La Humildad te hace Grande

LA HUMILDAD TE HACE GRANDE  
(Marzo 16/2000)

Qué es Humildad? En el diccionario la definen como la "Virtud que te permite reconocer tus errores y fallas. Opuesta al orgullo".

Para la mayoría de las personas es bueno "Sentirse Orgulloso", pero, orgullosos de qué?

LA HUMILDAD ES LIBERTAD (Parábola)

En algún tiempo y en algún lugar existía un hombre, dotado de gran intelecto, gran capacidad de memoria, gran capacidad de oratoria, gran capacidad de gracia en sus formas y gestos.

A este hombre se le entregó como regalo un bello valle, lleno de árboles frutales, con lagos y cascadas y ríos, con verde y fino césped, con bellas y coloridas flores, y con mucha variedad de animales.

No estaba solo el hombre, habitaban muchos más en ese valle. Entonces él, empezó a llamarles a todos, para que se sentasen a su entorno y así poder hablarles de todo aquello que su intelecto conocía. Muchas eran sus enseñanzas, y la gente le escuchaba en humildad. Mas el hombre un día dijo:
-En este valle tan abierto y tan lleno de pájaros canturreando, y tan lleno de agua murmurando en cascadas y en ríos, y tan lleno de animales haciendo bullicio. Y tan abierto a que se pierda el buen eco y la buena acústica... no escuchan bien mi voz. Así que habré de construir un templo para ser mejor escuchado por todos.
Ladrillo tras ladrillo construyó un lugar, y en el lugar un gran trono, para que todos pudieran verle muy bien. Construyó los escalones necesarios, para que la multitud se sentara a escucharle sus discursos. Y el hombre les enseñaba...

Mas un día dijo:
-Este cielo abierto, no permite que esccuchen bien mi voz. Voy a poner techo a este lugar, para que me escuchen y me vean, y no se distraigan con estrellas, ni lunas, ni soles, ni pájaros que pasan volando. ¡Para que sólo me miren a mi!
Y puso un grueso y frío techo al lugar. ¡Así el hombre era bien visto! ¡Así el hombre era bien escuchado! ¡Así el hombre era admirado!

Cuando terminaba su discurso el hombre les decía:
-Comiencen su aplauso y comiencen su ovvación, pues ha terminado el sabio.
Y la gente le aplaudía y le ovacionaba, y luego marchaba cada uno a su casa.

Pasado mucho tiempo terreno, este hombre se fatigó. Le faltó el aire entre los muros y los ladrillos. Le faltó el calor del sol y el frescor de la luna y las estrellas. Le faltó el viento que le acariciase. Le faltó tocar los finos pétalos de las flores. Le faltó compartir con los animalitos. Le faltó el agua donde bañarse y calmar la sed.

Entonces el hombre dijo:
-Extraño el valle, voy a salir al vallee, voy a premiar al valle con mi visita y luego he de volver a este mi trono.
Se dispuso a salir de aquel templo que había construido... mas, ¡qué extraño!, no podía traspasar ninguna puerta. Estaba atado a esos muros. Estaba atado a los muros, por gruesas cadenas. Y las cadena solamente se estiraban hasta la puerta... mas, ni siquiera podía traspasar la puerta, para observar un trozo del valle. El hombre se preguntó:
-¿En qué momento me han encadenado?

Y la misma multitud le respondió:

-Nosotros no te hemos encadenaddo, tú te has encadenado a nosotros, y gruesas y fuertes son tus cadenas.

»¡La primera de ellas es tu apego a la razón! Te sientes en paz, en equilibrio y en gozo, cuando nosotros, multitud que te escuchamos, te damos la razón y asentimos y aceptamos tu Mensaje y tu enseñanza. Si nosotros no te damos la razón, tú no eres libre. Es así como al apegarte a que te demos la razón, nos has entregado una cadena, para que te sujetemos. Pues todo tu poder, lo tenemos nosotros. Pues todo tu poder, depende de que nosotros te ovacionemos y te demos la razón. ¡No tienes tú la razón. No está la razón en tu interior! Está en que nosotros te la demos y ésta es una de tus cadenas.

