ligereza - es diferente de como pense que era al tratar a Hitomi despectivamente, me he dado cuenta que después de todo ella es interesante -
Me alegra escuchar que por fin alguien le encuentra algo interesnate a esa amargada - inmediantamente después de decir eso tapo sus labios y arrepentida se disculpo con el joven, Nadir era conocida como las más arrogante de la escuela y el chisme de que estaba en quiebra se había expandido de los tres días en adelante.
No te preocupes Yukari - dijo sonriendo el chico - ella será lo que tu quieras pero me ama y eso me importa más que sus pequeños defectos.
Dejame creerlo - termino diciendo Yukari.

En uno de los palacios mas hermosos de Fanelia después de la visita de Etiom y Varie el castillo estuvo en reposo, cada cual respecto a sus actividades, el reino de Fanelia crecía en economía y en prosperidad, el Rey después de su exitada mañana estaba tan ocupado como sus consejeros al negociar con los países vecinos ya que se esperaba gran cosecha este año. Entre tanto Dryden y Allen ayudaban a Van a tomar las mejores desiciones, partían desde el hecho de que después de una guerra la paz en Gaea era importantísima más aún cuando las amenazas estaban aproximandose por Gólgota.
Aún asi, los pensamientos de todos estaban preparados para una guerra diferente a la de siempre, sabían que Gaea estaba a punto de ser perseguida por un cambio transitorio pero capaz de llevarla hacia su progresión total. ¿El tiempo? aun no tenían ni la menor idea de cuándo sucedería, pero sabían que el momento estaba cerca.
Entre tanto una silueta dorada era balanceada por una mecedora que estaba al lado de una ventana, la joven reina de cabellos dorados miraba al despejado cielo mientras pasaban hermosas gaviotas, sus ojos azules se perdían en el firmamento cuando su mano pasaba por su gran vientre ¿en qué pensaba? tal ves en la paz que podía observar pero sobre todo en la dicha que a tan solo 16 años cumplidos estaba teniendo, desde su vientre crecía la creatura que según afirmaba era el tesoro más especial que podía obsequiarle su amado Rey, de eso... estaba segura.
Por el pasillo caminaba una hermosa figura que conforme a cada paso que daba dejaba un rastro coqueto, ésta hermosa figura llevaba una blusa color amarilla y unos pantalones cortos color negro que dibujaban con perfección las firmes piernas que con base de atletismo se pueden obtener, según avanzaba por el largo pasillo sentía cierta inseguridad por lo que llevaba puesto pero era lo más cómodo que pudo conseguir.
Los vestidos son una lata - pensaba mientras acomodaba su extraña blusa sin mangas - afortunadamente Millerna pensó en mi al obsequiarme una vestimenta parecida a la que ella usaba - pensó Hitomi tras una sonrisa, repentinamente alzo su mirada donde logro observar en uno de los tantos cuartos del pasillo el paso de luz solar que pasaba por una puerta abierta.
Dentro de aquel cuarto yacía la hermosa reina que había dejado la puerta abierta en su totalidad, tal ves a causa del embarazo odiaba los lugares cerrados y siempre tenía todos sus lugares abiertos aunque el mismo Dryden odiaba esto a causa de la inseguridad, pero sabemos que el carácter de nuestra reina en particular es didáctico(^^U). Fue en ese mismo instante que entre tantas siluetas pasó una rápidamente por el pasillo que conducía a los cuartos, Millerna se percató un poco de la presencia y de pronto teniendo su mirada directamente hacía la puerta observó una tez blanca que lentamente regresó después de haberse percatado de alguien, el sol llegaba directamente hacía la puerta y alumbró en su máximo esplendor verdosos ojos que con gratas miradas las dirigía a la reina.

¡Millerna! - expresó con integridad la joven mística al asombrarse de la presencia de su grata amiga.
¡Hitomi! pasa por favor - sugirió la reina al detener su movimiento en la mecedora, la atención que tenía por la joven era impresionante - Oh! has estrenado uno de los trajes que te regale.... sabía que ese te encantaría - afirmo la reina al levantarse para mirar a la joven - te queda muy bien.... con tal cuerpo quién no! -
Hitomi se acerco a la reina mientras ocultaba con su torso el brillante sol que caía directamente hacia su rostro, entonces miró sus ropas y sonrojándose pensaba que tal ves no se veía del todo mal ¡que modestia! - vamos no exageres - dejo decir entre sonrisas bastante alegres y fue entonces que le extendió un abraso atento - ¡gracias por los vestidos! son increíbles Millerna.
Que bueno que te han gustado - inquirió Millerna al mirarla frente a ella mientras que los rayos del sol llegaban a su espalda - te vez diferente el día de hoy ... me gustan tus rosados chapetes - expresó con picardía la joven reina.
Ah?... - dejo decir Hitomi - ...¿rosados? - murmuró sorprendida al tomar sus mejillas con ambas manos - ¿de verdad? ... err.. ¡que extraño! no entiendo - expreso algo nerviosa - tal ves sea por el cambio de clima... quiza sea eso.. si... - dijo con nervios la chica de cabellos cenizos al mirar el suelo por instantes.
La joven reina no era tan tonta como para no sospechar que algo había pasado en esa mañana. Pasando unos minutos después entre risas y juegos la joven reina se había sentado en su mecedora frente a la ventana mientras que la hermosa joven de la Tierra había tomado asiento en la alfombra del piso, mirando directamente hacía el rostro de su amiga y su rostro blanco reflejaba gran alegría; pocas veces se había logrado un encuentro tan alegre con Millerna, las diferencias pasadas habían sido traspasadas por una amistad totalmente distinta, tal vés no se habían percatado de esa idea pero en ese mismo instante junto al sol de medio día habían entendido ellas mismas que esas cuestiones pasadas hace tiempo que se habían olvidado, por lo menos en sus corazones.
¿De verdad? - dejo decir entre risas la joven Hitomi al tomar sus labios para aligerar las carcajadas dejándose balancear en el suelo mientras acomodaba sus piernas en la alfombra - es interesante .. no había conocido ese punto de vista de Dryden.
