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  estafados   contra la estafa     contra la ingenuidad

Un lugar para los matices   por Manuel Borraz

Para empezar, hablando de estafadores, seguramente encontraríamos que  algunos no son simples desaprensivos con afán de lucro, sea por ambiciónoo  por mera supervivencia. Supongo que también habrá verdaderos casos patológicos,  al igual que existen cleptómanos, y que también existirá
verdaderos "artistas" del  engaño, de la estafa, del hurto, que no actúan
por móviles pecuniarios.   
Y, en segundo lugar, centrándonos en el terreno particular de los homeópatas, los  astrólogos, los videntes, etc,. la situación no es tan clara y a veces sería simplista  limitarse a ver estafadores e incautos estafados.
Tanto es así que, en ocasiones,  tenemos "incautos" que están pidiendo a gritos que los estafen (es decir, que  desean creer a toda costa en las patrañas "alternativas" que les van a vender)  y  tenemos "estafadores" que están convencidos de que son los "galileos" de una nueva era, y piensan en su fuero interno que estafadores son aquellos  que  están aferrados a la ortodoxia más cerril.


Punguistas

Son aquellos individuos que mediante distintas formas de accionar, muchas veces acompañados de un cómplice, y casi siempre en el interior de los medios de transporte o lugares de gran afluencia de personas, mediante un empujón del cómplice o aprovechando un movimiento brusco en el colectivo (bus), introducen sus dedos en cualquiera de los bolsillos y muy sigilosamente le sustraen la billetera.

Punguistas más sofisticados utilizan un mecanismo especial: un pequeño caño metálico de unos 50 cm. de largo que al accionarlo con su mano, abre una pinza adosada en su extremo y les permite sustraer fajos de billetes a personas que se encuentran generalmente en el interior de un Banco. Normalmente están acompañados de un cómplice que cumple la misión de distraer a la víctima, mientras en el descuido se realiza la operación.


Mostaceros

En la jerga de los mismos delincuentes se denomina así al que vigila la salida de personas que retiran el sueldo de su lugar de trabajo,  o dinero de un Banco, y en una colisión pretendidamente casual,  mancha las ropas de la víctima con mostaza, helado, café u otro elemento. Inmediatamente, el delincuente pide disculpas mostrándose preocupado  y ayuda a limpiar las manchas, aprovechando ese momento para sustraer el dinero y luego darse a la fuga.

Descuidistas

Se trata del delincuente que se mezcla con el público en el interior de un comercio, esperando el descuido de alguna persona respecto de su cartera o maletín. Normalmente esperan el momento propicio (una conversación acalorada en el mostrador o la mesa de un bar; personas enfrascadas en la lectura) para sustraer el bolso sin que nadie se percate de ello, para luego salir rápidamente del local.

Cuenteros

Existen varias modalidades para distraer a la víctima con un "cuento". Una de ellas es la que se utiliza para engañar al conductor de un vehículo,  informándole que sale humo de la parte trasera  o que tiene una pérdida de combustible, lo que motiva que el chofer abandone su vehículo y en ese momento una segunda persona retira las pertenencias por alguna ventanilla del rodado.

Mecheras

Son mujeres que ingresan a los comercios en momentos en que hay gran cantidad de clientes, distrayendo a los empleados pidiendo precios y probándose diversos artículos, mientras colocan objetos o ropas en el interior de sus prendas íntimas o en paquetes simulados para guardar los elementos sustraídos.
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CONOCER PARA PREVENIR

Para iniciar un proceso por hurto es necesario probar el delito con testigos y secuestro de lo sustraído. El delincuente en peligro de detención suele deshacerse de la prueba arrojándola a la vía pública, con lo cual impide la inculpación.
Algunas de las modalidades delictivas más frecuentes

Punguistas, mostaceros, cuenteros, descuidistas y mecheras
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