»La segunda de ellas... ¡es tu necesidad, de reconocimiento! Pues has buscado más el aplauso... que el aire puro para respirar. Pues has buscado más, las palmas que se agiten en torno a ti... que los árboles que agiten sus ramas, para mostrarte el amor de Dios, en la naturaleza. Pues has buscado mas nuestra ovación... que el agua que alivie tu garganta después de habernos hablado, y te calme la sed. Y eso te ha encadenado a nosotros, pues el reconocimiento no lo buscas en tu interior, donde habita el único Ser, al cual debemos buscarle reconocimiento. El reconocimiento no lo tienes en tu propia alma. El reconocimiento no lo portas en tu corazón. El reconocimiento lo buscas afuera, en aquellos que te miramos. Es así como tú no eres dueño de tu reconocimiento, ¡nosotros somos los dueños! y por eso te sujetamos, de esta fuerte cadena.

»Y la otra cadena que te ata, es la cadena del apego a tus riquezas. Es la cadena del apego a tus ladrillos y a los bienes... y a tu trono. Es la cadena del apego a las paredes. Pues has dependido tanto de cada milésima de ladrillo que has puesto aquí, y que es tu propiedad... que ahora, hasta los propios ladrillos manejan tu libertad y tu movimiento. Y no puedes traspasar la puerta, pues tu poder depende de los ladrillos. Y los ladrillos y los muros te sujetan a ellos.

¡Sólo la humildad te hace libre! ¡Sólo la humildad te hace grande!
Cuando el reconocimiento está en tu interior, y no necesitas que se vocifere, y no necesitas que haya quienes te aplaudan y te ovacionen... ¡eres grande y libre, para ser premiado con las riquezas de Dios!
Cuando eres humilde, y no necesitas que te den la razón, y asientan a cada frase que pronuncias... ¡tu razón está con la única verdad, que es el amor!
Y cuando tu razón está sujeta al amor, eres humilde y libre y puedes correr por los valles.
La humildad te hace valer, por lo que eres en tu interior y no por los ladrillos que has comprado.
La humildad te permitiría correr, pues la humildad... ¡Es LIBERTAD!

El orgullo sólo nos encadena a cosas inútiles para nuestra vida. Nos encadena a la razón, a los bienes y a la necesidad de reconocimiento, cosas que no nos permiten mostrar nuestra verdadera humildad y hacen que nos perdamos de muchas otras que son hermosas.
De qué te estás perdiendo tú gracias a tu orgullo?

Tenemos miedo y por eso nos aferramos a cosas que son tangibles. Hay miedo por la falta de saber "Quién eres tú", ese ser invulnerable, que no se enferma, que no puede ser atacado ni lastimado. Por eso tenemos miedo.
Y quién eres tú? Pues una luz que se ha desprendido de Dios, y que como Él, es eterna y perfecta, sólo que has sido envuelto en un cuerpo que te sirve de vehículo, y tienes una mente, con la cual puedes crear.
Pero, tu creación puedes hacerla desde dos orígenes: El Miedo o el Amor.
Si creas desde el miedo estás siguiendo los pasos del Ego, construyendo con orgullo y soberbia, esperando a cambio el reconocimiento de los hombres, que es finito.
Pero, si creas desde el Amor lo único que puedes recoger es más Amor. Cuando creas desde el Amor lo haces con la más pura humildad, y las obras de la humildad se escriben sólo en el libro de Dios, con la más hermosa de las tintas: El Silencio. Porque la Humildad no hace alarde de sus obras, la humildad permanece por encima del reconocimiento, la humildad es libre y no encadena tu felicidad.

El Maestro Jesús hablaba en un hermoso lenguaje que ha sido en algunos casos mal interpretado. Este es el caso de una frase que es muy popular que dice: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al reino de los cielos". Y hemos concluido entonces que tener cosas materiales es malo, o tal vez que el reino de los cielos es sólo para los pobres.

Pero, qué quiso decir realmente? Simplemente darnos un hermoso ejemplo de humildad. Porque el camello para pasar por el Ojo de la Aguja (así se llamaba a las entradas, que tenían forma de ojo de aguja), tenía que ser despojado de su carga y algunas veces hasta tenía que arrodillarse para poder entrar, esto lo único que nos quiere decir es que al entrar al Reino de los Cielos ninguna de nuestras posesiones, títulos, profesiones, etc, serán importantes y allí entrarás tal y como tú eres, sin máscaras, desapegado de todo lo terreno, incluyendo tu propio cuerpo.
Entonces podremos sentirnos orgullosos, de lo único valedero e imperecedero, de ser Hijos de Dios y haber sido creados a su imagen y semejanza.