¡Vamos!... a simple vista se ve alguien muy payaso o aligerado en sus pensamientos - dijo sonriendo la reina - pero has de descubrir a un hombre bastante preocupón - expreso con alegría Millerna mientras seguía balaceándose en la mecedora.
¡Que felicidad Millerna! - expresaron la dueña de verdosas pupilas cuando al fin en unos instantes pudo observar la gran sonrisa que emanaba el rostro de la reina, sus rubios y dorados cabellos hacían un juego exquisito con azulados ojos impregnados de un amor intenso hacia su rey, la envidia pasaba por la mente de la chica, cuánto no deseaba emanar algún día esa felicidad al recibir el preciado regalo del ser amado.
¿Eh...? - expresó con sorpresa después de reír un poco -¿acaso es notorio? - dijo sonrojándose la reina al tomar sus mejillas.
El verte tan feliz es una de las cosas que siempre quise ver al regresar a Gaea - inquirió Hitomi - te mereces ese pequeño ser que esta naciendo dentro de ti, de verdad Millerna muchas felicidades.
Fue entonces que Millerna se inclino hacía Hitomi y extendiendo sus manos le pidio entre señas le prestará la suyas, obviamente la chica de cenizos cabellos atendió inocemente las señales de su amiga y tras un fuerte y cariñoso apretón de manos la mujer de ojos azules dejo salir la mirada más tierna que una amiga puede enfrentar a otra - Estamos tan felices de verte Hitomi - le susurró dejando a la chica de ojos verdes atenta - lo que tu hiciste por mi al ser parte de este mundo siempre te lo voy a agradecer - dejo decir al soltar una rapida lagrima de entre sus ojos.
.. Millerna ... - expresó enternecida la joven.
Yo sé que muy pronto esa felicidad te será dada y cuando llegue ese momento - murmuro la reina - prometeme que me lo dirás -pudo compartir Millerna al llenarse de un sentimiento gozoso, y tras ese ultimo comentario, Hitomi volvio a apretar las blancas y suaves manos de la reina y con un movimiento hacia la derecha moviendo sus negras pestañas se hincó precisamente para dejarle mostrar una de sus sonrisas más sinceras, un sentimiento profundo brotó del corazón de la chica, había más que un simple enunciado en las palabras de la reina, y ella entendia perfectamente que Van estaba en medio de todo eso.
Te prometo que serás la primera ... - expresó con ternura dejando salir de entre sus verdosos ojos pequeñas gotas de sinceridad - .... en compartir mi felicidad.
Tras dichas palabras el impulso fue instantaneo y la joven Hitomi estrechó fuertemente a su mejor amiga, había ganado de entre el hermoso planeta a una mujer valiosa que sabía podía contar con ella... ¿quién iba a decirlo? de entre todas las personas de Gaea Millerna sería como una hermana para ella.
Oh cielos..!! - dijo la futura madre al secar las lágrimas de sus ojos - perdoname, pero ultimamente me he vuelto tan sentimental -
Supongo Dryden es testigo de eso - dijo entre risas Hitomi al secar sus mejillas.
.... mmm.... - murmuró la reina al mirarla con cierta ironía - bueno, Dryden es una excepción - expresó sonriendo - es una persona admirable, estoy tan enamorada de él, nunca creí poder encontrar persona más valiosa que él, sus cuidados y su paciencia rompen barreras que creía jamás romperían por mi, tanta protección de su parte hace que en ocasiones me pregunte si en realidad merezco a ese hombre... y -
Estoy segura que lo mereces - interrumpio la joven de ojos verdosos.
Pero espeeeeeera..!! - alzó su voz al guiñar uno de sus ojos - muchas confesiones de mi lado he? - comentó al dejar abajo la guardía de la joven amiga.
... ¿.Q..ue..que.. quieres decir? -
Mmmmm - comenzó a analizar la reina - esa clase de nervios que expresaste desde que nos vimos me han dejado con mucha curiosidad - comentó al girar sus ondulados cabellos con una de sus manos blancas, la mirada azul se dirigió directamente hacia los ojos que se encontraban justamente un poco abajo a su altura, Hitomi inmediatamente comenzó a sonrojarse gradualmente.
¿acaso...? - pensaba la chica de cabellos cenizos - ¿habrá visto algo? - la inseguridad y la conciencia vaga de esta chica le estaban retorciendole los tuetanos por completo, sabía que Millerna no era nada tonta como para no sospechar su conducta asi que comenzó a tomar un poco de seguridad - ¡V.. vamos Millerna! - dejo decir al fin después de titubear un poco alzando sus hombros para expresar indiferencia - sé más clara que no te entiendo -
Confiesame... -
¿!Que?!.... - abrio sus ojos de par en par la joven de la Luna Fantasma.- ¿qué querra decir? no puede ser... - pensaba la chica - si ella en realidad vio todo... estamos pérdidos, Varie... es decir, la madre de Van nos hizo prometer que esto sería un secreto, cielos.. ¿qué habrá visto? -
Estas emocionada por ver a Van... ¿no es asi? - dijo mientras dejaba a Hitomi hecha una piedra por el comentario mas sano de su amiga, y entre risas nerviosas sobo un poco su cabeza para aligera sus cargas, de esta forma accedió con la cabeza.
Te confieso que con lo "poco" que lo he visto siento que se me cae el mundo de nervios - dijo con toda sinceridad.
¡Lo sabía! ¡lo sabía! - expresó emocionada al levantarse de la mecedora y alzando su mirada al techo apreto sus puños alegremente - sabía que habías vuelto por él, tiene que ser así, ese muchacho ya andaba muriendose en depresiones - le comentó la joven de cabellos largos y ondulados que estaban siendo suavemente manchados de un brillo solar precioso. Entre tanto, la joven atleta un poco sonrojada seguía las emociones de su amiga, sabía que no podía decir nada de lo que paso pero no podía evitar afirmar varias declaraciones de Millerna.
