¿Quién fue Eleazar López Contreras?

San Cristóbal - Táchira - Venezuela

 

 

 

 

 

 


 

López Contreras, Eleazar Queniquea (Edo. Táchira) 5.5.1883 _ Caracas, 2.1.1973 Militar, político y presidente de la República de Venezuela entre 1936 y 1941. Es presentado al Registro Civil con el nombre de José Eleazar, pero más adelante y por propia voluntad, comienza a usar simplemente el nombre de Eleazar. Fueron sus padres el coronel Manuel María López Trejo y Catalina Contreras. Huérfano de padre desde el momento mismo de su nacimiento, es su tío materno, el presbítero Fernando María Contreras, quien se encargó de su instrucción y educación. Comienza sus primeros años de estudio en Libertad (Capacho Viejo), en la escuela privada de las hermanas Jaimes y pasa, luego, en Independencia (Capacho Nuevo), a las escuelas dirigidas respectivamente por Luis Ignacio Velasco y Rafael María Velasco Bustamante y asiste por algunos meses al colegio fundado por Jacinto Gutiérrez. El 15 de septiembre de 1893, ingresa al colegio Sagrado Corazón de Jesús en La Grita, donde obtiene el título de bachiller en ciencias filosóficas el 15 de julio de 1898; este colegio era dirigido por monseñor José Manuel Jáuregui, quien fuera su padrino y maestro. López Contreras sentía inclinación por los estudios de medicina y proyectaba, animado por su protector el presbítero Contreras, partir para la Universidad de Los Andes con tal propósito, pero resolvió unirse a la Revolución Restauradora. El 24 de mayo de 1899 se presentó ante el general Cipriano Castro a ofrecerle sus servicios, los cuales fueron rechazados por considerarlo Castro a él y su compañero de colegio, Carlos Rangel Cárdenas, «demasiado pichones» para las pruebas que los esperaban. No obstante este rechazo, se incorporó el 25 de mayo al movimiento de tropas sobre San Cristóbal y el 2 de junio, se le designa ayudante adjunto del batallón Libertador. Comienza así su vida militar en la campaña de Castro, acompañando a éste en su marcha revolucionaria desde Los Capachos hasta llegar triunfante a Caracas. Edecán del presidente de la República (enero 1900), López Contreras es designado ayudante habilitado del batallón Junín. Comanda varios batallones en Carabobo efectuando tareas de vigilancia militar que requería el estado contra la amenaza de alzamiento a favor del general José Manuel Hernández, el Mocho, y en 1901, es jefe de guarnición en Tucacas. A mediados de 1902, López Contreras es nombrado segundo ayudante del Estado Mayor en la Casa Fuerte de Barcelona; allí gana el aprecio del general Diego Bautista Ferrer a cuyas órdenes se encontraba. López Contreras reconoce la influencia que el general Ferrer ejerció en su vida militar; también actúa bajo sus órdenes con motivo del bloqueo de las potencias extranjeras a Venezuela en diciembre de 1902. Fue asignado luego para desempeñar cargos administrativos tales como: jefe del resguardo de Cristóbal Colón (1907) y de la aduana de La Vela (1908). Administrador de las salinas de Araya (1913), en febrero de 1914 se reincorpora al ejército activo con el cargo de primer comandante del batallón Rivas núm. 17 y ocupa varios cargos como jefe de batallón en Caracas hasta 1919 en que es nombrado director de guerra. Desde este cargo, se propone el desarrollo de la aviación militar en el país. En 1920, es designado para viajar a Europa y Norteamérica en una misión de estudios y compra de material de guerra (noviembre 1920-febrero 1921); este viaje le permitió apreciar el desarrollo industrial de Francia, Bélgica, Inglaterra y Estados Unidos y observar la forma como estos países, en especial los 2 primeros, trabajan en la reconstrucción de sus zonas devastadas por la guerra. El 28 de octubre de 1924, por disposición del presidente de la República, es designado con el carácter de jefe de la Delegación Militar que representa al ejército venezolano en el Perú, con motivo de la celebración del centenario de la batalla de Ayacucho; durante esta visita, concibe la idea de escribir una obra en homenaje al general Bartolomé Salom, la cual denominó El Callao histórico y fue distribuida en la conmemoración del centenario de la capitulación de El Callao, en febrero de 1926. Cuando ocurrieron los sucesos políticos de 1928 y 1929, López Contreras se encontraba al frente de la guarnición de Caracas y notificado por el gobernador del Distrito Federal, Rafael María Velasco, tomó las disposiciones necesarias para mantener el orden en la ciudad. En su obra Páginas para la historia militar de Venezuela manifiesta no haber sido nunca partidario de las medidas represivas como medio de eliminar la rebelión de la juventud y le manifestó al general José Vicente Gómez su opinión de dejar a los estudiantes arrestados en la misma universidad; tampoco apoyó la opinión de establecer un batallón de tropas frente a esa casa de estudio, como era el criterio del gobernador Velasco, limitándose a hacer desfilar una unidad, con el propósito de imponer respeto al público. Expuso también que creía más convenientes las medidas de orden público que las de acción militar, ya que consideraba que la situación podía ser dominada fácilmente sin recurrir a la violencia. Con motivo de la sublevación del cuartel San Carlos (7.4.1928), al enterarse del hecho, se dirigió al sitio de los acontecimientos y tomó el cuartel con la sola fuerza de su voz de mando y trató de que dichos sucesos fueran sometidos a la justicia militar, eximiéndose de ejercer como juez suplente, por cuanto entre los comprometidos figuraba uno de sus hijos, pero recibió órdenes de consignar todo en manos del gobernador del Distrito Federal. A raíz de estos acontecimientos, fue invitado por personas de la oposición a secundar un probable movimiento armado del general Román Delgado Chalbaud. Su respuesta fue negativa