La humildad es una gran y bella virtud, te hace libre y rompe las cadenas.
Porque no necesitas estar cuidando ladrillos.
Porque no necesitas estar pidiendo razones.
Porque no necesitas estar esperando aplausos.
La humildad te permite avanzar libre hacia Dios, aumenta tus frutos, te trae abundancia, pues no necesitas alarde.
La humildad te permite trabajar, honradamente y fuertemente, pues no pretendes que se multipliquen los frutos, como lluvia desde el cielo.
El humilde trabaja y se cansa, mas el humilde ve como se multiplican los frutos de su trabajo honrado.
Es humilde, aquel que se despoja de sus propias ropas.
Aquel que entrega sus propios bienes, pues sabe que no tiene porque temer el necesitar mañana de esos bienes. El que cuida su ropa, el que cuida cada una de sus medias, solo es cobarde, porque cree que no soportará el frío.

Igual que con otras muchas limitantes, la falta de humildad se afianza en nosotros durante la infancia. Existen frases o actitudes que desde nuestros tempranos años nos bloquean, ideas como: "Los hombre no deben llorar" o "Es más hombre el que tiene más mujeres" o "Entre más tienes, más vales" o "En una pareja, el hombre debe ser mayor que la mujer", son algunas de las que nos alimentaron por muchos años y nos han llevado a esconder nuestra esencia para parecernos más a lo que la sociedad nos pide que seamos.

No vemos más allá de lo que nuestros sentidos nos pueden decir, y es una visión tan limitada!!! Nos dicen que lo único real es lo que podemos ver o percibir.
Y entonces nos vemos enfrentados a una "Realidad" que no podemos cambiar: nuestro cuerpo es frágil, podemos ser atacados y destruidos, sólo nuestro punto de vista es válido, nuestra pareja debería cambiar, el trabajo no es lo que queremos, la situación del país no tiene arreglo (y los culpables siempre son los demás) , etc....

Pero todo esto no es más que una ilusión, igual que todo lo material, lo único verdadero es lo que somos en nuestro propio interior, todos tenemos un mismo norte: volver a Dios, habiendo perfeccionado el Amor. Lo demás son resultados de nuestra propia fabricación, unida a las fabricaciones de todos los demás, y si todo esto es nuestro resultado y no nos gusta, la solución es sencilla: Cambia tu creación, muévete desde el Amor y siembra sólo Amor. Cambia tu entorno, tú tienes el poder de hacerlo porque Dios te lo ha dado, simplemente escoge desde donde deseas crear tu vida.

Ten en cuenta lo siguiente: Todo lo que sucede en tu vida lo has Creado, Provocado o Permitido.

Crea diferente, pero crea en Humildad. Y recuerda que siempre has sido humilde, recuerda, porque la humildad no se aprende. Todos venimos a aprender a despojarnos de todas esas cosas que nos limitan y no nos permiten ser efectivos en nuestra vida, que nos distraen y ocultan nuestro verdadero SER.
Y no olvides que cada persona que encuentres en tu camino es un Maestro para ti, es un Espejo que te muestra con absoluta claridad y certeza aquellas cosas que tú también tienes que mejorar. Por eso no discrimines ni menosprecies a nadie, mira más allá de las apariencias, valora todos los puntos de vista, porque cada uno tiene su propia realidad y no son más que eso: Puntos de Vista Diferentes y no sabes Cuán grandes pueden ser los tesoros que el otro trae para ti.

 

PARABOLA

LOS VERDADEROS TESOROS ESTAN DEBAJO DE LA TIERRA

Parábola del Libro Ha Venido el Maestro

En un lejano lugar... muy lejano lugar... había variedad de flores, variedad de aves.... Mas el mas hermoso de los rosales... había sido sembrado en una montaña muy fea.

El rosal brotaba sus bellos botones, que mirando a los cielos, abrían su pétalos, celebrando la vida, y se contemplaban las rosas diciendo:
-Que hermoso privilegio de ser rosas, nnos han dado el don de la belleza mas...¿Cómo habremos de entender, que nos hayan puesto en tan fea montaña?