¿De verdad es eso? - preguntó interesada Hitomi al saber que Van moría por ella al igual que ella por él y lograba causar en su pecho una de las emociones más didácticas y especiales que jamás había sentido.
Pero dime... ¿cómo vas con él? ¿ya lograron hablar? -
Ejem... en realidad .. eh.. no... ahorita debe de estar en junta - dijo algo nerviosa.
Ya veo - dejo decir al quedarse quitamente mirando a la chica, sus nervios de cada ocasión que hablaba de Van le hacía saber que había algo más de lo cual su amiga ocultaba - me gusta como para que se hayan declarado - pensó para si la joven Millerna.

Mientras tanto la junta de los consejeros de Fanelia había terminado; en la gran mesa se recogían los planos y papeles que se habían firmado y las grandes puertas fueron abiertas dejando salir tres sombras que conversaban juntamente, negros... castaños y rubios cabellos sobresalían de entre todos los hombres y se dirigían gustosamente entre el pasillo de alfombras reales.
¡Perfecto! - dejo decir el joven Van - es bueno saber que todo esta saliendo muy bien, afortunadamente ya tenemos el presupuesto para la construcción de pozos y puentes ¡gracias amigos! - expresó con gratitud al dar fuertes palmadas a ambos amigos que iban a sus dos lados.
Vaya vaya - expresó entre risas el rey de Astura - esas energías no te las conocía desde hace un tiempo - dijo con picardía el hombre de castaños cabellos - me preguntó de dónde vendrán...-
¿De qué hablas? - dijo sorprendido Van mirando de reojo a su compañero por expresar dichas palabras, sabía a lo que se refería pero era necesario quedar callado.
No te hagas el tonto - expresó con cierta ironía el joven Allen - has cambiado tus ropas desde esta mañana y no veo la razón ya que hoy siendo el segundo día de la semana no hay nada en especial-.
Fue entonces que Van observó su camisa negra y pantalones cafeces, había dejado sus guantes y colocado unas muñequeras para luego conjugar sus ropas con sus botas favoritas - ¡Ohoh! - penso para si el joven - emm.. pues para su mayor información - expresó el chico de negros cabellos al ponerse frente a ellos - me cambie por que me empape esta mañana al estar buscando a Merle.... ¿qué otra razón quieren? luego dicen que no me cuido y si me resfrió ahi andan regañandome, asi que no hay por qué estar con altanerias ni comenzar a especular ok? - dijo con hallazgo dando la media vuelta y dejando caer sudor en su frente al ver la valentía de poder mentir - vaya - pensó el joven - muero de ganas por decir lo que hoy paso pero ...¡ay madre! ¡Porqué no me dejaste expresarles a todos que bese a Hitomi! -
Van... ¡Van!... - insistió Dryden al notar que éste ni siquiera señas hacía de seguir la conversación - estas bastante ido - dijo detendiendo su caminar - mmmmm... esta bien, no nos digas pero yo sé que a ti algo te cambió la vida -.
Piensen lo que quieran - dijo con sarcasmo el joven al proseguir en su caminar.
Eso es lo que hacemos - murmuró Allen entre sonrisas - pero desde que llego la chiquilla a la cual tanto añorabas creo que cambio a un Van nostalgico a alguien con tantas energías como para tirarnos ironias - dijo al colocar uno de sus manos cubiertas con blancos guantes en los hombros de Van - de cualquier forma deseabamos verte asi - dejo decir dando palmadas en su espalda, fue entonces que el joven Rey expreso aunque sea con su mirada el apoyo de sus amigos - pero bueno - continuó Allen - prometí a Selene llevarla hoy de paseo por Fanelia, no lo hemos hecho y creo que necesita salir de este lugar.
Por cierto ... dime Allen ¿cómo se encuentra? - dijo Dryden llevando su mirada directamente hacía los ojos de Allen - no la he visto desde esta mañana.
¿Por qué lo dices? ¿se enfermó? - dijo Van algo inseguro por su pregunta... en realidad no había notado algo extraño en ella... ^^ esta bien, nunca nota nada y esa es la especialidad de nuestro joven personaje.
Las miradas de Dryden y Allen se cruzaron al ver la pregunta del joven y tras dejar una rostro de resignación por lo poco elocuente del joven mejor prosiguieron.
Quiero que se despeje un poco al salir, me dijeron esta mañana que la encontraron hablando con un hombre en las afueras del castillo y eso en verdad me desagrado - dijo el chico de largos cabellos rubios al cruzar sus manos y bajar su mirada para que con movimientos de cabeza negara ese hecho.
¡Vamos Allen! la cuidas de mas... ella es toda una señorita - dijo Dryden - deja que se despeje un poco, esta comenzaron a descubrir lo que en realidad ella quiere, no la limites tanto - propuso el Rey.
Quizas tengas razón, creo que no tengo de qué preocuparme, ni que se encontrará con un enemigo mortal - expresó entre risas el joven Allen - de cualquier forma la acompañaré ¿desean venir?
Creo que no sería una mala idea - pensó el joven de ojos carmesí - los aldeanos construyeron cerca de un lago un bazar bastante grande, suficiente para conocer un poco de Fanelia, se necesita este tipo de lugares ahora que se anda reconstruyendo poco a poco; ¿qué dices Dryden? .. ¿crees que Millerna pueda salir en el estado en el que esta? - sugirió en pregunta el joven rey.
Bueno.. creo que n.... -
¡CLARO QUE SI! - dejo escucharse una voz que desde el final del pasillo alumbraba una maternidad a primera vista - nos encantaría acompañarlos - expresó Millerna que caminaba emocionada alzando su mano alegremente, por detras de ella se notaba una sombra que la acompañaba que a propósito se escondía para no dejarse ver facilmente - ¿no es asi Hitomi? - inquirió la reina al dejarla al descubierto quitandose de frente a ella. Fue entonces que tanto Dryden como Allen y en especial Van quedaron sorprendidos por la belleza que emanaba la joven con las ropas de ese mundo, el verla de dicha forma la hacía ver como la más hermosa de las doncellas de Gaea.