aludiendo a su lealtad al gobierno y a sus compromisos personales con Gómez, considerando que su deber militar le impedía esta traición al gobierno y a la institución armada y que lo cuerdo era esperar la oportunidad que sería la desaparición de Gómez por muerte natural para iniciar un movimiento de unión patriótica y de democratización; lo contrario, consideraba, era seguir estimulando el caudillismo. Sin embargo, los sucesos de febrero y abril de 1928 y las intrigas del tío de Gómez, José Rosario García, en su contra, lo pusieron en situación difícil; alegando dolencias pulmonares, solicitó ser enviado al Táchira como comandante de la Brigada núm. 4. Durante su permanencia en los Andes preparó su obra: Síntesis de la vida militar de Sucre, dada luego a la circulación en el centenario de la muerte del prócer, el 4 de junio de 1930 y adelantó la documentación para la obra Bolívar conductor de tropas, ofrecida como homenaje al Libertador en el centenario de su muerte en diciembre del mismo año. A fines de julio de 1930, Gómez le autorizó para venir a Maracay y lo nombró jefe del Estado Mayor del ejército, con carácter interino, con el fin de preparar al ejército para la conmemoración del centenario de la muerte del Libertador. El 22 de abril de 1931, fue nombrado ministro de Guerra y Marina interino mientras durase la ausencia del titular, general Tobías Uribe, quien había solicitado permiso para viajar a Europa por motivos de salud. Designado el general Juan Vicente Gómez para ejercer la presidencia de la República desde 1931 hasta 1936, López Contreras fue nombrado ministro de Guerra y Marina, el 13 de julio de 1931, cargo que ejerció hasta el 17 de diciembre de 1935. Se esmeró en desarrollar y formar profesionalmente al ejército, refundiendo en un solo instituto y bajo una misma dirección, las escuelas Militar y Naval, dotándolo de una biblioteca militar y creando asignaturas como trigonometría y física. Dio impulso a la aviación militar, reforzándola con nuevas unidades de entrenamiento y de combate y de material de guerra. Como ministro, estimuló a los militares a estudiar historia militar e historia contemporánea; también se ocupó de actualizar las disposiciones jurídico-penales del Ejército y de la Armada. El 17 de diciembre de 1935, muere Juan Vicente Gómez y resulta electo Eleazar López Contreras presidente encargado para sustituirlo hasta el 19 de abril de 1936, cuando el Congreso lo elige presidente constitucional para el período 1936-1943. Desde su primer mensaje al país, anunció su deseo de reducir el período presidencial de 7 a 5 años y prohibir la reelección para el ejercicio inmediato siguiente, lo cual quedó sancionado en la reforma a la Constitución Nacional del 16 de julio de 1936. A la muerte de Gómez, parecía inevitable una guerra civil; pero López Contreras, a pesar de restringir la participación política de grupos opositores de la llamada «izquierda», logró mantener un difícil equilibrio entre las fuerzas políticas en juego y enrumbar al país después de una dictadura hacia una transición democratizante, con mano fuerte, pero sin la acostumbrada violencia, tortura y derramamiento de sangre que suelen acompañar a estos procesos. El 5 de mayo de 1941, el general López Contreras hizo entrega del poder al general Isaías Medina Angarita ante el Congreso Nacional que había elegido a éste, presidente para el período 1941-1946. Se retira, entonces, a la vida privada. Después del golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 contra el gobierno del general Medina, es detenido, expulsado y sometido a juicio. Va a vivir a Colombia y a Estados Unidos donde escribe otro de sus libros El triunfo de la verdad, en el cual defiende su obra de gobierno como un orden de orientación democrática que garantizó las libertades públicas y la propiedad privada y que fijó normas fundamentales en el campo de la acción social; también fija su posición, basada en documentos y correspondencia, frente a Acción Democrática, a la doctrina revolucionaria y marxista que sus líderes mantuvieron en el exilio y a su actuación en la lucha por la conquista del poder. En 1944, escribe su obra Páginas para la historia militar de Venezuela, en la cual describe sus actuaciones y servicios rendidos desde 1899 cuando se inicia en la carrera militar hasta mayo de 1941. López Contreras se casó por primera vez con Luz María Wolkmar, de cuyo matrimonio tuvo 6 hijos: Blanca Rosa, Eleazar, Cristina, Cecilia, Fernando y Margarita; en segundas nupcias con la señora Luisa Elena Mijares, de la cual no tuvo descendencia y, por último, con María Teresa Núñez Tovar a quien tocó ser primera dama en el período de gobierno 1936-1941, teniendo de ella 2 hijas: Mercedes Enriqueta y María Teresa. Se mostraba complacido de parecer más un académico que un soldado y explicaba que durante su servicio militar su gran interés fue siempre leer y estudiar los métodos de gobierno civil. Cuando asumió el mando presidencial, se presentó a dichos actos sin el atuendo militar y no volvió a llevar el uniforme. Desde joven mostró entusiasmo por las ideas de Bolívar y cuando llegó al poder utilizó la ideología bolivariana como un símbolo de identificación frente a la ideología marxista, a la que combatió, y a la cual consideró extranjera. Sus características personales de paciencia, calma y prudencia al actuar en medio de situaciones de exaltación fueron siempre notorias y le valieron el respeto tanto de civiles como de militares. En 1951, regresó del exterior, a vivir en Caracas retirado de toda actividad. Fue reconocido en vida por su gestión de gobierno, considerada como histórica y fue respetado como ejemplo de civismo. Murió a la edad de 90 años, siendo senador vitalicio.

 

 

 

 

 

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