La montaña se mantenía en paz y respondía a las rosas:
-Bendito sea el privilegio de que me haayan adornado con su presencia, bendita sea la dicha, de que en este mi cuerpo haya rosas.

Mas las rosas decían:
-Debe ser una equivocación...¿Cómo habrrían de poner tanta belleza, sobre una montaña sin vida?...¿Acaso no contemplas tu feura?...¿Acaso no encuentras gran diferencia con nuestra hermosura?

Había una rosa muy alta... había una rosa muy fina. La rosa cuidaba tanto la belleza del rosal, que ocultaba algunos botones, que débiles no habían abierto tanto sus pétalos:
-¡Haced que crezcan mis espinas!...¡ocuultad estos botones!... ¡pues habré de ser siempre el mas hermoso rosal!

La montaña respondía:
- No os preocupéis, disfrutad la bellezza, como yo disfruto vuestra presencia, mas no ocultéis los pequeños botones, solo agradeced por la vida.

La rosa mas alta, se quejaba de existir en tan fea montaña. Se quejaba por cada botón, que no habría suficientemente sus pétalos. Se quejaba por una hojita, que era quemada por los rayos del sol. Se quejaba por cualquier desecho, que el viento traía a su tierra. Le importaba tanto a la rosa la belleza y la sabiduría... mas la montaña siempre le decía:
-No os preocupéis, solo habré de agradeecer el tenerte conmigo.

El rosal creció, creció tanto que se extendió por la montaña...
-¡Que fea montaña!... entre mas la recoorro, menos entiendo, porque habré sido plantada sobre ti.
La rosa mas alta, quiso investigar con su sabiduría mental... el por que de existir en tan fea montaña y no en el mas verde césped. Se inclinó la rosa, buscando un orificio en la montaña. Quería encontrar el corazón de la montaña. Quería encontrar razones. Quería saber cual había sido la equivocación.

Y la rosa entró por un pequeño hueco que existía en la montaña. Entrando la rosa, desprendiéndose de su rosal, avanzo y avanzo... por las paredes internas de la montaña, descubriendo: ¡Oh maravilla!... no era una montaña cualquiera, era la mas preciada y majestuosa mina...Todas las paredes cubiertas de oro... paredes cubiertas de esmeraldas.

Oro puro y esmeraldas puras del mas bello verde. Y la rosa se deslumbró y le dijo a la montaña:
-¡Que tonta eres!...¡Cómo no has gritaddo al mundo!...¡Cómo no has contado, que eres una mina de oro y esmeraldas. ¡Que orgullosa me siento, de haber sido plantada en una mina de oro y esmeraldas, digna de mi belleza!...¡Que feliz estoy!...¡Que acierto de la creación!... pues me han puesto en el perfecto lugar. No podría estar... en otro lugar mi belleza.
»Mas ahora lo que no entiendo, hermosa y valiosa montaña, cuna de mi vida, piso de mi ser, es...¿por qué no has contado al mundo quienes somos?... Es ¿por qué no has gritado de tus esmeraldas?... Es ¿por qué no has contado a todos del oro?

Y la montaña le respondió:
-Hermosa rosa del mas bello rosal, jamáás habré de contar al mundo de este oro, jamás habré de gritarles de estas esmeraldas, pues jamás habré de permitir, que venga el hombre con su máquinas, buscando mis riquezas... y acabando con tu vida. Jamas habré de permitir que un pié o una rueda de una máquina fría... destruya siquiera una de tus hojas.
»Y siempre en humildad guardaré mis tesoros, pues mi mayor tesoro es proteger tu vida. Mas ahora mi bella rosa, del mas bello rosal, ¡aprende tú!... ¡aprende tú, que los verdaderos tesoros, no se ufanan ni hacen alarde! Que los verdaderos tesoros, han sido puestos debajo de la tierra, como los verdaderos tesoros del hombre han sido puesto debajo de la piel!
»Y algún día... algún día habrán de entender, que solo la humildad puede hacer los tesoros verdaderos... visibles al mundo... mas no el alarde. Entre mas necesitas ufanarte tú, mas débiles son tus riquezas...
»Mira bien, mi bella rosa del mas bello rosal...¡cómo depende de mi silencio humilde tu vida! ¡Cómo depende de la humildad... tu ser!...¡Cómo depende de la sencillez silenciosa... cada uno de tus pétalos y cada una de tus hojas!

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