... ¡cielos!... esta hermosisíma, siento que algo late fuertemente en mi pecho... uyyy - pensó el joven chico de cabellos negros al ver a su Hitomi vestida de la formas más hermosa que podía observarla.
Creo que no sería una mala idea - dijo la chica sin darse cuenta que había dicho las mismas palabras que su joven amado.
Mmmmm... - masculló el rey de Asturia - eso yo le llamo una gran casualidad ..- expresó con picardía haciendo sonrojar aun mas al chico de ojos carmesí - jajjaja... ay Van - pensó Allen - pero miren nada más que hermosa estatua nos pusieron enfrente - dijo con alago el joven espadachín al inclinarse en reverencia, inmediatamente Hitomi se sonrojó y llevo rapidamente su mirada hacía Van quien perdido en sus pensamientos tenía clavada su mirada en ella, logrando hacer sonrojar aun más a la joven de la Luna Fantasma.
Vamos vamos - interrumpió Dryden al acercarse a su esposa - ¡qué bellezas han salido de este pasillo tan oscuro! pero aun asi por su deslumbrante apariencia no creo prudente que tu - dijo señalando a su reina - salgas en ese estado, tienes que cuidarte.
Ayy Dryden!!! - masculló frunciendo su ceja la hermosa chica rubia.
Creo que ..- dejo decir la hermosa joven de ojos verdes al dar un pequeño paso hacía Dryden - ahoras más que nada Millerna debe de caminar y despejarse, eso relaja a la madre y al hijo ¿no crees Millerna? -
Nada puede ser más verdadero que eso - aseguró Millerna al mirar con ternura a su esposo que dejandose llevar denuevo por su corazoncito fue entonces que aceptó.
Esta bien - dijo rendido el joven Rey - contigo nunca puedo negarte nada y muchos menos teniendo a tus complices - expresó mirando entre sonrisas a Hitomi.
¡Perfecto! entonces iremos todos ¿no es asi? - dijo tomando a Dryden de su brazo y mirando tanto a Allen, Van y Hitomi - pero... y Selene supongo que ella también irá ¿no es asi? - pregunto Millerna.
Debe de estar en el patio - aseguró Allen mientras que inmediatamente tanto como Van y Hitomi se encontraron en miradas para luego evitarlas con un sonrojo, estaban bastante nerviosos al mirarse, era como si su timidez pudiera más cada vez que se miraban y recordaban lo de esa mañana y prosiguiendo Allen dijo - a ella le encanta estar alla, es como si estuviera fuera del Palacio - expresó el joven de rubios cabellos.
Pues después de comer sería bueno ir, creo que el despejarnos un poco de tantos problemas y todavía los que han de llegar - expresó Van al mirar a Hitomi de reojo - sería bueno aprovecharlo en momentos pacificos - termino diciendo el joven Rey.
Estoy de acuerdo contigo - dejo decir Allen.

Llegando la ultima hora del mediodía Merle se congregó con todos en la mesa principal del palacio, inmediatamente llevo su mirada hacia Van quien en cuanto la percibio desde lejos le hizo señas para que se colocará enseguida de él, un poco confundida y nerviosa accedió al llamado de su rey.
¿Qué pasa amo Van? - susurró en voces bajas al estar justamente bajo las rodillas de Van.
Solo quiero decirte que gracias - le dijo al acariciarle la mejilla castaña - pero queda entre los dos he? - termino diciendo Van al hacerle señas para que se sentará entre uno de los asientos de la gran mesa, la joven gata ya había entendido que al parecer todo había salido muy bien.
¡SI! - pensó para si la niña de cabellos rosados - ¡funcionó!¡funcionó! - pensaba alegremente mientras observaba a Millerna y Dryden sentados en el otro extremo de la mesa estando los demás asientos solos.- ¿dónde esta todos amo Van? - preguntó extrañada al no ver a Hitomi alli.
Allen fue por Selena y Hitomi no ha de tardar - dejo decir al ser servido por uno de sus sirvientes que suavemente le colocó las bebidas, en ese preciso instante llegaron los hermanos Schezar quienes se sentaron al lado derecho de Van enseguida de Millerna.
Disculpa la tardanza - expresó Allen.
Estaba entretenida viendo cuál de todos los vestidos me iba a poner hoy para salir - dijo emocionada Selene al mirar a Van justamente a su derecha - estoy emocionada por salir ¿nos acomparás verdad Van? - pregunto la chica de cabellos grises.
Claro que si Selene, les mostraré cómo ha cambiado Fanelia desde la ultima vez - termino diciendo alegre el joven Rey.
¡Gracias! - expresó feliz la joven Selene al tomar con una de sus manos la mano del joven rey dejando a todos sorprendidos, principalmente a Van quien incómodo no sabía cómo safarse llevando su mirada hacía su joven amigo Allen quien preocupado por la actitud de Selene recordaba qué gran problema podría ser para Hitomi. De pronto se deja ver una sombra propagada por un esbelto cuerpo de cenizos cabellos, inmediatamente Van al ver a su ángel hecho realidad suelta la mano de Selene dejandola pásmada al observar cómo en unos segundos pudo cambiar la faz del chico de cabellos negros y atenta a sus movimientos observó cómo él se levanto para colocar a la joven a su izquierda.
Este es tu lugar Hitomi - dijo con emoción y energías el joven Rey al expresar en sus ojos la alegría conjugada con su sonrisa sincera que desde ese día había comenzado a dejarse ver, Hitomi le sonrió al mirarle a sus ojos y entre ese mismo segundo intercambiaron varios pensamientos y sentimientos que todos hasta la misma Selene pudo notar, cosa que le incomodó bastante.
Muchas gracias Van, que amable por dejarme estar a tu izquierda - dijo sonrojada al sentarse en el asiento que se le otorga a la visita más especial - que gusto verlos a todos - inquirió Hitomi al ver a Merle a su derecha y justamente al pasar su mirada llegó a ver frente a ella a una faz que penetraba con su mirada azul las pupilas verdes - Hola Selene - dijo Hitomi confiada por los comentarios que Van le había dado esa mañana al asegurarle que Selene no podría ser una competencia.
