Profeta y Mártir de las Américas: Defensor de la Teoría de la Liberación"



"Una Iglesia que no sufre persecución pero que goza de los privilegios materiales
... ¡Cuidado! ... que no es la verdadera Iglesia de Jesucristo". (11 de Marzo de 1979)

"Si denuncio y condeno la injusticia es porque es mi obligación como pastor de un pueblo oprimido y humillado ... El Evangelio me impulsa a hacerlo y en su nombre estoy dispuesto a ir a los tribunales, a la cárcel y a la muerte".

"Frecuentemente me han amenazado a muerte. Les digo, que como Cristiano, no creo en la muerte sin la resurreción. Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño".

"La señal más grande de la fe en Dios es el testigo de aquellos que están dispuestos a dar su propia vida por Dios".

"Mi lugar como pastor me obliga a estar en solidaridad con aquellos que sufren, y de hacer todo el esfuerzo en el nombre de la dignidad humana".

"Los pobres le han enseñado a la Iglesia el camino verdadero. Una Iglesia que no se une a los pobres para hablar en contra de las injusticias que se cometen contra ellos no es la verdadera Iglesia de Jesucristo".

"El martirio es una gracia en la que no creo ni de la cual soy tampoco merecedor. Pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea una semilla de libertad y una señal de que la esperanza será pronto una realidad".

"Nuestro mundo en El Salvador no es algo abstracto ... Es el mundo en que, la gran mayoría, está compuesto de gente pobre y de hombres y mujeres reprimidos. Y es el mismo mundo de los pobres que nos provee con la clave para comprender nuestra fe cristiana ... El pobre nos dice lo que realmente es el mundo, y lo que la misión de la Iglesia debería de ser".

"No midamos la Iglesia por el número de miembros o por sus edicificios. Muchos de estos han sido robados de la Iglesia y convertidos en bibliotecas, cuarteles y mercados. No importa. Las paredes pasan a la historia. Lo que importa son ustedes, la gente, y sus corazones".

"Cuando hablamos de injusticia aquí en la tierra y la denunciamos, creen (los políticos) que somos jugamos a la política. Es en el justo Reino y en el Nombre de Dios que denunciamos las injusticias".

"Querer un Cristo sin María es querer un niño sin los brazos de su madre. Una Navidad sin María no tiene sentido. O también al pie de la cruz, un muerto abandonado sin el cariño de unos brazos maternales que lo recogen de la cruz. María es indispensable, no es divina, no es diosa, no es redentora, pero es algo tan íntimamente colaborando con Dios, que no podemos prescindir".

"En el desierto na hay vegetación. El desierto es la imagen de la muerte, el desierto es la aridez, en el desierto no hay vida. Pero cuando en medio del desierto brota una fuente, esa fuente empieza a hacer fecunda la tierra y con esa fuente, el desierto se convierte en un jardín; produce flores, produce frutas, ya hay sombra y vida. Esta es una imagen preciosa, hermanos, de los sacramentos. El Bautismo, la Confirmación, la Penitencia, la Comunión, son los signos de que Dios ha venido al mundo, y al hombre, que por su propia naturaleza es un desierto para producir frutos de eternidad, los sacramentos le dan la vegetación, la fertilidad [...]. Los hombres, pues, por más cualidades humanas que produzcamos, no somos más que desierto; si Dios tiene que coger nuestras obras que valgan para la vida eterna, necesita inyectarle vida de Dios. Para esto inventó Cristo los Sacramentos".

"El llanto de libertad de muestro pueblo es un llanto que alcanza a Dios y nada ni nadie lo puede detener ... El gran líder de nuestra liberación es el Ungido, el Señor que viene a dar la buenas nuevas a los pobres, a dar libertad a los captivos, a denunciar las noticias de los desaparecidos, a traer gozo a muchos hogares en luto para que una nueva sociedad aparezca en el año sabático de Israel ... Cristo ha venido precisamente a anunciar la nueva sociedad, las buenas nuevas, los nuevos tiempos".

"Si algún día nos quitan nuestra estación de radio, si censuran nuestro periódico, si no nos dejan hablar, si matan a todos los sacerdotes y obispos y dejan al pueblo sin ellos; cada uno de ustedes debe de llegar a ser un micrófono de Dios, un mensajero, un profeta".


Diario EL MUNDO/España, 23 de febrero del 2002:

Denuncian trabas del Vaticano para la beatificación de Monseñor Romero

MADRID. El pueblo lo llama, desde su muerte, San Romero de América, pero el Vaticano sigue poniendo trabas a su elevación a los altares. Lo ha dicho uno de los impulsores más firmes de su causa, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, en un encuentro con la Asociación de Periodistas de Información Religiosa (APIR).
«Está claro que monseñor Romero es un mártir, asesinado por los escuadrones de la muerte del Mayor D'Abuisson», dice el prelado. También parece fuera de toda duda que el pueblo cristiano de todo el mundo lo venera como un santo. Pero «al Vaticano le cuesta asumir un mártir como Romero», se queja el obispo salvadoreño.
Y de hecho, aunque la causa de monseñor Romero está ya en el Vaticano y, por así decirlo, en su recta final, monseñor Rosa Chávez estima que Roma «aún puede tardar unos 15 o 20 años en proclamarle santo».
El motivo de las trabas romanas está muy claro para el obispo salvadoreño. «Monseñor Romero es un mártir atípico, que no fue asesinado por un régimen comunista o nazi, sino por un régimen que se profesaba católico; es decir, por la civilización cristiana».
Y eso que su causa cuenta con el aval del Papa, que se postró ante su tumba en 1983 y dijo: «Romero es nuestro, es de la Iglesia». Pero aún así, en Roma «nos dijeron que habíamos ocultado homilías heréticas de monseñor Romero. ¡Una absoluta invención! En el fondo se trata de un intento de los más conservadores por detener su causa de beatificación», señaló el prelado de San Salvador.
Rosa Chávez reconoció que Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas de la Universidad Centroamericana también fueron asesinados por los escuadrones de la muerte y «también son mártires». A su juicio, «los jesuitas no son ni eran marxistas. Lo único que hacen es trabajar por la liberación del país».





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