Que gusto el verte - atendió Selene el saludo mientras con ironía hacía expresiones de gusto - veo que eres ahora el centro de atención de todos, que bien - dejo decir en tono sarcástico - ese asiento es muy cómodo ¿no es asi? - repaso con su mirada todo lo que tenía frente a ella; Millerna, Dryden, Allen, Merle y el mismo Van sentían cierta antipatía por parte de Selene.
Em.. si tu lo dices -
Lo digo porque desde antes que llegarás tenía la suerte de sentarme donde tu estas - dijo entre risas - ¿no es asi Van? - terminó diciendo mientras le tomaba de nuevo la mano, la chica de ojos verdes sintió que en su pecho se inflaba ciertos celos y antipatía pero sintiendo la dulce mirada de Van quien con sus pies toco la punta de sus zapatos, entonces sintió la calma en su pecho y le sonrió a Selene para luego calmar las diferencias.
¡Qué interesante! - terminó diciendo la heroína de Gaea para luego proseguir con su comida mientras que estaba bastante entretenida jugando con los pies de su querido Van; de esta forma Selene no pudo proseguir con sus comentarios y todo volvió a la normalidad.

Entre tanto una larga gabardina de color grisácea apareció de pronto entre uno de los pilares del palacio de Fanelia, los negros cabellos se paseaban felizmente por el fresco medio día y dirigía su mirada hacía una de las ventanas que estaba justo frente al comedor, desde lo lejos podía notar que el joven príncipe de los riuyins estaba observando atentamente unos cabellos cenizos - asi que después de todo todavía la ama - pensó para si Etiom mientras que depronto fue interrumpido por pupilas azules que miraba fijamente a Van - es ella ... ¿porqué lo mira de esa forma? - pensó después de sentir un escalofrío por todo su cuerpo - ¿acaso a ella...? ¡pero qué diablos estoy diciendo!, ahora solo debo de cumplir la misión de mi padre, de alguna forma quizas esa joven de la mañana quien alguna vez fue Dilandau me pueda ayudar a impedir que esa chica de la luna fantasma interfiera más en nuestros planes ¡PADRE! - exclamó fuertemente al dejar abrir las nubes que directamente estaban justo arriba de él.
Etiom, hijo mío, veo que has tomado al fin tu forma humana ¿que puedes decirme ahora de tu misión? ¿has podido con ese cuerpo? - dijo el anciano que lograba observarse un poco entre las nubes.
Es dificil controlarme, los sentimientos de los humanos son demasiado fuertes pero he podido con ellos, no tienes porque preocuparte - expresó con seguridad el joven.
Eso es una buena noticia, no eres como tu hermana mayor -
Eso nunca -
¿Para que me has llamado? - pregunto el anciano Gólgota.
Me he acercado un poco al príncipe pero no lo suficiente, he pensado en utilizar a una joven quien al parecer ... - titubeó un poco al decirlo - esta enamorada de él, se trata de la misma chica que fue utilizada con magía para crear a Dilandau, tal ves sea perfecta para ayudarnos a deshacernos de la joven de la Luna Fantasma y de esta forma convencerlo de su misión hacía nosotros - dejo decir el joven de verdes ojos.
¿Ese es tu plan entonces? ¿piensas aprovechar a esa joven que dices conociste para acercarte al príncipe? puede haber otras formas más acertadas, no creo de qué te ha de servir - analizo el hombre de cabellos blancos.
No soy como Varie padre mio, no me involucraré con nadie, solamente la utilizaré para deshacerme de la otra, pero si tienes otro plan padre, hazmelo saber en este momento, si no lo tienes dejame trabajar a mi manera - expresó algo disgutado el joven, tal ves la desconfianza de su padre le había causado grandes conflictos internos, no quería ser cómo su hermana... pero no sabía cómo evitarlo.
Confió en tu juicio Etiom, haz como tu mismo dices, cuidate nada más de que no descubran quién eres -
No me mostraré a ellos, solamente usaré a la joven ya que en estos momentos Varie debió de darles alguna información - inquirió el joven gallardo.
Tienes razón, utiliza a esa joven y haznos ser libres otra vez - terminó de decir el anciano al desaparecer del firmamento.
Lo prometo, cueste lo que cueste padre, prometo tener éxito - dijo al volver su vista hacia la joven Selene - lo siento, pero creo que ahora si podrás ayudarme en algo jovencita - terminó de decir al sonreir con altanería y desaparecer de entre las altas columnas del palacio.

En uno de los rincones de Fanelia cerca de un amplio lago color azul, las aves lograban aterrizar en sus frescas aguas mientras que el pasto aún mojado por la lluvia de la mañana dejaba brotar pequeñas luces que emanaban por el esplendor de un sol agotado de estar por encima de los cielos, al rededor de este amplio lugar varias personas caminaban de un lado a otro, sochas de paja estaban colocados en lados vecinos donde permitían pasar a gente para mostrar sus artículos más particulares de Gaea, los extremos estaban retacados de pequeños que jugaban con el agua mientras eran custodiados por los guardias.
Mama mama! - gritaba un pequeño que correteaba a una pequeña rana que salio del lago - mira una animalito verde! - decia emocionado mientras aplaudía junto con su madre tal evento.
De entre tanta gente que paseaba por ese lugar se lograba divisar una carruaje que se coloco hacia las afueras del bazar de Fanelia, estaba custodiada por guardias quienes anunciaban la llegada del rey, inmediatamente antes de que se lograse ver a alguien bajar de dicho carruaje los pequeños y la gente se acercaron voluntariamente a observar a las deidades que pronto se asomarían de la puerta. De pronto, salió una felina quien ya era bastante conocida por la gente, facilmente logró acoplarse a un grupo de felinas adolescentes que estaban casi al final de toda la gente amontonada.
¡Merle! que bueno que viniste - dijo una de las amigas de la niña de cabellos rosados.
Si, y ahora estoy más feliz que nunca - dejo decir Merle al dirigise a su grupo - pronto verán por qué - terminó de decir señalando el carruaje
El segundo que bajo fue Allen quien con su gallardura las jóvenes inmediatamente gritaron y suspiraron por el hombre de cabellos dorados, sabemos de antemano que el ya conocido espadachín ha sido desde siempre uno de los hombres maduros mas alardeados por jóvenes grandes quienes a toda costa buscan ser atractivas con un hombre con tal porte, con tal bienvenida él solamente pudo corresponderles con una inclinación ante ellas y se dedicó a bajar a su hermana quien tenía un gran parecido con su hermano, su mirada estaba llena de emoción al mirar las afueras de Fanelia.
¡Cuánta gente! - dejo decir Selene bastante sonriente, su faz era resplandeciente a comparación del sol, había una alegría infinita por conocer las afueras de Fanelia, es obvio, no le permitían salir sola y esta era una magnifica oportunidad para conocer.
Es normal, estan esperando ver al Rey Van y a los reyes de Asturia - dejo decir Allen al estar seguro de que su hermana había bajado.
Con que no festejen a Hitomi - dijo para si en susurros.
Mira mira! - dijo una joven de cabellos oscuros que estaba entre la gente de Fanelia - es la hermana del caballero - dijo al grupo de señoritas que estaban alrededor de ella.
Es hermosa - dejo decir su amiga - asi que ella es la hermana perdida... ¡que envidia! aunque como su hermana me encantaría estar cerca del de cabellera rubia - termino diciendo en suspiros.
De entre las cortinas de la carreta salieron inmediatamente los reyes de Asturia dejando ver un futuro descendenciente en la reina, se miraban felices y contentos.
¡Ohh! - masculló una aldeana - la reina de Asturia está esperando un heredero.
Si, que hermosa se ve - dejo decir su marido - son quienes nos han ayudado a progresar tanto, benditos sean - expresó con gusto el hombre.
Los pequeños se le acercaron a la reina y se emocionaron al ver a un ángel con dicho vientre, ella estaba encantanda pues adoraba que los pequeños observarán a un futuro bebé, entre tanto Dryden se preocupaba porque no la empujaran o le hicieran algun daño, al pendiente siempre de su joven amada. Pero eso no era todo, aún la gente esperaba que saliera el joven Rey que era quien los había levantado de la nada para que en tan solo algunos meses se logrará un progreso que fácil podría haberse hecho en 1 año, la gente adoraba al heredero de Fanelia, más aún si sabían que fue él quien los libro de Zaibach pero sobre todo que era hijo de Gooico Fanel.
Dentro del carruaje aún estaban ahi Van y Hitomi, quienes no habían bajado después de que Millerna y Dryden lo habían hecho.
Hitomi - dejo decir Van antes de bajarse del carruaje llevando su mirada directamente hacía la mirada de la joven de ojos verdes.
¿Si? - expresó con dulzura al verlo frente a ella, inmediatamente Van se movio de izquierda a derecha para cerrar aún más las cortinas que estaban colocadas en las ventanas de ambos extremos del carruaje, la chica se sorprendio y de pronto vio a su joven amado hincado frente a ella - Van... - dejo decir al verle.
Solo quería decirte... - titubeó en decirlo -... que .... te ves hermosa - dijo bastante sonrojado y algo torpe, pero tenía que decirlo, durante todo el viaje no pudo despegar su mirada de ella y tomando el valor que no acostumbraba tener sintió la necesidad de decirselo. Ella dejando salir una sonrisa se inclino hacía el frente y le miró a una corta distancia de su rostro.
Tu también te ves increible - dijo sonrojandose un poco, de pronto sus miradas se fijaron y a unos segundos después el joven chico se aventuró rapidamente a tratar de besarle los labios pero al intento de hacerlo las puertas fueron abiertas por el guardía quien se había extrañado del retardo y entre movimientos rapidos de inercia se separaron quedando bastante sonrojados, Hitomi peino un poco sus cenizos cabellos y miro hacia sus rodillas totalmente en taquicardía mientras que el joven de cabellos negros miró hacia otro extremo del soldado, el guardia noto algo extraño pero sin meterse tanto en el asunto le pidio que bajase, de esta forma, el rey Van se bajo mostrando a Hitomi una mirada de indignación, cosa que a la joven le parecio algo gracioso; de esta forma, en cuanto se abrio la puerta la luz del sol lo cegó y al abrir sus ojos todos los aldeanos entre grandes voces le admiraban y le agradecían, éste al notar la alegría saludo de lejos a todos y les agradeció su bienvenida, de pronto, los mismos aldeanos notaron que una figura proseguía por bajar, el joven se dio la media vuelta y coloco su mano para apoyo dejando salir una hermosa figura con ojos esmeralda, la suave tez blanca de la joven inundó las miradas de todos los habitantes dejandoles confundidos al no reconocer a la chica, pero una voz de entre todos se cruzo por toda la multitud e inmediatamente pudo reconocerla.
¡Es la chica de la luna fantasma! - exclamó una de las felinas quien estaba en el grupo de Merle, ésta se asusto por la confesión de su amiga pero pensó que tal ves no causaría nada, al contrario, reconocerían a la joven que tanto admiraban.
Tras dicho reconocimiento Hitomi se sorprendió junto con Van, quienes no esperaban tal reconocimiento y teniendo aun sus manos juntas la gente los observó de sobremanera y segundos después del impacto de la gente al conocer al fin a la chica mística compartieron gritos y aplausos a la joven atendiendola como toda una heroína, Hitomi se sonrojo y sonrió a la gente mientras era observada timidamente por el joven de cabellos negros quien aún no le había dejado la mano.
Es lo que te mereces y más - penso para si el joven Rey admirando el dulce momento de tomar la mano de la joven a la que amaba, pero recordando lo anunciado por su madre decidió soltarla, sabía que ese no era el momento preciso.
Entre tanto, ya estando adelantados de la multitud la joven Selene miró indiferente tal acción y volteando hacia un lado contrario hizo muecas de desagrado - Patético - terminó de decir mientras acompañaba a su joven hermano.
Pasando unas horas después de la llegada el sol comenzaba a descender por el horizonte, naranjas luces del alba procuraban ser vistas en el cielo haciendo llamado al fuego que comenzo a encenderse en el atardecer de Fanelia gracias a las fogatas y antorchas del pueblo, aun asi, la fiesta seguía y todos se divertían observando los distintos tipos de objetos y entretenimientos; la música era parte escencial de esta diversión y ante un grupo de hombres tocando instrumentos Dryden y Millerna contemplaban la dulce música y alegre sonada de un momento pacifíco, una romántica pareja observaba cómo la paz de un país era tan reflejado en los aldeanos.
Como me gustaría que hubiese venido Eries - comento la reina al estar recargada en el regazo de su marido quien acariciaba sus cabellos dorados.
Alguien debía de quedarse allá - comento Dryden mientras no alejaba la vista de los músicos, la joven reina alzo su rostro para ver la faz del Rey de Asturia y con sus ojos brillantes una tristeza se reflejó en su mirada, el rey sintió cierta agonía de su amada y bajo su mirada para verla a los ojos - ¿pasa algo Millerna?.
A veces pienso - inquirió la reina - que soy egoista con ella - dejo decir mientras apretaba sus rosados labios y bajaba su rostro hasta recargarlo en el pecho del rey - sé que ella esta sufriendo, lo sé cuando marchamos de Asturia.
Amor - dejo decir Dryden mientras recargaba su rostro en los dorados y ondulados cabellos de su esposa - el que ella no haya sido la primera en casarse, el que aún no encuentre un joven amado y el que se haga responsable aún por la nobleza no te hace culpable a ti.
Lo se - decía mientras permanecía protegida en el regazo de Dryden - y porque no he hecho nada me siento egoista - terminó diciendo cuando de pronto una mano conocida ya por ella tomo su barbilla y la elevo hacia el rostro del hombre de cabellos castaños - Dryden - susurró dejando salir un leve suspiro - sino fuera por tí todo sería tan triste -terminó diciendo la joven reina.
Si no me hubieras esperado después de la guerra contra Zaibach no valdría la pena vivir - terminó diciendo antes de clavar sus labios a los de su esposa con un largo y apasionado beso, pronto fue que acomodaron sus manos y mostraron una dulce escena mientras que los músicos seguían tocando bellas melodías.
Entre tanto a una distancia un poco alejada de los reyes los jóvenes observaban los objetos que los aldeanos construían con sus propias manos, los artículos eran variados y entre ellos había principalmente unos que estaban siendo alardeados por dos pares de ojos que maravilladas de conocer la mercancía de Fanelia hacían movimientos de asombro al ver la delicadeza de ellos. Hitomi estaba entretenida observando hermosos prendedores en forma de concha, de semillas y de piedras preciosas, el conocer otro tipo de moda la hacía sentirse en un mundo bastante extenso, y el conocer cada vez más de él la hacía permanecer con alegría en aquel lugar sin extrañar su vida en la luna fantasma.
Este es hermoso - pronunció Hitomi al señalar un pequeño prendedor en forma de pluma.
Buen gusto señorita - mencionó el hombre encargado de la chosa, tanto Allen, Selene como Van llevaron su mirada hacía el objeto al que la chica de ojos verdes había puesto su atención - este prendedor es hecho con pluma de aves que se han extinguido aqui en Gaea, pero mi familia y yo hemos cuidado mucho de ellas, esta es la última pieza que me queda - y mirandola con misterio ocasionando la sorpresa de la chica le dijo - veo que eres especial para Gaea jovencita, creo que mereces este único prendedor.
Oh .. no - expresó Hitomi algo bochornosa por los alagos del hombre - esta bien asi, solo estaba observando.
¿Cuánto dice que cuesta? - interrumpio una voz masculina algo desconocida para el dueño, el joven Allen inmediatamente quiso acceder al precio del objeto sin notar la facción de desagrado que hizo el joven Van al ver el interés de su amigo.
3 cedros y 3 bolsas de cebada - comento el hombre interesado por vender.
Vaya - masculló Allen - realmente ha de valer mucho como para pedir tanto.
Es pieza unica caballero -
De entre los cuatro Selene seguía callada en su sitio manteniendo la dulce y noble postura de una joven de porte, observaba entretenida cómo Allen todavía mostraba algún vago interés por la joven mágina, pero estaba casi convencida que la quería igual que los reyes de Asturia, un incómodo sentimiento penetró en ella cuando miro a Van de reojo y observaba que éste no alejaba la mirada de la chica de cabellos cenizos; entre sus pensamientos sintió de pronto un golpe en su corazón pero junto con ella una sensación extraña a sus espaldas, quería llevar su mirada hacía el lado trasero pero algo la detenía, sentía una cierta familiaridad pero cierto temor al observar en los arbustos obscuros.
¿Qué es lo que siento? - pensaba para sí.
Entre tanto, sus presentimientos no habían sido tan erróneos, ya que efectivamente algo familiar estaba a sus espaldas, el riuyin Etiom estaba exactamente tras los arbustos dejando caer sus negros cabellos entre su bello y delicado rostro, había estado observando todas las escenas posibles de la joven de cabellos grises, sabía que tenía que utilizarla porque entendía muy bien su misión, pero temía por alguna extraña razón que desconocía hacerle algún daño a la joven así que pensando en el mejor bienestar para ella de entre sus manos hizo surgir una energía misteriosa que pudo controlar facilmente con sus dedos hasta hacerlo llegar al pecho de la delicada flor de Selene.
No te preocupes - pensó para si - esto no te hará ningún daño a tu cuerpo- dejo decir mientras seguía observando los hechos.
Los azulados ojos de Selene fueron penetrados sutilmente por una malla verdosa que luego entro hasta lo mas profundo de sus pupilas, Allen sintió cierta sensación extraña y volteo a ver a su hermana quien estaba comenzando a dar un cuantos pasos hacía Van, pero al igual que el joven espadachín la chica de la luna fantasma fue de pronto impulsada por alguna clase de sentimiento que la condujo a imágenes abstractas y confusas, y entre sus oidos oyó claramente el suspiro acelerado de alguien cercana a ella, llevo su mirada hacía Van quien aún seguía observando de Hitomi y al percibir los ojos verdes directamente hacía sus pupilas carmesí pudo notar que un rostro de asombro estaba plasmado en la delicada facción de su ángel.
¿Pasa algo Hitomi? - preguntó Van inquietado y al tratar de dar un paso fue detenido de pronto por una fuerza que había llegado desde atras, abrió sus ojos de par en par y pudo sentir de su espalda un cuerpo que con sus blancas manos cubiertas por guantes lo había estrechado de sobremanera - Eh?... ¿Selene?... ¿que... - dijo el joven, tragó saliva bastante nervioso al sentir como la cabeza de la chica se acariciaba en su espalda - ¿... que haces? ¡Selene! - al no poder safarse y no ser descórtes con su "amiga" llevo su mirada hacía Hitomi quien no expresaba felicidad alguna al ver el placer tan momentaneo de la chica Schezar.
Selene.. ¿qué diablos haces? - inquirió molesto Allen al querer acercarse pero fue entonces que su hermana soltó al joven, los ojos azules cubiertos por alguna sombra miraron el rostro de Hitomi quien seguía parada sin poder hacer algún movimiento, ya era la segunda vez que miraba como Selene lo estrechaba entre brazos, extrañamente esa misma mañana la había observado en el patio... ¿sería capaz de resistir que por segunda vez en el mismo día se atreviera a sostenerlo en sus brazos y aun peor frente a ella?. Pero la mirada de Selene que fue recibida por Hitomi no era una mirada de odio, sino de ventaja; de esta forma Selene se dejó llevar por esa fuerza que había Etiom colocado en su voluntad, lo que no sabía éste joven era que esa magía que le coloco en sus sentimientos no podía ser controlada por él en ninguno de los casos, asi que al igual que Hitomi el chico de ojos verdosos estaba asombrado por todos esos impulsos que la joven de cabellos grisaceos tenía ocultados y reprimidos.
¿Qué pretendes hacer? - preguntó para si Etiom al observar desde los arbustos.
La noche lentamente se propagó en Fanelia, la luz del sol se ocultó entre las montañas permitiendo cubrir con obscuridad la noche evitada por antorchas de fuego, las sombras cubrieron los rostros de los jóvenes que observaban la extraña faz de Selene que le compartía a la joven de la luna fantasma.
Alevocía - murmuró en voces bajas la chica de ojos azules y al dar un pequeño giro se colocó frente a Van quien inmóvil no podía entender el comportamiento de Selene y sin adivinarlo ésta se lanzó para besarlo y a unos pocos centimetros de lograrlo una mano la detuvo con un fuerte jalón que la llevó a alejarse un poco del joven Rey de Fanelia quien se encontraba de lo más asustado, Selene percibió que la mano venía de su hermano quien con la mirada más reprensiva de todas no la soltaba.
¡No quiero imaginar qué te esta sucediendo! - exclamó Allen - pero no puedo permitir que cometas más tonterias Selene -
La joven dio un fuerte movimiento para safarse de su hermano llevando un rostro de enfurecimiento y dolor, ella misma no sabía qué estaba haciendo pero lo único que entendía era que desde hace tiempo lo deseaba hacer, dio un giro y salió corriendo tomando con una de sus manos su largo vestido y con la otra apretando su pecho que ardía de dolor, sus lágrimas comenzaron a descender de los hermosos ojos y sus cabellos estaban despeinandose entre cada movimiento rapido por escapar. Allen trató de detenerla pero sin entenderlo decidió que lo más conveniente era dejarla ir.
De esta forma la noche comenzó a cintilar llena de nuevas impresiones... ¿esto era lo que el destino tenía preparado para la chica de ojos azules que ya bastante había sufrido antes? ¿o quizás sería ella la única que podría cambiar gran parte del destino?... pero.. ¿quién es el destino para decidir la vida de ellos? tantas preguntas estaban al aire, pero ninguna había sido contestada, quizás el tiempo lo diría en algunos días más.
No podemos asegurar las reacciones de todos, pero por lo menos, la chica de cabellos cenizos sabía que algo andaba mal.
Continuará...

Notas de la Autora: ¡Hola a todos! ¡cuánto he tardado! creo que ya van dos actualizaciones y ni rastros había de mi fanfic verdad?? lamento mucho esa tardanza, pero también cuando hago algo.. tengo que hacerlo bien, asi que trate que este capitulo pudiera recompensar la tardanza. Tengo preparada una historia que ami parecer sería otro estilo de ver Escaflowne, las mechas, las peleas y la sangre no se hará notar sino hasta que el pobre planeta de Gaea sepa lo que le depará el destino. ¿Quieren saber porqué hablo tanto del destino? hay una parte muy clara en todos mis escritos acerca del destino, descubrirán más adelante qué es lo que trato de expresar con esa palabra, entonces entenderán por qué Hitomi llegó a Gaea por primera y segunda vez. Sea lo que sea, espero mi historia les este diviertiendo, o por lo menos sientan que es agradable, he puesto imágenes hechas por mi misma de los personajes, los trato de adaptar a un estilo japones y con GC para que se vea más de pantalla chica. M edicen que tal quedan he?... Chicas!!! SI O NO QUE ETIOM ESTA CUERISISISISISIMO!!! ijole  que pretendía al hacerlo... es malo... pero ya verán lo que le depara al pobre Etiom por andar doblegandose tanto con Selene.
Una aclaración, he puesto el nombre "Selene" aunque se que es "Selena" fue un error de principio todo por la "a" y para no hacer notar mucho esto proseguí poniendole la "e" ... espero no haya ningun incoveniente.
Ok, nos vemos en el proximo capitulo, prometo que estará debastador, aqui se abren nuevos caminos ... conoceremos a un nuevo personaje que a Allen no le caera nada mal. No hablo de más, espero sigan leyendo mi fanfic. Nos vemos.
Mónica Montero